Por: A. Savyon, E. Kharrazi y U. Kafash*

Introducción

Mientras la postura oficial del régimen iraní es que no hay diferencia entre un demócrata o un republicano en la Casa Blanca porque ambos serán anti-Irán, existe una serie de tendencias notables en las reacciones iraníes por la elección de Donald Trump:

Reacciones común a los dos bandos ideológico y pragmático

  • La victoria de Trump fue una protesta contra las políticas del gobierno estadounidense a las masacres, violencia y opresión, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. A pesar de los extraordinarios esfuerzos por la administración Obama de acabar con el aislamiento internacional de Irán, portavoces de ambos bandos iraníes atacaron a Obama y se regocijaron con la derrota de los demócratas.
  • Trump es mejor para Irán que Clinton. A pesar de la política oficial del régimen de no preferir a ninguno de los candidatos, algunos iraníes dijeron que un Presidente Trump es mejor para Teherán por varias razones:

– Trump busca mejores relaciones y no conflictos, con el Presidente ruso Vladimir Putin, por lo que Irán espera le permita a Putin negociar con Siria, controlada por Irán.

– Trump no es popular en Occidente y, por lo tanto, tendrá dificultades para formar una coalición internacional contra Irán, algo que Clinton pudo haber hecho fácilmente.

– Trump necesitará algún tiempo para identificar a sus aliados republicanos en el Congreso antes de que pueda actuar contra Irán.

– Debido a que Trump es un empresario, existe una cautelosa esperanza de que sus acciones se verán orientadas hacia los negocios y no orientadas solamente a ideologías.

Reacciones desde el bando pragmático

  • Temor de que el PIDAC sea ahora cancelado – particularmente entre aquellos que trabajaron para lograr el acuerdo, incluyendo al Presidente Hassan Rohani, el Canciller Javad Zarif y los miembros del equipo negociador. Estos representantes del bando pragmático se apresuraron a insistir en que Estados Unidos debe cumplir con sus compromisos e implementar el acuerdo con Irán, debido a su temor de que el Presidente Trump cumpla con su promesa en la campaña de revertirla. Otros expresaron un optimismo cauteloso de que Trump como presidente será diferente al Trump de candidato, como lo demuestra su discurso de victoria, que según ellos fue más moderado y medido que su retórica de campaña.

Reacciones del bando ideológico

– Las amenazas contra los Estados Unidos están siendo atenuadas y en su lugar existen amenazas vagas menos específicas que en el pasado acerca de una respuesta apropiada iraní a cualquier acción que los Estados Unidos puedan realizar contra Irán.

– Recomendaciones de que Trump se centra en reconstruir domésticamente en lugar de tomar medidas anti-Irán.

  • Pedir a los iraníes a que se adhieran a la postura oficial del régimen, absteniéndose por completo de emitir cualquier declaración pro- o anti-Trump.

Caricatura publicada el 16 de noviembre, 2016 por la agencia de noticias iraní Mehr. Observen las dos serpientes de Hitler detrás de Trump.  

Evaluación por parte de MEMRI

Parece ser que la élite político-militar iraní prefiere tratar con un presidente hombre y no con una mujer.[1] Por otra parte, en un discurso pronunciado el 2 de noviembre ante el aniversario de la toma de la embajada estadounidense en Teherán, el Líder Supremo Ali Jamenei, en una declaración inusual, explica la popularidad de Trump entre el público norteamericano por el hecho de que habla «con honestidad». Además, a diferencia de Clinton, Trump es visto por los líderes iraníes como un individuo no comprometido con los valores democráticos o los derechos humanos debido a sus comentarios anteriores sobre las mujeres y las minorías y como un gobernante dominante con el que Irán puede hallar un terreno común. Irán ha elegido cooperar con las administraciones republicanas que demostraron fuerza y determinación.

En este contexto, es importante señalar que son las administraciones republicanas que han demostrado fuerza y determinación con las que Irán ha elegido cooperar. Por ejemplo, cuando el ejército estadounidense operaba en Irak y Afganistán durante el gobierno de George W. Bush, Irán cooperó con las fuerzas estadounidenses e incluso detuvo el enriquecimiento de uranio por su propia cuenta, temiendo un ataque estadounidense. Además, durante la administración Reagan, fue el régimen iraní el que inició el diálogo con los Estados Unidos sobre el tema Irán-Contras.

