El columnista kuwaití progresista Ahmed Al-Bagdadí publica un artículo titulado ‘Drama y tiranía’ en el diario Al-Itihad, de los Emiratos Árabes Unidos. Lo siguiente son extractos del artículo: 1

«El [mes del] Ramadán nos ha duchado con series históricas [de televisión], y dramas [que tratan] del período otomano… del período imperialista… o del período de recesión y pobreza…

«[Estas series] no tratan sobre el presente, por no decir del futuro. No hay nada que se refiera a nuestra – de los árabes – dificultad y posición en deterioro. [Por otra parte, son] series basadas en aburridas tonterías, enfocadas a rellenar el tiempo libre del [pueblo], que ayuna durante un mes entero… Y parece que estas series fueron diseñadas para desviar la atención del pueblo, y hacer perder el tiempo a los que ayunan.

«La tiranía política es la razón por la que los productores de estas series dramáticas hacen todo lo que pueden para evitar tratar temas candentes contemporáneos, y huir al ‘arte’ que se proyecta en el pasado histórico, y hacen virguerías para evitar tratar con la dura realidad de los árabes, por temor al régimen político. Ningún escritor sabe cómo serán interpretadas sus obras por el régimen, y cómo [éste] las entenderá. [Todo ello] sin mencionar las prohibiciones políticas y religiosas, las costumbres y las tradiciones.

«¿Cuántas series no han sido emitidas por una razón u otra?. [Esto se debe] a que el miedo domina nuestras vidas como árabes. No [vivimos] en países que crean en la libertad, y por consiguiente, es mejor que una persona se quede en tierra firme, para no crearse problemas, y es mejor para un productor no registrar pérdidas…

«¿Qué valor tiene el arte si no es revolucionario y no lucha por cambiar las concepciones [existentes] y diseminar valores positivos?. El arte se rebela contra la naturaleza de las cosas para cambiar su esencia y para hacer que la gente [reconozca] la terrible situación en la que vive [inmersa]. Este es el motivo por el que el arte carece de influencia sobre las vidas de las poblaciones [de nuestros países], aparte de ocupar su tiempo libre en sociedades que ignoran sus problemas. No se debe a que [estas sociedades] no tengan remedio, sino a que tienen miedo a proponer una solución.

«El artista… conoce la realidad y sus recovecos mejor que nadie y le incumbe [a él] analizar esta realidad y no ignorarla ni adornarla. No tiene que sugerir soluciones, porque el artista dispone de opiniones, no de los medios… y por medio de su arte abre una ventana a través de la cual el pueblo [puede] observar sus vidas en el presente y en el futuro.

«La función de un verdadero artista comprometido es la de oponerse a la cruda realidad y no sucumbir a ella. Tal sumisión, como resultado del temor a la tiranía política y religiosa, es lo que ha llevado a la intromisión de la bufonería en nuestras vidas…

«Las series de [televisión durante el Ramadán] viven en el pasado, el artista está aislado de cualquier influencia en la vida en general, y lo insípido se ha convertido en la característica más destacada de la vida de los árabes, y todo ello se deriva de la ausencia de libertad de expresión.

«Todos tenemos miedo, y en consecuencia los árabes mienten por todo, adornan cada fracaso y nunca intentan asumir los hechos…»


1 Al-Itihad (Emiratos Árabes Unidos), 19 de octubre del 2004.