Los atentados del 23 de julio, 2005 en Sharm Al-Sheikh incitaron muchas reacciones en los medios de comunicación egipcios. Fueron citadas varias causas: Incitación en las mezquitas egipcias y en los medios de comunicación, la política del Medio Oriente de los Estados Unidos e Israel, la supuesta participación del Mossad en los ataques, la política de Presidente egipcio Mubarak, y al tratamiento de los aparatos de seguridad egipcios a la población del Sinai.

Lo siguiente son extractos de los artículos y columnas en la prensa egipcia sobre los atentados:

El Jeque Al-Azhar condena las operaciones de martirio, «excepto las operaciones de resistencia en Palestina»

El Jeque de Al-Azhar, el Dr. Muhammad Sayyed Tantawi, dió a conocer un comunicado oficial que condena los ataques. En una entrevista al diario libanés Sada Al-Balad él clarificó su posición sobre las operaciones de martirio: «[Él] quién da muerte a un alma sin causa justa, es como si hubiese dado muerte a toda la humanidad’ – salvo aquéllos quienes llevan a cabo las operaciones de resistencia en Palestina. En cuanto a [las operaciones de martirio] en Egipto y en Irak – ellas son consideradas suicidio».

A la manera de ver de Tantawi, los atentados de Sharm Al-Sheikh «no son Jihad, debido a que [el significado] del Jihad es combatir a un enemigo, y no a un creyente – a quien Alá prohibe dar muerte.

«Las tres religiones monoteístas respetan los derechos humanos y el derecho a la vida. El Shari’a islámico prohibe el matar a civiles inocentes, a mujeres, y a niños, así sean musulmanes o no. Mientras vivan entre nosotros en hermandad y paz, Alá nos prohibe que derramemos su sangre». [1]

El terrorismo es el resultado de la incitación en las mezquitas de Egipto y de los medios de comunicación

Mientras el diario principal del gobierno Al-Ahram se enfocó en las metas de los terroristas, [2] otros redactores se enfocaron en las causas.

Abd Al-Qadr Shahib, el nuevo editor del semanario del gobierno egipcio Al-Musawar, denunció que el extremismo de los terroristas de Sharm Al-Sheikh era el resultado de la incitación en la sociedad egipcia: «Existen varios satanás parlantes entre nosotros, quiénes, por sus declaraciones, incitan a la juventud al terrorismo, para que se convirtieran en un grupo de asesinos en el nombre del Islam… no existe disputa alguna que ésos que se volaron a sí mismos no son una planta satánica que de repente apareció, sino más bien el producto de una sociedad con pensamientos extremistas que son fáciles de controlar, y [también es fácil] convertir a aquéllos con tales pensamientos en terroristas dispuestos a volarse a si mismos para hacerle daño a sus residentes y al país.

«Así, sería ingenuo pensar que el crimen de Sharm Al-Sheikh es la venganza por los arrestos [arbitrarios] de los residentes del Sinai por la policía… Éstos [jóvenes] se convirtieron en extremistas debido a la incitación continua al extremismo que nosotros hemos permitido en nuestra sociedad. Desafortunadamente, esta incitación todavía continúa, desde los púlpitos de la mezquita, en la prensa, en la televisión y en la radio». [3]

En otro artículo, el redactor Dr. Abd Al-Ati Muhammad escribió: «Hemos permitido… a cualquiera que desee sembrar pensamientos pervertidos sobre el Islam, mientras los escritores, pensadores, gente decente y los hombres de Al-Azhar y sus instituciones respetables no encuentran la oportunidad apropiada de líderizar el formato del pensamiento islámico. Es tiempo de restaurar a esta institución su dirección iniciadora, sin retraso». [4]

En contraste, Magdi Salem, el editor del diario religioso del gobierno Aqidati, rechazó la denuncia de que el establishment religioso estaba incitando a la violencia y al terror: «Aquéllos que se aprovecharon de lo que pasó en Sharm Al-Sheikh, para indiscriminadamente atacar a los clérigos y activistas, son, en mi opinión, nada diferente de aquéllos que quemaron las mezquitas en Europa en respuesta a los ataques de Londres.

«Los clérigos y activistas de Al-Azhar defienden sólo al wasatiyya [la corriente principal en el Islam] que es tolerante, [se oponen] al daño de gente pacífica, y diferencian entre la autodefensa y la agresión – ya que el dar muerte a una sola alma es como darle muerte al mundo entero…» [5]

El terrorismo es el resultado de la política de Occidente respecto al Medio Oriente

El político científico Dr. Amira Al-Shinwani escribió: «El terrorismo será eliminado eliminando sus causas. No existe ninguna duda que nosotros no justificamos el terrorismo de ninguna manera, figura, o forma, o la matanza de civiles de cualquier religión o nacionalidad. [Pero] los terroristas ven a los países fuertes que usan la misma clase de terrorismo o aun peor – matando gente, y destruyendo a pueblos y aldeas, tal como es el caso en Afganistán e Irak, y por la eliminación del pueblo árabe en las tierras palestinas por Israel.

