Delineando la crisis del Medio Oriente

El Medio Oriente está actualmente pasando por una extensa crisis que se manifiesta a si misma en tres principales formas de conflicto – la político-militar, la económica, y la religiosa – y en tres plazas principales – Líbano, Irak, e Irán. Desde la elección del Presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad y su intransigente línea religiosa-ideológica, todos estos conflictos se han intensificado y han tenido hasta cierto punto que unirse en una sola y extensa crisis regional. Las varias plazas del conflicto se han vuelto tan interdependientes que virtualmente excluyen una solución local de cualquiera de ellas, y cualquier solución tiene que necesariamente atravesar el filtro del conflicto saudita-iraní.

La contribución de Irán a la intensificación del conflicto es expresado en las áreas siguientes:

1. El nuevo acercamiento provocativo y desafiante del programa nuclear iraní;

2. La creciente intervención política y militar iraní en Irak;

3. La elevada participación directa iraní en el Líbano, incluyendo el proporcionar ayuda militar en el curso de la guerra Israel-Hizbullah, en un esfuerzo por lograr control de facto sobre el gobierno libanés;

4. Estrechar las relaciones con Siria, a tal grado que los dos países firmaron un acuerdo conjunto de defensa un mes antes de la guerra;

5. Elevar el apoyo a Hamas y al Jihad islámico palestino;

6. La promoción de una ideología mesiánica la cual, junto con los otros elementos de la política iraní, ha intensificado la división sunni-chi’ita, y en particular ha llevado a un extenso conflicto diplomático con Arabia Saudita.

Todas estas políticas han golpeado a los Estados Unidos, Europa, y al bando pro-Occidente en el mundo árabe (Arabia Saudita, Egipto, Jordania, las Fuerzas 14 de Marzo en el Líbano, y las fuerzas fieles al Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas en la AP).

Esta configuración regional ha llevado a los Estados Unidos, Europa, Arabia Saudita, las Fuerzas 14 de Marzo, Abbas, Egipto, y Jordania a reaccionar para enfrentar a la amenaza iraní. Los Estados Unidos han por supuesto tomado ventaja a través de: su patrocinio a la Resolución 1737 del Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que impuso sanciones a Irán (la ampliación de estas sanciones será discutida luego en el Concejo de Seguridad el 13 de febrero del 2007); la concentración de fuerzas militares significativas en el Golfo Pérsico; la nueva ofensiva americana en Irak contra los operativos iraníes y las fuerzas aliadas iraníes; [1] el firme apoyo a las Fuerzas 14 de Marzo en el Líbano; y el apoyo al establecimiento de un tribunal internacional el cual tiene la responsabilidad de implicar al Presidente sirio Bashar Al-Assad por el asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq Al-Hariri en febrero del 2005.

Los esfuerzos de Arabia Saudita por defenderse de Irán son expresados en las siguientes políticas:

1. Golpear la economía iraní a través del aumento en la producción de petróleo y ventas, el cual corta las ganancias fiscales de exportación de Irán a través de reducir los precios del crudo;

2. Apoyo a las Fuerzas 14 de Marzo en el Líbano;

3. Apoyo a Abu Mazen;

4. Liderazgo del bando sunni (representado principalmente por Egipto y Jordania), [2] en un esfuerzo por contrarrestar a Irán en el nivel religioso-ideológico.

Como un contra apoyo a los Estados Unidos para sus aliados regionales, Rusia ha mostrado un creciente apoyo por Irán. Este apoyo es expresado ambos a nivel militar, proporcionándole a Irán con avanzado armamento defensivo, y a nivel diplomático, a través de una oposición general a la política americana en la región. Debería hacerse notar que Rusia, cuya economía se apoya fuertemente en las exportaciones de crudo, también ha padecido de la baja de precios de Arabia Saudita.

Mientras Rusia está interesada en desestabilizar la región para socavar a los aliados de los Estados Unidos, está preocupada por las implicaciones de una conflagración a gran escala, y de esta manera le insta a Irán a que acepte un compromiso en el tema nuclear. Durante una reciente visita a Teherán, el alto oficial de seguridad de Rusia Igor Ivanov expresó apoyo por la propuesta del jefe de la AIEA Mohamed ElBaradei por un congelamiento simultáneo en el enriquecimiento de uranio y a las sanciones de las Naciones Unidas – una propuesta que los Estados Unidos rechazaron. Según el diario de Londres Al-Hayat, el Líder Supremo iraní Ali Khamenei ha expresado el deseo de Irán de una obtener amplia seguridad y un tratado diplomático con Rusia. [3]