Un ejemplo contemporáneo es el anuncio hecho por una fuente diplomática iraní, inmediatamente después de declararse la victoria de Trump, de que Irán pretende retirar de su territorio una cantidad de agua pesada que la sitúa por encima de los límites establecidos por el acuerdo PIDAC. Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de principios de noviembre, 2016 advirtió que Irán poseía demasiada agua pesada, pero fue sólo después de la victoria de Trump que Irán se apresuró a anunciar su intención de rectificar la violación.

También debería señalarse que Trump, quien fue crítico del PIDAC, no necesita tomar medidas para cancelar el acuerdo. Este puede crear otras maneras de lidiar con ello, implementando estrictamente todas las secciones del acuerdo tal como existen hoy, manteniendo las sanciones iniciales del congreso sobre Irán por sus violaciones a los derechos humanos y su apoyo al terrorismo y, sanciones adicionales, por ejemplo en el programa iraní de misiles balísticos que la administración Obama no incluyó en el PIDAC. De hecho, en los últimos meses, el gobierno de Obama estuvo trabajando con el fin de ayudar a Irán,[2] en violación directa del PIDAC y de las sanciones iniciales del Congreso.

Tales acciones podrían reestructurar la relación entre Irán y la administración estadounidense, convirtiéndola en una basada en la cooperación y el entendimiento mutuo – en contraste con el desprecio y el ridiculizar a la administración Obama por parte del régimen iraní. Este escenario sería similar al de la victoria presidencial de Reagan, luego que Irán liberara inmediatamente a los estadounidenses que tuvo tenidos como rehenes durante más de un año durante el gobierno de Carter.

Aún más importante que el futuro del PIDAC y mucho más urgente, es lo que Trump hará respecto al imperio político y militar que Irán está construyendo en el Medio Oriente – en Irak, Siria, Líbano y Yemen – con el estímulo de la administración Obama, que buscó desplazar el equilibrio de poder sunita-chiita de la región hacia los chiitas.[3] ¿Qué medidas piensa tomará este contra el eje chiita-iraní que vaya en contra de los sunitas, liderado por Arabia Saudita y Turquía? ¿Qué hará con el socio estratégico de Irán, la Rusia de Putin?

Mehr, 16 de noviembre, 2016.

Lo siguiente son extractos de las reacciones iraníes a la victoria de Trump, tanto de los bandos pragmáticos como ideológicos:

El bando pragmático de Irán

El canciller iraní Javad Zarif dijo, durante una visita a Rumanía: «Nosotros no interferimos en los asuntos internos de otros países. Esto es lo que el pueblo estadounidense eligió. Cualquiera que sea el presidente en Estados Unidos debe reconocer la realidad de la región y del mundo y dirigirse a este de manera realista: Irán y Estados Unidos no tienen vínculos políticos, pero Estados Unidos debe cumplir con sus obligaciones internacionales [bajo el acuerdo] del PIDAC, junto a otros participes».[4]

El portavoz de la cancillería iraní Bahram Qassemi dijo: «El pueblo iraní y la República Islámica de Irán tienen malas y amargas memorias de las políticas y el enfoque de los funcionarios de las administraciones estadounidenses anteriores. Lo importante para Irán y el pueblo iraní – a quienes [nosotros] consideramos altamente importantes – es la forma en que la próxima administración estadounidense actuará y se comportará a sí misma. Estas cosas son más importantes que las declaraciones de [Trump] y las políticas que este expresó durante su campaña electoral.

