«Ni Siria ni Irak pueden reclamar los ríos que surcan Turquía más de lo que Ankara pudiera reclamar parte de su petróleo. Esto es un tema sobre soberanía. Nosotros tenemos derecho a hacer lo que queramos. Los recursos hídricos son de Turquía, los recursos petroleros son de ellos. Nosotros no decimos que compartimos sus recursos petroleros y ellos no pueden decir que comparten nuestros recursos hídricos». – Ex presidente turco Suleyman Demirel[1]

«Los estados con recursos acuíferos deberán, al utilizar un recurso de agua internacional en sus Territorios, tomar todas las medidas apropiadas para evitar causar daños significativos a otros estados con recursos hídricos».[2]

Introducción

Cuando este estudio fue publicado por primera vez en el año 2009, buscó resaltar el creciente peligro de la escasez de agua y de desertificación en Irak como resultado de las muchas construcciones de represas por parte de los países llamados río arriba y por los años de continua negligencia y uso equivocado del agua por el propio Irak. A medida que revisamos la situación 11 años después de la publicación del estudio por primera vez, vemos definir una conclusión ineludible – el peligro en la escasez de agua y una posterior desertificación se han vuelto aún más reales hoy día.

La corrupción masiva ocurrida desde la invasión de Irán en el año 2003 indudablemente ha desviado grandes cantidades de fondos destinados a los proyectos de agua hacia los bolsillos de funcionarios corruptos y a los partidos políticos. Recientemente, la situación se agravó aún más debido a las crisis por partida doble en la propagación del coronavirus y la repentina brusca caída de los precios del petróleo, que proveen quizás hasta el 90% de los ingresos nacionales de Irak, limitando así la capacidad del gobierno para adoptar medidas serias a fin de mejorar la situación, incluso si esta es impulsada por las difíciles circunstancias para hacerlo.

Un artículo reciente en el diario Al-Hura advierte que Irak enfrenta una crisis de agua que está llevando al país al «borde de un abismo». La crisis es el resultado del cambio climático que provocó un incremento de la temperatura y disminución en las lluvias. También es irónico, señala el artículo, que los hospitales hayan sido causa de contaminación por el agua, ya que estos arrojan desechos médicos a los ríos, contaminando aún más el agua.[3]

De manera similar, el diario iraquí Yaqein cita a expertos advirtiendo que «Irak enfrenta una crisis ambiental que amenaza la vida de millones de sus habitantes». La escasez de agua, particularmente al sur de Irak, donde las temperaturas en las provincias del sur aumentan en verano a 130 o incluso 140 grados Fahrenheit, ha llevado a las familias a gastar hasta $56 por mes en agua potable. Con una crisis económica rampante como consecuencia de la pandemia del coronavirus y la escasez de ingresos petroleros, la mayoría de las familias ya no pueden permitirse tal lujo y a menudo, se ven obligadas a beber agua contaminada.[4] No mucho antes de que se publicara este estudio, el autor testificó el 6 de junio, 2007 ante el personal del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos. En su testimonio este advirtió: «El aumento de la contaminación del agua debido a un tratamiento inadecuado es altamente costoso en términos de salud pública, mortalidad infantil, enfermedades transmisibles, salinización de tierras agrícolas y reducción en la captura de peces». Esta declaración sigue siendo válida hasta el día de hoy.[5]

La crisis del agua en Irak

La tierra que conocemos hoy como Irak se llamó en la antigüedad, Mesopotamia, o la tierra de los dos ríos, una referencia a los dos grandes ríos que lo surcan, el Tigris y el Éufrates, que alimentaron la región con agua, permitiendo el crecimiento de una gran civilización y que han suministrado agua a Irak incluso hasta nuestros días. Ambos ríos son alimentados por nevadas y lluvias provenientes del este de Turquía y el noroeste de Irán y descargan sus picos en los meses de marzo y mayo, demasiado tarde para los cultivos de invierno y demasiado temprano para los cultivos de verano. El Éufrates, con longitud de 1.730 millas, fluye a través de Siria, mientras que el Tigris, de 1.150 millas de largo, baja desde Turquía hacia Irak. También existe una red de ríos más pequeños que provienen de Irán, algunos de los cuales se alimentan del Tigris. El flujo anual combinado de los dos ríos principales fue de aproximadamente 80 billones de metros cúbicos. Sin embargo, existe un extenso sistema de desvíos y canales de riego que data de siglos atrás, con más de una decena de grandes proyectos de embalses, algunos sobre los principales sistemas fluviales, pero la mayoría en afluentes.

Irak acusa a Turquía y en menor grado a Siria, de reducir drásticamente el flujo de agua del Éufrates al colocar represas hidroeléctricas que han restringido el flujo de agua, perjudicando el sector agrícola iraquí que ya sufre de décadas de guerra, sanciones y de negligencia. Este acusa a Irán de desviar los principales afluentes de Tigris que han acortado el flujo de agua en el otro río principal.

