El poeta Ali Ahmad Sa’id (b. 1930), conocido por su seudónimo «Adonis», candidato al Premio Nóbel de Literatura 2005, dejó a su país nativo Siria para irse al Líbano en los años 1950s después de seis meses de encarcelamiento por actividades políticas. En 1973, recibió su Ph.D. de la Universidad St. Joseph en Beirut; en 1985 se estableció en París, dónde trabaja ahora como escritor y crítico literario. Entre otras ocupaciones ha editado la revista modernista Mawaqif (Puntos de Vista), y traducido algunos de los grandes poetas franceses al árabe.

Lo siguiente son extractos de una entrevista con el poeta sirio «Adonis», presentado en Dubai Tv el 11 de marzo, 2006.

PARA VER ESTE SEGMENTO: http://www.memritv.org/search.asp?ACT=S9&P1=1076.

Adonis: Las palabras son tratadas hoy como un crimen. A través de la historia, no ha habido nunca nada similar a lo que está sucediendo hoy en nuestra sociedad árabe – cuando usted dice una palabra, es como cometer un crimen».

Entrevistador: «Cierto».

Adonis: «Las palabras y opiniones son tratados como un crimen. Esto es inconcebible».

Entrevistador: «Usted puede ser arrestado por escribir un artículo».

Adonis: «Ése es un ejemplo».

[…]

«En el propio Corán, dice de que Alá escuchó a su primer enemigo, Satanás, y Satanás se negó a obedecerle. Yo creo que Alá era capaz de destruir completamente a Satanás, aun así El escuchó la negativa de Satanás a obedecerle.

«Por lo menos, exigimos hoy que los musulmanes escuchen a gente con opiniones diferentes».

[…]

Entrevistador: «Cómo ve usted el plan para la democracia, el ‘plan Mayor para el Medio Oriente?'»

Adonis: «En primer lugar, me opongo a cualquier intervención externa en los asuntos árabes. Si los árabes son tan ineptos que no pueden ser democráticos por si solos, nunca podrán ser democráticos a través de la intervención de otros.

«Si queremos ser democráticos, debemos serlo por nosotros mismos. Pero las condiciones previas a la democracia no existen en la sociedad árabe, y no pueden existir a menos que se reexamine la religión de una manera nueva y exacta, y a menos que la religión se vuelva una experiencia personal y espiritual, la cual debe ser respetada.

«Por otro lado, todos los asuntos pertinentes a los asuntos civiles y humanos deben ser dejados a la ley y a los propios pueblos».

Entrevistador: «Sr. Adonis, cómo ve usted la democracia en Palestina, la cual trajo al poder a Hamas?»

Adonis: «La apoyo, pero me opongo al establecimiento de algún estado en base a la religión, aun cuando este sea hecho por Hamas».

Entrevistador: «Aun cuando libere Palestina?»

Adonis: «Sí, porque en tal caso, sería mi deber combatir a este estado religioso».

[…]

Entrevistador: «Cuáles son las razones de la creciente glorificación a los dictadores – a veces en el nombre del pan-arabismo, y otras veces en el nombre de rechazar a los extranjeros? La glorificación viene incluso de las elites, tal como puede verse, por ejemplo, en el juicio a Saddam Hussein, y en toda la gente que lo apoya».

Adonis: «Este fenómeno es muy peligroso, y creo que tiene que ver con el concepto de ‘la unidad’, qué se refleja – en condiciones prácticas o políticas – en el concepto del héroe, el salvador, o el líder. Este concepto ofrece un sentido interno de seguridad a la gente que le teme a la libertad. Algunos seres humanos le tienen miedo a la libertad».

Entrevistador: «Porque es sinónimo de anarquía?»

Adonis: «No, porque ser libre es una gran carga. No es por nada fácil».

Entrevistador: «Usted tiene que tener un jefe…»

Adonis: «Cuando usted es libre, usted tiene que enfrentar la realidad, el mundo en su integridad. Tiene que tratar con los problemas del mundo, con todo…»

Entrevistador: «Con todos los problemas…»

Adonis: «Por otro lado, si somos esclavos, podemos estar satisfechos y no tenemos que tratar con nada. Así como Alá resuelve todos nuestros problemas, el dictador resolverá todos nuestros problemas».

[…]

«No entiendo lo que está pasando hoy en la sociedad árabe. No sé como interpretar esta situación, exceptuando el hacer la siguiente hipótesis: Cuando observo el mundo árabe, con todos sus recursos, las capacidades de los individuos árabes, especialmente en el exterior – usted encontrará entre ellos grandes filósofos, científicos, ingenieros, y doctores. En otras palabras, el individuo árabe no es menos inteligente, menos genio, que cualquiera en el mundo. Él puede ser ventajoso – pero sólo fuera de su sociedad. No tengo nada en contra de los individuos – sólo contra las instituciones y los regimenes.

«Si observo a los árabes, con todos sus recursos y grandes capacidades, y comparo lo que han logrado durante el último siglo con lo qué otros han logrado en ese período, tendría que decir que nosotros los árabes estamos en una fase de extinción, en el sentido de que no tenemos ninguna presencia creativa en el mundo».

Entrevistador: «Estamos nosotros al borde de la extinción, o ya nos extinguimos?»

Adonis: «Nos hemos extinguido. Tenemos la cantidad. Tenemos las masas de gente, pero un pueblo se extingue cuando ya no tiene capacidad creativa, y la capacidad de cambiar su mundo».

[…]

«Los grandes sumerianos se extinguieron, los grandes griegos se extinguieron, y los faraones se extinguieron. La señal más clara de esta extinción es cuando nosotros los intelectuales continúanos pensando en el contexto de esta extinción».

Entrevistador: «Eso es muy peligroso».

Adonis: «Ésa es nuestra verdadera crisis intelectual. Estamos enfrentando un nuevo mundo con ideas que ya no existen, y en un contexto que está obsoleto. Debemos desunirnos completamente de ese contexto, en todos los niveles, y pensar en una nueva identidad árabe, una nueva cultura, y una nueva sociedad árabe».

[…]

«Imagine que las sociedades árabes no tuvieran influencia occidental. ¿Qué quedaría? Los musulmanes deben…»

Entrevistador: «Qué quedaría?»

Adonis: «Nada. Nada estaría a salvo excepto la mezquita, la iglesia, y el comercio, por supuesto».

[…]

«Los musulmanes hoy – perdóneme por decir esto – con su interpretación aceptada [de los textos religiosos], son los primeros en destruir el Islam, considerando que aquéllos que critican a los musulmanes – los no-creyentes, los infieles, así como ellos los llaman – son los que perciben en el Islam la vitalidad que podría adaptarla a la vida. Estos infieles le sirven mejor al Islam que los creyentes».