Introducción:

El pensador y estratega egipcio del petróleo Tarek Heggy nació en Puerto Sa’id el 12 de octubre de 1950. Después de estudiar ley y gerencia de negocios en la Universidad Ein Shams en el Cairo y en la Universidad de Ginebra en Suiza, dio conferencias en varias universidades, ambas en el Medio Oriente y en el extranjero. En 1979, fue contratado como experto en acuerdos de petróleo y gas por la Compañía de Petróleo Internacional Shell, y en 1988, se convirtió en el primer ciudadano del Medio Oriente en presidir las compañías Shell en Egipto.

Heggy renunció de la Shell Internacional en 1996 para consagrar su tiempo a escribir y gerenciar su compañía privada, Tana Petróleum. También sirve en las juntas directivas de muchas asociaciones sociales, culturales, y de salud.

En 1978, Heggy comenzó a escribir una serie de libros y artículos (en árabe) muchos de los cuales se enfocan en la necesidad para la reforma social, económica, religiosa y política en Egipto y el mundo árabe. Muchos de los libros y artículos publicados por Heggy aparecen ambos en árabe y en inglés en su sitio en la red, http://www.heggy.org

En el artículo de su sitio en Internet «Por que Escribo?» Heggy perfila las áreas en el cual Egipto está más maduro para el cambio. [1] Critica la tendencia a inventar teorías de conspiración o reprocha la animosidad del mundo como un medio de explicar los actuales problemas de Egipto y les insta a que sean más objetivos sobre su cultura.

El artículo presenta una apreciación global de cambios que, a la vista de Heggy, le permitirán a Egipto cruzar «de un presente cargado con crisis, sufrimiento, necesidad, fracaso, y frustración a un futuro luminoso con esperanza, prosperidad, dinamismo, paz y abundancia.» [2] las áreas que él menciona incluyen: la gerencia, educación, valores sociales, el Islam y la modernización económica versus «una cultura de estancamiento.»

Lo siguiente es una apreciación global de muchos de los principales temas que Heggy ha cubierto:

El primer paso: rompiendo con ‘la fijación del rechazo’

En un artículo titulado, «La Cultura del Rechazo», [3] Heggy yuxtapone la posición de Egipto en «120, un número muy bajo en el Informe de Desarrollo Humano para el 2003 IDHNU» con la «imagen color rosa» de la actuación económica del país tal como es representada en los medios de comunicación del gobierno: «Ésto es aun otra manifestación de la cultura penetrante de rechazo que marca cada aspecto de nuestras vidas… Todos nos quejamos de la ausencia de sistemas y técnicas gerenciales modernas… [pero] nos quedamos cortos en colocar el reproche dónde pertenece, el cual está en el papel del estado en general y de la autoridad ejecutiva en particular.»

«Hasta no hace mucho, creí [que el] primer paso en el camino para progresar era la ‘aceptación a la crítica’ y la difusión de un clima cultural/intelectual general el cual no adopta una postura defensiva hacia la crítica sino que le da la bienvenida como una herramienta de regeneración positiva, un clima en el cual la autocrítica es practicada sin ninguna reserva, obligación o tabú… Pero los desarrollos regionales durante los últimos tres años me han encausado a revisar mis prioridades, y creo ahora que otro paso debería preceder a la aceptación y práctica de la crítica, a saber, el desmantelamiento del muro de rechazo detrás del cual nos hemos auto-secuestrado durante las últimas décadas. Porque está claro que nosotros no podemos embarcarnos en un proceso de crítica constructiva de nuestros errores y limitaciones antes de que superemos nuestra insistencia en negar su existencia en primer lugar.»

Modernización: ninguna amenaza a ‘la especificidad cultural’

Partiendo de las condiciones que permiten la modernización económica, Heggy hace una lista de las suposiciones siguientes, teniendo cuidado de denotar que la gerencia moderna no es estrictamente un fenómeno occidental:

«Primero: Ese progreso es el producto de un sistema de valores, no de la riqueza del material de una sociedad o de sus recursos naturales.»

