Tras el fallido golpe militar del 15-16 de julio en Turquía, el escritor paquistaní Abdul Qader Hassan escribió un artículo que arroja luz sobre la caída del califato otomano a comienzos de los años 1920. En el escrito, Hassan también señaló que el califa otomano Suleiman (que gobernó entre 1520-1556) estuvo a punto de conquistar Austria, pero no pudo debido a su vejez y el frío.

El califato otomano fue abolido en 1924 por Kamal Ataturk, quien comenzó una época de secularización cuyas influencias ha estado tratando de erradicar el actual gobierno islamista del Presidente Recep Tayyip Erdogan de la vida pública de la nación reintroduciendo influencias islámicas tales como el burqa (velo) y zonas libres de alcohol. El fracaso del golpe en Turquía ha sido generalmente acogido en el mundo islámico, ya que a Erdogan se le ve avanzando en la causa del Islam.

El artículo de Abdul Qader Hassan fue publicado por Roznama Express, un diario masivo en lengua urdu publicado en las ciudades pakistaníes de Islamabad, Karachi, Lahore, Quetta y Multan.

Lo siguiente son extractos del artículo:

«Es una historia triste que las potencias occidentales cristianas en última instancia pusieron fin a esta providencia del gobierno de… Estambul»; «Se sorprenderán al [saber] que el líder hindú Gandhi también fue parte del Movimiento Khilafat»

«Para aquellos que les interesa la historia del Islam, pareciera que fue ayer que la ciudad de Estambul era la ciudad de sus recuerdos y sueños, donde la bandera de su Califato Otomano ondeó durante 500-600 años… Para las potencias occidentales, tal gran gobierno islámico y un régimen tal en expansión era inaceptable. Es una historia triste de que en última instancia las potencias occidentales cristianas pusieron fin a esta decisión desde el gobierno de una ciudad tal como Estambul. Y a las mujeres de Estambul le dejaron las joyas como símbolo de que las mujeres musulmanas del mundo les enviaron como regalos de amor y ayuda.

«Entre estas joyas había una gran cantidad que las mujeres musulmanas en India enviaron durante el Movimiento Khilafat [que defendió al califato otomano] como regalos para los turcos con el fin de que pudieran venderlos y continuar su guerra y yihad. Estas joyas están todavía seguras con las ancianas en Turquía. Estas son muy queridas y su precio no puede pagarse en riqueza material. Cuando un turista en algún momento se dirige a Turquía desde India, estas mujeres le muestran con orgullo estas joyas.

«Y estos turistas regresaran llevando los tesoros de sus lágrimas a India, el cual era un centro del Movimiento [Khilafat] para el Califato Otomano; y los recuerdos del movimiento todavía se sienten frescos. Uno se sorprenderá en [saber] que la líder hindú Gandhi también fue parte del Movimiento Khilafat; y el punto fue que este movimiento fue un movimiento por la liberación del imperialismo británico y Gandhi fue el líder del movimiento de oposición al imperialismo.

«Quiero hablar sobre la Turquía de hoy… cuyos musulmanes se han negado a aceptar el régimen [es decir, el liderazgo del golpe] que les disgustaba, que el mundo ha denominado como una rebelión que involucró a varios generales [militares] y a altos funcionarios públicos civiles que fueron despedidos. Yo no esperaba una rebelión tal del pueblo de un país musulmán pero parece ser que en Turquía algún virus de la libertad pasada está vivo, que no le permite a esta nación permanecer quieta y permanece activa en su cerebro».

«Con mucho sacrificio y estrategia el mundo occidental terminó este califato [otomano], ya que si estuviese vivo, no habría sido posible que el mundo occidental sobreviviera»

«Turquía no era más que un país musulmán. Era la realidad viva del mundo islámico, que Occidente había terminado con mucho trabajo y sacrificio y que había sido un peligro para su existencia. Existen [pruebas en] la historia de cuanto se ha hecho para poner fin al califato otomano y con mucho sacrificio y estrategia el mundo occidental terminó con este califato, ya que si estuviese vivo, no hubiese sido posible para el mundo occidental sobrevivir. Existe una larga historia del califato otomano, que gobernó el mundo durante casi 600 años…

«Y la historia recuerda la época en que las familias gobernantes del mundo occidental esperaban el consentimiento del califa otomano para nombrar a su nuevo rey. El mundo recuerda esta declaración del Sultán Suleiman [el califa otomano]: ‘Siempre que mi caballo se mantenga de pie, ese lugar queda bajo mi mandato’ y la realidad era también la misma. Cualquiera que fuese la dirección en que se movía el ejército otomano, esa región sería aceptada como parte del califato otomano porque nadie tenía el poder que el califato otomano tenía; y era imposible enfrentar al ejército otomano.

«El anciano Sultán Suleiman lamentó no haber podido conquistar Austria debido a su avanzada edad. El segundo [obstáculo] fue el frío extremo, intolerable para el ejército otomano y la guerra no podía ser llevada a cabo en tal clima. Sin embargo, algunos generales eran lo suficientemente valientes como para que si el sultán diera la orden, podían haber ganado esta batalla también. Sin embargo, el sultán no lo consideró correcto el aceptar su consejo y lo declaró como un consejo emocional…

«Para el califato otomano, que había conquistado el mundo, este pequeño país europeo [Austria] no era nada, pero Sultán Suleiman quedó arrepentido por su vejez y el clima extremo. Cuando el clima llegaba a ser bueno, al sultán se le aconsejó atacar, pero se negó a aceptar el consejo. De todas maneras, un pequeño país de Europa se mantuvo a salvo del sonido y auge de los cañones otomanos y aún hoy lo celebra habiendo escapado de la superpotencia militar de la época… Este escapó del ejército otomano pero el régimen que no agradó en Turquía [es decir, el liderazgo del golpe militar] no pudo y fue derrotado por la democracia».

Fuente: Roznama Express (Pakistán) 20 de julio, 2016.