«La principal causa a la escalada de la violencia, el extremismo y las provocaciones de los musulmanes en la región son las políticas de las anteriores administraciones estadounidenses y su injerencia en los asuntos de los países de la región. La inestabilidad en las regiones estratégicas del Medio Oriente, el Golfo Pérsico, el Golfo de Adén y el Mar Rojo y, las amenazas derivadas de la violencia, el extremismo, la propagación del pensamiento desviado y peligroso y el terrorismo de grupos tales como el EIIS – que Irán combate desde la vanguardia – indican Que Estados Unidos debe reexaminar su política regional».[5]

El presidente de Irán Hassan Rohani afirmó, en una reunión del Gobierno el 9 de noviembre, que el PIDAC no puede ser cancelado: «Lo sabio por parte de Irán en el acuerdo en materia nuclear fue ratificar el PIDAC como una resolución del Consejo de Seguridad y no como un acuerdo [bilateral] con un país en particular. Por lo tanto, [el PIDAC] no puede ser cambiado según los caprichos de una administración particular… Los resultados de las elecciones norteamericanas no influirán sobre la política iraní». «Debido a sus políticas equivocadas, el estatus de Estados Unidos en la sociedad internacional y en la opinión pública mundial ha disminuido, y su creciente desacuerdo con la sociedad global y con Europa daña y perjudica aún más este estatus… Los resultados de las elecciones estadounidenses atestiguan la preocupación doméstica y la inestabilidad, que permanecerá durante mucho tiempo y, que también llevará mucho tiempo hasta que se resuelvan estos desacuerdos y problemas internos.

«Estados Unidos hoy ya no se puede aprovechar de la iraní-fobia para crear una colisión global anti-Irán. La política de Irán tiene como base una cooperación constructiva con el mundo, en quebrar las sanciones en materia nuclear y en los lazos económicos con el mundo entero. [Esta política] está surgiendo en estos momentos y ya no puede revertirse».[6]

Para ver el despacho en su totalidad en ingles junto al resto de las imágenes copie por favor el siguiente enlace en su ordenador: http://www.memri.org/report/en/0/0/0/0/0/0/9557.htm

*A. Savyon es director del Proyecto de Estudios sobre Irán en MEMRI; E. Kharrazi y U. Kafash son compañeros de investigación en MEMRI*

[1] Debido en parte a una preferencia por el liderazgo político y cultural de Irán, que excluye ideológicamente las a mujeres en cargos clave, para no tratar directamente con una mujer, sobre todo una que en el pasado ha trabajado abiertamente en contra de Irán.

[2] De acuerdo a informes en los medios de comunicación occidentales, la administración Obama y, en particular el Secretario de Estado John Kerry, están presionando a las empresas y a los bancos europeos a que inviertan en Irán pese a las sanciones del Congreso. Véase, por ejemplo, State.gov/secretary/remarks/2016/04/256536.htm, 23 de abril, 2016; State.gov/secretary/remarks/2016/05/257116.htm, 12 de mayo, 2016. Véase también el artículo de Stuart Levey, director jurídico de HSBC Holdings y ex subsecretario para el terrorismo e inteligencia financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (2004-11), «El mensaje peculiar de Kerry sobre Irán a los bancos europeos: ¿Por qué Washington empuja a bancos como el mío a hacer lo que continua siendo ilegal para los bancos estadounidenses?», «Wsj.com/articles/kerrys-peculiar-message-about-iran- Para-european-banks-1463093348, 12 de mayo, 2016; Finance.yahoo.com/news/uk-working-resolve-banking-concerns-093933912.html; y Bloomberg.com/view/articles/2016-10-26/clinton-s-allies-promise-a-tougher-line-on-iran.

[3] El príncipe saudí Turki Al-Faisal también dijo que Trump no debe cancelar el PIDAC y en su lugar debe centrarse en frustrar a Irán, «que trabaja para desestabilizar» al Medio Oriente. Reuters.com, 11 de noviembre, 2016.

[4] Tasnim (Irán), 9 de noviembre, 2016. Behrouz Kamalvandi, portavoz de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) también dijo que «Irán está preparado para cualquier desarrollo. Irán está tratando de seguir aplicando el PIDAC» y «tiene un plan a largo plazo». Tasnim (Irán), 9 de noviembre, 2016.

[5] ISNA (Irán), 9 de noviembre, 2016.

[6] ISNA (Irán), 9 de noviembre, 2016.