«Segundo: Que el sistema de valores el cual promueve el progreso es un producto de la experiencia colectiva humana, y no deriva exclusivamente de la experiencia europea o americana. La mayor prueba de esto puede ser encontrada en el salto cualitativo hacia adelante hecho por varias sociedades asiáticas orientales cuando adoptaron este sistema, el cual les ha permitido lograr un nivel de progreso correspondiente con lo que disfrutaron las sociedades avanzadas en Occidente.»

«Tercero: Que la adopción de una sociedad de valores conducente a progresar no niega o destruye la especificidad cultural de esa sociedad.»

«Cuarto: Que los valores de progreso han evolucionado fuera del legado cumulativo de varias civilizaciones, aun si la mayor contribución a su desarrollo y diseminación en los tiempos modernos ha sido indudablemente hecha por la civilización occidental.»

«Quinto: Que los valores de progreso incluyen, pero no se limitan a, lo siguiente:

* Valor del tiempo.

* Una cultura de sistemas, no de individuos.

* Control de Calidad, o conformidad con las normas de actuación.

* Una mente crítica que acepta la crítica y se compromete a la autocrítica.

* Creencia en el pluralismo como rasgo básico de la vida, conocimiento, ideas y sistemas.

* Técnicas modernas de gerencia o valores contemporáneos de trabajo (tales como el trabajo en equipo, gerencia de recursos humanos, delegar, mercadeo y mecanismos modernos de gerencia).» [4]

Socialismo: un experimento que fracaso

El evento watershed que llevó a muchos intelectuales egipcios a re-examinar sus inclinaciones socialistas, al punto de vista de Heggy, fue la derrota del país en la guerra de 1967 con Israel. «Muchos de ellos comprendieron que lo que había pasado fue, esencialmente, la derrota de un régimen, y lo que se había llamado un retroceso militar era de hecho una expresión aguda de esa derrota. Después de alardear durante años que sus bases estaban firmemente fijadas en acero, el régimen había revelado sus pies de barro en la mañana del 5 de junio de 1967, y el mito de su invencibilidad yacia estrellado en las arenas del Sinai.»

«La derrota del régimen Nasserista había sido un resultado natural, lógico e inevitable de la ausencia de luz… La democracia es la luz luminosa que brilla sobre el régimen en poder, su maquinaria, mecanismos e instituciones. Es lo que protege a la sociedad de la repetición de errores, de la descendencia de aspectos negativos y de los peligros de construir sobre fundaciones quebradizas. Sólo la democracia puede prevenir el total colapso de una estructura debido a un error cometido en la oscuridad y sólo revelado por el colapso final.» [5]

Promoviendo la ética del trabajo en Egipto

Una clave a la auto-confianza económica según Heggy, es promover la ética del trabajo del país: «Las mesas deben ser volteadas. Después de años en el cual el público fue aupado en sustituir ‘el trabajo’ con el debate y consignas vacías (‘asegurando la disponibilidad de bienes…’ ‘levantando el nivel de producción…,’ etc.) es tiempo de recobrar el arte del trabajo.»

«Podría sorprender a la gente aprender que incluso en este país Tercer-mundista la etiqueta de ‘hecho en Egipto’ encontrada en nuestros productos es una fanfarronada. Una mirada más cercana a los bienes egipcios disponibles en el mercado mostrará que son, de hecho, manufacturados en otra parte. Esto es cierto para más de la mitad de nuestros comestibles, ropas, maquinaria y construcción de materiales. Ni siquiera somos autosuficientes en cemento! Peor aun: la suma gastada por Egipto cada día para comprar el cemento requerido para su industria de construcción es igual al ingreso diario neto del Canal de Suez.»

