La pregunta de cómo combatir el terrorismo islámico preocupa a muchos reformistas árabes que están trabajando para denunciar al pensamiento islamista, animar el pensamiento independiente y crítico, y establecer valores de democracia y derechos humanos en el mundo musulmán. Por ejemplo, en febrero del 2005, un grupo de reformistas entregó a la Naciones Unidas una petición que establece una corte internacional para juzgar a clérigos musulmanes que inciten a la violencia y al derramamiento de sangre. La petición fue examinada por el consejo legal de las Naciones Unidas distribuidas al Consejo de Seguridad del mismo. [1]

Siguiendo a los atentados del 7 de julio en Londres, los reformistas árabes expandieron sus críticas y afilaron sus argumentos, no sólo respecto a los extremistas musulmanes, sino también a los países europeos, particularmente G. Bretaña, el cual permite la actividad extremista dentro de sus fronteras en el nombre de proteger los derechos del individuo. Ellos también aumentaron su crítica a la mayoría musulmana silenciosa y a los intelectuales musulmanes moderados quienes capitulan a las presiones islamistas y no hablan decididamente en contra de esta.

Lo siguiente son algunas de las recomendaciones de los escritores árabes reformistas.

Europa debe cambiar su indulgente tratamiento a los musulmanes extremistas

Una de las más salientes reacciones a los atentados fue la censura de Europa, particularmente G. Bretaña, por su larga política anual de concederle un lugar seguro a los extremistas musulmanes, permitiéndoles que esparcieran sus ideas en las escuelas, mezquitas, y en los medios de comunicación, y darles protección legal – en el nombre de proteger la libertad de expresión. El intelectual saudi Mashari Al-Dhaydi, redactor para el diario de Londres Al-Sharq Al-Awsat, escribió: «El tiempo ha llegado para aquéllos que ocultan un ojo de observar que los enemigos de la libertad, se han desgraciadamente, aprovechado de la atmósfera de libertad proporcionada por los países europeos, para destruir las bases de esta y estrangular cualquier posibilidad para que la libertad nazca como un concepto, y subsecuentemente como una realidad, en los países árabes y musulmanes.

«Ellos han usado la libertad [europea] para esparcir el fanatismo religioso por todas partes. La gente que disemina la plataforma ideológica y política de bin Laden… son los más grandes enemigos de la libertad que los países europeos defienden…

«El terrorismo fundamentalista no conoce fronteras. Cualquiera que piense que puede estar cómodo cerca de un lobo y puede convertirlo en un cachorrito se sorprenderá cuando un día este haga lo contrarío. Un lobo es un lobo, y no puede ser más nada que sí mismo…» [2]

Abd Al-Rahman Al-Rashed, director general del canal de televisión Al-Arabiya Tv y ex- editor del diario en idioma árabe de Londres Al-Sharq Al-Awsat, llamó a la expulsión de los extremistas musulmanes: «Durante más de 10 años ahora, yo y otros escritores árabes hemos advertido contra los peligros de la indulgencia – no tolerancia – en ocuparse del extremismo que se está extendiendo como una plaga entre los musulmanes en G. Bretaña y entre aquéllos que inmigran a G.Bretaña.

«Nosotros nunca entendimos por qué las autoridades británicas le otorgaron asilo seguro a caracteres sospechosos previamente involucrados en crímenes de terrorismo. Por qué G. Bretaña le concede asilo a árabes que han sido declarados culpable de crímenes políticos o de extremismo religioso, o incluso sentenciados a muerte?…

«La batalla que enfrentamos es en contra de la ideología, y opuesta en contra de los propios terroristas. Los grupos terroristas hacen lo mejor de la libertad de expresión y de movimiento, como para premiar a [sus benefactores] esparciendo propaganda entre los individuos neutrales y asustando a sus oponentes.

