En un artículo reciente, Mohammad Ali Sobhani, quien se desempeñó como embajador de Irán en el Líbano y Jordania bajo la presidencia de Mohamed Jatamí (1997-2005), escribió que el apoyo incondicional del régimen iraní al Presidente sirio Bashar Al-Assad [1] le estaba causando un daño considerable en el mundo árabe y musulmán.

El artículo, publicado el 11 de diciembre, 2012 en el portal iraní Diplomacia y vuelto a publicar dos días después como editorial del diario moderado conservador Ebtekar, también advirtió que la crisis siria podría extenderse al Líbano y encender un conflicto sunita-chiíta que pueda perjudicar los intereses de Hezbolá y de Irán. Argumentando que «el derrocamiento del Presidente Assad no sería el fin del mundo [para Irán], y no [significaría] el colapso del bando de la resistencia», Sobhani aconsejó al régimen iraní a seguir el ejemplo de Hamas y renunciar a Assad.

Cabe mencionar que Sobhani, quien es esencialmente partidario del régimen iraní, es uno de los últimos remanentes del bando reformista dentro del régimen. Sus declaraciones constituyen una crítica abierta inquebrantable a la política pro-Assad de Teherán y advierte sobre las posibles consecuencias en impugnarla. [2] Mientras que este ha expresado tal crítica en varias ocasiones en los últimos meses, afirmando que Assad ha dejado de ser un gobernante legítimo, [3] sus declaraciones sólo son publicadas en unos cuantos foros reformistas.

Lo siguiente son extractos del artículo de Sobhani: [4]

«Los rebeldes se fortalecen día a día, mientras que las posibilidades de Assad en retener su [función] de gobernante en Siria se van deteriorando»

«Las batallas [en Siria], y los cambios políticos en la región y en la arena internacional, muestran que la crisis siria ha llegado a su etapa final… El complemento total de los cambios en los últimos meses indica que las fuerzas de oposición [en Siria] han mejorado sus posiciones tanto en el campo de batalla y en el frente internacional. Esto ha eliminado la posibilidad de una reconciliación política entre el régimen sirio y la oposición.

«[Además,] a pesar de que todavía no hemos visto ningún cambio en la postura rusa en Siria, la reunión tripartita sobre Siria entre el ministro de Asuntos Exteriores ruso, su homólogo estadounidense, y el enviado de la ONU-Liga Árabe a Siria Lakhdar Brahimi fortaleció la posibilidad de que Rusia [eventualmente] acuerde un mecanismo para cambiar la situación en Siria – especialmente si se considera que los rebeldes se fortalecen día a día, mientras que las posibilidades de Assad en retener su [rol] en Siria se hacen cada vez más difíciles…

«Por lo tanto, contrario a la creencia de Rusia e Irán de que la crisis siria podría resolverse por medios políticos y por medio de un compromiso entre el régimen y sus opositores, esta cada vez más [claro] en que el futuro de Siria será decidido por la vía militar. Aunque el impasse judicial en el Consejo de Seguridad de las [Naciones Unidas] evite que se repita el escenario libio en Siria, la militarización de la crisis es cada vez más evidente cada día, debido a que los rebeldes están siendo armados».

«El derrocamiento del Presidente Assad no será el fin del mundo y no [significará] el colapso del bando de la resistencia»

«Esta situación puede suponer un grave peligro para la región. Siria es capaz de causar que el conflicto se extienda al Líbano, entre otras cosas, y en los últimos días hemos visto incluso ejemplos de esto. Irán y Hezbolá saben qué consecuencias negativas a largo plazo podría tener tal medida. Por lo tanto, aunque Irán apoyó inicialmente a Bashar Assad sin aprensión, [también] se ha dado cuenta de que no debe transformar el tema en un continuo [conflicto] entre chiítas y sunitas, que terminaría mal para Hezbolá en el Líbano…

