Una guerra cultural se ha estado dando recientemente en la provincia de Al-Jouf en Arabia Saudita por el caso de un acto donde se leería poesía de una poetisa liberal y columnista Halima Muzaffar. Después de que el club cultural de la provincia anunció su intención de celebrar el evento, individuos desconocidos amenazaron a sus gerentes, exigiendo que todos los eventos culturales con mujeres fuesen cancelados. Más tarde, prendieron fuego al club, obligando a los administradores a posponer la lectura. Cuando el evento, finalmente tuvo lugar, los extremistas islámicos irrumpieron y amenazaron de nuevo contra los organizadores.

Los siguiente son detalles de los incidentes y extractos de las respuestas a este en la prensa saudí.

Incendiado el Club Al-Jouf

El incendio en el Club Al-Jouf ocurrió el 13 de enero del 2009, un día antes de la programación nocturna de poesía con Muzaffar. El gerente del club Ibrahim Al-Humayed declaró que el incendio había sido provocado deliberadamente, explicando que los organizadores habían recibido llamadas telefónicas anónimas exigiendo que todas las lecturas de poesía que destacaban mujeres fuesen canceladas. [1] En respuesta a este incidente, los intelectuales sauditas exigieron que el Concejo de Clérigos emitiese un fatwa prohibiendo los ataques contra las instalaciones culturales en el país. [2]

El gerente del Club Al-Jouf recibe amenazas de muerte

En abril del 2009, el club volvió a anunciar una lectura poética con Muzaffar y varios otros poetas de Arabia Saudita. En la noche del evento, Al-Humayed recibido un mensaje de texto anónimo donde se le amenazaba de muerte si no lo cancelaba. El administrador hizo caso omiso a estas amenazas y celebró el evento como estaba previsto, pero luego se informó que algunos jóvenes musulmanes en la audiencia habían interrumpido la lectura con gritos y haciendo ruido, mientras otros habían pasado notas a los organizadores indicando que las mujeres no pueden hablar en público o participar en eventos culturales junto a los hombres. [3]

En una entrevista con el portal liberal www.elaph.com, Al-Humayed subrayó que su club era una institución cultural reconocida que operaba abiertamente bajo la supervisión del gobierno. Añadió que la provincia de Al-Jouf durante muchos años había sufrido una parálisis económica, social y cultural, que la había convertido en terreno fértil a las actividades terroristas. Por esto, culpó al gobierno de Arabia Saudita, argumentando que, al ignorar lo que estaba ocurriendo en la provincia, había permitido a los movimientos extremistas reclutar a jóvenes y presentar las actividades culturales como un delito. Finalmente, Al-Humayed dijo que el fracaso del gobierno en responder a la quema de su club era una luz verde para los que desean interrumpir su actividad – pero que esta actividad no obstante, seguirá adelante como estaba previsto. [4]

Halima Muzaffar: Hoy día los extremistas prendieron fuego a un club, mañana volarán en pedazos el hogar de alguien

Después de estos incidentes, la propia Halima Muzaffar escribió en el diario saudita Al-Watan: «Mis colegas y yo nunca nos imaginamos que [alguien] pudiera prenderle fuego a un lugar de actividad cultural con el fin de evitar que diéramos una lectura de poesía… nunca me imaginé que mis artículos, que reflejan mis opiniones – donde los extremistas acusadores me caracterizan como occidentalizada y secular – un día harán que el gerente del club, Ibrahim Al-Humayed, y sus colegas reciban amenazas telefónicas destinadas a prevenir que yo haga una aparición [en el club].

«Es muy triste que las manos destructivas de los extremistas, esos remanentes de los Khawarij, [5] que consideran la voz de mi poesía femenina… igual a una fuerza corruptora, no se abstengan a estos actos criminales. ¿Qué hubiera pasado si alguien sale herido?… ¿No pensaron esos [incendiarios] en la gente inocente [que podía haber salido herida] cuando se dispusieron a silenciar la voz de la poesía femenina?…

«Lo que hicieron esos remanentes de los Khawarij es una prueba clara de que están fracasando. [Es prueba de que] la poesía y la cultura están en buena forma, y que la relación que los [distintos] sectores de la sociedad mantienen con intelectuales y artistas… está mejorando. Esto sigue a un largo período [en donde los intelectuales y artistas] estaban silentes y aislados en la sociedad porque el discurso monolítico en las mezquitas, que fue creado para servir los objetivos de los [extremistas] y que convenció al público de que sólo [los extremistas] están destinados a escapar del infierno.