«Cómo podemos esperar hablar de ‘trabajo’ y ‘producción’ cuándo la inmensa mayoría de gerentes del sector público demuestra su fracaso y multiplica sus pérdidas cada día? La diferencia entre nosotros y países como Turquía y Grecia, cuyas economías están creciendo firmemente, se deletrea en nuestra falta de productividad, [efectividad], creatividad – y la simple ética de trabajo.» [6]

Globalización: detestable a algunos

Heggy fija la resistencia a la globalización en las culturas no-occidentales en el «fracaso de los defensores de la globalización a dar una cara humanistica/cultural a un proyecto que ha tenido éxito hasta ahora en representarse a si misma exclusivamente en condiciones económicas/políticas. Hay una necesidad urgente de presentar una dimensión humana a la globalización para aliviar los miedos de muchos en las partes menos desarrolladas del mundo que lo consideran como un dispositivo para promover los intereses de otros a expensas de ellos, peor aun, como un arma diseñada para destruir la baja fijación estructural de sus sociedades, sea política, económica o cultural.» [7]

Heggy incluye la globalización en su enumeración de los distintivos de la civilización humana. Él clama de que los valores de progreso son compatibles con la especificidad cultural: «Aquellos que argumentan en contra de la adopción de valores de progreso sobre las bases que ellos ejecutan opuestos a nuestro sistema de valores e identidad cultural esperan que en vez abracemos los valores que sólo pueden arrastrar a la sociedad al camino del atraso y el subdesarrollo.» [8]

Cambio social – más allá del ‘servicio del labio’ a la democracia

El progreso económico que Heggy define como el 8%-10% del crecimiento anual, es contingente, en su punto de vista, en el amplio progreso social: «La prosperidad económica sola, sin la educación moderna y la participación pública en la vida política, no puede garantizar la paz social ni política…» [9]

La verdadera democracia es más que una urna electoral

Sin mencionar ningún país por su nombre, Heggy pone condiciones para establecer la democracia en ambientes previamente antidemocráticos. Hay demasiados gobernantes, dice, «quiénes pagan servicios de labio a la democracia pero que la ven meramente como una herramienta que pueden usar para alcanzar el poder… El único aspecto de democracia en que están interesados es en las urnas electorales, las cuales puede servir de pasaporte al poder.» [10]

«Ellos necesitan enfocarse, más bien, en extender las políticas y construir las organizaciones y mecanismos de la vida democrática, así como también en promover el papel de la sociedad civil. Esto debería correr en paralelo con una resolución para introducir reformas políticas, económicas y educativas y reemplazar las instituciones de los medios de comunicación al estilo Goebbels con instituciones modernas correspondientes con los requisitos de la época.»

Despertar a los ciudadanos egipcios de su letargo

En el punto de vista de Heggy, los ciudadanos egipcios se han vuelto pasivos. La mayoría de los egipcios, escribe», no están conscientes de sus derechos y privilegios – ni siquiera en el área de pensiones – [todavía no han desarrollado] un sentido correspondiente a la obligación. Un ciudadano típico egipcio está altamente preocupado por su derecho al empleo público y sus muchos beneficios. Luego viene su derecho para obtener vivienda, a través del gobierno si es posible, seguido de su derecho a un trabajo en el extranjero… su derecho para ir en peregrinación a La Meca, comprar comida y ropa subsidiada, y así sucesivamente, a través de una lista interminable de privilegios apoyados por el estado. Nunca un ciudadano egipcio desplegará un sentido de obligación similar al de, digamos, su colega alemán quien está totalmente consciente que para disfrutar los privilegios de ciudadanía debe realizar primero tales deberes básicos como participar activamente en el proceso de producción de su país, proteger su ambiente y contribuir hacia resolver los problemas de la sociedad enseriando su pensamiento a sus causas y sus posibles soluciones.»

«El despertar del gobierno ocurrirá el día que reconozca que la situación en Egipto se ha hundido a un bajon sin precedentes, en todas las áreas y en todos los niveles, debido a sus propias políticas y leyes económicas. El gobierno debe admitir también que el momento para detener las huecas reparaciones ya se ha ido desde hace mucho tiempo, y que nada menos que un cambio radical en esas políticas… puede salvar a Egipto.» [11]

La necesidad por una ‘cultura de compromiso’

Si el mundo árabe hubiera seguido los preceptos de compromiso dictados por el Corán, escribe Heggy, su cultura habría mantenido el paso con la modernidad: » Aunque las escrituras islámicas son totalmente compatibles con una cultura caracterizada por el compromiso, la historia musulmana (especialmente su capítulo árabe) ha procedido en un espíritu que es antiestético a la noción de compromiso. Nuestra reciente historia está mayormente hecha de pérdidas que se podrían haber evitado si no hubiésemos tenido que rechazar la noción de persistente compromiso tal como el equivalente a la sumisión, la retirada, y la rendición, la capitulación e incluso, como algunos de nuestros oradores más ardientes lo ponen, como una forma de esclavitud a la voluntad de otros.»

