En un artículo reciente, el ex diplomático paquistaní Shamshad Ahmad observa que se trata de los militares estadounidenses, en lugar del Departamento de Estado, que está ahora liderando los esfuerzos diplomáticos estadounidenses en el extranjero. Esto, dice, causa un resentimiento anti-Estados Unidos, sobre todo en Pakistán.

Ahmad fue secretario de relaciones exteriores de Pakistán, en Pakistán el secretario de relaciones exteriores sirve directamente al ministro de asuntos exteriores.

En su artículo, Ahmad culpa al gobierno de los Estados Unidos por «abandonar casi totalmente» sus esfuerzos de diplomacia pública, que él dice podrían proyectar los valores culturales del pueblo norteamericano. Denotando la dificultad de la tarea de reconstrucción de la imagen estadounidense en Pakistán, este añade que la visita a Pakistán de octubre, 2009 de la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton había reavivado las esperanzas de cambio en las relaciones entre Pakistán-Estados Unidos, pero que las cosas de «la forma en que se desarrollan, parecieran que nos dirigimos a otro cul-de-sac (fondo de la valija)».

Los siguientes son extractos del artículo: [1]

«Desde el 11 de Septiembre, ha sido el ejército de los Estados Unidos y la CIA los que se comunican con las audiencias en el exterior… la reconstrucción de la imagen estadounidense queda ahora en manos del Pentágono»

«La generación post Segunda Guerra Mundial creció admirando las ideas y los ideales de los Estados Unidos, y siempre se sintió inspirada por los valores universales de la libertad y la democracia. Como estudiantes en la década de los años 1950 y 60, éramos visitantes regulares del SINA (el Servicio de Centros de Información de Estados Unidos), los mejores lugares de lectura en la ciudad con libros sobre todos los temas y revistas y periódicos para todos los gustos. En ese mundo intensamente bipolar, no podía haber un mejor instrumento de diplomacia pública.

«Con el final de la Guerra Fría, este enfoque ya es historia y la diplomacia no se ve por ninguna parte. Desde el 11 de Septiembre, ha sido el ejército estadounidense o la CIA los que se comunican con el público extranjero. La diplomacia estadounidense en Pakistán, en particular, es un ejemplo clásico de este nuevo enfoque. Nuestros más frecuentes y distinguidos interlocutores diplomáticos de Washington no son funcionarios del Departamento de Estado, sino comandantes militares de primera del Pentágono y funcionarios de la CIA. El Almirante Mike Mullen, el General David Petraeus y el General Stanley McChrystal son ahora nombres familiares en Pakistán.

«Según un diplomático veterano estadounidense, esta ‘expansión de la misión’ se nos ha ido de las manos. La diplomacia pública dirigida por el Pentágono es un fracaso abismal. Críticos de todas partes, los de dentro de Washington y los de más allá del cinturón de circunvalación, los miembros de los dos principales partidos políticos, incluso los amigos de los Estados Unidos en el extranjero, todos reconocemos que la diplomacia pública estadounidense ha tenido una gran caída. Una serie de estudios separados, informes y resultados de la diplomacia pública estadounidense emitidos por las comisiones gubernamentales y no gubernamentales y grupos también respaldan esta conclusión al tiempo que instan hacia medidas correctoras.

«El tema común de estos informes es que los Estados Unidos tiene ahora en su totalidad diferentes prioridades que deben ser seguidas en el mundo. En los últimos 10 años, su presupuesto para la diplomacia pública externa, que inicialmente había sido llevada a cabo por la Agencia de Información estadounidense y ahora el Departamento de Estado, se ha mantenido estática. Por otro lado, ha habido un aumento desproporcionado de los recursos disponibles del Departamento de Defensa, para los ‘asuntos públicos’. Así, la reconstrucción de la imagen de los Estados Unidos queda ahora en manos del Pentágono, con muy poco para las instituciones militares en la articulación de las ‘ideas e ideales’ estadounidenses en el extranjero y en el promover sus objetivos en política exterior».

