El 12 de mayo del 2010, el Parlamento egipcio aprobó un decreto presidencial para prorrogar por otros dos años la Ley de Emergencia, que ha estado en vigor en el país durante casi 30 años, al tiempo que limita su aplicación a delitos de terrorismo y tráfico de drogas. Según el decreto, las demás modificaciones deben hacerse, incluidas la supresión de las cláusulas que limitaban la libertad de expresión y el de la violación de los derechos humanos, tales como las que permiten la supervisión por el gobierno de la prensa y otras publicaciones, así como también la incautación de bienes y tierras. El decreto también establece la liberación, a partir de junio del 2010, de los presos encarcelados bajo la Ley de Emergencia, distintos a los detenidos por terrorismo o por tráfico de drogas. [1]

La decisión de extender la Ley de Emergencia despertó críticas y decepción de la Secretaria de Estado Hillary Clinton y el Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, que a su vez evocó reacciones de cólera en Egipto. El Ministro del Exterior egipcio Ahmad Abu Al-Gheit, dijo que los Estados Unidos «habían dejado de ver el lado positivo de este importante paso dado». Este agregó que la respuesta de los Estados Unidos fue motivada por consideraciones políticas y que reflejaban consideración por elementos dentro de los Estados Unidos, tales como la prensa, los institutos de investigación y varios activistas, más que las consideraciones por las relaciones Estados Unidos-Egipto. Este agregó que la respuesta refleja una comprensión deficiente de la realidad en la sociedad egipcia. Señaló que, sin embargo, «la asociación estadounidense-egipcia va a continuar y estamos comprometidos con esta al igual que los Estados Unidos se ha comprometido a este». [2]

La prensa del gobierno egipcio también expresó su malestar por las críticas estadounidenses. Los argumentos fueron que Estados Unidos adoptó todas las medidas necesarias para salvaguardar su propia seguridad y combatir el terrorismo, aun a costa de los derechos humanos, pero no permitió que Egipto hiciera lo mismo; que los Estados Unidos deberían haber estudiado el decreto con cuidado y tomar nota de las limitaciones que esta impuso a la Ley de Emergencia, en lugar de otorgarle una reacción automática que refleje los intereses de los diferentes grupos de presión dentro de los Estados Unidos y que los Estados Unidos no tenían ningún derecho de intervenir en los asuntos internos de Egipto o de actuar como guardián de los derechos humanos.

A continuación se presentan extractos de artículos respecto a la reacción de los Estados Unidos:

Al-Ahram: Los Estados Unidos emplean un doble discurso

Un editorial en el diario del gobierno egipcio Al-Ahram declaro: «Sorprendentemente, los norteamericanos se permiten lo que le prohíben a los demás y cuando se les pide que expliquen esta paradoja, responden: ‘Lo hacemos para proteger los derechos humanos’. [Este es] un ejemplo típico de esta paradoja. Hace varios días, el Parlamento egipcio aprobó [la] decisión de prorrogar la Ley de Emergencia por dos años y limitar [su aplicación] a la lucha contra el terrorismo y el peligro del tráfico de drogas… y ¿qué hicieron los Estados Unidos? [Esta] hizo una mueca y comenzó a gritar, «¡Ayuda! Egipto no respeta los derechos humanos!’…

«¿Y cómo actúan los Estados Unidos en su propio terreno? Dos congresistas han propuesto un proyecto de ley (llamado la ley Lieberman) que permite al gobierno estadounidense revocar la ciudadanía de cualquier estadounidense condenado por unirse a una organización terrorista extranjera hostil a los Estados Unidos… Naturalmente, un acalorado debate surgió entre los estadounidenses defensores de los derechos humanos en relación con la humanidad y la eficacia de esta ley. Si sólo se hubiera terminado allí. Pero [luego] el Presidente norteamericano [Barack] Obama permitió a la CIA asesinar – matar, por la causa de Dios – el clérigo extremista Al-Anwar’Awlaki, ciudadano estadounidense, quien se encuentra escondido en Yemen, e incluso ha permitido a las fuerzas estadounidenses llevar a cabo ataques con misiles, con aviones no tripulados con el objetivo de [asesinarlo] – sí, ataques con misiles para asesinar a los terroristas! En pocas palabras, los Estados Unidos, con todo su poder, pensó que tenía derecho a utilizar cualquier medio para proteger a su pueblo del terrorismo, incluyendo el asesinar a [gente] y revocarles su ciudadanía. Entonces ¿por qué prohíben a otros países adoptar las medidas que estimen necesarias para garantizar la defensa de su gente e intereses? ¿No es esto un doble discurso?» [3]

Editor de Al-Gumhouriyya: Estados Unidos viola los derechos humanos

Muhammad ‘Ali Ibrahim, director del diario del gobierno egipcio Al-Gumhouriyya y miembro del Consejo del Shura egipcio, escribió en su columna diaria: «Los Estados Unidos y los demás que hacen un hábito el aconsejar a [otros] desde lejos y tratan de asumir el papel de un custodio internacional de protección de los derechos humanos, deberían tomar su propio consejo, ya que [los Estados Unidos] han decidido perseguir a sus ciudadanos terroristas en todo el mundo utilizando misiles de largo alcance y asesinarlos sin previo juicio.