«Tal indulgencia en nombre del gobierno británico ha permitido a los extremistas árabes y musulmanes buscar un asilo seguro en G. Bretaña, fuera de sus propios países, al punto que los extremistas han superado la moderación…

«El tiempo ha llegado para las autoridades británicas de ser realistas y resueltas respecto al extremismo, antes de que el caos total sea liberado hacia la sociedad británica. En el pasado, les dijimos: ‘Deténganlos!’ Hoy, les decimos: ‘Expúlsenlos.'» [3]

En un artículo en el diario saudita Al-Jazeerah, el redactor Hamad bin Hamad Al-Salami mencionó por nombre a los partidarios de bin Laden que residen en G. Bretaña quienes abiertamente expresaron su apoyo a las operaciones terroristas de Al-Qaeda en los medios de comunicación – por ejemplo, en Al-Jazeera Tv y en el diario árabe Al-Quds Al-Arabi. «Aquéllos [quiénes atacaron] Arabia Saudita, [el nuevo] Irak, Egipto, y otros se han ahora sublevado en contra del país que les alberga y les proporciona trabajo y un sustento. Entre ellos están: [Muhammad] Al-Musa’ari, [Sa’ad] Al-Faqih, Abu Qatada, Abu Al-Muntazar, [Hani] Al-Siba’i, y [Abd Al-Bari] ‘Atwan. Ellos engañan a millones cuando aparecen con sus túnicas y tarbooshes, y a veces con decoraciones [islámicas], exigiendo poseer el conocimiento en las ética del Islam…» [4]

La incitación en Internet debe ser detenida

En otro artículo, Al-Rashed singularizó a la Internet como «la zona preferida por los extremistas»: «La mayoría de los crímenes terroristas están unidos a la Internet… Los asesinatos de un grupo terrorista, y un grupo de extremistas justifica el acto, incita, y recluta a [activistas]». Al-Rashed explica que la Internet se ha convertido en una herramienta eficaz para los terroristas por varias razones: Es fácil de usar, los mensajes alcanzan al público rápidamente, es barato, y no tiene censura. Él sigue declarando que «el medio más importante en corromper el pensamiento de los jóvenes musulmanes a través del mundo es la Internet – no las escuelas – debido a que la gente joven usa la Internet intensamente y por medio de esta aprende sobre incitación, reclutamiento, y educación terrorista». En la manera de ver de Al-Rashed, los portales extremistas deben ser censurados, y debe entenderse que «la fuente de peligro intelectual hoy son los medios de comunicación, incluyendo la Internet». [5]

Intelectuales árabes deben dejar de hablar a dos voces

Los reformistas árabes también criticaron severamente a sus colegas intelectuales. El comentarista egipcio y redactor de Al-Sharq Al-Awsat Muna Al-Tahawi trajo a colación el asunto de las aspiraciones de algunos intelectuales para agradar a su designado público: «El tiempo ha llegado en nosotros de declarar de una manera resuelta que la denuncia escuchada de que siempre que los musulmanes organizan un ataque terrorista – ‘George Bush hizo que lo hiciera’ – es tonto… El tiempo ha llegado para nosotros de dejar de reprender a los demás. Todos nosotros sabemos hasta que punto el extremismo se ha incrementado en nuestras sociedades, pero es fácil ignorar este hecho y decir ‘no somos así’ en lugar de tratar con el asunto…

«Mucho se ha escrito y dicho sobre los grupos extremistas y de los extremistas que encontraron asilo seguro en Londres. Pero no se ha dicho lo suficiente sobre los así llamados intelectuales, que son en efecto nada más los que justifican el terrorismo…

«Escuchando las entrevistas con ellos en los canales de televisión árabes después de los ataques en Londres, uno podría pensar que el propio George Bush y Tony Blair fueron a Leeds, trajeron el grupo de jóvenes a Londres, y apretaron el botón. Los así llamados intelectuales se regocijaron de que el 7 de julio George Bush y Tony Blair aprendieron una lección que nunca olvidaran. Claro, todo esto fue dicho en árabe. Los así llamados intelectuales creen que esto es lo que el mundo árabe quiere escuchar.

«Pero cuando uno lee sus comentarios en los periódicos americanos, uno podría pensar que perdieron la memoria y se olvidaron de todo lo que habían dicho unos días antes en la televisión árabe. De repente, aquéllos que no profirieron ni una sola frase en la televisión árabe sin mencionar a George Bush y a Tony Blair estuvieron cautelosos y tristes. En lugar de reprender a George Bush por todo, ellos le dicen al Washington Post o al New York Times de que están sorprendidos y asustados, y no pueden entender por qué los jóvenes musulmanes se vuelan a si mismos en el sistema de transporte público de Londres…

«El tiempo ha llegado para hablar en una sola voz, y no en dos voces – una dirigida a Occidente [y la otra hacia los árabes]. El mundo árabe está alimentado con violencia, y lo ha padecido grandemente…

