Tabla de Contenidos

Introducción

La Guerra de Gaza 2009: Cronograma

La Rivalidad Iraní-Saudita/Chiíta-Sunni Seguido a la Revolución Islámica de 1979

La Escalada del Conflicto Durante la Presidencia de Ahmadinejad

Irán Extiende su Influencia en el Mundo Árabe

El Surgimiento del Eje Irán-Siria-Qatar-Hizbullah

La Guerra de Gaza del 2009 Ahonda el Cisma Entre los Dos Bandos

Después de la Guerra – El Cisma Entre los Dos Bandos es un Hecho Reconocido

El Bando Saudita: Irán es Responsable por la Fisura en el Mundo Árabe

«El Caballo de Troya» – El Papel de Qatar en Consolidar el Eje Iraní

Dos Bandos, Dos Acercamientos Contrastantes al Conflicto Árabe-Israelí

Introducción

La reciente guerra de Gaza fue representada por los medios de comunicación internacionales como un conflicto militar local entre Israel y Hamas. Sin embargo, esta guerra, al igual que la guerra del Líbano en el 2006 y varios otros eventos militares y políticos en las últimas tres décadas en el Medio Oriente tienen un común denominador – es decir, todo brota del conflicto entre la revolucionaria Irán y el Reino Saudita y sus respectivos bandos. Este conflicto es clave para entender el Medio Oriente en el siglo 21.

Este conflicto saudita-iraní cuyos varios aspectos – el geoestratégico, religioso, étnico y económico – han estado afectando al Medio Oriente durante los últimos 30 años, comenzó con la Revolución Islámica en Irán, liderado por el Ayatolá Ruhollah Khomeini. Desde entonces, ha habido calma (especialmente durante la era del ex presidente iraní Mohammad Khatami), pero el conflicto se encendió de nuevo después de que el Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad llegara al poder. El conflicto ahora ha escalado en una verdadera guerra fría, y es reflejado en el surgimiento de dos bloques distintos en el Medio Oriente: el eje iraní (que comprende a Irán, Siria, Qatar, Hizbullah y Hamas) y el bando saudita-egipcio, con el cual la mayoría de los otros países árabes están identificados.

Este cisma, y guerra fría, tendrá un impacto mayor a nivel local, regional e internacional, restringiendo severamente las opciones diplomáticas, para resolver la fisura intra-palestina, el conflicto árabe-israelí, y el problema de un Irán con capacidad nuclear.

La Guerra de Gaza 2009: Cronograma

La guerra de Gaza irrumpió el 27 de diciembre del 2008, después de que el líder de Hamas Khaled Mash’al se negara – según informes recibidos bajo órdenes del ministro del exterior iraní Manouchehr Mottaki [1] – a asistir a las conversaciones sobre un acuerdo intra-palestino en el Cairo. En cambio, anunció en Damasco de que el tahdia con Israel habían finalizado y no sería renovado, mientras sus hombres en Gaza disparaban decenas de cohetes hacia el sur de Israel.

Tan pronto comenzaron los combates, Siria y Qatar intentaron emplazar una cumbre de emergencia de la Liga Árabe para ayudar a Hamas. Este movimiento fue bloqueado por Egipto y Arabia Saudita en la reunión de ministros del exterior árabe el 31 de diciembre del 2008 en el Cairo, dónde se decidió sólo conducir una actividad diplomática internacional apuntada a detener las hostilidades. Según los informes, el Presidente egipcio Hosni Mubarak dijo en una reunión a puertas cerradas con los ministros del exterior de la Unión Europea que «Hamas no debería permitírsele surgir triunfante de la presente confrontación». [2]

No obstante, Qatar y Siria persistieron en sus esfuerzos, colocando la cumbre de emergencia para el 16 de enero del 2009, para ser asistida por cualquiera que lo deseara. A estas alturas, una campaña de presión en los otros países árabes fue lanzada por ambos bandos: Irán, Siria y Qatar les instaron a que asistieran, y Arabia Saudita y Egipto los presionaron para que no lo hicieran.

Este enfrentamiento finalizó con una victoria para el bando saudita-egipcio, en donde la cumbre, celebrada en Doha, fue emplazada en ausencia de un quórum legal. [3] Para desaliento de algunos países árabes, el Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad fue invitado a asistir a la cumbre como observador. También presente como observador estaba el Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan que expresó un apoyo total por Hamas. [4]

Para reforzar su victoria política, el bando saudita-egipcio alistó apoyo internacional convocando a todos los líderes europeos a una reunión especial de fin de semana en Al-Sharm Al-Sheikh, el domingo, 18 de enero, 2009. La cumbre fue asistida por todo el liderazgo europeo, el cual buscó mostrar su aval al bando saudita-egipcio.

El día siguiente, el 19 de enero, una conferencia económica que había sido planeada de antemano fue celebrada en Kuwait, y parte de esta fue consagrada a la guerra en Gaza. Esta conferencia, asistida por todos los líderes árabes, fue igualmente dominada por el bando saudita-egipcio. En la conferencia, Qatar exigió que la resolución de la conferencia de Doha fuese avalada, pero Arabia Saudita y Egipto rechazaron su demanda, y la conferencia finalizó sin resoluciones – es decir, que Egipto revoque el acuerdo de paz con Israel, y Arabia Saudita retire la iniciativa de paz en el Medio Oriente.

El 18 de enero, Hamas fue obligado a aceptar el cese de hostilidades declarado unilateralmente por Israel el día anterior, así como también la mediación de Egipto en las conversaciones intra-palestinas – dos demandas que había rechazado categóricamente antes de la guerra.

Puede decirse por consiguiente que, a diferencia de la guerra del Líbano del 2006 y el subsecuente enfrentamiento, en el 2008, entre Hizbullah y las Fuerzas 14 de Marzo, que acabó en la caída del Líbano bajo el mando del Hizbullah y el eje sirio-iraní, [5] la guerra de Gaza convergió un logro para el bando opuesto. Esta acabó con la derrota de Hamas en el terreno y con una victoria política para el bando saudita-egipcio a nivel regional.

La Rivalidad Iraní-Saudita/Chiíta-Sunni seguido a la Revolución Islámica de 1979

El conflicto saudita-iraní está arraigado en las aspiraciones de Irán a la hegemonía regional – ambas geoestratégicas y religiosas – qué propone una amenaza a Arabia Saudita. Desde el asalto de la era de la Revolución Islámica y el mandato del Ayatolá Khomeini (1979-89), la actitud de Irán hacia Arabia Saudita fue marcada por una enemistad ideológica y política, proviniendo de la antigua confrontación religiosa, social y étnica entre la sociedad árabe sunni-wahhabi y la persa chiíta. Los sunnis perciben a los chiítas como una secta política que se separó del Islam, mientras los chiítas consideran a los sunnis, y sobre todo a los wahhabis, como una secta política apóstata radical que se ha apoderado de los lugares santos musulmanes.