«Egipto no es el único país del mundo que ha tenido que emplear medidas de emergencia para hacer frente a la amenaza del terrorismo. Incluso los propios Estados Unidos, que sólo han vivido dos incidentes significativos [del terrorismo] – Oklahoma en 1995 y el 11 de Septiembre, 2001 – comenzaron a tomar medidas extremas que, sin duda alguna menoscabaron los derechos colectivos e individuales y las libertades. Y ahora esta ha decidido asesinar a sus ciudadanos sospechosos [de] terrorismo en todo el mundo, sin un juicio previo, violando la soberanía de los [países] y dándole la espalda al derecho internacional…

«El 13 de mayo del 2010, el gobierno de los Estados Unidos aprobó una medida que sobrepasó todos los límites de la ley y la política en la búsqueda de algún estadounidense acusado de actividades terroristas, al ordenar atacar su escondite con misiles. El hombre por el cual este paso fue tomado era Anwar Al-‘Awlaki. El asunto despertó una amplia oposición, pero el gobierno norteamericano no mostró interés en este e insistió en implementar su decisión… El ataque de las autoridades estadounidenses sobre Anwar Al-‘Awlaki [no será] el primero o el último. Por el contrario, es un preludio a la ejecución de todos los estadounidenses sospechosos de cualquier tipo de participación con los terroristas…

«No tenemos necesidad de un consejero, sugerencias o custodio de cualquier persona fuera de Egipto que no tenga suficientes conocimientos y no tiene el derecho de dar consejos o expresar su decepción o esperanza en lo que respecta a este asunto». [4]

Columnista egipcio: Los Estados Unidos han devastado a otros pueblos para proteger su propia seguridad

En su columna en Al-Gumhouriyya, el ex editor Abu Muhammad Al-Hadid escribió: «El gobierno estadounidense estaba decepcionado? Está bien, bueno, el pueblo egipcio ha estado decepcionado decenas de veces por cómo el gobierno estadounidense los [trata] a ellos y a sus problemas. Por ejemplo, las [decisiones] del Congreso estadounidense sobre asuntos que implican una intervención en los asuntos internos [de Egipto] o el daño a la seguridad nacional, tales como las decisiones que desde siempre ha sido dispuestas hacia Israel. Los Estados Unidos tienen preguntas sobre las promesas que el gobierno egipcio le hizo a su pueblo? Está bien, bueno, el pueblo egipcio tiene una sola pregunta: ¿Quién autorizó a los Estados Unidos a mediar entre ellos y su gobierno, o de supervisar en su nombre cuanto les ha cumplido su gobierno a ellos las promesas?

«La promesa básica e incansable que el liderazgo egipcio y el gobierno le han hecho a su pueblo y que continuará defendiendo, es su obligación de garantizar la seguridad de la patria y la de sus ciudadanos frente a cualquier amenaza, interna o externa. ¿Cómo puede hacerse esto con el menor sacrificio posible de las libertades colectivas o libertades personales y derechos? Sólo el gobierno egipcio, a través de las instituciones de sus [ramas] legislativa, ejecutiva y judicial, puede decidir [donde] establecer los límites, de conformidad con su apreciación de las circunstancias y su comprensión de los peligros y amenazas.

«El secretario de prensa estadounidense ni siquiera se detuvo a examinar cómo el decreto presidencial para prolongar el estado de emergencia es diferente esta vez de los casos anteriores [en los que la Ley de Emergencia fue extendida], ¿cómo la obligación moral o política del gobierno para aplicar las [leyes] de emergencia sólo en casos de terrorismo o de [delitos relacionados] con drogas ha llegado a basarse en la ley, o cómo, a partir del próximo mes, toda persona detenida [en virtud de la Ley de Emergencia], por cualquier otro delito que el terrorismo o las drogas, será puesto en libertad. El secretario de prensa de los Estados Unidos no ve esto como un paso, aunque limitado, en la dirección correcta, o como un acontecimiento positivo que debe ser objeto de seguimiento. Todo lo que vio y expresó fue su decepción.