«El Gobierno de los Estados Unidos casi ha abandonado sus esfuerzos de diplomacia pública para proyectar los valores culturales del pueblo norteamericano»

«Han pasado 10 años desde que el gobierno de los Estados Unidos reorganizó sus esfuerzos de diplomacia pública, pero todavía no se ha visto ninguna muestra coherente de diplomacia pública estadounidense que sea lo suficientemente eficaz en las relaciones a largo plazo y en la edificación de la imagen. Por el contrario, la relación de esfuerzo en la consolidación está limitada a los intercambios académicos, mientras que la imagen de los esfuerzos de consolidación queda con el Pentágono, en lugar del Departamento de Estado. El gobierno de los Estados Unidos casi ha abandonado sus esfuerzos de diplomacia pública para proyectar los valores culturales del pueblo norteamericano a través de presentaciones culturales o de bibliotecas a todo dar, basándose casi exclusivamente en el suministro de material informativo a través de Internet.

«Incluso los loables ‘Rincones de Norteamérica’- por todo su valor – no son sino una pequeña parte de las instituciones más grandes, tales como las bibliotecas locales que tienen sus propias misiones. Estos nunca pueden presentar a la cultura estadounidense de la forma en que las bibliotecas y centros de la USIS lo hacían antes. No es de extrañar que seamos testigos de una diplomacia estadounidense desorientada en Pakistán. Nunca en nuestra historia tuvimos tanto resentimiento público contra la política estadounidense y su comportamiento…»

«A pesar de la huella diplomática expansiva estadounidense, la Embajada de los Estados Unidos en Pakistán no pudo anticipar la reacción negativa al proyecto de Ley Kerry-Lugar y no ha sido capaz de manejar el tema que involucra el movimiento de los vehículos diplomáticos y consulares. La Convención de Viena sobre privilegios diplomáticos e inmunidades proporciona a la Embajada de los Estados Unidos y la Oficina de Relaciones Exteriores de Pakistán, un marco claro para resolver este problema de forma amistosa. Aparentemente, la Embajada de los Estados Unidos ha estado pasando por alto los canales normales y en lugar de tratar directamente con agencias gubernamentales y funcionarios en el manejo de los casos que podrían ser mejor tratados a través de los canales normales».

«La continua insensibilidad de Washington por el sentimiento popular de Pakistán sólo refuerza la percepción global de que los Estados Unidos no son un ‘firme amigo de confianza’

«Ha sido nuestra experiencia de que tan pronto como los Estados Unidos alcancen sus objetivos relativos a Pakistán, este pierde interés en cooperar con nosotros. Pakistán ha sido o bien consignado a una negligencia benigna o golpeada con una serie de sanciones punitivas que dejaron en su camino el resentimiento y un sentido de traición. Esta secuencia de «altibajos» se convirtió en una relación amor-odio entre los dos países. Cada compromiso de los Estados Unidos con Pakistán fue sobre cuestiones concretas y no basadas en perspectivas comunes.

«La continúa insensibilidad de Washington al sentimiento popular en Pakistán sólo refuerza la percepción global de que los Estados Unidos no es un ‘firme y fiable’ amigo y que a lo largo de las décadas, el abandono y la ‘egoísta’ explotación de los Estados Unidos hacia sus amigos habían estado contribuyendo a la mayoría de los problemas actuales en el mundo. No existe coherencia entre los valores y los ideales de Estados Unidos y sus verdaderas prácticas. De hecho, es el resultado de dos conjuntos de valores, uno para sí mismo y el otro para el resto del mundo».

«La Sra. Clinton también deben haber visto cuan perturbados están los pakistaníes hacia su país en ser tratados como el tradicional muchacho de los Estados Unidos que cae, ellos consideran a los Estados Unidos responsable de todos sus problemas relacionados con el terrorismo»

«Durante su reciente visita, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton dejó un mensaje positivo en Pakistán. Después de ocho años de la administración Bush, durante el cual las sospechas entre los dos países se habían profundizado, Pakistán tenía ahora una ‘nueva administración amigable’ en Washington, donde, Según ella, tanto ella como su presidente, Barack Obama, buscaban construir una nueva relación bilateral basada en el respeto mutuo. Transmitiendo este mensaje es una tarea cuesta arriba, tal como ella misma admite, incluso cuando esperaba que su visita sería el punto de quiebre de una nueva página en las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán.

