Introducción

«Cuando todos tengan acceso a las luces del conocimiento, el momento de la democracia habrá llegado». (Víctor Hugo, circa 1840)

«Un pueblo ignorante es más manejable que uno educado». (Mandatario egipcio Muhammad Sa’id Pasha, circa 1860)

Informe del PNUD, p.98

El Buró Regional de los Estados Árabes del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PDNU) ha publicado recientemente el Informe de Conocimiento Árabe 2009, [1] en colaboración con la Fundación Mohammed bin Rashid Al-Maktoum en Abu-Dhabi. El informe, escrito por «un selecto grupo de pensadores y estudiosos de todas partes de la región árabe…» (p. 4), [2] es una revisión completa del estado de conocimiento en el mundo árabe como base para la creación de una «sociedad de conocimiento» [3] en esta importante región, la mayoría de los cuales «aún adolece de conocimientos y de un analfabetismo digital» (p. 2) El informe adopta la definición del término «sociedades de conocimiento» de la UNESCO 2005 para denotar el cambio que está teniendo lugar en un mundo donde la tecnología «constituye la piedra angular» y está basada en la nueva economía y redes de comunicaciones (p. 35). El informe afirma que el conocimiento en el mundo árabe se ve obstaculizado por el «aislamiento lingüístico» de la lengua árabe en el área de tecnología de la información, que «revela la impotencia de los medios de comunicación lingüísticos en desarrollar las herramientas apropiadas para el trabajo y la producción» (p. 46). El informe también señala que el conocimiento puede verse obstaculizado por el extremismo religioso y la intolerancia, agravado por la disponibilidad de canales por satélite que se especializan en la difusión del discurso religioso radical (p. 77).

La condición del desarrollo humano en los países árabes [4]

Como prefacio a la revisión del estado de conocimiento, el informe analiza el desarrollo humano en los países árabes. Los datos muestran que los países árabes han hecho un «leve progreso» en el desarrollo humano desde el comienzo de la década actual (p. 9). Ha habido un progreso más notable en el PIB per cápita, que pasó de 5.038 dólares en el 2001 a unos 8.000 dólares en el 2008 en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA). [5] En términos de cultura política, el informe afirma que las sociedades árabes aún dependen de un «contrato social paternalista», que provee asistencia social a la gente a cambio de su lealtad política hacia los gobernantes (p. 10).

Los esfuerzos a la reforma iniciados en la década de 1980 han o fracasado o producido pocas mejoras. Como resultado, la pobreza va en aumento. La riqueza está mal distribuida y la incidencia de la pobreza – es decir el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza – ha alcanzado el 18,4 por ciento, mientras que el número de pobres promedió 34,7 millones en los años 2000-2006 (p. 11).

El informe se refiere a la «soberanía muy baja en términos de suministros de alimentos», lo que significa que los países árabes se encuentran entre los países del mundo más dependientes de las importaciones de alimentos. Mientras que la aridez es la causa principal de la dependencia alimentaria, el informe también menciona la mala gestión de los insumos que mejoran la productividad agrícola. Los bajos niveles de seguridad alimentaria afectan más a los pobres. Mientras que los ricos tienen acceso al pescado local, carne y verduras, los pobres dependen del grano importado, aceites y el azúcar cuyos precios se ven afectados por el mercado mundial (p. 12).

Población joven y elevadas tasas de desempleo

Los países árabes se enfrentan al reto de tener una población joven. El grupo de entre 10-24 años de edad cuenta con dos tercios de la población, y se espera que numere entre 125 y 150 millones en el 2025. Muchos de estos jóvenes están desempleados y los datos muestran que las tasas de desempleo han aumentado: en la década de 1980, el promedio ponderado de la tasa de desempleo fue del 10,6 por ciento, en la década de 1990 aumentó a 14,5, el nivel más alto se registra en Argelia con el (25,3%) y el más bajo en Siria (8.1%).