Esta rivalidad que emana de la competencia de una Irán revolucionaria con Arabia Saudita por el liderazgo del mundo musulmán, alcanzó su punto más alto en 1984, cuando miles de peregrinos iraníes armados protestaron en las calles de Meca, llamando a derrocar al régimen saudita. Los saudíes sofocaron fuertemente las protestas, cerrándole la Meca a los peregrinos iraníes durante varios años. La amenaza iraní también incitó a los saudíes a apoyar al presidente iraquí Saddam Hussein en la guerra Irán-Irak.

La ola de solidaridad con la Revolución Islámica de Irán que sumergió el mundo sunni incitó a Arabia Saudita a ejercer grandes esfuerzos en fortalecer el sunni Islam en general y el wahhabi Islam en particular. Con este fin, Arabia Saudita actuó principalmente en dos niveles: dándole un apoyo masivo al jihad en Afganistán a lo largo de los años ochenta hasta que los soviéticos fueran derrotados, e invertir billones de dólares, por dos décadas y más, estableciendo y manteniendo escuelas, mezquitas y otras instituciones educativas y religiosas en las comunidades sunni a nivel mundial. Estos esfuerzos reversaron mucha de la popularidad de la revolución iraní.

La enemistad saudita-iraní declinó durante el periodo del presidente iraní Hashemi Rafsanjani, y declinó aun más durante la presidencia de su sucesor, Mohammad Khatami. Durante la presidencia de Khatami, Irán se esforzó por reunirse con la comunidad internacional relajando sus esfuerzos de exportar la revolución y buscando reconciliarse con sus vecinos en el Golfo.

La Escalada del Conflicto Durante la Presidencia de Ahmadinejad

Con la llegada de Mahmoud Ahmadinejad al poder en el 2005, el conflicto re-emergió, con una venganza. Ahmadinejad regresó a la política anterior de Irán de hegemonía anti-saudita, empujando la exportación de la revolución y promoviendo una visión chiíta mesiánica que enfatiza la inminente aparición del Mahdi y el restablecimiento del gran Imperio Persa. En su segunda aparición en la televisión seguida a su elección, dijo: «El mensaje de la Revolución [Islámica] es global, y no está restringida a un tiempo específico o lugar. Es un mensaje humano, y avanzará hacia adelante. No tengan ninguna duda… Alá que lega, Islam conquistará. Islam conquistará que? Conquistará todas las cimas del mundo». [6]

El mensaje de reavivar los valores revolucionarios se convirtió en un motivo repetitivo en los discursos de Ahmadinejad: «En las recientes elecciones, el pueblo [iraní] demostró que creen en la Revolución [Islámica] y quiere ver sus ideales reavivados… Esta revolución fue una continuación del movimiento de los profetas, y todas las metas políticas, económicas y culturales del estado [iraní] deben por consiguiente estar engranadas hacia el realizar los ideales islámicos… Los seguidores de esta escuela divina de pensamiento islámico están haciendo todo en su poder en preparar el terreno para la llegada [del Mesías chiíta, el Mahdi]… Es nuestro deber guiar al pueblo de vuelta hacia estos ideales gloriosos, y liderar el camino hacia el establecimiento de una sociedad islámica avanzada y poderosa que será un modelo [para otros]… Irán debe surgir como el estado más poderoso y avanzado…» [7]

«El pueblo iraní, así como también el gobierno iraní, que ha surgido de la voluntad del pueblo iraní, defenderá su derecho a la investigación nuclear y a la tecnología… Las personas más viejas presentes aquí ciertamente recuerdan que una de nuestras consignas durante la revolución fue, ‘Convertiremos al mundo entero al Islam con nuestra lógica’. Estamos seguros que la lógica islámica, su cultura y discurso pueden demostrar su superioridad en todos los campos por encima de todas las teorías y escuelas de pensamiento». [8]

En un reciente discurso en el mausoleo del Ayatolá Khomeini que marca el 30 aniversario de la Revolución Islámica, Ahmadinejad dijo: «Aunque la revolución tuvo lugar en Irán, esta no está confinada solo a Irán… Incluso después de 30 años, [la revolución] está viva. Estamos [todavía] al comienzo de nuestro camino, y existen todavía grandes cambios ante nosotros. Esta gran revolución continuará hasta que la justicia sea inculcada [a lo largo del mundo]». [9]

Las declaraciones de Ahmadinejad sobre el restaurar la gloria del Imperio Persa chiíta en la región, y el reavivamiento de la retórica revolucionaria por otros líderes iraníes – todos apoyados por los principales ayatolá del régimen – fueron percibidos por los países árabes, y especialmente por Arabia Saudita, como un re-surgimiento de la amenaza iraní.

La amenaza religiosa-ideológica fue confeccionada por el esfuerzo de Irán en posicionarse a si misma como una superpotencia militar regional, y por su determinación en desarrollar capacidades nucleares además de sus capacidades misilisticas de gran alcance. La insistencia de Irán en desarrollar tecnología nuclear a pesar de la oposición internacional fue percibida por el mundo musulmán sunni como una amenaza a esta.

Irán Extiende su Influencia al Mundo Árabe

Otro factor que contribuye al conflicto fue el esfuerzo de Irán por aumentar su influencia a lo largo del mundo árabe. La actividad de Irán en Irak seguido a la caída del régimen sunni de Saddam Hussein, y el surgimiento en el estatus chiíta en ese país después de la guerra, intensificaron los temores sauditas, y los temores de otros países sunni, sobre el surgimiento de una «media luna iraní/chiíta» en el mismo corazón del mundo sunni.

Arabia Saudita respondió aumentando su apoyo por la minoría sunni en Irak, para varias fuerzas cristianas y musulmanas en el Líbano, y para otros que estaban confrontando las amenazas iraníes en su territorio (por ejemplo en Yemen, Sudán y Palestina).