«[Esto está sucediendo] con el estímulo de los países más fuertes del mundo, los cuales se espera que difundan la justicia y la paz entre pueblos y países. [Los terroristas] ven que la comunidad internacional no interviene, abandonando a los musulmanes en todos los países a masacres – no sólo en Palestina, Afganistán, Irak, y otros lugares, sino también en la ciudad cristiana de Srebrenica, Bosnia…

«El terrorismo, de Londres al de Sharm Al-Sheikh, nunca será eliminado a menos que abandonen la política de opresión y doble cara, y haciendo que la justicia prevalezca entre los pueblos…» [6]

Un argumento similar fue expresado por los círculos de oposición egipcios. La Hermandad Musulmana emitió un comunicado oficial condenando los ataques, mientras insisten que lo de que creó la cultura de violencia y el terrorismo son «los actos de tiranía internacional, la agresión en contra de los pueblos, y las guerras en la cual las fuerzas del imperialismo atacaron a la mayoría de los pueblos del mundo…» [7]

Redactores y expertos: Israel puede estar detrás de los ataques

Mursi ‘Atallah, editor del diario nocturno del gobierno Al-Ahram Al-Masai, escribió: «Yo no estoy dejando fuera la posibilidad que algunos de los grupos terroristas están, consciente o inconscientemente, actuando para los aparatos de inteligencia [extranjeros]

Hace poco tiempo, el gobierno de Sharon celebró una recepción para agentes del Mossad que habían llevado a cabo varios ataques terroristas en el Cairo en 1954, y los habían atribuido a las organizaciones islámicas egipcias extremistas. [Eso] fue antes de que saliera a flote la verdad, y encendió un escándalo que tomó a Israel por sorpresa, conocido como ‘el asunto de Lavon.'» [8]

El jefe de redacción del semanario de la oposición Al-Usbu’, Mustafa Bakri, publicó una investigación sobre los ataques de Sharm Al-Sheikh, y denunció que el Mossad se había entendido con las organizaciones terroristas, según el cual el último secuestraría al Embajador de Egipto en Irak Ihab Al-Sharif para el Mossad, y en cambio el Mossad les ayudaría a llevar a cabo los ataques de Sharm Al-Sheikh.

Bakri escribió: «El Mossad quería capturar al Embajador Ihab Al-Sharif… e interrogarlo, ya que este había engañado a altos oficiales israelíes y había obtenido información peligrosa conectada al armamento militar israelí y a algunos de los nuevos desarrollos del programa nuclear israelí…

«La rama del Mossad en Bagdad fue ordenada a usar sus relaciones con una de las organizaciones terroristas cuyos operativos habían penetrado en Irak desde uno de los países vecinos, y de preparar un plan para secuestrar e interrogar a Al-Sharif. La información indica que el Mossad israelí en Irak tiene fuertes conexiones con este dudoso grupo, que busca iniciar una guerra civil sectaria en Irak y que las relaciones entre ellos están basadas en intereses – los israelíes le pueden dar a estos grupos armas y explosivos, y en cambio ellos recibirán una promesa de que los intereses israelíes, ambos internacional y regional, no serán dañados por ellos…»

De acuerdo a la investigación, los operativos del grupo terrorista acordaron «en llevar a cabo la operación de [secuestro], y en cambio ‘Israel’ los ayudaría, como mejor pudiera, a llevar a cabo una gran operación terrorista dentro de Egipto, particularmente en la región Sharm Al-Sheikh…

«Al principio, los israelíes dudaron, porque pensaron que Sharm Al-Sheikh estaría lleno de un gran número de israelíes, que podrían morir en esta operación. El liderazgo del Mossad sugirió que la operación sea en el Cairo en lugar de Sharm Al-Sheikh, pero los agentes que pertenecen a la organización terrorista en Irak estaban opuestos a esta idea, e insistieron que la operación se lleve a cabo en Sharm Al-Sheikh.»

La investigación luego declaró que «‘Israel’ había facilitado la entrada [en Egipto] de algunos agentes terroristas… a través de su frontera con Egipto, y también había facilitado la entrada de automóviles, y proporcionado más de una tonelada de explosivos que fueron demostrados después que eran idénticos a los explosivos usados en la operación en Taba [en octubre del 2004]. [Similarmente], fue convenido con algunos activistas locales en Egipto que [el último] llevaría a cabo esta operación… El Mossad tomó completo control de esta operación, a cambio de obtener el botín más grande – el secuestro del embajador egipcio…

«En la última fase de la planificación supervisada por los agentes del Mossad, y después de que fue cierto de que todos los israelíes estaban obedeciendo las advertencias de no ir a Sharm Al-Sheikh, se enfocaron en matar a tantos egipcios y turistas extranjeros como fuera posible. Esto es debido a que ‘Israel’ pensó que la operación serviría a las metas israelíes, ya que el daño al turismo de Egipto y el minar de su estabilidad llevaría a este a capitular completamente a las demandas israelíes.

