Los redactores en la prensa saudita han estado criticando recientemente el discurso religioso en Arabia Saudita, especialmente los sermones en las mezquitas, los cuales declararon, promueven el extremismo y crean una fisura entre los musulmanes. Algunos redactores también han sostenido que, en vista de que este discurso está arraigado en el pasado y no en el espíritu de esta era, impide cualquier intento de reforma y progreso en Arabia Saudita. Otros hasta proponen reformar este discurso introduciendo interpretaciones modernas y más humanas de textos religiosos, escogiendo cuidadosamente a los predicadores, y pasando las leyes que prohíben la incitación de los púlpitos religiosos.

Lo siguiente son extractos de los artículos:

El discurso religioso saudita promueve el extremismo

El redactor para el diario saudita Al-Watan Khaled Al-Ghanami dijo que la exagerada preocupación del tema de la herejía es lo que fomenta el terrorismo en Arabia Saudita. Él escribió: «Desgraciadamente, el discurso religioso tradicional sirve inadvertidamente a aquéllos que acusan a gente de herejía.

«Cuando las mezquitas promulgan los mandatos religiosos y los anuncios que acusan a otras escuelas islámicas de pensamiento, tales como el sufismo o chi’ismo, de herejía – mientras ignoran el hecho que el sufismo es parte inseparable de la identidad saudita y que los chi’itas constituyen una buena parte de la población en las áreas orientales y del sur de Arabia Saudita – esto le sirve a aquéllos que acusan a otros de herejía. Incluso la frase ‘Nosotros acusamos de herejía sólo a aquéllos a quienes Alá y Su Mensajero acusaron de herejía’, qué es repetido a menudo en los círculos religiosos más amplios, es una parte inseparable de la mentalidad de aquéllos que repetidamente acusan a otros de herejía. El debate sobre quién está sujeto a este decreto y quién no lo está es sólo una pequeña [parte de la] controversia…

«Hasta hace poco, la gente [en Arabia Saudita] no sabía mucho sobre el tema de la herejía y no ahondaron en esta, mientras hoy día todos exploramos este importante asunto a fondo… Por qué? Porque hablamos tanto de herejía – en los libros, investigaciones, folletos, y sermones predicados en las mezquitas… Es una enfermedad que se está extendiendo y se está [convirtiendo] en todo un mal que agravará el problema [del terrorismo], y nunca conducirá a su solución…» [1]

Las mezquitas incitan la rivalidad sectaria

La crítica al discurso religioso en Arabia Saudita también fue expresada por el abogado ‘Abd Al-Rahman Al-Lahm, en un artículo titulado «Los Púlpitos de Nuestras Mezquitas y la Importación Sectaria» en el diario saudita Al-Watan: «A lo largo de la historia del Islam, la mezquita ha servido como un parangón a la unidad religiosa incorporando todos los grupos étnicos y filosofías. Además, [la mezquita] sirvió como refugio para todos los musulmanes en tiempos de catástrofe o crisis, no haciendo distinciones entre ellos. Los púlpitos de las mezquitas fueron una fuente de luz, propagando la conciencia religiosa, y los sermones no estaban sujetos a las limitaciones ideológicas ni estaban subordinados a cualquier corriente filosófica [particular]…

«Sin embargo, con la salida de las corrientes religiosas con inclinaciones ideológicas [específicas], y con la propagación de la cultura de cada escuela separada de pensamiento y el ensanchamiento de la brecha étnica entre los miembros de la misma religión, algunos púlpitos en la mezquita convergieron, y [comenzaron] a atribuirle santidad a las nociones sectarias, violando por consiguiente las pautas del shari’a designándole a la mezquita como una institución unificadora en el Islam. En décadas recientes, algunos púlpitos han estado entregando sermones y conferencias que no le ofrecen al oyente ni [las visiones] en materias de su religión ni la ayuda en [lidiar] con el mundo.

«[Los predicadores que se aprovechan de estos púlpitos] se han consagrado a si mismos en sembrar la enemistad reavivando la rivalidad étnica. A veces, usan [los púlpitos] como un medios de comunicación, e inclusive como una [herramienta] política que le sirve a sus propios intereses y a los de todos los que compartimos su ideología, incitando contra aquéllos que se les oponen, y desposeyendo a los púlpitos del papel básico asignado a ellos por el Islam, por el sunna del Profeta, y por el Califato después de él.

«Es un asunto serio cuando tal conducta ocurre en las mezquitas, que son sagradas a los musulmanes de cada escuela de pensamiento, y cuando las mezquitas son usadas para agitar problemas en cierta región… El problema se vuelve aun más grave cuando todo esto se hace en nombre de Alá y bajo el estandarte de defender la religión y por devoción al sunna del Profeta». [2]

Deben escogerse predicadores apropiados; deben ser pasadas leyes que prohíban la incitación en las mezquitas

En una secuela a este artículo, ‘Abd Al-Rahman Al-Lahm escribió: «Debido a los cambios en el mundo moderno y a la expansión global de los valores modernos y conceptos, nosotros debemos reimponer el criterio tradicional que autoriza a un predicador a montarse al púlpito y predicarle al público. El miedo a Dios y el conocimiento de la ley religiosa no es suficiente para realizar esta importante función.

«La naturaleza del trabajo del predicador le concede el poder y la autoridad para converger al público sus opiniones y creencias. Por consiguiente, es importante que el predicador, especialmente en lo referente a las congregaciones sensibles, sepa lo suficiente sobre los cambios que ocurren alrededor de él, y tiene la competencia de escoger los temas para el sermón en cierto modo que no compromete el propósito general del sermón del Viernes. [Esto es esencial] para que el púlpito no se convierta en una herramienta en sembrar disputas e incitar a la rivalidad, que podría luego ser explotada y manipulada…

«Además, es imperativo que las leyes sean pasadas para condenar la enemistad etnocéntrica, racial o territorial, [ya que] los argumentos abstractos y la conciencia humana [sola] no pueden basarse en detener a aquéllos que profesan el sectarismo o el racismo – actitudes que son inmorales y prohibidas por la religión, y que pueden llevar a crisis políticas que la región no puede tolerar.