Los logros militares y políticos del Hizbullah, el ala de Irán en el Líbano, durante la guerra del 2006 y en el acuerdo de Doha del 2008 (qué de facto le dio el Líbano al Hizbullah) fueron percibidos igualmente como parte de la oferta de Irán para la hegemonía regional – especialmente en luz de las declaraciones de funcionarios iraníes. El Portavoz del Majlis iraní Ali Larijani dijo después de la firma del acuerdo de Doha: «Vemos esta victoria política en la arena regional como un heraldo de [incluso] mayores victorias…» Él agregó que Nasrallah había «llevado a cabo algunas de las enseñanzas de [Khomeini]». [10]

Después de la guerra del Líbano, las preocupaciones sauditas-sunni sobre las crecientes aspiraciones de Irán por la dominación regional entraron bajo una discusión más intensa y abierta en el mundo árabe. El Ministro del Exterior egipcio Ahmad Abu Al-Gheit dijo que los iraníes «estaban intentando expandir [su influencia] e imponer su ideología idiosincrática sobre la región». [11] También acusó a Irán de «intentar usar las cartas árabes para realizar los intereses y metas que no sean árabes», [12] y dijo, «es necesario asegurar que Irán no se convierta en un poder militar nuclear». [13]

También fueron expresadas preocupaciones similares en la prensa saudita y egipcia. En el diario del gobierno saudita Al-Riad, el redactor saudita Muhammad bin Ali Al-Mahmoud describió la política de Irán bajo Ahmadinejad, declarando: «El cambio en la arena iraní ha llevado al surgimiento de una atmósfera similar a la nazi [allí, y a la expresión de] consignas vacías que son [incluso] más violentas y altisonantes [que aquéllas escuchadas] durante la primera revolución [iraní] [de 1979]… [14] Tristemente, la amenaza iraní no es sólo una [construcción] teórica de cuya naturaleza y curso es una cuestión de debate entre los estudiosos. Esta se ha vuelto una realidad, y no existe ninguna diferencia entre el modelo [representado por] la terrorista Al-Qaeda y la [representada por] el partido iraní en el Líbano [es decir, Hizbullah]…»

Al-Mahmoud advirtió sobre Irán como la «expansión similar a la de un pulpo», diciendo: «Irán quiere controlar la región, no esparciendo su ideología… sino manteniendo organizaciones armadas [en los países árabes]… esta viola su lealtad a sus patrias, reemplazándolo con la lealtad a Irán. Esto, especialmente desde que Irán es un país que no esparce la tolerancia o una cultura de moderación, sino… una cultura de hegemonía unilateral, como parte de un esfuerzo racista para imponer un tipo de ocupación…» [15]

En un artículo en el diario del gobierno saudita Al-Watan, el redactor saudita ‘Ali Sa’d Al-Moussa escribió que los países árabes estaban sujetos al «colonialismo persa», tal como es evidenciado por los «cantones y distritos iraníes en el mapa del mundo árabe…» Él agregó: «Irán se ha convertido en un importante actor central en la política árabe… Hoy nosotros estamos viendo nuevas señales del colonialismo persa. Este es un [nuevo], modelo colonial más avanzado: Ya no estamos hablando de tropas que ocupan [ciertas] regiones o de banderas [ondeando] sobre edificios públicos. El colonialismo de la era moderna es manifestado por la sumisión de [varias fuerzas regionales de Irán]… Irán escogió [regiones] en el mapa árabe y las atacó sin [incluso] apretar el gatillo. Su plan total está siendo llevado a cabo por árabes». [16]

El Surgimiento del Eje Irán-Siria-Qatar-Hizbullah

Como parte de la oferta de Irán por la hegemonía regional, un eje político y militar ha sido formado, comprendiendo no sólo a Irán y a los chiítas en Irak, el Líbano y Yemen, sino también a varias fuerzas sunni que tienen un interés en oponerse a Arabia Saudita y Egipto. Fue durante la guerra del Líbano del 2006 que un distinto eje Irán-Siria-Qatar-Hizbullah surgió primero para oponerse al bando saudita-egipcio. [17] En una fase posterior, este eje se extendió para incluir a Hamas, que ha recibido en años recientes un apoyo creciente de Irán, así como también la Hermandad Musulmana egipcia. Últimamente, Siria e Irán han estado esforzándose por agregar a Turquía a sus líneas, y se han encontrado con algo de cooperación por parte del Primer Ministro turco Recep Tayyip Erdogan. [18]

Arabia Saudita, por su parte, ha estado intentando apartar a algunos aliados sunni de Irán. [19]

El Ministro del Exterior sirio Walid Al-Mu’allem habló de la «alianza estratégica» entre miembros del eje iraní, diciendo: «Nuestras relaciones con Irán son estratégicas, y nuestras relaciones con Turquía también son estratégicas, y esperamos que nuestras relaciones con los árabes sean [estratégicas] también. Nuestras relaciones con Qatar son estratégicas, al igual que lo son nuestras relaciones con ‘Omán, Argelia y Libia, y esperamos que en el futuro este [esquema se expandirá] para incluir a otros [países] también… Estamos actuando de acuerdo con nuestros intereses y al servicio de la causa nacional árabe y seguridad nacional. Con este fin, estamos coordinando con Irán y Turquía, y no estamos avergonzados de esto… Coordinamos [nuestros esfuerzos] hacia nuestra meta común – [la cual es encontrar una manera] de proteger a la resistencia palestina y la resistencia nacional en el Líbano, creando profundidad [estratégica] para ellos». [20]

El Presidente sirio Bashar Al-Assad habló de forma similar en una entrevista de septiembre del 2008 con el canal de televisión de Irán Al-Alam TV: «Los lazos estratégicos [entre Siria e Irán] han demostrado ser de importancia para la región en décadas recientes, pero sus resultados verdaderos han surgido [sólo] en los últimos 10 años. Éstos incluyen la victoria de la resistencia en el Líbano, y la firme fortaleza de la resistencia en Palestina desde el Intifada que comenzó en el año 2000… Vemos ante nosotros una pizarra negra punteada con manchas luminosas que fueron una vez diminutas pero están ahora firmemente aumentando en tamaño. Esto subraya la importancia de la cooperación [sirio-iraní] y la exactitud de las políticas de Siria e Irán. Muchos países que una vez objetaron esta política están comenzando a comprender ahora su rectitud, y de continuar ellos mismos una política similar…» [21]