Según el ministro iraquí de recursos hídricos, Dr. Abdul Latif Jamal Rashid, las necesidades anuales estimadas de Irak son de aproximadamente 50 billones de metros cúbicos, el 60% con origen en el Tigris y el resto del Éufrates. Se estima que la necesidad de agua del país crecerá a 77 billones de metros cúbicos para el año 2015, en un momento en que se espera que el flujo de agua disminuya a 43 billones de metros cúbicos anuales.[6]

La creciente necesidad de agua por parte de los países de la ribera hace que una distribución justa de esta fuente finita sea fuente potencial de conflicto, si no de guerras. En Irak, la creciente escasez de agua amenaza la desertificación de una tierra muy fértil.

Mapa del Irak moderno que muestra los ríos Tigris y Éufrates (Fuente: Globalwater.pbworks.com)

De la abundancia a la escasez

Hace medio siglo, la región buscó controlar el problema de las inundaciones. El Banco Mundial llevó a cabo una revisión y análisis económicos exhaustivos a Irak en el año de 1951. El Banco afirmó en el informe de seguimiento que «el almacenamiento de las aguas del Éufrates y el Tigris y sus afluentes es el principal problema».[7] Hoy día, el tema de las inundaciones, particularmente el causado por el Éufrates, ha desaparecido de la memoria; en cambio, los problemas por partida doble en la escasez de agua y la desertificación confrontan hoy día a aquellos responsables de la toma de decisiones políticas en Irak (véase la fotografía a continuación).

Mujer iraquí sentada en tierra seca al sur de Irak. Fuente: Al-Sharq Al-Awsat, 16 de julio, 2009

De hecho, un informe emitido recientemente por la Asociación Europea del Agua advirtió que Irak pudiera perder por completo las aguas que fluyen desde los dos ríos para el año 2040. El informe fue particularmente pesimista sobre el río Tigris, que pudiera perder 33 billones de metros cúbicos de agua al año debido a las políticas de agua adoptadas por Turquía.[8] La reducción en la cantidad de agua corriente abajo tendría por supuesto un impacto significativo en las instalaciones hidráulicas existentes sobre el río Tigris y que causaría un cambio en el patrón natural del flujo del agua provenientes del río, con repercusiones en los suministros de generar energía a partir de dos sistemas clave de generación de energía hidroeléctrica.[9] Según el informe publicado por la Asociación Europea del Agua, la proporción de agua que fluye hacia Irak ha disminuido en dos tercios en los últimos 25 años y el problema se agravó aún más por la grave sequía en los últimos años. Irak, advierte el informe, se enfrenta a «un verdadero desastre», lo que significaría que el país se convertirá en una extensión del desierto de la Península Arábiga.

Razones por la escasez de agua

Irak depende en gran medida de las aguas superficiales pertenecientes a los dos ríos, que comparte con otros dos países, Turquía y Siria y, en menor escala, con Irán. Cada uno de estos países posee sus propios planes operativos para el almacenamiento y utilización del agua. La construcción de represas y plantas de almacenamiento de agua en los dos ríos y sus respectivos afluentes, en particular Turquía y en menor medida, por Siria e Irán, ha sido la causa principal por la escasez de agua en Irak. El programa turco BPA ya ha tenido un gran impacto negativo en la situación del agua en Irak, que se agravará enormemente cuando se complete la construcción de la represa de Aliso.

Turquía, en violación a la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho de los diferentes usos no-navegables de los canales de agua internacionales, continúa construyendo represas aguas arriba que privan a los países corriente abajo a sus derechos sobre los ríos transfronterizos, ya que este considera que las aguas del Tigris son suyas. El profesor de derecho internacional en la Universidad de Bagdad, Muna Al-Rifa’i ha rastreado los orígenes de las BPA hasta marzo de 1933, cuando el gobierno turco llevó a cabo estudios hidrológicos de las áreas en las que se iban a construir los proyectos del BPA y establecer firmemente esa zona acuífera como propiedad turca.[10]

Para ver el despacho en su totalidad en inglés junto a las imágenes y mapas copie por favor el siguiente enlace en su ordenador: https://www.memri.org/reports/water-crisis-iraq-growing-danger-desertification-0

*El Dr. Nimrod Raphaeli es analista sénior (emérito) en MEMRI.


[1] John Bulloch y Adel Darwish, Guerras por el agua: Próximos conflictos en el Medio Oriente. Londres: Víctor Gollancz, 1993, p. 74)

[2] Naciones Unidas, «Convención sobre el derecho a los usos no-navegables sobre el curso internacional del agua», Artículo 7. Política y ley ambiental, 27/3 (1997), pp.233-337.

[3] Al-Hura, 9 de julio, 2020.

[4] Yaqein.net.politics / 265327, 9 de julio, 2020.

[5] Nimrod Raphaeli, Conflicto potencial del agua en el Medio Oriente, MEMRI, Investigación y Análisis No. 367, 11 de julio, 2007.

[6] Al-Hayat (Londres), 8 de julio, 2008.

[7] Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, el Desarrollo Económico de Irak. The Johns Hopkins Press, 1952, pág. 183

[8] Al-Mada (Irak), 28 de octubre, 2008 y Al-Sabah (Irak), 9 de junio, 2009, citando a un funcionario del Ministerio de Recursos del Agua.

[9] PUKMedia, Iraq, 17 de septiembre, 2007.

[10] Al-Mada (Irak), 28 de octubre, 2008.