A finales de junio del 2004, el Consejo del Pueblo Sirio aprobó una decisión de acudir al gobierno sirio para responder a las sanciones norteamericanas contra Siria que comenzaron prohibiendo la actividad de petroleras norteamericanas en Siria el mes anterior. Un miembro del Centro Económico Sirio, Nidhal Ma’louf, escribió un artículo crítico que fue citado en el diario sirio independiente online Champress. Lo que sigue es el artículo: [1]

«Alguien está actuando en calidad de agente de nuestras instituciones por todo el mundo como si [estas instituciones] actuaran por confusión y fueran incapaces de comprender y trabajar para obtener sus intereses. Desafortunadamente, nos encontramos hoy cambiando de una política miope a una de ceguera total.

También es triste que muchos de los que influyen sobre las decisiones fatales piensen que existe otra solución aparte de llegar al mutuo entendimiento con Estados Unidos. No podemos actuar según nuestros gustos y aversiones; antes, [tenemos que] proteger nuestros intereses y rechazar los peligros que nos acechan, incluso si odiamos lo que estamos haciendo (…)

¿Qué es lo que quiere demostrar el Consejo del Pueblo?. ¿Que al pueblo sirio no le cae en gracia Estados Unidos? ¡Y si este es el caso, pidan a su pueblo que salga a la calle, quemen banderas americanas, caigan sobre la embajada norteamericana en Damasco y celebren sentadas y manifestaciones!.

Es completamente ilógico aprobar una ley que expresa una política gubernamental que no llevará a ninguna parte excepto a dañar los intereses del pueblo, en nombre del pueblo. El pueblo sirio ha elegido a sus representantes pensando que son capaces de defender sus intereses y participar en los asuntos de estado actuales de un modo que beneficie a la patria y a sus ciudadanos. Sin embargo, lo que el Consejo del Pueblo hace hoy es dañar los intereses del pueblo y empujarlo a un sendero oscuro cuyo final todos conocemos.

Se podrá decir que esta es la voluntad del pueblo y que debe ser puesta en marcha y traducida a una ley que castigue a Estados Unidos por sus acciones. Pero el pueblo también quiere coches: ¿Por qué no aprobar una ley para asegurarse de que el gobierno entregue un coche a cada ciudadano?. Si tal ley – que expresa un deseo popular – es de hecho aprobada, ¿puede implementarse?. No hemos logrado rebajar las estimaciones de las importaciones de automóviles ni siquiera en un solo uno por ciento durante décadas, [ni siquiera] según la voluntad del pueblo.

¿Qué adjuntará la ley [que prohíbe la actividad de petroleras norteamericanas en Siria]?. ¿Un boicot a bienes norteamericanos que Estados Unidos [ya ha] decidido no exportarnos?. ¿Detendremos nuestras inmensas inversiones [en Estados Unidos] y el flujo de nuestra moderna tecnología [a ellos]?. ¿Impediremos a sus ciudadanos emigrar a Siria?. ¿Congelaremos las inversiones [norteamericanas] en nuestros bancos por todo el mundo y presionaremos a nuestros aliados para incrementar el estrangulamiento de [Estados Unidos]?. Le acusaremos de blanquear dinero y pondremos sus bancos en la lista negra? (…)

Si quieren insinuar sanciones contra Estados Unidos, deben ser capaces primero [de implementarlas]. Hoy debemos cerrar filas para defendernos de los peligros verdaderos que nos amenazan. No estamos en posición de atacar.

Pedimos a los expertos en ‘mucho ruido y pocas nueces’ que no comercialicen sus refinados servicios en el exterior, ya que sólo harán la risa; y nuestra situación no nos permite bromear».


[1] www.champress.net 29 de junio del 2004. Una nota en la página web el 4 de julio del 2004 rezaba: «Durante el fin de semana del 2-3 de julio del 2004, la página fue hackeada por piratas informáticos y el archivo entero fue borrado. No hay acceso actualmente a ediciones anteriores».