La Guerra de Gaza del 2009 Ahonda el Cisma Entre los Dos Bandos

Justamente antes a su estallido, los dos bandos incurrieron en ataques recíprocos. Siria e Irán acusaron a Arabia Saudita y Egipto de seguir una política pro-Israel y pro-norteamericana y de sabotear los esfuerzos de los movimientos de resistencia. El Rey saudita ‘Abdallah fue denominado por Siria como un «infiel» y «colaborador con el imperialista Satanás», mientras que el Presidente egipcio Hosni Mubarak fue llamado «traidor» y «tirano» que debe ser asesinado al igual que el presidente egipcio Anwar Sadat. Egipto y Arabia Saudita, por su parte, denunciaron que Irán y Siria estaban esforzándose por desestabilizar la región interfiriendo en los asuntos internos árabes y nutriendo a los movimientos de resistencia en el Líbano, Irak y la Autoridad Palestina. Ellos enfatizaron que Siria estaba intentando dividir las líneas árabes y estaba ayudando a Irán – un país no-árabe – en apoderarse del Medio Oriente, en perjuicio de los intereses árabes. [22]

Después de la guerra, los líderes iraníes se alardearon del apoyo que le habían dado a Hamas – de cuyas acciones, ellos clamaron, correspondían a las metas de la Revolución Islámica. Los líderes también elevaron duras críticas al eje saudita-egipcio. [23] El Portavoz del Majlis iraní Ali Larijani dijo que la victoria de ambos Hizbullah en el 2006 y la victoria de Hamas en Gaza eran frutos del «gran árbol» que es la Revolución Islámica de Irán. [24] El Presidente del Concejo de Conveniencia iraní Hashemi Rafsanjani declaró en una reunión que «los residentes de Gaza, [al igual que] el Hizbullah, han podido derrotar al ejército del régimen sionista gracias a la influencia beneficiosa de Irán». [25] El presidente del Concejo Guardián Ayatolá Ahmad Jannati dijo en su sermón del Viernes en Teherán: «[En el 2006], el anfitrión de los [combatientes] del Hizbullah, inspirados por un Irán islámico, lograron propinarle un aplastante golpe a Israel, a América y a los otros países occidentales que apoyaron a Israel. Ahora lo mismo ha sucedido en Gaza. Dondequiera que Irán pisa, este salvará y rescatará a [los musulmanes]…» [26] El diario iraní Kayhan, cercano al Líder Supremo de Irán Ali Khamenei declaró que la guerra de Israel sobre Hamas había creado un nuevo Medio Oriente, y había demostrado que la alianza total que consiste en Israel, los Estados Unidos, la Unión Europea, Egipto y Arabia Saudita no podrían derrotar a una pequeña organización como Hamas, a pesar del uso de una masiva fuerza militar. [27]

El bando pro-saudita, por su parte, acusó a Hamas de servir a los intereses sirios e iraníes en lugar de aquéllos de los palestinos. El Presidente egipcio Mubarak declaró que «Egipto no le permitirá a nadie obtener ganancias políticas y aumentar su influencia [regional] a expensas de la sangre palestina». [28] El Ministro del Exterior egipcio Abu Al-Gheit acusó a Irán de usar a sus apoderados árabes para negociar con los Estados Unidos y extender sus propios fines. En una entrevista con Al-Arabiya TV, dijo: «Todas las manos no-árabes deben ser mantenidas fuera de la causa palestina, e incluso algunas manos árabes». Él agregó, «Irán… busca asir tantas fichas árabes como sea posible, para decirle a la próxima administración norteamericana: Si ustedes desean discutir algún asunto – especialmente la seguridad del Golfo o el expediente nuclear de Irán – tendrán que hablar con nosotros…» [29] Abu Al-Gheit hizo unas declaraciones similares en el 2007, cuando dijo que las actividades de Irán habían alentado a Hamas a llevar a cabo el golpe de estado en Gaza, y que esto «amenazó la seguridad nacional de Egipto, que está sólo a un tiro de Gaza». [30]

Antiguos funcionarios de la Autoridad Palestina señalaron igualmente la participación iraní en Gaza. El secretario general a la presidencia de la Autoridad Palestina Al-Tayyeb ‘Abd Al-Rahim declaró que el Ministro del Exterior iraní Manouchehr Mottaki le había dicho a los líderes de Hamas que reasumieran la resistencia, y le impidieran a Egipto jugar cualquier papel en el diálogo palestino. Esto, dijo Al-Rahim, fue el por qué Hamas se negó a renovar el tahdia y continuar el diálogo con Fatah. [31] El Secretario de la OLP Yasser ‘Abd Rabbo dijo que Hamas estaba adelantando una conspiración regional para convertir a Gaza en una entidad independiente separada de la Ribera Oriental, y establecer un emirato islámico allí, apoyado por Irán. [32]

Varios días antes de que Israel lanzara su ofensiva a Gaza, el editor del diario egipcio Al-Gumhouriyya, MP Muhammad ‘Ali Ibrahim, publicó una serie de artículos bajo el título «Hamas-Damasco-Irán – El Nuevo Eje del Mal». [33] Una vez que la ofensiva israelí hubo comenzado, Ibrahim escribió: «Hamas, Hizbullah, la Hermandad Musulmana y Teherán han decidido poner a la causa palestina y sus mártires en las manos de Irán. Sin embargo, todos nos olvidamos de un punto importante – es decir, que no entregaremos las capacidades de nuestros pueblos a locos que se esconden en Siria y quiénes no disparan ni una sola bala sobre Israel… Existe un plan para hacer arder a la región entera, y matar a tantos mártires palestinos y libaneses como sea posible, para exponer la impotencia de Egipto, Arabia Saudita, y [todo] el eje árabe moderado… [34]

Después de la Guerra – El Cisma Entre los Dos Bandos es un Hecho Reconocido

Los medios de comunicación occidentales han ignorado ampliamente la nueva realidad en el Medio Oriente – es decir, el cisma y la escalada en la guerra fría entre los dos bandos – así como también sus implicaciones políticas de largo alcance. Sin embargo, en el mundo árabe, esta realidad se ha vuelto un hecho públicamente reconocido, y está siendo discutido intensamente.