«Debería asumirse que después del éxito de esta operación, el secuestrado embajador egipcio sería entregado a los agentes del Mossad en Irak para que lo pudieran interrogar. Si Israel fuera a emitir una orden para ejecutarlo, les regresaría el embajador al grupo que lo secuestró [a ellos] para que lo ejecuten en Irak, y [o] el cuerpo del embajador egipcio o el acto de darle muerte aparecería inmediatamente en vídeo. Estas cosas probablemente resolverían totalmente el enigma». [9]

La posibilidad de complicidad del Mossad fue también señalada por el General Salah Al-Din Salim, consejero al Centro Nacional para Estudios del Medio Oriente en el Cairo: «En las fases iniciales a los ataques terroristas, es difícil determinar quién los llevó a cabo. Pero es fácil demostrar quiénes son las partes interesadas que están detrás de ellas y que se pudieran beneficiar de las mismas. El principal es Israel, que está haciendo esfuerzos para avergonzar el liderazgo egipcio, colocar condiciones injustas para completar su retiro de la Franja de Gaza, y eliminar a la resistencia nacional, cuya actividad es definida por Israel y los Estados Unidos como extremista y terrorista, y [una que necesita] ser eliminada». Según Salim, Israel aspira, por medio de los ataques terroristas, «de perturbar los arreglos militares de seguridad con Egipto, particularmente el despliegue de las unidades de la Guardia Fronteriza a lo largo de la frontera internacional entre Egipto e Israel…» [10]

Declaraciones similares fueron también hechas por el General Osama Halawa, abogado a la Corte Suprema de Apelaciones de Egipto y ex-presidente de la Corte Policial: «El Mossad israelí es capaz de jugar este papel para frustrar el proceso de paz y dañar la seguridad de Egipto y los intereses económicos – particularmente el turismo en el Sinai… Todas las circunstancias demuestran que un aparato de inteligencia estaba detrás de esta organización [terrorista] [qué llevó a cabo el ataque]. [Por consiguiente], [el aparato] de seguridad egipcio debe estar más alerta, y debe – antes de [verificar] a [civiles] egipcios a que – presten atención a los procedimientos de chequeo de seguridad de extranjeros, particularmente los israelíes, para prevenir que se repitan tales actos de terror». [11]

En contraste, Nabil Omar, redactor para el diario de gobierno Al-Ahram, escribió que los ataques terroristas eran el resultado de una crisis en la sociedad musulmana, y no estaban relacionados a ninguna participación israelí. En un artículo titulado «El Mossad y el Jihad!» él escribió: «Debemos admitir que nuestra cultura religiosa está en una crisis caracterizada por la violencia y por los suicidios contra otra [gente], y eso sólo es conocido en la cultura islámica y en la cultura – Kamikase – japonesa.

«A lo largo de la historia de los judíos, no se conoce que hayan llevado a cabo tales actos. Cierto, tienen la habilidad de llevar a cabo operaciones de terror – pero no necesitan sacrificar sus propias vidas para hacerlo. Segundo, debemos responder una simple pregunta: ¿Qué ganará Israel de estas operaciones? Claro, las operaciones frustran el crecimiento de [Egipto], y animan la lucha interna entre los islamistas y el estado – pero qué precio pagará probablemente Israel si,… su participación fuese conocida?! El precio será muy alto, e [Israel] no tiene interés en pagarlo… y [este precio] estaría cortando sus relaciones con Egipto, aboliendo el acuerdo de paz Egipto-Israel, y con esto regresar a un estado de guerra, junto a grandes problemas con el mundo».

Por otro lado, Omar acordó que quizás «Israel está activando a los grupos islámicos por control remoto, sin su conocimiento» lo que también demostraría sólo de que existe una «crisis religiosa y cultural debido a lo cual seres humanos están asesinando a gente inocente con la creencia de que es Jihad por la causa de Alá! [Así que] la crisis está en nosotros y sólo en nosotros – aun cuando otros estén tomando ventaja de esto!» [12]

Redactores de la oposición culpan a Mubarak y a los aparatos de seguridad

Redactores en los diarios de oposición culparon la política del régimen de Mubarak por el terrorismo en Egipto. Abdallah Al-Sinawi, editor del semanario nasserita Al-Arabi, escribió: «Es inevitable que cada investigación política culpará al régimen del Presidente Mubarak. Desde el punto de vista criminal, las brechas en la seguridad [en Egipto] son responsables [por el ataque], mientras las brechas políticas le causaron a Egipto el estar indefenso en enfrentarse con los grupos violentos y terroristas. La política del régimen es poco satisfactoria, y su legitimidad está gastada… La presión política está aumentando, y continúa sin una solución en el horizonte. Un verdadero diálogo nacional está faltando.

