Antiguo sello chino encontrado en las ruinas de la ciudad iraní de Nishapur

Los arqueólogos que excavaron en varias ciudades antiguas y legendarias del Medio Oriente – Nishapur, Ctesiphon, Samarra, Homs, Raqqa – han encontrado cerámicas antiguas chinas traídas laboriosamente a lo largo de la Ruta de la Seda hasta sus destinos. La Ruta de la Seda a través de Asia y de China hasta Europa, tiene más de dos mil años de existencia y por esta transitaron bienes e ideas, en ambas direcciones: la seda de China, el budismo y el cristianismo nestoriano, la plata romana, los caballos bactrianos desde Occidente al Oriente. China comerciaba con Roma y Bizancio y con los diferentes imperios del Islam. La debilidad de China en la era moderna temprana y el surgimiento de los imperios mercantiles europeos (siglos 15 al 19) eclipsaron esta antigua ruta comercial. Pero ahora han retornado con mucha fuerza.

Hoy día, las ambiciones comerciales y políticas chinas se extienden a lo largo de todo el mundo, pero especialmente hacia Occidente a través de la masa continental euroasiática. Un enlace ferroviario recientemente inaugurado (diciembre del año 2020) conecta Estambul en la Turquía europea con Xi´an al oeste de China, 8.693 kilómetros (5.402 millas). Esta era una conexión que buscaba no solo China con entusiasmo, sino también Turquía. A medida que los Estados Unidos busca alejarse del Medio Oriente, China gira en dirección a Asia occidental, en particular buscando construir o mantener relaciones donde ‘todos ganan y nadie pierde’ (tal como a los chinos les gusta decirles) a los regímenes autoritarios de Turquía, Irán y Pakistán. Una de las razones por las que la pandemia del COVID-19 se extendió temprano hacia Irán a comienzos del año 2020 fue por los lazos comerciales y religiosos existentes entre Irán y China.

Y China tampoco ignora al mundo árabe. El poder económico de China allí se está incrementando a través de una inversión en el poder blando, tanto en los medios de comunicación en idioma árabe como en la construcción de relaciones patrocinadas por el gobierno. Esto ha generado beneficios tangibles, ya que los gobiernos árabes le han restado importancia a la represión de China contra la población de musulmanes uigures del país.

En toda la región, China ahora puede presentarse como el gran facilitador, la muy atractiva alternativa y el socio sin prejuicios – a diferencia de aquellos estadounidenses y europeos – que comentan constantemente – que no critican ni interfieren en los asuntos internos más sensibles, pero que están interesados en los negocios, en hacer dinero y cimentar las relaciones con cualquier régimen, sin importar cuán odiosamente trate a su propio pueblo. En cierto sentido, funciona al igual que Rusia en su relación con el Medio Oriente, sin una intervención militar directa pero con relaciones más integrales y con mejores proyectos de infraestructura, ¡a precios mucho más baratos!

Así que, todo converge. Para comprender mejor la región del Medio Oriente y entender mejor el mundo, es esencial entender mejor y con más matices a China, a su pueblo y las motivaciones y narrativas del régimen, su visión del otro, tanto de Occidente como de Oriente. China también ha surgido claramente como el gran nuevo rival geoestratégico de los Estados Unidos, no solo en el Medio Oriente, sino a nivel global. Cuando los regímenes anti-Estados Unidos en el hemisferio occidental, tales como Cuba y Venezuela, buscan asistencia, estos dirigen su mirada a China. No es un desafío del Medio Oriente, sino uno global. Esta es la razón del porque, a finales del año 2020, MEMRI lanzó su Proyecto Estudios de los Medios de Comunicación Chinos.[1]

Si bien MEMRI permanece profundamente comprometido y enfocado en nuestra misión original de analizar e investigar las tendencias que ocurren a diario en el Medio Oriente, a comienzos del año 2016 agregamos el ruso como idioma prioritario.[2] Esto fue antes de que Rusia se convirtiera en tema de discurso amplio, a veces partidista, en los Estados Unidos, pero después de que este se trasladara a Siria para inclinar el equilibrio de poder en esa guerra a favor del régimen de Assad.

Ninguna política sólida en los países democráticos debería basarse en un vacío de información. Para estar más seguros, los gobiernos en Occidente tienen sus propias fuentes de información clasificadas y existen expertos públicos bien establecidos en China. Pero para lograr apoyo público a cualquier política dada, este vacío de conocimiento debe ser abordado por al menos cuatro audiencias principales: los medios de comunicación, las instituciones académicas, las legislaturas y el público en general. Solo cuando estas audiencias en las sociedades democráticas tengan la base informativa para decidir apoyar un determinado punto de vista global, se podrán formular e implementar políticas totalmente exitosas. En este sentido, cubrir a China como país es más que un desafío regional, dado la amplitud de las operaciones de penetración e influencia económicas chinas que este ha llevado a cabo, no solo en el Medio Oriente, sino en el propio terreno de Occidente. Desde Hollywood hasta la América corporativa y las instituciones académicas, el Partido Comunista Chino (PCCh) y sus organismos también se han enfocado en el poder blando en Occidente.

El material de fuentes abiertas, tales como diarios, medios de difusión, redes sociales y libros de texto, constituyen algunos de los pilares fundamentales para la formulación de políticas. Amplios sectores de la opinión pública, incluso en categorías muy reducidas tales como el mundo académico o la legislatura, a menudo pueden encontrar un vacío de información sobre temas específicos que puedan informarle a las audiencias. E incluso peor que la falta de información es el contenido con el que estos se parcializan por meras razones políticas.

Durante los últimos 21 años, MEMRI ha tratado de llenar ese vacío respecto al mundo árabe y musulmán, proveyendo material oportuno e impactante de fuentes abiertas en inglés a las diferentes audiencias en Occidente sobre la realidad que se vive en el Medio Oriente. Este material ha servido para darle forma a las políticas y enriquecer el debate público sobre los diferentes temas de mayor interés, tales como el terrorismo, el auge del extremismo islamista, las tendencias sociales y políticas y la continua lucha de una amplia gama de reformistas musulmanes en la región para que estos sean escuchados.

El seguimiento y monitoreo al intenso discurso público y oficial dentro de China relacionado con Occidente y el Medio Oriente es ahora complemento importante y oportuno de lo que se está llevando a cabo en los idiomas árabe, farsi, turco, urdu y ruso. Más que un área de enfoque geográfico, MEMRI es un concepto que ha demostrado su valor a lo largo del tiempo: concentrándose en una fuente creciente de conflictos, desenmascarándolos y analizándolos a través de dichas voces públicas – los medios de comunicación, libros de texto y sermones – que ayudan a comprender la realidad básica de un desarrollo político. China y las voces en idioma chino ciertamente merecen hoy día esa atención.

*Yigal Carmon es presidente y fundador de MEMRI; Alberto M. Fernández es vicepresidente de MEMRI.


[1] https://www.memri.org/countries/china

[2] https://www.memri.org/reports/adding-russian-memris-priority-languages