El diputado de Nasrallah Jeque Na’im Qassem, explicó que el Hizbullah estaba orgulloso de pertenecer al eje iraní, el cual era hostil a los Estados Unidos y a sus partidarios árabes. Él declaró: «En el mundo de hoy, existen dos bandos que están mutuamente opuestos – el bando de los Estados Unidos y sus aliados, y el bando de la resistencia y sus aliados. El punto importante es que el bando norteamericano, que incluye a Israel [y está caracterizado por] la corrupción, la agresión y el monopolio, es un bando hostil, y nosotros, el bando de la resistencia, debemos por consiguiente oponernos fuerte y herméticamente… [Nuestro bando] surgirá triunfante. Es imposible expresar la solidaridad [con los palestinos] sin apoyar la resistencia… Hoy día, Gaza es la misma encarnación de la resistencia. Todos los que apoyamos a Gaza [durante la guerra] estamos del lado de la resistencia, mientras todos los que no la apoyaron, sino que estaban contra esta, están del lado de los Estados Unidos e Israel…»

Qassem agregó: «Algunos pensaron que si nos difaman [llamándonos] aliados de Irán, Siria y Hamas, nos molestaría. [Bien], permítanme decir que pueden agregar a Chávez y a Bolivia [a la lista de nuestros aliados], y a todos los pueblos libres en el mundo. Todos [nosotros] formaremos un frente unido contra los Estados Unidos e Israel…» [35]

El Dr. Majed Abu Madhi, redactor para el diario del gobierno sirio Al-Ba’ath y disertante en la Universidad de Damasco, argumentó que la guerra en Gaza no sólo había expuesto la fisura en el mundo árabe entre los regímenes que apoyan la resistencia y aquéllos que la oponen, sino también el conflicto entre los gobernantes que objetan la resistencia, y sus pueblos que la apoyan. Él escribió: «Se ha vuelto patentemente claro qué países apoyan la resistencia. También se ha vuelto patentemente claro qué regímenes [árabes] son los que los Estados Unidos llama ‘moderados’ – [aquéllos que] se oponen a la resistencia e incluso conspiran contra ella. Además, existe otro tipo de división, [a saber], entre países dónde la posición del gobierno y el liderazgo político está alineada con la del público general, y países en donde la posición del gobierno y los líderes está en desigualdades con la del público. Hemos descubierto una brecha – no, un abismo profundo – entre los deseos de los gobernantes [quiénes rechazan a la resistencia] y aquéllos de su pueblo [que lo apoyan]». [36]

El Bando Saudita: Irán es Responsable por la Fisura en el Mundo Árabe

El bando pro-saudita acusó a Irán de causar fisuras en el mundo árabe. El Ministro del Exterior saudita Saud Al-Faisal dijo que la actual discordancia entre los árabes era el resultado de la «intervención de fuerzas no-árabes» en los asuntos árabes – refiriéndose a Irán. [37] Durante la cumbre de Kuwait, el Presidente egipcio Mubarak insinuó una interferencia iraní, cuando acusó a fuerzas «internas y externas» de dividir y debilitar al mundo árabe. [38]

Editoriales en diarios asociados con el bando saudita-egipcio declararon que Irán estaba sembrando la división en el mundo árabe como parte de su plan para lograr la hegemonía regional, y acusó a las fuerzas árabes tales como Siria y Qatar de cooperar con este plan. Osama Saraya, jefe de redacción del diario egipcio Al-Ahram, escribió: «Al igual que los persas en todas las eras [pasadas], los clérigos contemporáneos [iraníes] piensan que [todos] los árabes, desde el océano al Golfo, son un manojo de pastores de camellos o ignorantes. [Por consiguiente, piensan] que todavía pueden comercializar ilusiones que esconden sus verdaderas intenciones, las cuales son tomar el control de nuestra región y anexarla al imperio que ellos esperan [reestablecer]… Ustedes deben dejar de esparcir su religión [en otros países, y confinar estos esfuerzos] solamente a su tierra. Deben respetar a los [otros] países musulmanes y los tratados firmados entre sunnis y chiítas [en los cuales acuerdan] abstenerse de esparcir [sus respectivas] religiones y de tomar para si las tierras de [otros]». [39]

El editor del diario egipcio Al-Gumhouriyya, MP Muhammad ‘Ali Ibrahim, escribió en su columna diaria: «La ideología de Irán defiende el eliminar [todas] las nacionalidades y fronteras nacionales… El problema con las ideas iraníes es que [Irán] las ha pasado hacia a sus seguidores en el Medio Oriente… Y el [problema] más peligroso con esta filosofía iraní… es que llama a establecer estados dentro de estados… Esta filosofía ha de hecho dado frutos en algunas partes del mundo árabe. Tenemos varios ejemplos de esto: Hizbullah ganó las elecciones en el Líbano, y su estado [dentro de un estado] era naturalmente más fuerte que el Líbano [mismo]. [Además], sus milicias eran más fuertes que las fuerzas armadas del gobierno. [Lo mismo] ha pasado con Hamas… [y con] los chiítas en Bahrein, quienes están haciendo estragos en su país [en un esfuerzo por establecer] un estado chiíta junto al reino sunni de Bahrein. En Kuwait, Egipto y Jordania, la Hermandad Musulmana está usando su representación en el parlamento para intentar tomar el gobierno y el liderazgo del estado… Es una idea peligrosa y destructiva de sacrificar el país por la causa de la religión…» [40]

«El Caballo de Troya» – El Papel de Qatar en Consolidar el Eje Iraní

Debe hacerse notar que Qatar ha jugado un papel crucial exacerbando la fisura en el mundo árabe iniciando la cumbre de Doha el 16 de enero, 2009, en desaliento de Arabia Saudita y Egipto. La invitación de Qatar al Presidente iraní Ahmadinejad a la cumbre contra la voluntad de varios países árabes (tales como los EAU, que respondieron cancelando su participación) claramente identificó la cumbre como una convención del eje sirio-iraní. La orientación pro-iraní y anti-saudita de la cumbre fue subrayada por el hecho que esta llamó en Egipto a revocar su acuerdo de paz con Israel, y en Arabia Saudita a retirar su iniciativa de paz con este.

Después de que la guerra finalizó, el líder de Hamas Khaled Mash’al agradeció a Qatar por su apoyo a su movimiento durante la lucha. En un discurso en Doha, dijo: «Hace dos semanas, vinimos a ustedes y le pedimos que estuvieran de nuestro lado, y hoy agradecemos a Qatar, a su Emir y a su pueblo [por responder a este ruego]».

Galal Dweidar, ex jefe de redacción del diario del gobierno egipcio Al-Akhbar, caracterizó la cumbre de Doha como «una conferencia en apoyo a las ambiciones [expansionistas] persas» y llamó a Qatar «un caballo de Troya diseñado en pavimentar el camino para la invasión chiíta persa de [las tierras que pertenecen a] la nación de Muhammad y a los sunnis». [41]

El editor de Al-Ahram Osama Saraya escribió de manera similar: «Llamando a la cumbre de Doha, Qatar esperaba no sólo socavar todas las acciones árabes, sino también ahondar la fisura entre los árabes y poner las acciones conjuntas árabes en manos del eje de la destrucción y el mal… [e.d. en las manos del] eje iraní – cuyo papel fue expuesto y se expresó totalmente transparente durante los recientes eventos en la región, y seguido a la ofensiva de Israel sobre Gaza». [42]

Dos Bandos, Dos Acercamientos Contrastantes al Conflicto Árabe-Israelí

El apoyo de Irán y Siria a la resistencia, así como el apoyo de Egipto y Arabia Saudita al acuerdo de paz con Israel, pueden ambos ser entendidos en luz del cisma saudita-iraní.

