Alexander Shumilin, Director del Centro para el Análisis de los Conflictos en el Medio Oriente en el Instituto de Estudios Estadounidenses y Canadienses en Moscú, analizó las consecuencias del alzamiento popular en Irán para Rusia en un artículo titulado «Se Incendia Irán. Consecuencias para Rusia».

Según Shumilin, lo notable es la ausencia de comentarios por parte de los «blogueros activistas entre los miembros del Duma y senadores» en referencia a las protestas iraníes. «¿Están ausentes por el periodo vacacional? Difícilmente», comenta el analista ruso del Medio Oriente.

Shumilin conjetura de que funcionarios cercanos al gobierno ruso están «muy ansiosos» en expectativa por ver si se desarrollan uno de los dos escenarios desastrosos a futuro, cada uno con consecuencias perjudiciales para los esfuerzos políticos y militares de Rusia en Siria. Shumilin amplifica: «El primer [escenario] es que los rebeldes derrocarán al régimen de los ayatolas y retirarán sus unidades del CGRI de Siria, luego de lo cual el régimen de Assad en Damasco dejará de existir rápidamente (con consecuencias similares para Rusia, las dos bases militares actualmente en desarrollo serán cerradas), la segunda variante es que el régimen reprimirá los disturbios y se desarrollará una guerra civil a gran escala y prolongada de la misma manera que en Siria (todo comenzó de la misma forma en el 2011). Los ayatolas tendrán que congregar a los grupos del CGRI actualmente dispersos (en Siria, Irak y el Líbano) para defenderse a sí mismos en Irán. El resultado para el régimen de Assad es aproximadamente el mismo, solo que demorado en el tiempo. Lo mismo es cierto para Rusia».

A continuación se pueden leer extractos del artículo de Shumilin:[1]

Alexander Shumilin (Fuente: Novayagazeta.ru)

(Fuente: Me-journal.ru)

Lo más notable es la ausencia de comentarios de los miembros del Duma y de los senadores sobre las protestas iraníes

«Mientras que la mayoría de los rusos disfrutaban de sus cenas de Año Nuevo, mirando de vez en cuando la brillante pantalla de televisión en casa, en Irán, que desde hace algún tiempo ha sido ‘nuestro amigo’, se sucedieron acontecimientos bastante dramáticos que cobraron un impulso inesperado: protestas masivas, que comenzaron el 28 de diciembre en Mashhad, la segunda ciudad más poblada de Irán, estas se extendieron rápidamente a todas las grandes ciudades, incluyendo Teherán. Las consignas iniciales, que iban dirigidas a los altos precios y a otros problemas sociales, se transformaron rápidamente en consignas políticas: ¡Muerte al dictador!, ‘Reza Pahlavi (el Shah iraní, exiliado en 1979), ¡nos equivocamos!’, ‘No a Gaza, no a Siria y el Líbano, ¡sí a Irán!’ Los interlocutores en las manifestaciones pidieron a las autoridades que dejaran de interferir en los asuntos internos de los estados vecinos (árabes) y que utilizaran los recursos financieros para restaurar la economía iraní. Además, a veces aparecían consignas que criticaban también a Rusia.

«Los manifestantes atacan las sedes y lugares de despliegue del ‘santo de los santos’ – el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), el pilar de la fuerza del régimen de los ayatolá y se hacen cargo de la administración local en las ciudades de la provincia. Según algunos informes, el rahbar (líder supremo) El propio Ali Jamenei supuestamente envió a su familia a Turquía. Como resultado de los enfrentamientos con la policía y las unidades del CGRI, al menos 22 personas han muerto desde el comienzo de las manifestaciones. En resumen, asociaciones con los eventos de 1979, que llevaron a la caída del régimen del Shah y el reinado de los ayatola, son más que obvias. La pregunta es: ¿cómo terminará todo esto, esta vez?