«El voltear una sola página, al parecer, no fue suficiente. No ha cambiado los 62 años de historia de una relación que ha carecido de continuidad, un marco conceptual más amplio, y una visión compartida más allá de cada bando ‘estrecha y vagamente basados y definidos’ en una cuestión de prioridades específicas. Ha sido una extraña, si no enigmática relación, ya que nunca ha tenido un conflicto de intereses y sin embargo, ha experimentado constantes interrupciones en su intensidad, así como en su integridad.

«Esperábamos un cambio positivo en nuestra relación después de su visita. Pero viendo las cosas como se están desarrollando, pareciera ser que nos dirigimos a otro cul-de-sac.

«Además de su persistente déficit de confianza, los dos países no han tenido ningún control sobre la creciente lista de sustancias irritantes. Existen historias de aterradoras de Blackwater, incidentes casi a diario de participación en la intercepción de un diplomático estadounidense y un movimiento sospechoso de vehículos diplomáticos y consulares con documentos de identidad falsos para los vehículos implicados, la continuación de los ataques teledirigidos, la falta de desembolso de Fondos de Apoyo de la Coalición, la falta de progresos en el acceso al mercado y RZOs [Reconstrucción de Zonas de Oportunidad propuesto por los Estados Unidos], y ahora la inclusión de Pakistán en una lista corta de países de «intereses especiales» cuyos nacionales se someterán a un mayor control a la llegada a los Estados Unidos. Estos son algunos de los irritantes que deben resolverse mediante el diálogo mutuo y la diplomacia.

«La Sra. Clinton debe también haber visto cuan perturbado están los paquistaníes sobre como su país ha tratado a un chivo expiatorio tradicional de los Estados Unidos. Consideran a los Estados Unidos responsables por todos sus problemas relacionados con el terrorismo. Están preocupados por el creciente nexo Indo-Estados Unidos, comenzando por su defensa y los acuerdos nucleares hace tres años y ahora el desarrollo en una asociación de múltiples dimensiones estratégicas con implicaciones nefastas para el equilibrio crítico del poder en la región y de los intereses legítimos de seguridad en Pakistán. Esta situación debe corregirse a través de un enfoque basado en los criterios para la transferencia de combustible nuclear y tecnología».

«Pensamos que el nuevo enfoque de Washington se centraría en el pueblo de Pakistán – en lugar de la [elite] de gobernantes corruptos… todavía tenemos que ver cualquier proyecto centrado de alguien en las tarjetas»

«Uno de los temores de que la LKL [el proyecto del tema de la ley Kerry-Lugar, ahora Asociación Reforzada con el Acta de Pakistán de 2009] fue el comienzo de otra fase de distanciamiento’ en nuestra problemática relación. Por su parte, la Sra. Clinton quería hacernos olvidar el desagradable pasado y mirar hacia un futuro prometedor. Ella le aseguró a nuestro pueblo que esta vez los Estados Unidos no los abandonaría como lo hizo después de la retirada soviética. Dijo repetidamente que el compromiso actual de los Estados Unidos con Pakistán va a ser permanente, no transitorio. Estas fueron garantías bienvenidas.

«Hillary Clinton prometió que ella y su presidente estaban determinados a corregir este sentido histórico de injusticia del pueblo pakistaní. El cambio de liderazgo en Washington ha proporcionado una oportunidad para ‘rehacer’ la relación Estados Unidos-Pakistán. Esperábamos que la visión del Vicepresidente Joe Biden de un nuevo enfoque centrado para un pueblo en la transformación de esta relación ‘transaccional’ en una normal pronto se convirtiera en realidad. Pero no hay ninguna señal de esta ecuación yendo más allá de la cuestión del pronto terrorismo.

«También el desembolso de la ayuda estadounidense en el marco de la KLB, pensamos que el nuevo enfoque de Washington sería el pueblo de Pakistán – en lugar de la élite política de gobernantes corruptos y burocrática que siempre han abusado de esta relación para su propio beneficio y propósitos. Tenemos todavía que ver cualquiera de los proyectos de gente centrada en las tarjetas. Esta es también una cuestión sobre la cual las misiones estadounidenses en Pakistán se deben comprometer en una diplomacia pública bien calibrada».


[1] The News (Pakistán), 13 de enero, 2010. El artículo ha sido ligeramente editado para mayor claridad.