«Hablemos en una voz que tome responsabilidad, y comencemos a discutir maneras de surgir de este caos aterrador que nos afectará a todos…» [6]

Los terroristas deben ser separados de sus simpatizantes

El estudioso y redactor egipcio Dr. Mamoun Fandy también se enfocó en el acercamiento hipócrita de los intelectuales árabes al terrorismo. Él argumentó que el deseo de las estaciones de televisión por programación barata les hizo preferir el material extremista disponible para producir costosos programas de calidad superior. Fandy escribió: «Los eventos terroristas en Londres, el asesinato del embajador egipcio en Irak, y el punto de reacción árabe a un problema mayor que el terrorismo – el problema de árabes quienes se identifican con el terrorismo, cuyos números crecen a diario… En Egipto existen ahora un grupo de escritores y editores e incluso políticos que pasan de los 50 años de edad, quiénes toman Viagra político y sienten intoxicación y lujuria cuando maldicen a los Estados Unidos y aplauden a los terroristas. Ellos no entienden que están ventilando llamas que los consumirán a todos, y que ellos mismos están cometiendo suicidio al igual que aquéllos con los coches bomba…

«Desde el 11 de Septiembre, he estado leyendo y escuchando a los medios de comunicación egipcios, y no puedo nombrar a cinco escritores que condenen inequívocamente al terrorismo… Es el Cairo tal fracaso que no contenga ni un solo hombre o mujer que le diga ‘no’ al terrorismo?…

«El discurso terrorista es primero y por encima de todo {programación] de televisión barata… El aumento regular en el número de canales de televisión por satélite árabes, y su perspicaz aspiración por llenar el tiempo en el aire, son las razones principales del crecimiento de la corriente fundamentalista.

«Por ejemplo, cuando comparamos los costos de producción de un vídeo de la [cantante libanesa] Nancy Ajram con el costo de transmisión horas de uno de nuestros más grandes jeques que promueven el terrorismo, encontramos que el costo del vídeo, o de una hora de programación de calidad, puede alcanzar los $20,000 – mientras el precio pagado por la televisión a uno de los jeques por una hora [de material] es, a lo sumo, $1,000…

«La barata [programación] en televisión es la incubadora del terrorismo, y el taller para la creación de un discurso terrorista… Si los Estados Unidos o los países árabes quieren combatir el terrorismo, deben primero que todo empezar separando a los terroristas de aquéllos que simpatizan con el terror… Desafortunadamente, todos los grandes hombres de negocios que comercian con los Estados Unidos y con Occidente se identifican con el terrorismo – si no lo hicieran, por qué ni un solo comerciante de entre los amigos de los Estados Unidos y de Occidente ha sacado algún anuncio en algún diario árabe que condene el terrorismo?… Por qué aquéllos que realmente se benefician de los Estados Unidos y de los dólares occidentales permanecen callados? Por qué son ellos los primeros en poseer estaciones baratas de televisión que esparcen el terror?…» [7]

Los musulmanes deben denunciar a los terroristas; Occidente debe dejar de ser ingenuo

En otro artículo, escrito después de atentado del 23 de julio en Sharm Al-Sheikh, Mamoun Fandy llamó en los musulmanes a emitir decretos religiosos [fatwas] en contra del terrorismo, y luego agregó: «Los musulmanes en el mundo debe tener el valor de rechazar el terrorismo… así como bin Laden y su grupo describen a los musulmanes moderados como seguidores de Occidente y como incrédulos, es tiempo para los líderes musulmanes de proclamar al mismo bin Laden de ser un incrédulo…

«Además, es tiempo de despojarse el título de ‘mezquita’ al lugar dónde son hechas las bombas… los musulmanes moderados pueden boicotear tales mezquitas, porque no tienen el valor necesario para arrebatárselas de los extremistas. Cuando una mezquita se convierte en un lugar dónde las bombas incendiarías son hechas, este deja de ser una mezquita, y debe ser tratado igual a la escena de un crimen…»

Fandy también discutió la candidez de occidente hacia aquéllos a quienes percibe como ‘islamistas moderados: «Yo me he encontrado y he hablado con un número grande de musulmanes, sobre todo en Occidente, quienes denuncian la violencia en público pero dicen en conversaciones privadas que ‘Occidente merece [padecer del terrorismo]’. Además, ellos dicen en público que esto es venganza por lo que está sucediendo en Palestina e Irak. En sus conversaciones privadas, todo lo que he escuchado es odio ciego estimulado particularmente por un sentido de destrucción nihilista, el cual es un virus que ha empezado a tomar posesión de muchos musulmanes, particularmente aquellos que viven en Occidente.

