Safia Ishag Mohamed es miembro del grupo activista de Sudán pro-democracia Girifna (en árabe significa «estamos hartos»). En un país donde la disidencia política no es tolerada, el grupo ha realizado con éxito la educación de los votantes y campañas de observación electoral antes de las elecciones de Sudán. El grupo tiene ahora más de 7.000 miembros en Facebook, su propio canal en YouTube y una estación de radio. Los líderes del grupo dicen que sus miembros han sido atacados con gases lacrimógenos, golpeados y torturados. [1]

Lo siguiente son extractos de la historia de Safia Ishag Mohamed, publicada el 24 de febrero 2011 en el portal liberal árabe Aafaq.com:

«Yo participé en las manifestaciones del 30 de enero y fui miembro de Girifna»

Safia Ishag Mohamed: «Me llamo Safia Ishag Mohamed y Tengo 25 años. Me gradué en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sudán. Me gradué en el departamento de pintura el pasado mes de octubre. Obtuve mi grado en licenciatura y fue sobre el papel de la mujer. Todas las pinturas fueron sobre mujeres y su papel en la sociedad. Tengo una misión a través de mi arte de mostrar que, aparte de la palabra hablada, uno puede difundir su mensaje a través de la pintura y esta puede ser un poderoso mensaje. Participé en el Foro de la Juventud por la Paz Social y demostramos [cómo] rechazar la discriminación étnica. Participé en las manifestaciones del 30 de enero y fui miembro de Girifna. Después de las manifestaciones del 30 de enero, sentí que estaba siendo observada y hasta les dije a mis amigos que hay gente que me miraba. El domingo, 13 de febrero, salí de la universidad para buscar algunas cosas de la biblioteca. En la calle Hurriya, salí a buscar unos papeles y pinturas. Cuando las compré y regrese, dos [hombres] se toparon conmigo y me dijeron: ‘tu chica, espera’. Traté de huir de ellos, pero me agarraron. Traté de gritar pero me taparon la boca, así que no pude gritar. Me metieron en un coche blanco pequeño. Me golpearon en el interior del vehículo hasta que empecé a prestar atención…»

Antes del ataque, me dijeron: ‘te vimos repartiendo volantes y eres una de los participantes en las manifestaciones del 30 de enero’

«En el coche, no prestaba atención a la carretera, pero me di cuenta de que llegamos al Puente Bahri. Me llevaron junto a la estación Shandi, a un edificio donde el coche entró a la casa. Luego, me bajé del coche y me seguían golpeando. Dos personas llegaron desde el interior de una habitación. Comenzaron a golpearme también. Dos [me] sostenían y dos me golpeaban. Entré en la habitación. Me tiraron al suelo. Me golpeaban al mismo tiempo que me preguntaban si yo era comunista y cuál es tu relación con Gririfna y quien te imprime los documentos en Girifna. Me dijeron: ‘te vimos repartiendo volantes y eres una de las participantes en las manifestaciones del 30 de enero’. Me insultaron verbalmente. Me siento demasiado avergonzada para hablar de esos insultos. La paliza continuó por largo rato. Luego, uno de ellos… yo llevo el pelo corto. Con la golpiza, mi pañuelo se me cayó de la cabeza. Así que uno [de ellos] me dijo: ‘tu cabello es demasiado corto. Este es el estilo de las muchachas comunistas y no eres una chica decente’.

«Este me preguntó: ‘ has tenido relaciones sexuales antes?’ Le dije que no. Este dijo: ‘eres una mentirosa, quiero ver si has o no has tenido’.

«Traté de resistir mientras él quería quitarme la falda. Me resistí a que me sacara la falda. Traté de resistir por lo que me golpeó y me desmayé. Cuando desperté, me hallé con dos de ellos sujetando mis piernas y un tercero penetrándome. Estaba con mucho dolor. Eran tres, turnándose sobre mí. Me ataron las manos con mi pañuelo. Me quitaron la falda y la ropa interior y se turnaban. Me dejaban por ratos, luego me agarraban de nuevo y repetían el proceso. Tres de ellos estuvieron involucrados. Durante este proceso, me golpeaban.

«Después de eso, me dijeron que me fuera [y] si te encontramos de nuevo el asunto escalará. Me golpearon en la pierna y no fui capaz de caminar sobre esta. Salí con dificultad; Tenía miedo. El miedo me hizo caminar largas distancias, hasta que encontré transporte y me fui a Sorq al-Arabi. No estaba prestando atención hacia dónde iba, ya que tenía miedo de que me encontraran de nuevo y repitieran lo que sucedió. Fui de vuelta a casa, tenía miedo. Estaba muy asustada. Me monté en el transporte [público] y llegue a casa. Mi madre me preguntó, ¿por qué tan tarde. Eran las 11 pm. Así que le dije que tuvimos una exposición. No pude decirle lo que pasó. Mi pierna sigue sufriendo por la paliza y no puedo caminar bien. No soy lo suficientemente fuerte como para decir lo que me pasó. Pero había gente a mí alrededor. Estos aliviaron algo el dolor que pasé».

«Quise ser inspiración para otras chicas, para que pueden hablar sobre su experiencia con coraje»

«Es por eso que quise ser inspiración para otras chicas, para que puedan hablar sobre su experiencia con valentía, para que podamos salir de esta gente. Estas no son personas. Para que podamos salir de estas bestias. Porque seriamente, esto no es humano. Quiero enviar un mensaje a cualquier chica que haya sido torturada. Quiero decirle que sea fuerte, que represente su lucha. Para cambiar la situación, tenemos que sacrificar. Las cosas no son fáciles, pero la gente necesita ser paciente. Y con mi arte, voy a enviar un mensaje. Voy a pintar y tener exposiciones sobre los temas importantes para las mujeres.

[Hace una pausa, llora por un momento]

«Agradezco a toda la gente que estuvo junto a mí y seré fuerte para que… para que las cosas se hagan mejor. Fui a los mítines y repartí volantes y trabajé porque sé que hay mujeres que son violadas en Darfur [y] en Jartum. Ellas no tienen el coraje de salir, porque este es un tema difícil para sus familias. Así que quiero ser valiente y mostrarles que… que el cambio va a suceder. Que la situación no va a seguir así».


[1] El Washington Post, 14 de agosto, 2010.