En el 11avo aniversario del 11 de Septiembre, Jean Aziz, columnista del diario libanés Al-Akhbar, cercano a Hezbolá, afirmó que los repetidos errores de la política estadounidense en el Medio Oriente y con el mundo islámico podrían conducir a otro 11 de Septiembre. Este también reiteró varias teorías de conspiración en relación con los ataques.
A continuación se presentan extractos de su columna:
«… La tinta usada para relatar [los] acontecimientos del 11 de Septiembre no se secará en su 11avo aniversario, ni siquiera décadas después, ya que las teorías de conspiración no han disminuido. ¿Cómo pudo el Boeing 757 del vuelo pautado 77, que según la versión oficial de los hechos se estrelló contra el Pentágono, lograr completar un giro de 330 grados en el aire a 530 kilómetros por hora, descender 7.000 pies en sólo 2,5 minutos, y estrellarse contra el muro del Departamento de Defensa norteamericano? Horas más tarde, ¿cómo pudo hizo el Edificio 7 adyacente al [World Trade Center], el cual albergaba la CIA y la sede del Servicio Secreto, colapsar sin ninguna explicación lógica y sin haber sido golpeado por ninguno de los aviones [que chocó contra las Torres Gemelas] – mientras que incluso las ventanas de los edificios adyacentes se mantuvieron intactas? Esto además de los miles de informes y hechos sorprendentes en el libro de Thierry Meyssan, la película de Michael Moore, y millones de portales que tratan con la conspiración del ’11 de Septiembre’…
«[Pero] detrás de todos estos mitos yace un hecho sólido que sustenta los acontecimientos del 11 de Septiembre, y que es la crisis y el conflicto entre los norteamericanos encargados de tomar decisiones y la entidad islámica central – o, para ser más precisos, la entidad sunita. Mucho se ha escrito sobre esta relación… pero no se ha propuesto respuesta o solución alguna [a la crisis y al conflicto]. Además, la respuesta inicial de Estados Unidos a los acontecimientos solo exacerbaron el problema, y amplió la brecha entre los dos mundos [es decir, los Estados Unidos y el mundo islámico]…
«Después de años de guerra [en Irak], Washington anunció su derrota y envió al equipo de Bush a jugar golf por toda la eternidad. [Los Estados Unidos] salieron de Bagdad algo humillados, casi pidiendo disculpas a los talibanes antes de abrazarlos en Doha, y comenzar a prepararse emocionalmente para invitar al Mula ‘Omar a que visite la Casa Blanca sobre la misma motocicleta en la que huyó hace alrededor de una década.
«[Luego] Obama llegó con una nueva percepción: Asesinemos a Bin Laden, cuyo escondite se conoce desde hace algún tiempo, y luego haremos caer a algunos de los regímenes tiránicos que establecimos en el mundo islámico hace unas décadas. [También] permitiremos que la Hermandad Musulmana tome el poder, luego los pondremos a prueba, y esperamos.
«Hasta el día de hoy, Obama se ha saltado los principios de la democracia. No ha garantizado los derechos fundamentales – los ‘jus cogens’ (principios, normas y leyes perennes) que fueron pisoteados entre Dahshur – quemados por una franela [1] – y el ataque a lápidas de tumbas en Libia. [2] Asimismo, este no se ha asegurado el principio del [libre] intercambio de puntos de vista dentro del régimen [egipcio], y ha [sido insensible] acerca del riesgo de que la [versión democrática] de la Hermandad Musulmana consagrara el principio de ‘un hombre, un voto, una vez’. Este se conformó con las urnas, señalando como prueba de que él [es decir, el propio Obama] debería ser reelecto… Este percibe al [Presidente egipcio Muhammad] Mursi como alguien que defiende las fronteras de Israel… y a [‘Abd Al-Hakim] Belhadj [3] y a sus mujahideen como los que permanentemente no permitieron que Gadafi revelara secretos escandalosos.
«Y ahora este [Obama] descansa. ¿Por cuánto tiempo? Ciertamente no mucho.
«Este es el segundo ‘coqueteo’ de Washington con los mujahideen, luego de la teatralidad del Presidente Reagan en la década de los 80. La [conducta de Obama] seguramente nos guiará hacia un nuevo desastre, que pudiese comenzar con Palestina, o con la nueva generación islámica en Europa, o con la islamización de Oriente, o incluso con otro 11 de Septiembre. Y por qué no? La historia se repite a si misma sólo para aquellos que no aprenden de esta». [4]
[1] Violentos enfrentamientos entre coptos y musulmanes estallaron en la localidad egipcia de Dahshur después que una planchadora copta accidentalmente le quemó la camisa a un musulmán.
[2] Posiblemente una referencia al destrozo de tumbas de soldados británicos e italianos de la segunda guerra mundial en Bengasi. También recientemente, tumbas de jeques sufíes fueron destruidas en Libia, muy probablemente por salafistas.
[3] ‘Abd Al-Hakim Belhadj, antiguo líder del Grupo Combatiente Islámico Libio quien pasó seis años en una prisión en Libia. Fue puesto en libertad después de abandonar el Jihad. Durante la revolución en Libia, Belhadj tomó un papel activo en la toma de Trípoli, recientemente fundó el Partido Al-Watan.
[4] Al-Akhbar (Líbano), 11 de septiembre, 2012.





