En su columna publicad el 13 de julio, 2019 en el diario jordano Al-Dustour, titulada «¿Qué pasaría si una mujer fuese nombrada como primer ministro?» El periodista jordano Fares Al-Habashneh argumentó que los puntos de vista predominantes en la sociedad jordana, y en las sociedades árabes en general, impiden que la mujer posea roles clave. La prueba de cuán progresivas son estas sociedades, este agregó, sería nombrar a una mujer para que encabece y lidere el gobierno, el parlamento o el poder judicial del país. Este continuó afirmando que, a diferencia de las mujeres en Occidente, quienes si están preocupadas por el consumismo y por los placeres, los problemas de las mujeres árabes se refieren al logro de los derechos básicos y la igualdad de sexos. También afirmó que la mayoría de las mujeres que ocupan puestos clave en el gobierno no están trabajando para promover los derechos de la mujer, «a la medida en que parezca que es un hombre el que está delante de nosotros y no una mujer».

Cabe señalar que en junio, 2017 el abogado jordano Mohammad Al-Subaihi también escribió un artículo promoviendo la idea de nombrar a una mujer para que dirija el gobierno jordano y nombre a otras mujeres para que lideren a otros gobiernos en el mundo árabe. En este, afirmó que la sociedad árabe rechaza esta idea por razones machistas y por temor a que una mujer tenga éxito donde muchos hombres en realidad han fracasado.[1]

Periodista jordano Fares Al-Habashneh (Fuente: Al-Dustour, Jordania, 13 de julio, 2019)

Lo siguiente son extractos traducidos de la columna de Al-Habashne:

«¿Qué [sucedería] si se nombrase a una mujer para que dirija y lidere al gobierno? Esta puede ser la primera vez que este tema se haya debatido en la política jordana. Por supuesto, no existen obstáculos legales [que lo impidan]. Este tema no se discute en Jordania: ¿Por qué no debería una mujer encabezar o liderar el gobierno, una de las cámaras del parlamento o el consejo judicial?

«[Es cierto que] existen voces que ondean la estandarte del liberalismo y de la liberación. Los escuchamos, [pero] la comunidad política jordana es conservadora y muy tradicional… Hoy [en Jordania], existen mujeres miembros de ambas cámaras en el Parlamento. Hay una mujer ministra y una mujer directora general. Pero la actitud básica hacia la mujer sigue siendo rígida e inflexible y dicta que a la mujer [solo] se le otorgue cargos basados ​​en una cuota fija que los asigne.

«En el mundo árabe, ninguna mujer ha alcanzado un nivel en el que pueda encabezar una de las tres autoridades: el gobierno, el parlamento o el poder judicial.[2] [Incluso] en Túnez, donde las mujeres obtuvieron derechos progresivos en una enmienda según la ley hereditaria y de estatus personal, el cargo más alto que ha ocupado una mujer es el de viceprimera ministra…

«[En el mundo árabe], incluso los partidos políticos y las fuerzas culturales que afirman ser de izquierda y liberales ignoran los problemas de la mujer. Estos rechazan a la mujer dentro del discurso político no menos que los partidos y fuerzas políticas fundamentalistas y conservadoras junto al islam político. Si observamos la historia de los movimientos y grupos políticos [liberales], descubrimos que estos marginan deliberada e intencionalmente a la mujer.

«El problema de la mujer jordana no es [solo] la cuota para el número de cargos gubernamentales y parlamentarios disponibles para ella, o darle espacio suficiente [para que se involucre] dentro de las actividades comunitarias, en actos de caridad o dentro del tema de los derechos [humanos]. Su problema es la no-igualdad en materia de matrimonio, divorcio, derechos bajo la ley del sharia, herencia, custodia, tutela, trabajo, garantes, dar testimonio [y la ausencia] de legislación sobre la igualdad de sexos. La legislatura sigue siendo un armario detrás del cual se esconde un hombre d características tiránicas.

«Además, la mayoría de las mujeres que alcanzan puestos clave en el gobierno y en la legislatura no luchan por enmiendas a las leyes relativas a la mujer o defienden los problemas de la mujer. Su discurso es sorprendente y escandaloso para quienes lo escuchan debido a su gran hostilidad hacia los problemas que presentan las mujeres – en la medida que parezca se trate de algún hombre ante nosotros y no una mujer con conciencia y comprensión hacia los problemas de su género.

«El problema de las mujeres jordanas y árabes no está [relacionado] con la cultura del consumo, los placeres y las diversiones, tal como implican quienes predican la liberación y la apertura. Tampoco es su problema mantener una dieta y luchar contra el aumento de peso, ni… aumentarse y agrandarse el busto… Todas esas [acusaciones] encarnan un gran desprecio por las mujeres jordanas y [que esta] imita ciegamente las ideas y culturas de Occidente – [y la visión occidental] de la mujer no es compatible con la situación de las mujeres y con su realidad social, económica y cultural en Jordania. La ropa, [particularmente] ropa muy reveladora, no da fe de innovación o modernización; no son un medio para liberar a la mujer. La liberación de las mujeres [debe manifestarse en los derechos de estas y en un igualitarismo para ellas; estos son los estándares de avance en cualquier sociedad.

«La pregunta de qué pasaría si una mujer jordana fuese primera ministra es la prueba del avance cultural del país y de la sociedad. No es una pregunta ordinaria… sino un desafío a la tradición, a las convenciones, las costumbres y las fuentes fundamentales de autoridad aceptadas [hoy día]… en el país y en la sociedad».[3]


[1] Véase también la serie de MEMRI Despacho Especial No. 7026 – Abogado jordano: Ya es hora de que una mujer sea nombrada como primera ministra, 26 de julio, 2017.

[2] De hecho, en los EAU, la Sra. Amal Al Qubaisi es Presidenta del Consejo Nacional Federal, el parlamento de los EAU.

[3] Al-Dustour (Jordania), 13 de julio, 2019.