«Esta mentalidad del todo-o-nada es contraproducente. Cualquier disputa o conflicto es, por definición, una lucha entre gente o naciones con diferentes puntos de vista y a niveles diferentes de poder. Esto continua en que cualquier resolución a sus diferencias que no estén basadas sobre un compromiso es imposible, porque traería consigo la subyugación total de la voluntad, intereses y poder de uno de los partidos a aquellos del otro. Tal acercamiento a la resolución del conflicto está condenado al fracaso porque corre opuesto a las leyes de la ciencia, la naturaleza y la vida misma…»

«En vista del hecho de que fui incapaz de encontrar una palabra árabe que corresponda a la palabra compromiso en inglés, me he visto obligado a hacer dos cosas en [la versión árabe de] este artículo que yo hubiera preferido evitar. Uno era el escribir la palabra compromiso en letras latinas a lo largo del artículo, lo otro era usar la traducción común de la palabra, la engorrosa ‘solución a mitad de camino’, en el título. Pero porque soy un gran creyente en el compromiso, y porque también creo en el refrán popular que ‘quién no puede obtener todo no lo da todo’, Sin embargo decidí escribir el artículo.» [12]

Crisis de educación en Egipto

La incapacidad de Egipto para competir exitosamente en la economía global es principalmente atribuible, según Heggy, al sistema educativo del país: «[Los estudiantes] están poco familiarizados con el concepto de trabajo en equipo, sus habilidades en el idioma inglés son prácticamente inexistentes, y están formados por una educación filosofíca basada en la repetición qué activamente descorazona la iniciativa personal y la creatividad.»

«Es más, ellos son criados para creer que ahí existe sólo un modelo de pura, y absoluta Verdad, con el resultado de que hay poco espacio en su bagaje intelectual para el pluralismo, el dialogo, y la aceptación del ‘Otro’, o la tolerancia…» [13]

La imagen, escribe Heggy, no siempre fue tan fría: «En los años veinte y treinta, la educación egipcia disfrutó su edad dorada, gracias a una generación de egipcios excelentes quienes fueron pioneros en sus respectivos campos…Las semillas de la tragedia fueron sembradas cuando la victoriosa revolución de [1952] puso a un funcionario a la cabeza de la educación en el país, un hombre militar sin experiencia en esta área y de quien su propia estructura educativa y cultural fue muy modesta…»

«… No deberíamos pasar por alto la conexión entre las crisis de educación en Egipto y la ausencia de democracia de nuestra vida por un período largo de tiempo. Un clima de libertad y democracia anima el crecimiento de la cultura y de la creatividad intelectual y permite el desarrollo de un sistema educativo mejor y más saludable. Recíprocamente, en un clima de totalitarismo, la cultura y la creatividad intelectual se marchitan y desvanecen…» [14]

La cultura reaccionaria de superioridad masculina

En un artículo en el diario egipcio Al-Ahram titulado «Mujeres y Progreso», [15] Heggy critica severamente la discriminación contra las mujeres en la sociedad árabe. En su punto de vista, la condición de las mujeres y la manera en que una cultura se relaciona a ellas están entre «las dimensiones más importantes que determinan el grado de cualquier sociedad de progresividad o atraso.»

La idea de una cultura masculina superior, dice, no es un principio religioso: «Es superficial y desagradable que algunos defensores de la cultura masculina superior confían en los textos religiosos, ya que hay otros textos que enfatizan la total humanidad de las mujeres y el hecho de que un sexo no es mejor que el otro. Es más, la lección a ser aprendida no está en los textos, sino en la lógica de aquellos que estudian los textos.»

