En un artículo que fue publicado en el diario saudita en Londres Al-Quds Al-Arabi, Ibtihal Al-Khatib, la periodista kuwaití y profesora de lenguas y literatura inglesa en la Universidad de Kuwait, denunció la legalidad de la poligamia en los países árabes y musulmanes. Al-Khatib abordó el tema en el contexto de un permiso especial concedido y otorgado por el gobierno kuwaití a hombres polígamos durante la crisis del coronavirus. El gobierno permitió que tales individuos dividieran su tiempo entre sus esposas, a pesar del estricto bloqueo impuesto en el país.[1] Al-Khatib justificó esta decisión tomada por el gobierno como una solución razonable a un problema, pero afirmó que hubiera sido mejor si el estado hubiese en principio prohibido la poligamia.

Ella argumentó que en un estado civil, las leyes deben basarse en la igualdad entre los diferentes sexos, de modo que lo permitido al hombre también se le permita a la mujer. Pero como la costumbre y la tradición descartan la poliandria, el principio de igualdad implica que la poligamia también debe prohibirse. Ella agregó que la poligamia causa más daño que bien, ya que es fuente de conflictos dentro de las familias que dura generaciones y a menudo termina en los tribunales. Por lo tanto dijo, los países harían bien en seguir el ejemplo de Túnez, que prohibió la poligamia precisamente por estas razones.

Ibtihal Al-Khatib (fuente: Facebook.com/133802209980190)

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo:[2]

«Desde que Kuwait impuso el cierre total del país el 10 de mayo [del 2020], surgió un problema ‘inusual’ pero muy grave para los hombres con múltiples esposas, especialmente para aquellos que lo mantienen en secreto. Estos pensaron que tenían que elegir uno de sus hogares y permanecer allí mientras dure el encierro. El gobierno kuwaití abordó este problema y permitió que el esposo eligiera dos días a la semana para visitar su otro hogar y anunció que ‘la dirección de la [segunda] esposa estaría registrada permanentemente en permisos futuros. ‘Se sucedieron debates muy inusuales sobre este tema y probablemente hubo bromas sobre la división de días y sobre la probable exposición de muchas parejas y lo que esta exposición les haría a ellos…

«Pero aparte de las bromas, el gobierno kuwaití tenía razón en abordar [los problemas planteados por] esta complicada situación familiar durante el encierro y aprobar soluciones flexibles para manejar sus implicaciones. Algunos pensaron que otorgarle este permiso a los esposos polígamos corría el riesgo de propagar la enfermedad. Sin embargo, el debate no debe ser sobre si la decisión del gobierno fue correcta o no, porque el gobierno permite en principio la poligamia y su código legal lo facilita y por ende, el gobierno debe hacerle frente a sus implicaciones. Estas implicaciones causaron que los tribunales se inundaran en demandas y los hogares se llenaron de problemas incluso antes de sucederse la crisis del coronavirus, pero luego, durante la crisis, se formó una fisura dentro de muchas familias, [perjudicando] las relaciones naturales dentro de estas y el gobierno kuwaití… que se vio obligado a lidiar con las consecuencias de ello.

«Esta crisis social, materializada en todos los países árabes y musulmanes que permiten la poligamia, de una forma u otra – y Kuwait es solo [un] ejemplo de ello – una vez más dio lugar a la pregunta de si los estados tienen derecho a prohibir la poligamia por ley, es decir, con el fin de prevenirla, tal como se hace en algunos países del Magreb Árabe [África del Norte].

«A mi manera de ver, si la estructura familiar… es aceptable para todas las partes relevantes, asumiendo que [la poligamia] es un derecho puramente humano y nada controvertido, entonces no se puede prohibir a las partes [contraer tal matrimonio]. Pero las cosas no son tan simples y cada consideración legal se ve compensada por otra consideración legal… y esto debe tenerse en cuenta, de lo contrario, las leyes se volverán discriminatorias y deficientes. [Así que], ¿cómo es que [diversas] consideraciones entran en el tema de la poligamia?

