El 19 de julio, 2017 en el diario saudita Al-Jazirah, el columnista Jasser Al-Harbash alabó el sistema judicial israelí que puede enjuiciar a altos funcionarios e incluso condenarlos a prisión, alegando que esta es una de las ventajas de Israel comparado a los de los países árabes, que se caracterizan por la injusticia que daña y perjudica su credibilidad ante el mundo y le sirve a los intereses de la entidad «opresora» israelí.

Dr. Jasser Al-Harbash (Imagen: almnatiq.net)

Lo siguiente son extractos de su columna:[1]

«Cuando un ciudadano está seguro de recibir lo que merece en términos de educación, salud, empleo y condiciones de vida, este puede concentrarse en el ocio y ofrecerle a su patria sus mejores [servicios] de acuerdo con sus conocimientos y habilidades. Es por eso que algunas sociedades son superiores a otras, el secreto de la ventaja de la entidad sionista sobre sus vecinos. Un ciudadano ansioso que se preocupa por [satisfacer] sus necesidades básicas no puede agregar nada de valor [a su sociedad] porque su mente y pensamiento se encuentran paralizados con la preocupación por sus necesidades esenciales diarias.

«Ehud Olmert fue primer ministro de Israel y antes de ese cargo fue el alcalde de Jerusalén, pero su historia de servicio a su pueblo no le ayudó cuando fue condenado por falsificación y fraude y fue condenado a tres años de prisión. Antes de Olmert, [los israelíes] llevaron a prisión al presidente de su país [Moshe] Katsav, por cargos de acoso sexual a una empleada en su oficina, cuando este fue condenado por violación.

«Cuando un ciudadano ve que una de las figuras más importantes y destacadas [en su país] es llevado a la cárcel, este puede moverle el dedo al mundo y decirle: ‘Aquí tenemos justicia!’ Pero examinen y comparen nuestra sociedad con la de nuestros vecinos. Cuando vi al ex primer ministro judío en su pequeña celda (de la cual fue puesto en libertad luego de cumplir dos tercios de su condena), miré hacia otro lado, no porque le tuviese lástima sino porque me recordó la diferencia entre la justicia en la sociedad del opresor [el Estado de Israel] y la injusticia en las sociedades de las víctimas [los árabes] que la rodean. El opresor [Israel] posee una entidad [caracterizada por] la solidaridad y está fundada en la estricta aplicación de la ley respecto a los ciudadanos judíos dentro [del país] y fuera de este y [esto le permite] desatender las demandas internacionales de que se comporta de manera injusta y discriminatoria respecto a otros [pueblos]. [Israel] siempre es percibido por el mundo como un ente honorable debido a la mala situación de sus vecinos, desde su atraso en las ciencias hasta su discriminación de clases y sus guerras internas destructivas.

«Ningún jurista árabe puede convencer a un foro internacional de la validez del problema árabe palestino [ya que] un judío en su [condición] más baja que se encuentre presente preguntará: ¿Cómo se atreve usted a acusar a Israel de injusticia ante la imperante situación en sus sociedades árabes?

«El simple hecho de ver a Ehud Olmert, un ex primer ministro, inclinar su cabeza en confinamiento solitario sólo porque [fue condenado por] malversación de fondos, encapsula la diferencia entre [una sociedad caracterizada por] la solidaridad y [una caracterizada por] el terrorismo y el caos y entre la victoria y la derrota.

 

[1] Al-Jazirah, Arabia Saudita, 19 de julio, 2017.