«Falta de confianza en uno mismo», según Heggy, es la razón por lo cual los hombres de cualquier cultura discriminan contra las mujeres: «Un hombre que no padece de una falta de confianza sobre él mismo, su habilidad intelectual, y su condición no tiene ninguna necesidad de una cultura que coloca a las mujeres a un nivel más bajo que el de él… está claro que quién normalmente ha fracasado en su dominio general usualmente no tiene ninguna oportunidad de declarar su superioridad y gobernar de una manera artificial y ridícula en su propio pequeño círculo personal.»

Un ejemplo de progreso, en el punto de vista de Heggy, es el reciente nombramiento de la primera juez femenina al Concejo Supremo de Justicia de Egipto: «Éste es un gran paso cultural, pero debe ser completado. El nombramiento de mujeres en todas las funciones judiciales, comenzando al final de la escalera, es la única garantía para poner fin a esta desgracia cultural. De esta manera, en otros 20 años la mitad de nuestro sistema judicial se compondrá de mujeres, y ésa es la situación natural… Ésta es la situación que debe ser copiada en cada dominio. Una sociedad que limita sus posiciones importantes a los hombres es una sociedad que cierra la mitad de sus astutas habilidades intelectuales, de pensamiento, trabajo, conocimiento, y producción.»

El nuevo libro de Heggy, La Tragedia de las Mujeres en nuestra Realidad Contemporánea, se dirige al asunto todavía más allá de los puntos de vista históricos, religiosos, y psicológicos.

Islam – las obligaciones de la estricta ortodoxia

Diferentes versiones del Islam

El pensamiento iluminado, según Heggy, es un principio básico del Islam. Sin embargo, dice, «una cultura religiosa basada en la estricta ortodoxia, o en la lectura textual de las santas escrituras, fue una de las razones para el fracaso del concepto de compromiso en tener éxito en nuestra cultura.»

Heggy distingue entre lo que él describe como los modelos turco-egipcio y beduino del Islam: «Mientras lo anterior no puede clamar de haber logrado el nivel de alumbramiento, pensamiento progresivo y libertad que caracterizan las ideas de Ibn Rushd, no obstante un Islam gentil y tolerante que pudo y coexistió con otros… Aunque este modelo de Islam no puede de ninguna manera ser descrito como secular, este adoptó un acercamiento iluminado a la religión, tratando con este como un sistema de creencias espirituales en lugar de un sistema que gobernó todos los aspectos de la vida y gobernó los asuntos de la sociedad.» [16]

La aumentada influencia saudita y el crecimiento del terrorismo

«Para el europeo o americano promedio… es fácil creer que el Islam, la violencia, y el terrorismo van de la mano. Pero aquellos que tienen un agarre más completo del asunto saben que esta percepción del Islam sólo se ha sostenido porque un modelo puritano, fundamentalista del Islam, el cual fue marginal e ineficaz antes de la riqueza petrolera lo puso en el mapa, ha podido, gracias a los petrodólares, hacerle creer al mundo de que su interpretación del Islam es Islam. La versión adoctrinada del Islam propuesta por los Wahabbis no tuvo seguidores entre los musulmanes del mundo antes de la expansión de la influencia saudita seguido al boom petrolero.»

Millones de musulmanes en Egipto, Turquía, el Levant, Irak, Indonesia, y a través del mundo permanecieron inmunes a la apelación del mensaje fanático, violento, y sangriento de lo qué fue una pequeña y oscura secta engendrada en el estéril paisaje de la Península Arabica oriental. Todo lo que cambió con la entrada masiva de petrodólares a los cofres de Arabia Saudita, los cuales usaron su nueva riqueza para propagar el mensaje de la criada en casa secta Wahabbi con el sello misionero. Mientras la emergencia del Islam militante como una fuerza a ser contada en el escenario mundial, una fuerza que ahora representa una amenaza peligrosa a la paz mundial, a la humanidad, y al Islam y a los musulmanes.» [17]

Las raíces de la ‘mentalidad de violencia’

La extensión del Wahhabismo y un sistema educativo anticuado son sólo explicaciones parciales para el fenómeno. La opresión política, según Heggy, es igual a culpar: «Posiblemente el más peligroso de los muchos efectos negativos de la opresión política es que da muerte a la movilidad social, en el sentido que niega a los mejores elementos en la sociedad la oportunidad de surgir a las posiciones principales en varios campos… Así como la opresión da muerte a la movilidad social, así también la falta de movilidad social da muerte a la competencia en todos los campos. La opresión produce seguidores, no gente competente, con el resultado de que la mediocridad extendida se convierte en la norma. Esto produce un clima general de desesperación, y de esto viene la mentalidad de violencia, con su acompañada desvalorización del valor de la vida humana, sea de uno mismo o de otros.»