La tasa de desempleo de los jóvenes es mucho mayor que la tasa media de desempleo de toda la población. En el 2005, el desempleo de los jóvenes promedió entre el 46 por ciento en Argelia y el 6,3 por ciento en los Emiratos Árabes Unidos (p. 12). La creación de empleo no está manteniendo el ritmo de los nuevos allegados al mercado de trabajo, de modo que muchos de estos jóvenes nunca pueden ser capaces de ganarse la vida.

El informe también advierte contra el extremismo, aunque distingue entre «extrema lealtad» (ta’asub), definido como «exceso de celo en una determinada idea o afiliación» y «extremismo» (tataruf), que «niega a los demás, frena la proceso de diálogo e impide la comprensión mutua». Por otra parte, tataruf amenaza o prohíbe la libertad sin la cual la sociedad de conocimiento es probable que no prospere (p. 12).

Conocimiento y libertad

Es una premisa fundamental que la libertad estimula el conocimiento, Conocimiento y libertad, el informe afirma, son «dos caras de una misma moneda». Citando al economista y premio Nobel Amartya Sen, este afirma que la libertad contribuye «a una ampliación de opciones y posibilidades individuales en las diversas esferas de la vida». Lo opuesto es igualmente cierto y significativo: la opresión política ahoga la libertad y los límites de las decisiones humanas y consecuentemente el desarrollo humano. El informe señala que en los países árabes, ha habido una tendencia general de los niveles de libertad yendo de mal en peor en lugar de «de bueno a mejor» (p. 60).

Las conversaciones sobre reforma política son abundantes, pero no necesariamente reales, como a menudo parecieran estar «suspendidas en el aire, incapaces de tocar suelo en el mundo real», debido a múltiples mecanismos de represión y censura (p. 61). El informe mide estas limitaciones utilizando cuatro índices: (a) el Índice de Libertad de Prensa, el Índice de Democracia, (c) el Índice de Percepción sobre Corrupción por Transparencia Internacional y (d) el Índice de Libertad Económica:

(a) Índice de Libertad de Prensa

El Índice de Libertad de Prensa, publicado por Reporteros sin Fronteras, ocupa todos los estados árabes como los países que restringen la libertad de prensa, aunque en diferentes grados. Ni un solo país recibe una «buena» evaluación. Dos de ellos son calificados como «satisfactorios», seis tienen «problemas notables», siete se caracterizan por presentar una «situación difícil» y siete presentan una «situación muy grave». Dos países árabes están clasificados en el fondo de la lista de los 173 países estudiados (pp. 62-3). [6]

El informe señala que los medios de comunicación árabes operan bajo control del gobierno, ejercido a través de muchos canales de supervisión oficial fijados sobre múltiples leyes (pp. 65-66). Por otra parte, la producción libre y creativa se encuentra con obstáculos administrativos integrados en el requerimiento de licencias que podrán ser retirados en cualquier momento. Las restricciones también se aplican a la difusión de materiales impresos. La censura está muy extendida en las etapas previas a la publicación, y también pueden tomar la forma de remover los libros de los estantes, «[incluso] a veces un número de años después de su publicación». Teniendo en cuenta estos obstáculos a la creación y difusión de la información, el informe señala que «es difícil prever un aumento en el conocimiento árabe» (p. 66). Asimismo, señala que «la sociedad civil árabe está ausente de [la] escena mundial», a diferencia de las organizaciones no gubernamentales y grupos de consumidores de otros países en desarrollo, que ayudan a fomentar el conocimiento y el desarrollo (p. 78)

El informe pone de relieve la discrepancia entre las promesas oficiales de garantizar las libertades públicas y las actuales políticas sobre el terreno, observando que existe una creciente brecha entre las palabras y los hechos (p. 64). La experiencia demuestra que este grado de discrepancia a menudo conduce al cinismo político, creando un abismo infranqueable entre los gobernantes y los gobernados.

El informe destaca los tabúes sobre el escribir sobre religión, política y sexo. Estos tabúes, dice, se han intensificado con la creciente ola de dogma religioso que ha socavado «el verdadero valor de las religiones representadas por sus valores éticos, enseñanzas tolerantes y prácticas moderadas» (p.76). Con la propagación de la pobreza, la marginación social y la frustración política, ha habido un aumento de fatwas (decretos religiosos) que acusan a otros de herejía o apostasía (p.77).