«No debemos olvidar que Irán es el país más fuerte en la región y en el mundo islámico, que ningún país musulmán puede ignorar, [y que] Hezbolá es una fuerza estable entre las fuerzas de la resistencia. [En cuanto a] Siria, este conservará su postura anti-Israel pase lo que pase, y necesitará de sus relaciones recíprocas con [Irán y Hezbolá], las dos fuerzas principales en el bando de la resistencia. [Por consiguiente], Irán debe ajustarse a si mismo a las nuevas circunstancias en Siria, y darse cuenta de que la expulsión del Presidente Assad no sería el fin del mundo y no [significará] el colapso del bando de la resistencia…»

«Irán debería considerar el cambio que Hamas ha hecho en su postura hacia Siria»

«La política inicial de Irán de apoyo explícito y sin reservas al Presidente Bashar Al-Assad, y de llamar a sus oponentes ‘terroristas’, fue equivocada y asestó un duro golpe a su política exterior revolucionaria en la región. Esto causó que el pueblo sirio, y las [otras] naciones árabes y musulmanas, duden seriamente de su apoyo a los movimientos que buscan la libertad en la región.

«Irán debe considerar el cambio que Hamas, el otro brazo en el bando de la resistencia, ha hecho en su postura hacia Siria. Tal vez el curso de acción correcto para Irán – teniendo en cuenta que Assad se niega a escuchar sus consejos para promulgar reformas – sería declarar que el apoyo de años a la resistencia por el régimen sirio y la buena reputación que se ha ganado por luchar contra el ocupante [Israel] y por el apoyo al pueblo palestino, no le dan el derecho a cometer crímenes contra su pueblo y contra la oposición dentro de [Siria]…»


[1] La postura de Teherán en la crisis siria ha sido de apoyo constante y sin reservas al Presidente sirio y su régimen. El 19 de noviembre del 2012, el Líder Supremo iraní Ali Jamenei defendió a Assad al afirmar que «ningún gobierno se pronunciará naturalmente en contra de una oposición que recibió armas desde fuera del país». El Ministro de Relaciones Exteriores Ali Akbar Salehi, dijo el 15 de diciembre, 2012: «Las fuerzas extranjeras están haciendo todo lo posible para producir un cambio de régimen en Siria, y sus esfuerzos han llegado a un pico, pero estamos haciendo todo lo posible y con todos los medios a nuestro alcance para evitar que esto [suceda]… Irán nunca permitirá la implementación de ningún plan occidental para derrocar a Presidente sirio Bashar Al-Assad por medios violentos, ya sea a través [del suministro de] armas y la contratación de grupos armados, o por directa intervención [extranjera]». ISNA, Irán, 15 de diciembre, 2012.

[2] Abbas Abdi es otra figura prominente que recientemente ha criticado la política del régimen sirio. En un artículo en el diario Etemad, escribió que la postura obstinada de Teherán en la crisis siria ha causado que su situación en el mundo árabe sufra, y sin embargo no ha impedido el derrocamiento de Assad. Etemad (Irán), 22 de diciembre, 2012.

[3] Sobhani escribió antes del 17 de julio, 2011 que la confianza entre el régimen sirio y el pueblo sirio había colapsado, y que era difícil sentirse optimista sobre un diálogo nacional en Siria, sobre todo porque la participación de la oposición en esta era pobre. En un artículo el 6 de febrero, 2012 en el portal iraní Diplomacia, este avaló que Assad sería derrocado. En una entrevista el 2 de julio, 2012 con el portal Khabar, dijo que el enfoque de Irán hacia Siria estaba equivocado, ya que mientras el mundo entero se reunía en oposición al régimen sirio acusándolo de crímenes contra la humanidad, Irán estaba tomando una postura contraria y lo defendía. Este añadió que el régimen iraní tiene el deber religioso, moral y político de cambiar su postura respecto a Assad, porque el presidente sirio nunca recuperara su estatus anterior, en el mejor de los casos sería derrocado y reemplazado por otro ‘alauita.

[4] Irdiplomacy.ir, 11 de diciembre del 2012; Ebtekar (Irán), 13 de diciembre, 2012.