En un artículo sobre la estrategia de Afganistán anunciada el 1 de diciembre, 2009 por el Presidente de los Estados Unidos Barack Obama, el antiguo editor hindú M.J. Akbar criticó a Obama por la fecha límite de la estrategia de julio del 2011, diciendo que equivale a fijar una fecha con la teocracia.

Bajo el título «Obama Fija una Fecha con la Teocracia«, Akbar, el autor de varios libros, escribió que «la verdadera guerra en Afganistán es entre la modernidad y la teocracia, pero el lado malo está ganando la batalla», ya que los talibanes se presentan a si mismos como «temerosos de Dios, honestos [y] limpios».

Akbar también criticó la política de Obama de «asociación estratégica con Pakistán», llamándolo «el mayor problema» y advirtiendo que el proveer dinero americano y armas a la elite paquistaní, fortalecerá a los talibanes en Afganistán.

El diario líder de Pakistán, con sede en Lahore, Daily Times, advirtió en un editorial titulado «Cortar y Echar a Correr» que la fecha límite de la retirada de Obama pueden conducir a la aparición de los talibanes en Kabul. El diario señaló que en vista del plan de salida de los Estados Unidos, «todo lo que el Mulá Omar y sus combatientes tienen ahora que hacer es esperar a que los Estados Unidos y la OTAN, y el régimen de Karzai caigan hacia ellos como una ciruela madura».

El diario también advirtió que el Emir de los talibanes Mulá Omar Emir sigue manteniendo su relación con Al-Qaeda y con Osama bin Laden, y que la red de Haqqani, un grupo clave de los talibanes sigue colaborando abiertamente con Al-Qaeda desde su base en el distrito tribal de Waziristán del Norte en Pakistán

Significativamente, justo antes de la operación militar de Waziristán del Sur, que comenzó el 18 de octubre del 2009, el ejército de Pakistán estipuló un acuerdo de paz con Hafiz Gul Bahadur y Maulvi Nazir Ahmad, los dos comandantes talibanes más importantes que controlan Waziristán del Norte.

Lo siguiente son extractos del artículo de M.J. Akbar y del editorial del Daily Times:

M. J. Akbar: «Obama fija una fecha con la teocracia»

«Obama no está interesado en una victoria de Estados Unidos en Afganistán para el año 2011 – está interesado en una victoria de Obama en los Estados Unidos en el 2012»

«El Presidente de los Estados Unidos Barack Obama es claramente un comandante en jefe post-modernista. Anunció la fecha de la derrota en la guerra afgana el día en que envió más tropas en esperanza de la victoria. El día en que las fuerzas estadounidenses comienzan a salir de Afganistán en el 2011, según lo prometido por el Sr. Obama, los talibanes comenzarán su cuenta regresiva a Kabul.

«Ahora está claro para los talibanes lo que ha sido evidente para muchos observadores. El Señor Obama no está interesado en una victoria norteamericana en Afganistán en el 2011. Está interesado en una victoria de Obama en los Estados Unidos para el 2012. Quiere hacer campaña como el presidente que trajo a los chicos a casa sin dar la impresión de que ha sido débil en el proceso.

«Él heredó una guerra en Afganistán con unos 10.000 soldados estadounidenses en combate. Esa cifra se ha quedado corta seguida a un alza de 100.000, debido en parte a que Obama compró su camino en el segmento muscular pro-guerra del voto norteamericano criticando a Irak y ascendiendo a Afganistán a una guerra de necesidad. Él está pagando sus deudas a esa sección de la opinión pública norteamericana combatiendo una guerra cosmética. Los talibanes han dicho a menudo que mientras que la OTAN tenga un reloj, tienen tiempo. En el 2011, independientemente de las condiciones del terreno, el reloj de la OTAN va a entrar en una cuenta regresiva.

«El enigma de la guerra de Afganistán, la quinta en contra de una potencia occidental desde el año 1840, se encuentra exactamente donde estaba en las otras cuatro. Yace en el significado de la victoria y la derrota. Para el ocupante, la victoria significa el sometimiento de la autoridad gobernante a su voluntad. Para los defensores, significa la salida de las tropas extranjeras del suelo ajeno de Afganistán. Los combatientes afganos en el siglo 19 no querían darle forma a la manera en que el [mandato] del Raj británico se debía ejecutar, y les molestaba la idea de que se les debería decir el cómo Afganistán debe ser manejado. En el siglo 20, los jihadistas no querían destruir el comunismo en Moscú (de que desempeñaron un gran papel en hacerlo realmente es incidental). Ellos simplemente no querían soldados comunistas en Kabul y Kandahar y en Mazar-e-Sharif».