(b) El Índice de Democracia

El Índice de Democracia, publicado por la Unidad de Investigaciones Económicas del semanario de Londres The Economist, incorpora 60 indicadores de seguimiento al desempeño en cinco áreas: el proceso electoral y la pluralidad, las libertades civiles, el desempeño del gobierno, la participación política y la cultura política. La mayoría de los países árabes, con la excepción de Irak, el Líbano y los territorios palestinos ocupados, fueron clasificados bajos en comparación con otros países emergentes como Malasia, India, Brasil y Sudáfrica (p. 63).

(c) El Índice de Corrupción por Transparencia Internacional

Transparencia Internacional, con sede en Berlín, publica el Índice de Percepción de Corrupción, que mide el grado de corrupción en 180 países. En su informe del 2009, 17 de los 22 países árabes obtuvieron una puntuación inferior a 5 (en una escala del 0 al 10) con Somalia ubicándose en la parte inferior de la escala. El informe considera «una correlación directa entre la disminución de los niveles de libertad y democracia, la propagación de la corrupción y la disminución del desempeño del gobierno» (p. 63). Esto no es sorprendente, porque en ausencia de democracia – lo que supone la rendición de cuentas del gobierno a los representantes electos del pueblo – la corrupción se esparce sin control. Es interesante notar que Irak aparece bastante abajo en la lista: Es el cuarto de la parte inferior (donde sólo Somalia, Afganistán y Myanmar aparecen debajo de esta). Irak tiene por lo tanto algo de anomalía, ya que sufre de altos niveles de corrupción a pesar de tener uno de los sistemas políticos más competitivos en el mundo árabe.

(d) Índice de Libertad Económica

Para medir el nivel de libertad económica, el informe utiliza el Índice de Libertad Económica, publicado por la Heritage Foundation en Washington DC. El índice examina diez libertades, donde a cada uno se le asigna el mismo peso y evaluación en una escala de 1-100 (100 representando el nivel máximo de libertad). El índice fue publicado en el 2009, pero incluye datos hasta de la segunda mitad del 2007.

De los diecisiete países árabes incluidos en este índice, nueve fueron designados «en gran parte como libres» y seis fueron designados como «moderadamente libres». Ni uno solo fue ubicado entre los países «libres» (p. 68).

La cuestión de la libertad económica es fundamental para el dominio del conocimiento. Una sociedad económicamente libre es aquella donde la iniciativa es premiada, se fomenta la competitividad, el comercio justo es mantenido y la rendición de cuentas es observada. Un sistema económico que no es libre o sólo es parcialmente libre, como mucho, un sistema en el que el sector público – en el que el espíritu empresarial y las fuerzas del mercado están desaparecidas – forma una gran parte de la economía nacional. En el peor de los casos, es un sistema en el que las autoridades requieren de varias licencias, utilizados como una fuente de «renta» (es decir, sobornos y pagos ilícitos a funcionarios).

Una notable superioridad de los países árabes es su alto grado de libertad fiscal, que es atribuible a una baja tasa de impuestos, o en el caso de algunos países del Golfo, la ausencia total de impuestos (p. 69). De hecho, el índice muestra que el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) «cuenta con el promedio más alto de libertades económicas entre los países árabes», gracias a la apertura económica y un entorno favorable a la inversión extranjera directa (p. 70).

Resumiendo sus resultados hasta el momento, el informe concluye que «el entorno favorable al estado de conocimiento como se observa desde el ángulo de las libertades en el mundo árabe no es para estimular el avance de los resultados del conocimiento» (p. 82), y que, como consecuencia, la calidad de la sociedad de conocimiento continua siendo pobre en comparación con muchas otras partes del mundo.

La educación y la generación del capital de conocimiento

Esta sección del informe se inicia con la observación positiva de que los países árabes han hecho progresos considerables en tres indicadores claves de la educación, es decir, las tasas de alfabetización, tasas de matriculación en la escuela secundaria y la matriculación a nivel del tercer año de educación (universitaria). El avance en la alfabetización es especialmente impresionante: mientras que en 1980 la alfabetización era de 55 por ciento para los hombres y el 25 por ciento de las mujeres, para el 2005 la tasa de alfabetización subió a 82 por ciento para los hombres y el 62 por ciento de las mujeres, respectivamente (p. 98).