La oposición del bando saudita al Hizbullah durante la guerra del 2006, y su oposición a Hamas durante la guerra de Gaza, fueron ambos parte de su conflicto con Irán. Igualmente, la determinación del bando saudita para resolver el conflicto palestino-israelí significó fortalecer su postura vis-à-vis con Irán y sus aliados. Egipto está exigiendo patrocinar el diálogo intra-palestino y los actuales arreglos entre Gaza e Israel para impedirle a Irán tomar Gaza vía Hamas. Arabia Saudita, por su parte, se está esforzando por promover la iniciativa de paz con Israel como una opción estratégica que consolidará su postura vis-à-vis con el eje iraní – al mismo tiempo mientras este eje intenta socavar la posición saudita a través de su apoyo para la resistencia contra Israel.

De hecho, el eje iraní ha llamado a revocar todas las iniciativas de paz con Israel y todas las manifestaciones de normalización con esta – qué esta llama «colaboración» de los regímenes árabes con Israel y los Estados Unidos. Como parte de este acercamiento, Qatar y Mauritania anunciaron en la cumbre de Doha de que estaban cortando lazos diplomáticos con Israel. El Líder Supremo iraní Ali Khamenei incluso igualó a los líderes árabes moderados que mantienen lazos con Israel con los judíos de la época del Profeta Muhammad, que fueron considerados sus enemigos. En una carta al líder de Hamas Isma’il Haniya, Khamenei dijo: «Los traidores árabes deben comprender que su destino no será mejor que el de los judíos en la Batalla de Al-Ahzab [e.d. los judíos de la tribu Al-Quraidha que fue asesinada según se alega por conspirar contra el Profeta]». [43]

El eje iraní afirma que el curso correcto de acción vis-à-vis con Israel es la resistencia. El Presidente sirio Bashar Al-Assad declaró «muerta» la Iniciativa de Paz árabe, y acuñó una nueva frase definiendo a la resistencia como «una manera de lograr la paz», explicando que «paz sin resistencia es rendición». [44]

La editora del diario del gobierno egipcio Teshreen Samira Al-Masalma explicó que el desacuerdo entre los bandos era profunda y no podía ser conectado: «La disputa entre los árabes no es ya más una materia de posturas diferentes o acercamientos diferentes a la solución, tal como fue el caso en el pasado. [Hoy día] la disputa es sobre los principios, los medios, la conducta [apropiada] y el acercamiento práctico a los temas cruciales. Esto es lo que hace que los desacuerdos sean tan ruidosos.

«Ambos en julio del 2006 y durante la agresión contra Gaza… dos [diferentes] posturas surgieron entre los regímenes árabes oficiales… Según una postura, no existe paz sin resistencia, mientras según la otra, la rendición es la clave para la paz y la resistencia no es más que ‘aventurismo’ sin sentido. Estas dos posturas no son meramente teóricas. Los [defensores de lo] anterior apoyan la resistencia en todas las formas posibles, mientras los [defensores de] la última está abiertamente involucrados en destruirla». [45]

Además, los voceros del eje sirio-iraní indicaron la posibilidad de una extensa escalada en la región. El Presidente sirio Al-Assad dijo: «Fue la guerra [Líbano-Israel] de 1982 que dio luz a la resistencia en su forma presente y provocó la liberación [del Líbano]. La masacre en Jenin del 2002 [encendió] una situación de resistencia en Palestina. En el 2006, lo mismo sucedió [en el Líbano], y hoy [en el 2009] vemos lo mismo [en Gaza]… Existen despliegues de resistencia, y cada uno de éstos consolida [más] el curso de la resistencia y la validez de sus ideologías… Éstas son victorias pequeñas que son parte de un gran triunfo. Continuarán en el futuro, y habrá indudablemente confrontaciones extensas en una forma u otra – no todas ellas necesariamente con armas. Pero estas victorias son como pasos en una escalera que llevan a victorias más extensas, y no podemos lograr la victoria final sin estas». [46]

Ibrahim Al-Amin, presidente del diario libanés pro-sirio y pro-Hizbullah Al-Akhbar, denunció que la cumbre de Doha había provisto un nuevo ímpetu para la resistencia, que ahora se convertiría en la estrategia preferida no sólo de las organizaciones de resistencia mismas sino también de ciertos regímenes árabes. Él escribió: «El punto más importante es que el conflicto árabe-israelí ha entrado en una nueva fase… La reunión en Doha sirvió de influencia para el bando que defiende la resistencia, [y la resistencia] se ha convertido ahora en una parte dominante de los métodos de operación empleados [vis-à-vis con Israel] – también por los regímenes y gobiernos [árabes]. Esto tendrá repercusiones para las relaciones con Europa y los Estados Unidos. También afectará la situación en Irak, que es el país árabe más grande bajo ocupación norteamericana…»

Al-Amin afirmó que «el mundo árabe enfrentaría [ahora] un hechizo de arreglo de cuentas aun peor que el testimoniado por el Líbano en el 2006 seguido a la agresión [israelí]». [47]

El líder delegado del Hizbullah Jeque Na’im Qassem dijo: «Creemos en la resistencia como un medio [de provocar] la liberación y el cambio… [ya] que la tierra y la gente no puede ser liberada de la fuerza de la arrogancia [e.d. los Estados Unidos] y de su protectorado mimado, Israel, de cualquier otra manera… Nosotros llevamos a cabo esta resistencia con nuestras propias manos para tomar de vuelta nuestros derechos. No intentamos [contar con] el Concejo de Seguridad de las [Naciones Unidas] o las superpotencias; liberaremos nuestras tierras con nuestras [propias] armas, tal como lo hicimos en el pasado y [continuaremos] haciéndolo [en el futuro]… La resistencia a la cual nos referimos [llevar a cabo] es militar, y nosotros le decimos al mundo: Nos armaremos cada vez más, y llamamos a armar a todos los [movimientos] de resistencia que combaten al enemigo que ocupa la tierra…» [48]