«Los canales de televisión occidentales informan de que existe pánico en los altos niveles de poder en Teherán, tanto religiosos como formalmente seculares. Al principio, designaron a los Estados Unidos y Arabia Saudita como los culpables de instigar y provocar los disturbios. Israel fue agregado a la lista y no solo porque estos son los eternos enemigos de los ayatolás, sino también porque las capitales de esos países enviaron señales de claro apoyo a los manifestantes desde los niveles más altos: el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump, el Primer Ministro israelí Binyamin Netanyahu y el Príncipe Muhammad, heredero al trono saudita. También fue enviada una señal de apoyo a los manifestantes desde Bruselas, pero en Moscú, lo único que puede verse es tranquilidad y silencio. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia solo definió los eventos como «asuntos internos de Irán» e instó a los actores externos a no interferir.

«Lo que es notable en esta situación no es la declaración lo suficientemente neutral de la cancillería rusa, sino la ausencia de comentarios por parte de los blogueros activistas entre los miembros del Duma y los senadores. ¿Están estos ausentes debido al periodo de vacaciones? Difícilmente. Cuando es que las vacaciones han impedido a nuestros miembros del Duma y senadores dejar constancia diciendo algo tal como ‘hemos ganado’ o ‘estas son intrigas occidentales’? No, este no es el caso ahora: evidentemente, existe comprensión de las graves y profundas consecuencias por los eventos en Irán para Rusia. Por lo tanto, uno no debe calcular mal con acusaciones y evaluaciones. Recuerden cómo Moscú se regocijó en 1979 por el derrocamiento del pro-estadounidense Shah, solo para toparse con el Ayatolá Jomeini, quien rápidamente comenzó a referirse a la URSS como el ‘Satanás Menor’, algo mejor que el «Gran Satanás», también conocido como los Estados Unidos.

«Los acontecimientos actuales en Irán cuestionan algo más significativo: la justificación de la dependencia regional de Moscú sobre Teherán en general y particularmente de Siria. Admitámoslo, nuestra interacción con Teherán sobre Siria fue forzada por la decisión deliberada y crítica de apostar por… Bashar Assad. Es imposible mantener a este último sin interactuar con Irán. Así es como surgió esta «tríada» de Moscú, Teherán y Damasco. Enfrentarla será con una coalición internacional de 67 estados, incluyendo a los principales países musulmanes.

«Hoy, a funcionarios cercanos al gobierno y expertos de Moscú se les ve ansiosos esperando se presenten dos escenarios con consecuencias negativas: el primero es que los rebeldes derroquen al régimen de los ayatolas y retiren sus unidades del CGRI de Siria, luego de lo cual el régimen de Assad en Damasco dejará de existir rápidamente». (Con consecuencias similares para Rusia: las dos bases militares actualmente en desarrollo serán cerradas), la segunda variante es que el régimen reprimirá los disturbios y se desarrollará una guerra civil prolongada a gran escala de igual forma que en Siria (todo comenzó de la misma manera en el 2011). Los ayatolas se verán obligados a reunir a los grupos del CGRI actualmente dispersos (en Siria, Irak y el Líbano) para defenderse a sí mismos en Irán. El resultado para el régimen de Assad es aproximadamente el mismo, solo se extiende en el tiempo. Lo mismo es cierto para Rusia.

«Por supuesto, nadie esperaba este giro en los acontecimientos en Moscú cuando la decisión de enviar a las Fuerzas Aeroespaciales Rusas a Siria fue tomada, dicho sea de paso, a pedido explícito no solo de Assad, sino también de Teherán, especialmente los comandantes del CGRI. El régimen de los ayatolás ha sido visto por Moscú como estable por la fuerza del hábito y costumbres. Resulta que todo es relativo en Irán. Y lo más importante es que los iraníes pueden derrocar a los ayatolas que han enloquecido a todos con su oscurantismo de la misma manera en que estos derrocaron al Shah. Pero otro error pudo haber sido previsto por Moscú: apostar por el Irán chiita para de esta manera apoyar al liderazgo formalmente chiita de Siria (Bashar Assad) significo a sabiendas, ponerse en contra de la mayoría sunita en el mundo musulmán (alrededor de 85% de todos los musulmanes son sunitas).

«Así que, a los blogueros oficiales de Moscú se les nota muy callados. Gracias a Dios: uno puede esperarse que estén comenzando a aprender las lecciones del ya convulsionado Medio Oriente».


[1] Me-journal.ru, 2 de enero, 2017.