«Muchos condenan a bin Laden, pero desgraciadamente muchos otros no le han condenado de forma alguna. La mayoría de [los últimos] viven en Europa y en los Estados Unidos. Ellos no son células durmientes, como les llaman los ingenuos en Occidente; son células que están extremadamente despiertas, preparados para atacar en cualquier momento.

«Claro, no es útil cuando un ‘buen’ hombre como el Alcalde de Londres Ken Livingstone invita a Yousef Al-Qaradhawi [a Londres], así como tampoco es útil cuando Tony Blair y George Bush invitan a reuniones en el gobierno británico y en la Casa Blanca a gente que en un futuro probable se conviertan en terroristas. Es lamentable que los canales de los medios de comunicación occidentales, particularmente CNN y la BBC, sean anfitriones de activistas islámicos que apoyan el terrorismo y les tratan como expertos y analistas…

«Sólo dos cosas pueden detener el terrorismo:… emitir un fatwa que remueva a bin Laden y a sus partidarios del Islam, y Occidente que deje de ser tan ingenuo sobre los ‘islamistas moderados’. No existe tal cosa como ‘islamistas moderados.’ Existen musulmanes ordinarios que llevan vidas ordinarias, y existen terroristas y gente que probablemente se conviertan en terroristas en el futuro». [8]

Los musulmanes deben prohibir los atentados suicidas por razones morales

Jamal Ahmad Khashoggi, ex-editor del diario saudi Al-Watan, llamó en los musulmanes a prohibir las operaciones suicidas: «El tiempo ha llegado para nosotros de tomar una posición firme y clara que vendrá de las instituciones más altas de la ley islámica y prohibirá, explícitamente y sin excepción, todas las ‘operaciones suicidas.’ No porque Occidente nos está exigiendo esto, ni porque los gobiernos árabes han sido quemados por los fuegos de estas operaciones, sino porque corren opuestas al espíritu y letra del Islam…

«Debemos regresar a la posición ‘fundamentalista’ que se adhiere a la carta y al espíritu del Shari’a y no esté influenciado por la política o por intereses. Esto es lo que los principales clérigos sauditas, tales como el Jeque Abd Al’-Aziz Baz y Muhammad bin ‘Athamin hicieron cuando declararon firmemente que las operaciones suicidas estaban prohibidas. El actual Mufti [saudi] Jeque Abd Al’-Aziz Aal Al-Sheikh ha continuado en el mismo camino. Su posición [contra los atentados suicidas] precedió al ataque del 11 de Septiembre – así no existe espacio alguno para exigir que esto fue debido a la presión americana [sobre Arabia Saudita].

«La llamada a animar y apoyar las operaciones suicidas fue más fuerte en los años noventa, cuando finalmente descubrimos el arma que hace que la sangre de los israelíes fluya y esparza entre ellos el horror que nos han causado. Las aterradoras operaciones suicidas en la longitud y ancho de Israel, en clubes, cafés, y autobuses, han tenido como objetivos a soldados y civiles por igual.

«No nos preocupamos por los niños, los ancianos, y las mujeres que fueron muertos cruelmente. Estábamos enfadados, y permanecemos enfadados, y no notamos la naturaleza traicionera de los ataques, y [el hecho] de que violaran la clara ley religiosa contra el suicidio. Nosotros no consideramos las explícitas instrucciones del Profeta de que los musulmanes deben dar muerte sólo a combatientes, nunca a mujeres ni a niños.

«La rabia nos deslumbró, y disfrutamos los análisis que clamaron de que Israel estaba enfrentando su desafío más difícil desde la guerra de octubre [1973]. Los periódicos publicaron noticias del miedo en Israel, y de la emigración del [país]. Y nosotros les creímos…

«Los dos jeques, [bin Baz y bin ‘Athamin] pertenecen a la escuela salafi que se basa a si misma en el claro texto [del Corán]. Por consiguiente, ellos no le prestaron atención a todas las justificaciones políticas, tal como otros hicieron quiénes clamaron de que ‘se entienda bien la situación y el interés estratégico’, y quiénes se negaron a decretar que las operaciones suicidas estaban permitidas.

