El editorial del diario del gobierno egipcio Al-Ahram del 31 de agosto del 2003, fue titulado «La Masacre de Najaf y la requerida Unidad Nacional en Irak.» Lo siguiente es el artículo en su totalidad: [1]

«La ciudad santa de Najaf, el sitio de la tumba del Imam ‘Ali, dio testimonio de un horrible crimen terrorista que clamó las vidas de casi 120 víctimas – y en el tope de la lista estaba el Ayatola Muhammad Baqir Al-Hakim, el encabezado del Concejo Supremo de la Revolución Islámica en Irak. Casi 200 personas más fueron heridas. Esto [pasó] cuando un coche bomba, estacionado cerca de la entrada a la tumba del Imam ‘Ali, explotó cuando los feligreses estaban saliendo.

«Aunque estos responsables por este trágico evento no han sido capturados todavía, [podemos decir] de que éste es uno de los tres incidentes llevados a cabo de la misma manera – [los otros dos] el atentado de la Embajada jordana en Bagdad y el atentado de la oficina principal de las Naciones Unidas en la capital iraquí – todos llevados a cabo explotando un coche bomba. Todos ellos apuntados a partidos que fastidiaron a las fuerzas de ocupación, tal como Jordania, siguiendo a la hospitalidad que le dieron a las hijas de Saddam, y a las Naciones Unidas, después de que un representante de su secretaria-general anunció en Irak que la ocupación americana de Irak humilla e hiere a los iraquíes. Y, finalmente, [apuntó] al Ayatola Muhammad Baqir Al-Hakim, siguiendo el principio de las operaciones de resistencia en las regiones shiítas, dónde el Concejo Supremo de la Revolución Islámica disfruta de la obvia influencia.

«Mientras algunos miembros del llamado Concejo de Gobierno de transición, tal como Ahmad Chalabi, culparon a algunos de aquellos que pertenecen al régimen iraquí anterior [por el atentado], las protestas populares vistas en las calles iraquíes seguidas a este acto criminal estaban todos de acuerdo de que las fuerzas de ocupación eran las responsables por este incidente, como parte de su esfuerzo para provocar conflicto entre los shiitas y entre los shiitas y los sunnis. Esto es la [política] de ‘divide y gobierna’, la cual fuerzas de la ocupación han usado a lo largo de la historia para romper la unidad de los pueblos en países bajo ocupación.

«Es extraño que las fuerzas de ocupación, que están consideras en obtener el maximo de ganancias del incidente, han como de costumbre culpado a terroristas islámicos. Ésto es propaganda apuntada a causar daño mundial a los musulmanes, ya que nadie niega que algunos de los extremistas islámicos que llevan a cabo actos terroristas florecieron y fueron financiados bajo algunos de los aparatos Occidentales durante la guerra contra la Unión Soviética en Afganistán. En otras palabras, la responsabilidad por este acto mismo de terrorismo es responsabilidad Occidental – y específicamente, americano.

«Sin tener en cuenta los detalles del crimen terrorista en Najaf, es esencial que el pueblo iraquí y su verdadero liderazgo religioso y político, no aquellos importados del extranjero, sean cautos en resbalarse dentro del conflicto interno. Deben cerrar filas para trabajar por la liberación e independencia de su país sobre una base nacional general, alejados de cualquier elemento y factores que rompan su unidad nacional – [la unidad] que es el pilar más importante en recobrar su independencia y construir un estado democrático en la Tierra del Tigris y el Éufrates.»


[1] Al-Ahram (Egipto), agosto 31, 2003.