El Presidente Putin tiene planificado una visita a Arabia Saudita el 11 de febrero del 2007, y, según su consejero Aslanbek Aslakhanov, traerá consigo «propuestas e iniciativas». Esta visita será probablemente un esfuerzo por influir en los continuos intentos sauditas-iraníes de llegar a un arreglo regional comprensivo. [4]

Presiones sauditas y americanas llevaron a una fisura en las líneas del liderazgo iraní

Al mismo tiempo que el Irán de Ahmadinejad ha estado batiéndose en duelo con Arabia Saudita, el Irán de Khamenei ha estado bailando un tenso tango con este. Antes de describir el curso de estas negociaciones diplomáticas, es necesario revisar los desarrollos domésticos en Irán siguiendo a la Resolución 1737 del CSNU.

La Resolución 1737 del CSNU, el cual impuso sanciones sobre Irán, condujo a una fisura semi abierta en las líneas del liderazgo iraní. Mientras todos los partidos continúan apoyando el programa nuclear, por primera vez los conservadores iraníes han comenzado a criticar a Ahmadinejad por sus descaradas declaraciones y la ostentosa presencia de los medios de comunicación, que aliviaron el camino a las Naciones Unidas en adoptar la resolución a las sanciones. [5] Además, Arabia Saudita está reduciendo los precios del crudo, que ha perjudicado a la economía de Irán, y está tomando el papel principal de un bando sunni más unido, ha llevado a un cambio en el acercamiento tomado por el Irán oficial bajo el liderazgo del Líder Supremo de Irán Ali Khamenei. El aumento de la presencia militar americana en el Golfo Pérsico también contribuyo a esta fisura.

En esencia, el bando conservador se ha separado en dos facciones: uno bajo el liderazgo de Khamenei, que busca restringir a Ahmadinejad y llegar a un acuerdo regional para apartar la posibilidad de una confrontación total; y otra facción bajo el liderazgo de Ahmadinejad y apoyada por elementos en la Guardia Revolucionaria y los partidarios religiosos radicales del Ayatola Mohammad Taqi Mesbah-e Yazdi. Este último bando se burla de las advertencias de que América podría tomar acciones contra Irán, menosprecia la importancia de las sanciones, y apoya el ir hacia adelante a toda velocidad con el programa nuclear, incluso a costa del conflicto militar.

Un ex oficial anónimo antiguo en el Ministerio del Exterior iraní dijo en una entrevista con un portal reformista el 5 de febrero del 2007: «… Lo que estamos viendo ahora es que Khamenei se ha distanciado hasta cierto punto de la línea tomada por el gobierno de Ahmadinejad, y se está inclinando hacia Rafsanjani y la Derecha moderada. Khamenei realmente no está de acuerdo con el lenguaje radical de amenazas de Ahmadinejad, y ésta es la razón que él ve favorablemente al retorno del [Secretario del Concejo de Conveniencia] Mohsen Rezai a la Guardia Revolucionaria, para que Rezai y su equipo vigilen a las fuerzas de la Guardia Revolucionaria, cuyos líderes actuales están de acuerdo con Ahmadinejad. Hay aquéllos que están diciendo incluso que de ahora en adelante la política nuclear estará en manos del Concejo de Dirección de Relaciones Exteriores, que es operado por Kharrazi, Velayati, y las fuerzas moderadas en el régimen, para que Rafsanjani y Khatami tengan un papel mayor equilibrando la situación». [6]

El 5 de febrero del 2007, Ahmadinejad habló en el Majlis iraní y enfrentó críticas de la mayoría conservadora. La crítica se enfocó principalmente en la deteriorada situación económica – qué, tal como previamente se mencionó, es un tema que está siendo usado por Arabia Saudita para perjudicar a Irán. Éste es un punto doloroso para Ahmadinejad, quien fue electo bajo promesas populistas para mejorar la ordinaria situación económica iraní. En respuesta a la crítica, Ahmadinejad explicó que «los enemigos» eran responsables de intentar reducir los precios del petróleo para perjudicar a Irán, y dijo que la crítica doméstica que estaba enfrentando era parte de una lucha sobre el gobierno en Teherán». [7]

La división en las líneas del liderazgo iraní ha llevado a una separación en la política exterior. La estrategia de los críticos conservadores de Ahmadinejad es, por una parte, obligarle a que suavice sus declaraciones radicales – y hay señales de que están teniendo éxito en esto – y por otro lado desviarlo y alcanzar un acuerdo regional comprensivo con los saudíes. De esta manera, mientras Ahmadinejad ultrajó al «enemigo» saudita desde un podio en el Majlis, Khamenei dirigió su propia política extranjera independiente enviándole a su mensajero especial Ali Larijani que continuara sus esfuerzos por alcanzar un arreglo diplomático con este enemigo. El Ministro del Exterior iraní Menouchehr Mottaki no está involucrado en estos contactos; el fue enviado a Marruecos.