«El jeque ‘Athamin fue claro, aunque, cuando le dijo a un hombre que buscaba su opinión jurisprudente referente a éstas operaciones [suicidas]: ‘A mi manera de ver, [él que comete tales actos] está cometiendo suicidio, y será castigado en el infierno’…

«Si sólo pudiéramos esbozar un diagrama de las operaciones suicidas desde que estas se convirtieran en el arma opcional de los guerreros del Jihad, veríamos cómo se han degradado moralmente, al punto de volar a niños en Bagdad y a pacíficos pasajeros en el sistema de transporte de Londres… Cuan sabio sería para todos aquéllos que permiten los ataques suicidas de regresar a la posición fundamentalista religiosa que los prohibe – aun cuando sean clérigos respetados tales como el Jeque Yousef Al-Qaradhawi, o un movimiento con una causa justa, tal como el movimiento Hamas. Favorecer estas operaciones fue un gran error moral, y alejarnos de ellas es una buena virtud…» [9]

Las instituciones religiosas deben tomar medidas prácticas contra los terroristas

Sa’ad Alá Khalil, quien escribe para portales reformistas, también critica a los clérigos musulmanes: «Cuánto tiempo continuaremos nosotros enterrando nuestras cabezas en la arena y pensando que el mundo es ignorante y no conoce nada de nosotros? ¿Cuánto tiempo nos vamos a engañar? Cuan satisfechos estamos si imaginamos que podemos, con declaraciones y telegramas que [condenen el terrorismo], convencer al mundo que nuestro pensamiento y cultura son inocentes del terror…

«No es cierto de que cada musulmán es un terrorista. Pero desde el 11 de Septiembre, no ha sido cada terrorista un musulmán?… Existe algún jeque o alguna autoridad religiosa islámica que niegue la afiliación de estos asesinos y sus líderes al Islam? No le otorgan a bin Laden el título de ‘jeque’, y a veces el título de ‘el jeque mujahid [guerrero del Jihad]’? No encuentran siempre una excusa y justificación para estos asesinos?…

«Los terroristas distorsionan deliberadamente los mandatos del Islam y la imagen de los musulmanes, y así son necesariamente los enemigos del Islam y de los musulmanes. Por qué, entonces, no es tomada una posición religiosa clara y honesta hacia ellos… tales como las posiciones hostiles que estos jeques toman contra algunas de las escuelas musulmanas de pensamiento religioso y sus seguidores. ¿Por qué no secar todas las fuentes de los terroristas, y exigirle una explicación a aquéllos que los animan, a sus seguidores, y de aquéllos que intentan encontrar justificación para ellos? …

«Las instituciones religiosas, y las autoridades religiosas oficiales y extraoficiales, deben tomar medidas verdaderas, no formales, para salvar lo que puede ser salvado. Si no lo hacen, no pasará mucho tiempo hasta que el mundo esté en una sola línea contra el Islam y los musulmanes». [10]

Los musulmanes deben formar una nueva cultura religiosa

Dirigiéndose a la dimensión religiosa del terrorismo, el investigador iraquí Majed Al-Gharbawi llamó a ir más allá del emitir un nuevo fatwa contra el terrorismo para formar una nueva, bien definida cultura religiosa y exponer a aquéllos que se aprovechan de la religión para propósitos políticos. Él escribió:

«El terrorismo en nombre de la religión y del Islam se ha convertido en un verdadero peligro que amenaza la seguridad global y el bienestar de los pueblos… [No quiero] restarle importancia a las razones psicológicas, políticas, y económicas [del terrorismo], pero estas son razones secundarias.

«La razón de esto es la ideología religiosa… Todos los actos sangrientos que golpearon a los musulmanes fueron llevados a cabo en nombre de la religión, y todos los desastres de los cuales el pueblo musulmán ha sufrido fueron en el nombre del Islam. En el nombre de la religión, las guerras han brotado; la sangre se ha derramado; el asesinato ha sido legitimado; los derechos se han revocado; los regímenes han tomado sitio; aquéllos con opiniones diferentes han sido acusados de incredulidad; y musulmanes con opiniones diferentes han sido acusados incluso de herejía… la religión era y sigue siendo una cubierta para justificar actos de terror y para políticas arbitrarias…

«El discurso religioso ha reformado la lógica de los movimientos [islamistas], basados en la burla de la vida y el amor a la muerte, el odio hacia el otro y la auto-glorificación, el abandono de este mundo y [la preparación] para el más allá, satisfaciendo a Alá por medio del sacrificio para obtener cualquier meta.