La élite pakistaní «tendrá reservas no expresadas acerca de la guerra de los Estados Unidos contra los talibanes afganos – ya que este último ha sido, y continuará siendo un aliado de Pakistán en la geopolítica de Asia meridional»

«La guerra de Afganistán del siglo 21 pudo ser, y debería de haber sido, diferente, porque un grupo terrorista con el santuario de los talibanes provocó a los Estados Unidos. Ocho años más tarde, los roles se están reversando para los talibanes y sus aliados han comenzado cada vez más, en la mente afgana, a ocupar el espacio nacionalista. Washington, DC, incurrió en un error de base al principio, cuando confundió a Al-Qaeda con todo Afganistán, trasladando gradualmente el punto focal de la guerra. Esto fue comprensible en el calor del 2001, pero menos con el paso del tiempo. Privadamente, el general Pervez Musharraf seguramente lo haya sugerido, pero las sutilezas se perdieron en la Casa Blanca de Bush.

«El Sr. Obama puede incurrir en errar en la dirección equivocada. Ha anunciado los tres pilares de su política en Afganistán: Una asociación estratégica con Pakistán facultada por las finanzas y las armas, la creación de una ‘condición militar’ en los 18 meses que permitirá un período de ‘transición’; y ‘un aumento de civiles que refuerza una acción positiva’. El tercero es la clase de habladurías que deja perplejos a amigos y consuela a los titulares de cargos del sindicato de redactores de discursos’. ¿Espera el Sr. Obama que el presidente afgano Hamid Karzai emerja hacia Kandahar en el 2011, flotando sobre palomas de la paz?

«El mayor problema puede radicar en la primera proposición. Pakistán no tiene la buena suerte de estar a 8,000 millas de Afganistán. La élite gobernante de Islamabad, incluyendo las fuerzas armadas, mostrará el pleno compromiso en la guerra contra Al-Qaeda, dónde y cuándo este se pueda encontrar, y en contra de los talibanes paquistaníes, porque ambos son graves amenazas para el estado pakistaní y el sistema. Pero tendrá reservas no expresadas sobre la guerra de los Estados Unidos contra los talibanes afganos, ya que ésta ha sido y seguirá siendo aliado de Pakistán en la geopolítica de Asia meridional».

«La guerra de Pakistán en su propio país se ha convertido, querámoslo o no, en la guerra de los Estados Unidos, pero la guerra de los Estados Unidos en Afganistán no se ha convertido en la guerra de Pakistán»

«La guerra de Pakistán dentro de su propio país se ha convertido, queramos o no, en la guerra de los Estados Unidos, pero la guerra de los Estados Unidos en Afganistán no se ha convertido en la guerra de Pakistán. Washington, por razones desconocidas e incomprensibles, no lo entiende.

«De hecho, el socio principal de Estados Unidos en la guerra contra los talibanes afganos debería ser India, no Pakistán, ya que ambas naciones tienen un compromiso ideológico contra las fuerzas de la teocracia, así como también un interés estratégico en mantener a los talibanes de Kabul. Pakistán no tiene tal motivación.

«El mejor período de la turbulenta historia en las relaciones afgano-Pakistaníes fue cuando los talibanes estaban en el poder, ya que los talibanes veían la política exterior a través del prisma de la hermandad islámica en lugar de las compulsiones de interés nacional».

«La verdadera guerra en Afganistán es entre la modernidad y la teocracia – pero el lado equivocado está ganando esa batalla… Mientras que [Estados Unidos] busca amigos en todo el mundo que reflejen sus propios valores, este hace amigos con los que arruinar su reputación»

«La verdadera guerra en Afganistán es entre la modernidad y la teocracia, pero el lado equivocado está ganando esa batalla. En los últimos ocho años, para muchos afganos, la modernidad se ha convertido en sinónimo de corrupción, amiguismo y señores de la guerra no-pashtun – las tres características del régimen de Karzai – mientras que los talibanes han resucitado su imagen como temerosos de Dios, honestos, limpios y en condiciones de ofrecer estabilidad y seguridad en las aldeas.

«Es una tragedia norteamericana que si bien este busca amigos en todo el mundo que reflejen sus propios valores, se hace amigo de los que arruinan su reputación». [1]

Diario pakistaní: «Cortar y Echar a Correr»

«Todo lo que el Mulá Omar y sus combatientes tienen que hacer ahora es esperar a que los Estados Unidos y la OTAN, y el régimen de Karzai les caiga a ellos como una ciruela madura»

«El tan esperado anuncio del Presidente de los Estados Unidos Barack Obama a su nueva estrategia afgana ha despertado alarma y desilusión en igual medida. Obama se ha comprometido a enviar 30.000 tropas adicionales estadounidenses, pero también ha anunciado una fecha de retirada a partir de julio del 2011. La idea central de su mensaje es que los Estados Unidos no pueden combatir una guerra sin fin en Afganistán y por consiguiente debe buscar una salida honorable. ¿Cuan honorable puede llegar a ser, dadas las realidades sobre el terreno, es un punto discutible.