«Pero hoy día, en luz a las reformas, el esclarecimiento y el sabio liderazgo que ha creado un clima de diálogo nacional y mundial… los intelectuales sauditas han comenzado a constituir una amenaza para las [extremistas], que no reconocen el lenguaje del diálogo y el pluralismo, porque no son capaces de usarlo. [Los extremistas], que son intelectualmente retrógrados, saben que la sociedad ha comenzado a desprenderse de sus falsas máscaras de devoción, y esto amenaza sus intereses. Ellos no conocen ningún otro método, sino la amenaza, el maldecir y el atacar a los intelectuales… Ahora, al no haber [podido lograr sus objetivos] por estos métodos brutales, han buscado los medios criminales y terroristas…

«No existe otra opción sino perseguir a estos delincuentes, contener a otros como ellos, y responder a cualquier amenaza contra los intelectuales mediante la investigación [del crimen] y el castigo a [los perpetradores]. Felicito al director del Club Al-Jouf, Ibrahim Al-Humayed, y la gestión del club, por haber celebrado la lectura de poesía [a pesar del incendio]… [De hecho, después del incidente], nos enviaron incluso una carta de disculpa y nos informaron que el evento había sido aplazado, pero no cancelado». [6]

En otro artículo de Al-Watan, Muzaffar escribió: «… [Los jóvenes que incendiaron el Club Al-Jouf representan] a una minoría desviada, al igual que otras [desviadas] minorías en otros lugares, y no representan a la sociedad en Al-Jouf, la cual es conocida por su carácter sólido. Sin embargo, lo que sucedió [en el club] es preocupante: Los desconocidos que prendieron fuego, y que más tarde amenazaron de muerte [al gerente]… todavía continúan incitando a la juventud [al extremismo] en nuestras escuelas y mezquitas.

«Los padres por lo tanto deben mantener un ojo abierto sobre sus hijos. El Ministerio de Educación y el Ministerio de Dotaciones Islámico deben [también] despertar, porque hay personas que explotan la inocencia de nuestros hijos y el tiempo libre, de modo que un día serán parte de sus células Khawarij. Una persona que incendia un club cultural hoy, mañana volará en pedazos la casa de [alguien].

«A pesar de las dificultades… la lectura de poesía transmitió un mensaje que fortaleció la presencia de las mujeres en el ámbito de la cultura y la creatividad – [un mensaje] que está en conformidad con las leyes del Islam y es apoyado por el estado y su liderazgo…» [7]

Redactor saudita: ¿Por qué los clérigos permanecen en silencio?

También en Al-Watan, el redactor saudita Alwan Muhammad Hassan ‘condenó a los clérigos saudíes por permanecer en silencio frente a los intentos de paralizar las actividades culturales en el país: «Es sorprendente que la serie de actos de destrucción llevados a cabo recientemente en los eventos culturales por elementos que pertenecen… a la corriente islamista han sido confrontados con un silencio incomprensible por parte de los clérigos – especialmente por parte de altos funcionarios gubernamentales y figuras prominentes en la corriente islámica…

«No es correcto [por parte de ellos] ignorar este fenómeno… Son conscientes de su influencia sobre aquellos que disfrutan del sabotaje de las actividades culturales [en nuestro país]. [También] saben que una guía breve, un fatwa claro, o un artículo en el diario por uno de ellos impediría a estas personas llevar a cabo estos actos, y salvar al estado [de tener que emplear] cientos de guardias de seguridad que trabajan largas horas para proteger a los clubes culturales de estos ejércitos de destrucción…

«Es natural que instemos a los clérigos a que desempeñen un mayor papel [en combatir contra esta ideología] – considerando su inmensa popularidad [entre el público] y su poder para reducir el fenómeno. [Esto se puede hacer] a través de una campaña organizada que dará orientación religiosa y explicará que los eventos culturales sancionados por el gobernador no deben ser saboteados – incluso si incluyen lo que la corriente islamista considera ‘violaciones del Sharia‘.

«Es perfectamente legítimo protestar [en contra de estos eventos] por medios pacíficos, y condenarlos [no violentamente]. Hacerlo es grandemente preferible en [sembrar] la destrucción y atemorizar a la audiencia…» [8]

Caricatura en diario saudita: Clérigos sauditas tienen libertad de acción, sabotaje a eventos culturales: Lectura de poesía, feria del libro, proyección fílmica

Al-Riyadh (Arabia Saudita), 8 de junio, 2009.


[1] Al-Watan (Arabia Saudita) 14 de enero, 2009

[2] www.islamonline.net, 5 de mayo, 2009.

[3] Al-Watan (Arabia Saudita) 19 de abril, 2009.

[4] www.elaph.com, 19 de abril, 2009.

[5] Los Khawarij fueron un grupo que se separó de las fuerzas del Cuarto Califa Ali Ibn Abi Talib durante la Batalla de Siffin en el 657 AC, y son considerados la primera oposición musulmana dentro del Islam. Es un término despectivo para referirse a los grupos secesionistas o desviados.

[6] Al-Watan (Arabia Saudita) 17 de enero, 2009.

[7] Al-Watan (Arabia Saudita) 19 de abril, 2009.

[8] Al-Watan (Arabia Saudita) 23 de abril, 2009.