El bando saudita-egipcio, por otro lado, se opuso a la estrategia de resistencia, y rechazó las llamadas a cortar lazos con Israel o retirar la Iniciativa de Paz árabe. El Ministro del Exterior saudita dijo, «La Iniciativa árabe todavía es relevante», agregando que esta «coloca a Israel bajo una presión considerable». [49]

Algunos inclusive llamaron a regresar a la versión original de la Iniciativa de Paz saudita, antes de que se introdujeran enmiendas en el 2002 en respuesta a las demandas de Siria, tales como una cláusula que reconoce el derecho palestino al retorno. Un editorial en el diario libanés Al-Mustaqbal declaró: «La Iniciativa de Paz Árabe, especialmente en su forma original, antes de que fuese inyectada con la corrupción sirio-Lahoudian [50] durante la cumbre de Beirut del 2002 [significando la inclusión del derecho a retorno para los refugiados palestinos], fue una visión estratégica comprensiva… Una paz duradera es una condición para el éxito de los programas para la reforma en todos los países árabes. Por la causa de todo esto, la iniciativa de paz árabe estaba y todavía está viva y bien, y es la única estrategia que los árabes puede proponer al mundo de hoy».

El diario también llamó a «remover las fallas sirio-Lahoudian de la Iniciativa de Paz árabe, y a reintroducirla como su estuviera en su formato original». [51]

*Y. Carmon es Presidente de MEMRI; Y. Yehoshua es Director de Investigación en MEMRI; A. Savyon es director del Proyecto Mediático Iraní en MEMRI y H. Migron es Compañero de Investigación en MEMRI


[1] Al-Tayyeb ‘Abd Al-Rahim, secretario-general de la Presidencia de la Autoridad Palestina, declaró que durante una visita a Damasco, el Ministro del Exterior iraní Manouchehr Mottaki le había dicho a los líderes de Hamas que reasumieran la resistencia, y que impidieran a Egipto jugar algún papel en el diálogo palestino. Al-Hayat Al-Jadida (AP), 1 de enero, 2009.

[2] Ha’aretz (Israel), 6 de enero, 2009.

[3] Según la carta constitucional de la Liga Árabe, una reunión de emergencia debe emplazarse por un quórum de por lo menos 15 estados miembros. Por consiguiente, cada uno de los países árabes fue obligado a tomar un lado en el conflicto por apoyar la iniciativa de la cumbre de emergencia o rechazarla, y declarando eficazmente así su membresía en un bando o el otro.

La cumbre en Doha fue eventualmente asistida por Siria, Sudán, Argelia, Líbano (cuyo presidente, según Hizbullah, hizo un gran espectáculo en asistir bajo coacción), las Islas Comoro, Mauritania, Irak, Omán, Libia, Marruecos y Djibouti. Debería mencionarse que el Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud ‘Abbas, quien está cooperando con Egipto y Arabia Saudita no asistió. Recíprocamente, representantes de varias facciones palestinas, a saber Hamas, el Jihad Islámico y el Comando General del Frente Democrático, si llegaron, en un avión privado del Emir de Qatar.

[4] El Ministro del Exterior egipcio Ahmad Abu Al-Gheit explicó en una entrevista con Orbit TV que Egipto había frustrado los esfuerzos por sostener una cumbre de emergencia de la Liga Árabe porque «las acciones árabes no pueden ser contingentes bajo el consentimiento de los países [no-árabes] como las Islas Comores…» Él agregó: «Dónde están los países grandes e influyentes en la región, tales como Egipto y Arabia Saudita?» Al-Masri Al-Yawm (Egipto), 29 de enero, 2009.

[5] La confrontación del 2008 entre Hizbullah y las Fuerzas 14 de Marzo finalizaron con una victoria para el anterior, ya que las demandas principales de la organización fueron reunidas: una mayoría de un tercio en el gabinete dándole control sobre las decisiones gubernamentales, y la nominación de un presidente aprobado por la organización. Además, el gobierno del Primer Ministro Fuad Al-Siniora reversó sus decisiones del 6 de mayo, 2008, la cual fue el gatillo inmediato del enfrentamiento entre Hizbullah y las Fuerzas 14 de Marzo – es decir, la decisión de declarar las comunicaciones privadas del Hizbullah una empresa ilegal que socava la soberanía del Líbano y cobrar a aquellos responsables por establecerlo, así como también la decisión de despedir al jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut Wafiq Shuqair, quien está asociado con el Hizbullah. Al-Mustaqbal (Líbano), 15 de mayo, 2008.

La toma del Hizbullah del Líbano fue facilitada por Qatar, que emplazó la cumbre de Doha del 21 de mayo 2008, en donde los logros políticos del Hizbullah y el eje iraní-sirio-Qatar fueron consolidados.

[6] http://www.memritv.org/clip_transcript/en/782.htm, 25 de julio, 2005.

[7] Sharq, IRNA (Irán), 15 de noviembre, 2005.

[8] Véase MEMRI TV Clip No. 782, http://www.memritv.org/clip_transcript/en/782.htm.

[9] IRNA (Irán), 31 de enero, 2009

[10] Al-Hayat (Londres), 29 de mayo, 2008.

[11] Al-Hayat (Londres), 15 de diciembre, 2008.

[12] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 3 de agosto, 2007.

[13] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 19 de diciembre, 2006.

[14] La ascensión al poder de Ahmadinejad es a veces llamada la «Segunda Revolución Islámica». Véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 229, «La ‘Segunda Revolución Islámica de Irán’: Cumplida por la Elección de un Presidente Conservador», 28 de junio del 2005, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA22905 e Investigación y Análisis de MEMRI No. 253, «La ‘Segunda Revolución Islámica’ en Irán: Lucha de Poderes en la Cima», 17 de noviembre del 2005, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA25305.

[15] Al-Riad (Arabia Saudita), 29 de mayo, 2008.

[16] Al-Watan (Arabia Saudita), 15 de mayo, 2008.

[17] Véase MEMRI Despacho Especial No. 1249, «Medios de Comunicación Árabes Acusan a Irán y a Siria de Participación Directa en la Guerra del Líbano», 15 de agosto del 2006, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=countries&Area=lebanon&ID=SP124906.

[18] Países sunni y fuerzas, tales como Siria, Qatar, Turquía y Hamas, tienen varias motivaciones en unirse al eje del Irán chiíta. Siria cuya postura en el mundo árabe está en desigualdades con su propia percepción de la cuna de la civilización árabe y de la ideología pan-árabe, ve al eje iraní como un esquema para reforzar su estatus regional. Véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 490, «Recientes Intentos para Formar el Bloque Regional Estratégico: Siria, Turquía e Irán», 6 de enero del 2009, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA49009.