«Primero, en un estado civil, las leyes no deben tener vinculación al tipo de sexo… excepto en casos raros. [Así que] si al hombre se le permite crear una familia de acuerdo a su voluntad, a otros sectores de la sociedad se les debe otorgar el mismo derecho y desde la perspectiva de una ley civil justa, a la mujer se le debe otorgar el derecho de tomar múltiples [esposos también]. Pero dado que esa [opción] es claramente reprensible según las [normas] religiosas, sociales y culturales de las personas, excepto en un puñado de sociedades abandonadas por dios: significa que al hombre no se le puede otorgar un derecho que a una mujer no se le puede otorgar de la misma manera y en un mismo grado.

«Cierto, toda legislación, incluso en su [forma] civil y secular más pura, se ve afectada por las costumbres, tradiciones e interpretaciones religiosas que dan forma a la vida de la sociedad, le guste o no al legislador. Sin embargo, se supone que estos aspectos no deben constituir principal consideración dentro de la legislación, en la medida en que eclipsan los derechos de la gente y el valor de igualdad total entre estos. Lo que no puede ser legislado respecto a la mujer no debe ser legislado respecto al hombre, excepto, por supuesto, en asuntos biológicos que no pueden ser modificados, tales como el embarazo y el parto, que a veces requieren de leyes muy especiales…

«Segundo, las leyes deben tener en cuenta el costo y beneficio de una cierta ley dada. Esta fue la consideración presentada por Túnez, por ejemplo, cuando revocó la ley que permitía la poligamia.[3] Cuando el gobierno [tunecino] se enfrentó al argumento de que [prohibir la poligamia] puede hacer que los hombres incurran en violaciones y en pecados [religiosos], este respondió que el deber del gobierno era proteger a la población en esta vida y no [salvarlas] del fuego del infierno [en la próxima vida]. El gobierno es una institución terrenal que regula la vida terrenal de la población, les impide ser crueles entre sí y los trata de acuerdo al [principio] civil de igualdad. Cualquier cosa más allá de esto cae dentro del área del individuo y no de una institución civil como el gobierno. Además, la poligamia causa demasiados problemas que llevan a las familias a los tribunales y crean hostilidad y odio entre medios hermanos y hermanastras, [hostilidad y odio] que perduran y dividen a las familias… Si la memoria nos sirve de algo, eso fue uno de los argumentos del gobierno tunecino. Ya que la poligamia trae consigo una segunda esposa, que comparte el hogar de la primera esposa, así como también su dinero y los derechos de sus hijos. El gobierno tunecino cree que tiene un deber hacia la mujer y sus hijos como ciudadanos y que esto es parte del papel del estado. Sin embargo, no se considera responsable de evitar que los hombres violen las leyes del Islam, porque eso es responsabilidad personal total del individuo.

«Pero dado que [Kuwait y otros países musulmanes] permiten la poligamia por ley, estos deben [también] lidiar con sus implicaciones durante una crisis mundial aterradora como la que estamos experimentando actualmente. Por lo tanto, los estados donde se permite la poligamia deben tener en cuenta la situación y conceder [permisos] especiales, incluso si esto aumenta el riesgo de propagación de la enfermedad. El estado debe otorgar estos permisos porque es el que permitió que comenzara dicho comportamiento [de la poligamia].

«Pero lo mejor y más justo hubiese sido abstenerse de legitimar la [poligamia] basada en las costumbres, tradición o alguna interpretación religiosa. [Porque], más allá del hecho de que [legitimarla] no es un acto civil, esta crea un proceso social muy complicado y circunstancias humanas que requerirán de más leyes a futuro… y soluciones aún más extrañas y complicadas [que los propios problemas].

«Desde una perspectiva legal, la inclinación siempre es aprobar leyes que otorguen a las personas la libertad de elegir su estilo de vida y la estructura de sus familias… Pero esto no debe hacerse de manera que genere discriminación basada en el tipo de sexo, raza, religión o cualquier otro factor físico o ideológico. [Además, la ley] no debe causarle a la gente y a la sociedad más daño que bien. Esta es sin duda una ecuación difícil, pero un estado civil estable solo puede surgir si se establece esta [ecuación]».


[1] Véase por ejemplo. Al-Khalij (EAU), 18 de mayo, 2020; Twitter.com/Almajlliss, 17 de mayo, 2020.

[2] Al-Quds Al-Arabi (Londres), 21 de mayo, 2020.

[3] Túnez, que prohibió oficialmente la ley al recibir su independencia en 1956, fue el primer país árabe en prohibir esta práctica y sigue siendo uno de los únicos países de mayoría musulmana en hacerlo.

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