«Como si la estrategia del Presidente de los Estados Unidos ‘cortar y echar a correr’ no fuese lo suficientemente alarmante, sus aliados de la OTAN están mucho menos dispuestos a presentarse con más tropas, algunos incluso [con] una presencia continua. Occidente, en su totalidad, liderado por los Estados Unidos, pareciera una vez más inclinado a dar la cara lejos de la ignorante Afganistán.

«El ‘edulcorante’ pretende hacer de la entrega virtual de los talibanes, [que vendrá] tarde o temprano, más aceptable a la ficción de que en el período comprendido hasta julio del 2011, las tropas adicionales entrenarán a un ejército afgano y las fuerzas policiales capaces de mantener a los suyos propios contra los difíciles talibanes. Basado en el historial de los últimos ocho años a este respecto, esto parece inalcanzable. Las cifras perseguidas aún no se han alcanzado, y la calidad de los alumnos deja mucho que desear. Ellos no son capaces sin ningún esfuerzo de imaginación de enfrentarse a los talibanes y defender a su país contra una toma extrema como la de 1996. Tampoco es probable que las ilusiones de Washington se den (en realidad, esto también puede ser un intento por justificar el inminente abandono del pueblo afgano a su suerte).

«El establishment militar pakistaní, que ha estado trabajando para lograr ese sólo resultado desde el 11 de Septiembre atacando a Al-Qaeda y salvando a los talibanes afganos de un día de lluvia (uno recién llegado, cortesía de Obama), se debe estar riendo todo el camino hacia el banco, seguido de cerca por los talibanes afganos. Todo lo que el Mulá Omar y sus combatientes tienen ahora que hacer es esperar a que los Estados Unidos y la OTAN, y el régimen de Karzai les caigan a ellos como una ciruela madura».

«No hay señales de que el Mulá Omar… haya abandonado su alianza «con Osama bin Laden, «El Shura Haqqani, con sede en Waziristán del Norte, se cree ampliamente que está trabajando abiertamente con Al-Qaeda»

«Las implicaciones de este escenario son temibles para la región, para el mundo y sobre todo para Pakistán. No hay indicios de que el Mulá Omar, a pesar de mantener públicamente su distancia de Al-Qaeda desde el 11 de Septiembre, haya abandonado su alianza con su ‘invitado’ de antaño, Osama bin Laden. El Shura Haqqani con sede en Waziristán del Norte se cree que trabaja abiertamente con Al-Qaeda. Esto implica que si los mulás Omar y Haqqanis se han instalado una vez más en Kabul (incluso dos años a partir de ahora), usted puede ser excusado de pensar que Osama bin Laden no estaría demasiado lejos. El régimen antediluviano de los extremistas volvería a ser impuesto por la fuerza de las armas y con el respaldo de la institución militar pakistaní en el largo sufrimiento del pueblo de Afganistán.

«Este régimen rejuvenecido que alberga a Al-Qaeda, una vez más amenazará a los Estados Unidos y los intereses occidentales a nivel mundial. Es posible que sea demasiado salvaje para ser cabalgado por nuestra organización militar, y mucho menos controlar (recuerden la intransigencia del Mulá Omar ante el asesoramiento de Pakistán en el 2001 de rendirse, o por lo menos, expulsar a Osama bin Laden de Afganistán?). Más preocupante aún, los gobernantes talibanes restaurados en Kabul pueden encontrar una irresistible tentación de pescar en aguas turbulentas en las que Pakistán se encuentra a si misma, apoyando al Tehreek-i-Taliban Pakistan. Después de todo, en comparación con el Afganistán en ruinas, el control de un Pakistán armado con bombas nucleares puede ser muy apetitoso de ignorar.

«Los Estados Unidos y Occidente probaron ser aliados inconstantes… Afganistán está a punto otra vez de ser abandonado a su propia suerte»

«Los Estados Unidos y Occidente han sido aliados inconstantes. Su público en el país no tiene estómago para guerras en el extranjero, especialmente después de las travesuras de Bush y Blair. El imperialismo está pasado de moda. Afganistán está a punto de ser abandonado a su suerte una vez más. El mundo puede sin embargo, vivir una vez más para lamentarlo». [2]


[1] Sunday Pioneer, India, 6 de diciembre, 2009.

[2] Daily Times, Pakistán, 3 de diciembre, 2009. El texto ha sido ligeramente editado para mayor claridad.