«Es importante que [tales sanciones] sean fijadas en leyes que hagan responsables a [los transgresores], y criminalicen estos actos… Estas leyes servirán como un límite en el cual a ningún hombre se le esta permitido cruzar sin tener en cuenta la razón, y qué puede ayudar a restringir estallidos de un despreciable extremismo ideológico y étnico. [3]

El discurso religioso está arraigado en el pasado y previene cualquier intento de reforma

El redactor Sa’ud Al-Balawi denunció que el discurso religioso en Arabia Saudita estaba arraigado exclusivamente en la herencia pasada y no estaba acorde con el espíritu de nuestra era – y que debe por consiguiente ser reformado. Él escribió en el diario saudita Al-Watan:

«… El discurso islámico siempre ‘insiste’ en escoger el pasado como punto de partida y se adhiere a este en toda su extensión… Nosotros somos actualmente testigos de la expansión del discurso de incitación, odio, y violencia ideológica y física, que domina los sentimientos y las mentes [del pueblo]. La razón de esto es que aquéllos que encienden y se aprovechan de este discurso desean – posiblemente inconscientes – de la herencia musulmana de estar desprovistos de valores humanísticos significativos y [de este en contener] sólo violencia y extremismo…

“Nunca tendremos éxito en crear una cultura con un contenido humano universal mientras nuestro discurso islámico incluye valores religiosos extremistas que rechazan la innovación y las correcciones que lo alinearían con el difícil período histórico en que vivimos… Ya que el discurso islámico está basado en la interpretación de los textos, no tenemos ninguna otra alternativa sino la de reexaminar esta interpretación. Tal re-examen significa buscar nuevas interpretaciones que se relacionan directamente al texto, sin dirigirse a los problemas marginales. La reforma es imperativa: Es importante y esencial para nuestras vidas; no es un lujo cultural…» [4]

En otro artículo en Al-Watan sobre el mismo tema, titulado «La Necesidad de Criticar el Discurso Religioso», Al-Balawi denunció que, en luz de los intentos [generales] a la reforma en Arabia Saudita, el discurso religioso también debe ser cambiado, y sus fallas corregidas por una búsqueda de interpretaciones más modernas y más humanas. Al-Balawi escribió: «La crítica razonable es la base para rectificar cualquier falla; ya que es importante criticar el discurso religioso islámico de varios períodos históricos, para descubrir en estos todas sus limitaciones principales. [De hecho] algunas religiones inicialmente motivadas por causas nobles, con el tiempo, han llegado a ser explotadas por intereses humanos específicos, a los cuales se les dio un mandato religioso y le sirvieron a un grupo particular [de individuos] con la exclusión de otros [grupos].

“Es por consiguiente necesario examinar y analizar el discurso religioso para identificar y eliminar el razonamiento incorrecto. Al mismo tiempo, se le debe dar énfasis al razonamiento iluminado… con el objetivo de promover los valores humanos. Esto ayudará a elevar el nivel de las sociedades islámicas, que están sumergidas en una crisis cultural, culpando por todo al enemigo externo…

«La raíz del problema es que el discurso religioso exige que este solo puede rendirle cuentas al público de sus problemas y crisis, mientras en la realidad equivale a nada más que un lenguaje pomposo y no ofrece ninguna solución factible. Además, este fracasa ante la mayoría de las crisis políticas y no-políticas que han ocurrido y todavía están ocurriendo en el Islam.

“Observando la herencia del pasado no demostrará ser útil a las sociedades en el mundo musulmán, porque se resiste a la innovación del discurso religioso… Esta herencia se ha vuelto enemiga de la cultura moderna, y del progreso científico y cultural, ya que el discurso religioso santifica el pensamiento religioso arraigado exclusivamente en el pasado – una mentalidad que engendra y exalta lo marginal».

Como ejemplo de cómo el sabotaje al discurso religioso atenta contra la reforma en Arabia Saudita, Al-Balawi discutió el desempleo femenino: «Una de las cosas más extrañas sobre el discurso religioso moderno es que impide la innovación y la búsqueda de soluciones prácticas, modernas, y apropiadas a nuestros problemas. Tomemos el desempleo femenino [en Arabia Saudita].

«Es obvio… que el discurso religioso constituye el obstáculo principal en [tomar cualquier] paso para resolver este problema, mientras no se ofrezca ninguna solución alternativa que puede ser implementada en la práctica. Por consiguiente, este discurso es en sí mismo una crisis humana verdadera, ya que su lenguaje ayuda a nuestra sociedad a escapar de la siniestra realidad». [5]

La caricatura debajo titulada, «Buscando a los Extremistas», fue publicada en el diario saudita Al-Sharq Al-Awsat.

El púlpito es denominado «Los púlpitos del extremismo».

Fuente: Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 6 de octubre, 2007.

* Y. Admon es Compañero de Investigación en MEMRI.


[1] Al-Watan (Arabia Saudita), 14 de mayo, 2007.

[2] Al-Watan (Arabia Saudita), 10 de septiembre, 2007.

[3] Al-Watan (Arabia Saudita), 10 de septiembre, 2007

[4] Al-Watan (Arabia Saudita), 1 de junio, 2007.

[5] Al-Watan (Arabia Saudita), 29 de junio, 2006.

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