La continua diplomacia saudita-iraní: Esfuerzos por acordar en un equilibrio de poder en el Medio Oriente

El 6 de febrero del 2007, el diario libanés Al-Akhbar continuó sus informes en las negociaciones sauditas-iraníes. [8] Las negociaciones, en varios sitios, fueron entre el Presidente del Concejo de Seguridad Nacional saudita Bandar bin Sultan y el Secretario del Concejo Supremo Nacional iraní Ali Larijani (y sus ayudantes). Citando una «fuente ministerial bien informada», el diario, cercano al Hizbullah, dio un resumen de las negociaciones hasta la fecha. Debería hacerse notar que mientras los informes anteriores sobre estas conversaciones se enfocan en la situación en el Líbano, la edición del informe del 6 de febrero de Al-Akhbar describió un diálogo saudita-iraní amplio, incluyendo tales temas como Irak y Siria.

La posición saudita consistió de tres puntos principales: 1) Arabia Saudita está determinada a observar que el tribunal internacional sobre el asesinato de Al-Hariri sea establecido y que la estabilidad retorne al Líbano; igualmente se determina el prevenir la lucha sectaria sunni-chi’ita en el Líbano (se informó que irán había cooperado en este último punto). 2) Arabia Saudita no se opone a que Irán juegue un papel principal en la región – y especialmente en Irak. [9] Este sostiene que Irán puede tener el estatus de otros países musulmanes importantes, tales como Arabia Saudita, Egipto, y Turquía. Sin embargo, Arabia Saudita realizó este acuerdo condicional al recibir señales serias de que Irán tiene la voluntad de cooperar en mantener la estabilidad en la región, y primero por encima de todo en el Líbano. 3) Para Arabia Saudita, las negociaciones con Irán son de importancia primaria, en eso ellas sirven como una alternativa a las fracasadas negociaciones con Siria. Arabia Saudita no está interesada en ver que Siria juegue algún papel sustancial en la dinámica regional. El mensaje que fue entregado según informes recibidos en Irán fue: si ustedes realmente quieren ser un país principal en la región, aplíquenle presión a Siria para que deje de entrometerse en el Líbano.

Arabia Saudita pidió clarificaciones sobre la posición de Irán. Estas clarificaciones no estuvieron a la disposición. Según Al-Akhbar, la razón del silencio de Irán fue el hecho que Siria no quería que los iraníes contestaran.

Larijani le informó a Bandar bin Sultan sobre la posición siria. Bin Sultan sintió que Siria quiso frustrar el acuerdo anterior debido a que fue omitido de las negociaciones [además de los desacuerdos materiales].

Una comisión del Hizbullah visitó Siria seguido al último asalto de enfrentamientos en el Líbano (23 y 25 de enero) y expresó su preocupación sobre la escalada en la violencia sectaria. Sus interlocutores sirios descartaron estas preocupaciones, y dijeron que la oposición necesita estar firme, no importa el costo, hasta finales de marzo, donde a tal punto cuatro fechas críticas habrán sido pasadas: 1) La discusión del CSNU en las sanciones sobre Irán (13 de febrero, 2007); 2) Un informe adicional del comité de la ONU que investiga el asesinato de Al-Hariri, esperado ser publicado en marzo,; 3) El informe del secretario general de las Naciones Unidas sobre la implementación de la Resolución 1701 de las Naciones Unidas; 4) La Cumbre de la Liga Árabe en Arabia Saudita, que está fijada a reunirse el 28 de marzo del 2007.

Al-Akhbar citó informes de días recientes de que Siria ha resuelto continuar su campaña diplomática contra el propuesto tribunal internacional en el asesinato de Al-Hariri, ambos en el Líbano y en la arena internacional. Para Siria, una solución «19:11» en el Líbano, significa que el actual gobierno tendrá 19 ministros y la oposición tendrá 11, garantizará que el tribunal no será establecido.