Qatar igualmente ve al eje iraní como una plataforma para elevar su estatus regional y también para desafiar la dominación de Arabia Saudita en la Península Arábiga. La política del Emir de Qatar Hamad bin Khalifa Al-Thani es una de oposición ruidosa a Arabia Saudita la cual no apoyó en su intento de golpe contra su padre en 1995. Para contrabalancear el hecho que Qatar es hogar de la mayor base aérea norteamericana en el Medio Oriente, y tiene lazos con Israel, el Emir de Qatar usa Al-Jazeera TV – su largo brazo en el mundo árabe y musulmán – para atacar a los regímenes árabes y los Estados Unidos, y apoyar a las organizaciones jihad alrededor del mundo, la ideología de resistencia y la ideología nasserista pan-árabe.

En los últimos años, Qatar ha apoyado activamente a Siria, Irán y los movimientos de resistencia. Ayudó al Hizbullah en el pasar la Resolución 1701 de las Naciones Unidas para poner fin a la guerra del Líbano en el 2006, y, a diferencia de los otros estados del Golfo, se abstuvo de condenar la toma de Hamas a Gaza del 2007. Adicionalmente, en un esfuerzo por prevenir el aislamiento de Siria, fue el único país árabe que se abstuvo en el voto a la Resolución 1737 del Concejo de Seguridad Resolución en el establecer un tribunal internacional por el asesinato de Al-Hariri. Véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 416, «El Colapso del Bloque Sunni Saudita contra las Aspiraciones de Irán por la Hegemonía Regional en el Golfo», 11 de enero del 2008, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA41608. (Un informe extenso sobre la política de Qatar será publicado por MEMRI en un futuro cercano).

Hamas igualmente considera al eje iraní como un esquema conveniente de operaciones, ya que sus metas políticas están en desigualdades con las posturas del eje saudita-egipcio.

En cuanto a Turquía, en los últimos años esta también se ha estado inclinando hacia el eje iraní. Durante la guerra de Gaza del 2009, expresó solidaridad con Hamas, y el Primer Ministro Erdogan asistió sólo al foro del eje iraní (p. e. la Cumbre de Doha) y no asistió a la cumbre en Sharm Al-Sheikh. Él ofreció mediar entre las facciones palestinas en coordinación con Siria, pero no en coordinación con Egipto. En el reciente acercamiento turco-iraní, véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 490, «Recientes Intentos para Formar el Bloque Regional Estratégico: Siria, Turquía e Irán», 6 de enero del 2009, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA49009.

[19] En el 2007 y en el 2009, Arabia Saudita intentó pero fracasó en traer de vuelta a Siria y a Hamas al pliegue saudita-egipcio árabe.

[20] Al-Manar TV, 7 de enero, 2009.

[21] Al-Thawra (Siria), 18 de septiembre, 2008.

[22] Véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 485, «Crecientes Tensiones Inter-Árabes: Arabia Saudita y Egipto contra Siria e Irán, Parte I – Se Intensifica la Crisis en las Relaciones Sirio-Sauditas», 22 de diciembre, 2008, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA48508 ; Investigación y Análisis No. 486, Crecientes Tensiones Inter-Árabes: Arabia Saudita y Egipto contra Siria e Irán, Parte II – Egipto Intercambia Acusaciones con Hamas, Siria e Irán», 22 de diciembre, 2008, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA48608 ; Investigación y Análisis No. 487, Crecientes Tensiones Inter-Árabes: Arabia Saudita y Egipto contra Siria e Irán, Parte III – Siria y Arabia Saudita Chocan Por Fath Al-Islam», 22 de diciembre, 2008, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA48708.

[23] En protestas en Teherán, se hicieron fuertes acusaciones contra los regímenes árabes, particularmente Egipto y Arabia Saudita. Durante la guerra, e inclusive antes, hubo llamadas para tumbar al régimen egipcio y asesinar a Mubarak, al igual que Sadat. Véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 479, «Llamada en Irán a Derrocar los Regímenes Egipcio y Saudita, 12 de diciembre, 2008,

http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=countries&Area=egypt&ID=IA47908.

[24] IRNA (Irán), 22 de enero del 2009; Ayandenews News (Irán), 21 de enero, 2009.

[25] IRNA (Irán), 31 de enero, 2009.

[26] ISNA (Irán), 16 de enero, 2009.

[27] Kayhan (Irán), 27 de enero, 2009.

[28] Al-Ahram (Egipto), 31 de diciembre, 2008.

[29] www.alarabiya.net, 1 de enero, 2009.

[30] Al-Masri Al-Yawm (Egipto), 20 de junio, 2007.

[31] Al-Hayat Al-Jadida (AP), 1 de enero, 2009.

[32] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 23 de enero, 2009.

[33] Los artículos aparecieron el 22 23, y 24 de diciembre, 2008.

[34] Al-Gumhouriyya (Egipto), 29 de diciembre, 2008.

[35] www.alintiqad.com, 17 de enero, 2009.

[36] Al-Ba’ath (Siria), 19 de enero, 2009.

[37] Al-Siyassa (Kuwait), 18 de enero, 2009.

[38] Al-Ahram (Egipto), 20 de enero, 2009.

[39] Al-Ahram (Egipto), 16 de enero, 2009.

[40] Al-Gumhouriyya (Egipto), 19 de diciembre, 2008.

[41] Al-Akhbar (Egipto), 18 de enero, 2009.

[42] Al-Ahram (Egipto), 16 de enero, 2009.

[43] Fars (Irán), 15 de enero de 2009. En un reciente sermón del Viernes, el Ayatolá Jannati llamó a Arabia Saudita «títere norteamericano y a Egipto «aliado de Israel», agregando que las cabezas de esos países deberían temer a un levantamiento de sus pueblos y la ira de Dios. ISNA (Irán), 16 de enero, 2009.

[44] Al-Ba’ath (Siria), 17 de enero, 2009.

[45] Teshreen (Siria), 17 de enero, 2009.

[46] Al-Thawra (Siria), 27 de enero, 2009.

[47] Al-Akhbar (Líbano), 17 de enero, 2009.

[48] www.alintiqad.com, 17 de enero, 2009.

[49] Al-Siyassa (Kuwait), 17 de enero, 2009.

[50] Una referencia al entonces presidente libanés Emil Lahoud.

[51] Al-Mustaqbal (Líbano), 17 de enero, 2009.