«Estados Unidos es el único país en el mundo construyendo la segunda barrera más larga en la historia, después de la [Gran] Muralla de China, en su frontera sur con México, con el fin de detener el contrabando de drogas [hacia su territorio] desde América Latina… Si [los Estados Unidos] combaten el peligro del terrorismo con limitaciones mínimas de las libertades y derechos de sus ciudadanos, es porque es el país más fuerte del mundo y porque ha hecho [perder] al resto [de] los ciudadanos del mundo sus propias libertades para que los estadounidenses pueden disfrutar de estas. Bajo la estandarte de la guerra contra el terrorismo global, los Estados Unidos han librado guerras y han devastado a otros pueblos, para que el pueblo estadounidense pueda vivir a salvo de cualquier posible amenaza terrorista…» [5]

Roz Al-Yousef: La Embajadora de los Estados Unidos en Egipto está confundida

Karem Gaber, presidente de la junta de directores en el diario egipcio Roz Al-Yousef, escribió: «Los Estados Unidos devastaron Afganistán; desmantelaron Irak; enviaron sus ejércitos, aviones y la armada con el fin de perseguir a los terroristas en las montañas de Afganistán, en los barrios de Pakistán y en las calles de Irak, asesinaron a decenas de miles de personas inocentes, destruyeron ciudades y sus pueblos y le [recordaron al mundo] de las peores épocas del imperialismo. ¿Tiene esta derecho a hacer esto mientras que otros países, incluyendo a Egipto, no tienen derecho de tomar las medidas necesarias para defenderse contra el terrorismo?…

«Es un error pensar, como hacen algunos, que la ley antiterrorista [la cual se debate actualmente en Egipto] pondrá fin al problema… Las dos [es decir, la Ley de Emergencia y la ley antiterrorista] no son muy diferentes. El problema es que la ley antiterrorista se convertirá en parte de la estructura legal permanente e indisoluble, a diferencia de la Ley de Emergencia, que es una [disposición] excepcional y puede ser revocada con el fin de las circunstancias que lo requieran….

«La actual embajadora norteamericana en [el Cairo], Margaret Skobey, está confundida y da declaraciones nebulosas vacías carentes de sentido. Sus declaraciones giran en torno a una sola frase, la cual es: ‘Washington no está tratando de forzar el modelo estadounidense de democracia en Egipto’… La Embajador Skobey no sabe exactamente lo que quiere, si está con nosotros o en contra de nosotros, si es neutral o está dispuesta [a un bando u otro]… Egipto se dirige en la dirección correcta. Washington debería pedirle a su embajadora que diga cual era la situación de los derechos humanos en Egipto y cómo ha cambiado. Y le incumbe a la embajadora proveer un análisis auténtico de la situación a la dinámica democracia de Egipto, una que no tenga paralelo en muchos de los países del mundo». [6]

Editor de diario de la tarde del gobierno: A pesar de su promesa, Obama no ha cerrado la cárcel de Guantánamo

En su columna diaria, Khalid Imam, redactor jefe del vespertino del gobierno Al-Masaa, escribió: «Egipto en el único país que tuvo que tomar medidas extremas para enfrentar el peligro del terrorismo… Tras los acontecimientos del 11 de Septiembre, los Estados Unidos dieron los pasos más aterradores, sin pensar un instante en los derechos humanos y las libertades públicas y personales y sin supervisión o sanción legal. El [primer] golpe a los derechos humanos fue cuando la ‘Ley Patriota’ (Patriot Act) fue aprobada, habiendo sido aprobado por el Presidente de los Estados Unidos George Bush el 26 de octubre del 2001…

«El segundo golpe llegó a mediados de noviembre del 2001, cuando Bush, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas según la Constitución y sin referencias al Senado, el Congreso o la Corte Suprema, aprobó una resolución que le permitía a los tribunales llevar a consejo de guerra a extranjeros acusados de terrorismo en territorio estadounidense o en el exterior, y [los juicios] ni siquiera tienen que ser públicos… Desde entonces, el gobierno estadounidense ha estado expandiendo la Ley Patriota año tras año, recientemente en febrero pasado. ¿Por qué entonces Hillary Clinton paso por alto la Ley Patriota y la resolución de Bush?

«Cuando Barack Obama asumió el cargo, realizo una histórica decisión de cerrar la prisión de Guantánamo en Cuba, pero la prisión esta sin embargo aún en funcionamiento. No ha sido ni será cerrada. Entonces ¿por qué Hillary Clinton la ha olvidado? ¿Por qué no le dijo a Obama de que él tomó una decisión que no logró implementar, en lugar de decir que el gobierno egipcio prometió en el 2005 poner fin al estado de emergencia y expresar su decepción por [su incapacidad de seguimiento]?…» [7]


[1] Al-Ahram (Egipto), 12 de mayo, 2010.

[2] Al-Gumhouriyya (Egipto), 13 de mayo, 2010.

[3] Al-Ahram (Egipto), 15 de mayo, 2010.

[4] Al-Gumhouriyya (Egipto), 16 de mayo, 2010.

[5] Al-Gumhouriyya (Egipto), 13 de mayo, 2010.

[6] Roz Al-Yousef (Egipto), 15 de mayo, 2010.

[7] Al-Masaa (Egipto), 13 de mayo, 2010.