El informe de Al-Akhbar finalizó en una nota pesimista. Citó a su fuente ministerial diciendo que ambos bandos en el Líbano entienden que ningún verdadero acercamiento está a la vista, y de hecho una conflagración es inevitable. [10]

Eventos en la próxima semana

Bandar bin Sultan ha estado en días recientes en los Estados Unidos y en Francia conduciendo conversaciones secretas, sobre los que no existe detalle alguno. El miembro del Concejo de Dirección de Relaciones Exteriores iraní Ali Akbar Velayati, quien es consejero personal de Khamenei en asuntos internacionales, llegó a Moscú el 7 de febrero, y se va a reunir con el Presidente ruso Vladimir Putin, con el ato oficial de seguridad de Rusia Igor Ivanov, y con el Ministro del Exterior Sergei Lavrov. Larijani estará en Munich del 9-11 de febrero para la Conferencia anual de Munich sobre Seguridad, y se va a reunir con líderes occidentales. Se ha informado de que si se progresa en las negociaciones de los asuntos del Líbano, el Secretario de la Liga Árabe ‘Amr Moussa regresará al Líbano.

En paralelo, y después de una calma temporal, el bando de Ahmadinejad en Irán ha renovado su lenguaje de amenazas. [11] El 11 de febrero del 2007, en la conclusión del décimo día de la festividad de Fajr, que conmemora la Revolución Islámica en Irán, el Presidente Ahmadinejad tiene planificado pronunciar un discurso que «alegrará los corazones de los musulmanes». Se espera que anuncie un avance en el programa nuclear. Dos días después, el 13 de febrero, el Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá para discutir sanciones adicionales a Irán. Entretanto, las negociaciones sauditas-iraníes pueden ser la última barrera en mantener a raya un diluvio de violencia en el Medio Oriente.

* Y. Mansharof es compañero de investigación en MEMRI, H. Varulkar es compañero de investigación en MEMRI, D. Lav es Compañero de Investigación en MEMRI, y Y. Carmon es el Presidente de MEMRI.


[1] Según varios portales de oposición iraní, uno de los cinco iraníes capturados en la oficina de representación iraní en Erbil el 11 de enero del 2007, fue el teórico principal de la Guardia Revolucionaria Hassan Abbasi, quien dirige el Centro Doctrinal para la Seguridad Nacional. Además, se informó que los otros cuatro son miembros de las fuerzas elite Quds de la Guardia Revolucionaria, responsables

Para más sobre Abbasi, véase MEMRI Despacho Especial No. 1126, «Haremos Peligrar la Seguridad Americana y los Intereses Económicos Mundiales…» 28 de marzo del 2006, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=sd&ID=SP112606 ; MEMRI Tv Segmento No. 251, «El Islam no Tiene Nada en Común con la Democracia», 23 de mayo del 2004, http://www.memritv.org/search.asp?ACT=S9&P1=251; y el Segmento No. 252, «Planeamos Tener Como Blanco a las Ojivas Nucleares Americanas en Suelo Americano.…» 23 de mayo, 2004, http://www.memritv.org/search.asp?ACT=S9&P1=252.

[2] Antes de las elecciones del 2005 en Irak, el Rey Abdullah de Jordania advirtió de una «media luna chi’ita» que desestabilizaría al Medio Oriente; Al-Sabah (Bagdad), 23 de marzo del 2005. 8 de abril del 2006, el Presidente egipcio Hosni Mubarak le dijo a Al-Arabiya Tv que la lealtad de los chi’itas árabes le fue dada a Irán, y no a sus propios países: http://www.alarabiya.net/Articles/2006/04/08/22686.htm#3.

[3] Al-Hayat (Londres), 30 de enero, 2007.

[4] Al-Hayat (Londres), 30 de enero, 2007.

[5] Para una revisión amplia de esta crítica nacional iraní, véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 317, «Crítica Doméstica Iraní a la Estrategia Nuclear de Irán», 24 de enero del 2007, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA31707.

[6] Rooz (Irán), 5 de febrero del 2007, www.roozonline.com/archives/2007/02/002073.php.

[7] Al-Hayat (Londres), 6 de febrero, 2007.

[8] Véase Investigación y Análisis de MEMRI No. 323, «El Medio Oriente en Curso a una Colisión (3): El Frente Sirio-Libanés», 7 de febrero del 2007, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=ia&ID=IA32307.

[9] Esta es una concesión significativa en la postura saudita. En una entrevista con el diario francés Le Figaro, el Ministro del Exterior saudita Saud Al-Faisal expresó la oposición de Arabia Saudita a la «interferencia» iraní en los asuntos árabes. Le Figaro (Francia), 24 de enero, 2007.

[10] Al-Akhbar (Líbano), 6 de febrero, 2007.

[11] Véase MEMRI Despacho Especial No. 1457 «El Medio Oriente en Curso a una Colisión (5): Irán Aumenta Amenazas en Luz de un Posible Ataque Americano, 9 de febrero del 2007, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=sd&ID=SP145707.

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