A pesar de estos logros alentadores, todavía existen 60 millones árabes, dos tercios de ellos mujeres, quienes son analfabetos, y unos nueve millones de niños en edad escolar que no asisten a la escuela. En términos de la matrícula de enseñanza secundaria, sólo el 55 por ciento de los niños asisten, comparados con el 80 por ciento en el mundo industrializado. La baja tasa de matrícula en las escuelas secundarias y posteriormente, en la educación superior plantea cuestiones acerca de la capacidad de los países árabes para construir una sociedad de conocimiento (p. 99). Además, el informe plantea dudas sobre la fiabilidad de los indicadores cuantitativos, lo que sugiere que las cifras de matrícula de la escuela podrían estar distorsionadas e infladas a causa de «fenómenos tan no-saludables como las altas tasas repetitivas y el congestionamiento de las aulas con estudiantes más allá del límite razonable para el grupo de edad designado en un aula» (p. 101) La tasa de exageración, se dice, es de entre 10 y 21 por ciento (pp.101-2)

Otro tema es la calidad de los conocimientos adquiridos en las escuelas. Estudios realizados en el 2007 entre estudiantes de octavo grado encontraron que alumnos de países árabes calificaron pobremente en matemáticas (los países árabes se clasificaron en los lugares 30-51 entre 51 países participantes). Además, estudios que examinaron los planes de estudio en matemáticas y ciencia mostraron que «carecen totalmente de actividades destinadas a desarrollar las habilidades de los estudiantes en recopilar, organizar, seleccionar y analizar la información» (p. 106).

En cuanto a la educación a nivel terciario, la matrícula de estudiantes en vida pura, y las ciencias aplicadas y en matemáticas se quedan cortos detrás de la matrícula en literatura, ciencias sociales, derecho y administración de empresas. Esto es contrario a las aspiraciones nacionales para la generación de «capital humano capaz de cerrar la brecha científica y digital» entre los países árabes y el mundo industrializado (p. 115). El informe concluye que «la penetración cuantitativa» alcanzada por los países árabes en términos al número de estudiantes matriculados en las escuelas no ha seguido el ritmo de los «avances cualitativos», lo que dificulta la capacidad de muchos de estos países a participar en una economía de conocimiento (p. 131).

La brecha digital

Muchos países árabes, especialmente aquellos con riqueza petrolera, han hecho progresos considerables en el ámbito de la información y las comunicaciones, y son clasificados bastante elevados por los indicadores del Foro Económico Mundial. Sin embargo, revisando el paisaje del conocimiento árabe en conjunto, el informe señala que la brecha digital «persiste y es grave», especialmente cuando se trata de «contenidos digitales» utilizados como «una guía para la utilización y producción de conocimiento en árabe» (p. 143). Una de las manifestaciones de la brecha digital es el uso de Internet. Excepto en cuatro países del Golfo – Bahrein, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos – el nivel de uso de Internet en los países árabes es de cerca del 17%, significativamente inferior a la media mundial vigente de 22 por ciento (pp. 146-9).

Limitada capacidad de investigación y financiación

Los centros de investigación árabes, tanto públicos como privados, están más preocupados por la transferencia de tecnología mecánica que con el conocimiento de indigenización a fin de «permitir la innovación y la producción de conocimiento local» (p. 187). El gasto en la investigación científica es escaso y no excede del 0,3 por ciento del PIB en la mayoría de los países árabes (en comparación con un promedio de 2,68 por ciento del PIB en los Estados Unidos, un 3,18 por ciento en Japón y un 3,8 por ciento en Suecia) (p. 192). Habida cuenta de las deficiencias del sistema educativo, no es de extrañar que las innovaciones están en la zaga de «los otros pilares del conocimiento» (p. 181).