Para refutar lo que se alega de que los grupos violentos y tendencias que vuelven sus espaldas a la modernidad y llaman a un retorno a la Edad media son los verdaderos representantes del Islam, uno sólo tiene que considerar cómo algunas de las principales sociedades islámicas estaban funcionando a finales del siglo 20. Países como Egipto, la Grán Siria (qué incluía al Líbano para el momento), y Turquía fueron modelos de tolerancia, sus poblaciones mayoritariamente musulmanas viviendo pacíficamente con las minorías de otras fe. Famosas ciudades cosmopolitas como Alejandría, Beirut y el Cairo fueron hogar a una diversidad amplia de minorías. La aceptación del ‘Otro’ y de la modernidad, así como también un hambre para las grandes obras maestras de la creatividad humana fueron rasgos compartidos por todas estas sociedades.»

«Los intelectuales tradujeron a Homer, las obras de la Grecia Antigua, lo mejor de la literatura europea moderna y los grandes filósofos como Descartes, Jean Jacques Rousseau, Diderot, Locke, Hobbs, Kant, Hegel, Schopenhauer y Nietzsche… Fue una época cuando los musulmanes no vieron ninguna contradicción entre su fe religiosa y su entusiasmo por los frutos materiales y culturales de la civilización europea, [y esto] demuestra concluyentemente que los adherentes al verdadero Islam no son fanáticos violentos y que la corriente principal del Islam no tiene nada que ver con el modelo Wahhabi del Islam militante.»

*Natalie Mendelsohn es Investigadora Asociada en MEMRI


[1] «Por qué Escribo» en http://www.heggy.org

[2] «Tarek Heggy resumido» en http://www.heggy.org

El artículo original, apareció en árabe, en el diario de gobierno egipcio Al-Ahram, 22 de febrero, 2003.

[3] «Una Cultura de Rechazo» en http://www.heggy.org/recent_articles.htm

[4] «Progreso: Entre el Estancamiento y el Cambio» en http://www.heggy.org

[5] Ensayos en el Egipto Contemporáneo Problemas (Causas y Remedios), Capítulo 4, «El Revelar de la Luz de la Democracia y la Oscuridad de una Sola Opinión»enhttp://www.heggy.org/english-book.htm

[6] Ensayos en el Egipto Contemporáneo Problemas (Causas y Remedios), Capítulo 2, «El Arte del Trabajo – Un Arte que hemos Perdido» en http://www.heggy.org/english-book.htm

[7] «Una Cultura de Estereotipos» en http://www.heggy.org

El artículo original, en árabe, apareció en el diario del gobierno egipcio Al-Ahram, 12 de abril, 2003.

[8] Cultura, Civilización y Humanidad, pág. 45.

[9] «Progreso: Entre el Estancamiento y el Cambio» en http://www.heggy.org

[10] «Las Instituciones de la Democracia son más Importantes que la Democracia» Al-Ahram, 5 de junio, 2003.

[11] Cultura, Civilización y Humanidad, pp. 232-3.

[12] «Nuestra necesidad para ‘Una Cultura de Compromiso'» en http://www.heggy.org

El artículo original, en árabe, aparecía en el diario de gobierno egipcio Al-Ahram el 29 de septiembre, 2002.

[13] «Una Cultura de Rechazo» en http://www.heggy.org/recent_articles.htm

[14] Ensayos sobre el Egipto Contemporáneo Problemas (Causas y Remedios), Capítulo 7, «Que es lo que hay que Hacer?» en http://www.heggy.org/english-book.htm

[15] Al-Ahram (Egipto), agosto 15, 2003.

[16] «Islam Entre Copiar y Pensar» en http://www.heggy.org

[17] «Islam tolerante e Intolerante» en http://www.heggy.org/recent_articles.htm