«El discurso religioso no ha educado a la gente de los movimientos islamistas a adoptar la indulgencia, la misericordia, y la tolerancia hacia el otro – sino más bien ha educado a odiar al otro y planear asesinar y desarraigarlo… El individuo en los movimientos islamistas no fue creado para establecer la tierra y vivir sus vidas, sino más bien para la causa del mundo por venir; [este individuo] aspira que a diario Alá le conceda el martirio para que sea liberado de la carga de responsabilidad, y se ganará el Paraíso y complacerá a Alá por siempre… Esta cultura está completamente desconectada a los valores humanos a los que el Corán llama…

«Cómo es posible tratar con esta manera de pensamiento? … En mi opinión, hasta los fatwas que prohibe esto no ayudarán, debido a que [los clérigos que los emiten] son denunciados por los movimientos islamistas extremistas…

Existe una necesidad de formar una nueva cultura religiosa que delineará las fronteras de las leyes del Shari’a en el Corán, pondrá lo que es característico de la vida del Profeta, y clarificará cuando y cómo la ley es absoluta para cada tiempo y lugar… Luego, existe una necesidad de discutir intensivamente el asunto de abolir los capítulos en el Corán [naskh] y [una necesidad de examinar] si es cierto que el verso de la espada [Corán 9:5] abolió toda la misericordia, indulgencia, y perdón en el Corán… [Igualmente,] existe una necesidad de ver a los primeros musulmanes como los seres humanos con sentimientos, aspiraciones, y metas políticas [y no como divinos]…

«Debemos destapar la vergüenza de todos aquéllos que se han alistado a la religión y a los textos religiosos para sus propias metas políticas y sociales…» [11]

La mayoría silenciosa debe hablar en contra de los terroristas

El renombrado redactor Amir Taheri llamó en la mayoría silente y moderada de los musulmanes en el mundo a hablar en contra de los extremistas que distorsionan la imagen del Islam. Él escribió: «Qué hacemos nosotros acerca de la gente que está preparada para cortejar cierta muerte a cambio de matar a otros? … Lo primero a hacer es no impresionarse por el hecho de que un individuo al que le ha sido lavado el cerebro de su humanidad está listo para morir y matar a otros. La única manera razonable de tratar a tales individuos es como una nueva forma de armamento.

«Igual que todas las otras armas que impresionan cuando son introducidas por primera vez, estos asesinos suicidas continuarán aterrorizando y fascinando hasta que encontremos un antídoto… igual a todas las otras armas, esta nueva arma está diseñada por algunas personas, financiadas por inversionistas, fabricadas en alguna parte, y desplegadas por líderes que pueden ser identificados y destruidos.

«Estas armas humanas están diseñadas y formadas por un flujo constante de propaganda anti-occidental de los canales de la televisión árabe por satélite, por las así llamadas asociaciones islámicas, y las innumerables madrassas (escuelas islámicas) y mezquitas a lo largo del mundo, incluyendo a la propia Londres…

«El ataque de Londres no es el trabajo de un pequeño grupo de personas. Es la fruta amarga de una religión que ha sido secuestrada por una minoría de extremistas, mientras la mayoría observa con preocupación y asombro. Hasta que escuchemos las voces de los musulmanes condenando ataques de este tipo sin palabras [de calificación] tales como ‘pero’ y ‘si’, los atacantes suicidas y los asesinos tendrán una excusa para pensar de que disfrutan del apoyo de todos los musulmanes. La verdadera batalla contra este enemigo de la humanidad comenzará cuando ‘la mayoría silenciosa’ en el mundo islámico haga que su voz sea escuchada contra los asesinos, y en contra de aquéllos quienes les lavan el cerebro, les creen, y les financian». [12]

La guerra al terrorismo requiere extensa actividad intelectual, política y educativa