La fuga de capital humano

En la era de la globalización, la fuga de capital humano es un componente importante del flujo de conocimiento. Con oportunidades para la investigación limitada por la falta de fondos, emolumentos pobres para los investigadores y los obstáculos burocráticos, los países árabes sufren de una grave fuga de capital humano altamente calificados. Los datos sobre esto son limitados, pero se estima que el 45 por ciento de los estudiantes árabes que estudian en el extranjero deciden quedarse allí. El informe sugiere, aunque esto puede ser una ligera exageración, que el valor de esta «exportación» de capital humano árabe es igual al valor de las exportaciones del petróleo árabe y de gas (p. 208). Curiosamente, son los cuatro países del CCG que sufren la mayor fuga de cerebros. En una escala de 1 al 7, Arabia Saudita, Bahrein, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar puntualizan de 4,6, 4,7, 5,4, 5,6 y 5,7 respectivamente, mientras que Egipto y Siria puntualizan 2,3 (p. 209). Una posible explicación es que los países exportadores de petróleo pueden darse el lujo de enviar el mayor número de personas para estudiar en el extranjero y por lo tanto tienen la mayor tasa de fuga de cerebros.

Propuesta de acción para la creación de una sociedad del conocimiento

El informe ofrece una «visión» para la creación de una sociedad de conocimiento en los países árabes. Esta visión requiere el desarrollo en torno a tres ejes principales: la creación de un entorno propicio, la transferencia y la indigenización de conocimiento y el despliegue de conocimiento al servicio del desarrollo humano sostenible (pp. 227-228). El primer eje requiere la ampliación del alcance de las libertades, mientras que el segundo requiere el desarrollo de la lengua árabe y la revitalización del pensamiento árabe. El tercer eje exige el despliegue de conocimiento en las economías de los países árabes, a fin de colaborar con las redes económicas, el mercado electrónico y los métodos de las relaciones financieras requeridas por la nueva economía global de hoy (p. 229).

Conclusión

Al igual que muchos informes de este género publicado en los últimos años por las organizaciones internacionales, en especial el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PDNU), este informe se centra valientemente en cuestiones que a menudo son barridos y puestos bajo la alfombra por los investigadores árabes que investiga sus propios países. La ventaja de este tipo de informes es que proporcionan una plataforma para los investigadores árabes de poner de relieve los problemas sociales, políticos y económicos que impiden la creación de sociedades de conocimiento en el mundo árabe. El mensaje principal de este informe es que a menos que mejoren los sistemas de educación y la libertad sea avanzada, el mundo árabe seguirá a la zaga y perderá la comunicación y la revolución tecnológica que se está extendiendo a través del mundo

*Dr. Nimrod Raphaeli es Analista Senior en MEMRI.


[1] Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas: Informe sobre el Conocimiento Árabe 2009 – Hacia la Intercomunicación Productiva para el Conocimiento (2009).

[2] Los números entre paréntesis se refieren a los números de página en el informe, a menos que se indique lo contrario.

[3] Una «sociedad de conocimiento» es una sociedad que «crea, comparte y utiliza el conocimiento para la prosperidad y el bienestar de su pueblo». http://www.digitalstrategy.govt.nz/Resources/Glossary-of-Key-Terms/

[4] El informe del PDNU se refiere a toda la región «árabe». Si la intención es referirse al Medio Oriente este es un término problemático, porque no todos los países del Medio Oriente son árabes, y no todos los países árabes están en el Medio Oriente (a saber, Somalia y los Comoros). Por lo tanto, en esta revisión utilizaremos el término «países árabes».

[5] PPP calcula las tasas de cambio en términos de bienes de cuánto una moneda puede comprar en diferentes países.

[6] Curiosamente, el cuadro 7 del anexo (p.277) le da a Irak una calificación muy pobre en términos del índice de libertad de prensa: este país está clasificado en el lugar 158 de 173, sólo un punto por encima de la fuertemente controlada y monolítica prensa de Siria, que es la no. 159 en la lista. La clasificación de Irak puede haber sido apropiada en virtud del régimen de Saddam Hussein, pero es totalmente engañosa e inexacta en el Irak post-2003, donde los diarios de todo tipo publican en un grado considerable de libertad y las restricciones en los libros son casi inexistentes.