«En una atmósfera de escándalo político, el terrorismo y la violencia que amenaza a cada país surge, y lo impulsa hacia un pantano de sangre… es casi cierto que las nuevas organizaciones de terror podrán atacar otras áreas en Egipto, para asustar a los egipcios, y dañarles su enferma economía, la cual confía principalmente en el turismo…

«El primer paso necesario en fortalecer a Egipto es reparar el frente interno, por medio de la reforma política constitucional comprensiva y por medio de un alto a la farsa de las elecciones presidenciales – y quizás [incluso] posponiéndolas durante unos meses, para que hayan verdaderas elecciones entre candidatos verdaderos». [13]

Magdi Muhanna, redactor para el diario independiente Al-Masri Al-Yawm, dijo que había una conexión entre los ataques de Sharm Al-Sheikh y el tratamiento de los aparatos de seguridad egipcios de los residentes del Sinai sospechosos de estar involucrados en los ataques en Taba: «Los recientes ataques tuvieron lugar debido a las violaciones de [derechos humanos] contra los residentes del Sinai por los aparatos de seguridad [egipcios] siguientes a los ataques en Taba, tal [como] fue informado por las organizaciones y los centros de derechos humanos…

«La primera conclusión es que existe una necesidad de reexaminar la política de seguridad, para que esta detenga las violaciones de los [derechos humanos] y trate con los errores [del personal de seguridad] – el más prominente de los cuales son los arrestos arbitrarios seguidos a los ataques de Taba, y el maltrato de las familias de los acusados». [14]

Renombrado dramaturgo egipcio Ali Salem: Los terroristas tienen una mentalidad enferma

El dramaturgo y satírista egipcio Ali Salem escribió: «Yo les digo una vez más a aquéllos que enviaron la dinamita para matar egipcios que [incluso] un talón de algún egipcio que fue muerto o herido en estos ataques vale más la pena que sus gruesas cabezas. Ustedes están todos enfermos, y su enfermedad no le da derecho a ser excluidos del castigo. Ni el deseo de exaltar el nombre de Alá ni el deseo de entrar en el Paraíso justifica volar a obreros egipcios. Ni el Paraíso ni la libertad de la patria justifican sus crímenes. La enfermedad mental es la única explicación.

«Primero la batalla fue entre ustedes y los gobiernos de la región, y ahora han declarado la guerra en contra del pueblo egipcio. Debido a que son cobardes, escogieron el enlace más débil [del pueblo egipcio] el cual no está protegido por nadie – aquellos que trabajan en el sector turismo. Debido a que sus almas están oscuras y llenas de animosidad y odio, escogieron la hora de descanso del duro trabajo para hacer trizas sus cuerpos…» [15]

* A. Shefa es Compañera de Investigación de MEMRI.


[1] Sada Al-Balad (Líbano), 31 de julio, 2005.

[2] Por ejemplo, Subhi ‘Asilah, investigador del Centro para Estudios Políticos y Estratégicos Al-Ahram, escribió que los ataques tuvieron como objetivo minar la estabilidad interna de [Egipto], y sabotear… el proceso de reforma interna… «, véase Al-Ahram (Egipto), 24 de julio, 2005. Similarmente, Osama Saraya, el nuevo jefe de redacción del diario del gobierno Al-Ahram, escribió que los terroristas «quieren detener [el progreso] de Egipto y el proceso de reforma», véase Al-Ahram (Egipto), 24 de julio, 2005.

[3] Al-Musawar (Egipto), 29 de julio, 2005.

[4] Al-Ahram Al-‘Arabi (Egipto), 30 de julio, 2005.

[5] Aqidati (Egipto), 26 de julio, 2005.

[6] Al-Ahram (Egipto), 29 de julio, 2005.

[7] www.ikhwan.online.net, 23 de julio, 2005.

[8] Al-Ahram Al-Masai (Egipto), 25 de julio, 2005.

[9] Al-Usbu’ (Egipto), 1 de agosto, 2005.

[10] Al-‘Usbu (Egipto), 25 de julio, 2005.

[11] Al-‘Usbu (Egipto), 25 de julio 2005.

[12] Al-Ahram (Egipto), 26 de julio, 2005.

[13] Al-‘Arabi (Egipto), 24 de julio, 2005.

[14] Al-Quds Al-Arabi (Londres), 25 de julio, 2005.

[15] Roz Al-Yousuf (Egipto), 30 de julio, 2005.