El comentarista y activista iraquí de los derechos humanos Dr. Kazem Habib señaló varias direcciones para la guerra al terror: «… Las llamadas emitidas por las conferencias y asociaciones, y por los jeques y las fuerzas políticas musulmanas, no pueden detener las operaciones de terror y el derramamiento de sangre en los varios lugares del mundo. Donde hay musulmanes extremistas, no hay motivo alguno en hablar sobre el cómo asesinar a un hombre que no ha cometido ningún crimen está prohibido por el Islam – ya que la mayoría de las escuelas religiosas, la gran mayoría de los imams en las mezquitas del mundo, y la mayoría de los predicadores en los canales de la televisión árabe educan a la violencia y esparcen odio y animosidad hacia gente de otras religiones y otras corrientes de pensamiento. Ellos no reconocen al otro; no muestran tolerancia hacia los no-musulmanes. Es más, diseminan el odio contra musulmanes que no caminan en su propio camino, tratándolos como incrédulos – distinguiéndolos entre asesinar a un musulmán y asesinar a un no-musulmán, y predicar que es permitido asesinar a un no-musulmán pero está prohibido asesinar a un musulmán…

«La mayoría de los imams árabes y no-árabes en las mezquitas en Europa están educando hoy a odiar a Occidente y a odiar las otras religiones, debido a que ven a los pueblos de Occidente como incrédulos que son absolutamente inútiles al Islam… y también los ven como ‘parásitos’ que deben ser quitados, o convertidos al Islam – es decir, transformar el Dar al-Harb en Dar al-Islam … En el mundo musulmán, la educación en las escuelas religiosas y públicas no es nada diferente de lo que está sucediendo en las mezquitas en Europa, sólo que peor. Cada año, estas escuelas producen un grupo grande de terroristas que se esparcen por el globo terráqueo…»

Para combatir el terror, el Dr. Habib propone un programa internacional para combatir el atraso y la pobreza en el mundo, así como también una lucha contra los regímenes totalitarios y tiránicos en los países árabes y musulmanes. Él propone abstenerse de negociar con las fuerzas del Islam político, incluyendo al movimiento de la Hermandad Musulmana, ya que ellos buscan obtener las mismas metas que las fuerzas del terrorismo internacional, sólo sus métodos son diferentes. Él exige un reconocimiento de los gobiernos que permiten la diseminación del odio al otro en sus instituciones educativas, e insiste que las soluciones prácticas sean encontradas para los problemas en las varias regiones en el mundo – particularmente el Medio Oriente – así como sin ellas, las soluciones extremistas surgirán y llevarán a más derramamiento de sangre.

Según el Dr. Habib, «la guerra al terror… requiere de actividades intelectuales intensivas y continuas, de actividades políticas y educativas para luchar el extremista y terrorista pensamiento islámico salafi y el da’wa salafi que llama a establecer un régimen islámico fundamentalista…» [13]

* A. Dankowitz es Directora del Proyecto de Reforma de MEMRI


[1] Unos meses después de la entrega de la demanda, firmada por unos 4,000 intelectuales árabes y kurdos, Bajo el Cónsul de la Secretaria General para Asuntos Legales de las Naciones Unidas Nicolás Michel respondió con una carta a los iniciadores del pedido, los reformistas árabes Dr. Jawad Hashem, Dr. Shaker Al-Naboulsi, y Lafif Lakhdar. Él explicó que el establecimiento de una corte dependía de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o en un acuerdo internacional. Él agregó que una copia de su demanda había sido distribuida a todos los miembros de Concejo de Seguridad. www.metransparent.com, 2 de julio, 2005.

[2] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 12 de julio, 2005. La traducción está basada ambas en el original árabe y en la propia traducción en inglés de Al-Sharq Al-Awsat.

[3] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 9 de julio, 2005.

[4] Al-Jazeerah (Arabia Saudita), 10 de julio, 2005.

[5] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 18 de julio, 2005.

[6] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 18 de julio, 2005.

[7] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 11 de julio, 2005.

[8] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 25 de julio, 2005.

[9] Al-Watan (Arabia Saudita), 19 de julio, 2005.

[10] www.metransparent.com, 13 de julio, 2005.

[11] www.elaph.com, 8 de julio, 2005.

[12] Al-Sharq Al-Awsat (Londres), 8 de julio, 2005.

[13] www.rezgar.com, 16 de julio, 2005.

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