El asesinato de George Floyd cometido por un oficial del cuerpo de la policía de Minneapolis recibió mucha atención en la prensa estatal del régimen sirio, un régimen ampliamente acusado de cometer crímenes de lesa humanidad, tal como evidencia, entre otras cosas, la Ley de Protección Civil César Siria, aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en el año 2019, la cual sanciona al régimen sirio y a cualquiera que lo ayude. Los diarios del gobierno sirio y especialmente el diario Al-Thawra, declararon que el tema sobre George Floyd es prueba de la hipocresía estadounidense, que pretende defender la democracia y la libertad, pero que a la vez emplea el racismo y el terrorismo en contra de sus propios ciudadanos y contra otros países. Los artículos también criticaron a los países en Occidente que son miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU), diciendo que pretenden respetar los derechos humanos pero se hacen la vista gorda ante los crímenes de guerra de los Estados Unidos en el mundo y a su racismo contra sus propios ciudadanos.

Lo siguiente son extractos traducidos de varios de estos artículos en el diario Al-Thawra:

Estadounidenses protestando por el asesinato de George Floyd (fuente: Aljazeera.com, 3 de junio, 2020)

Occidente y el CSNU se abstienen de condenar a los Estados Unidos ya que están subordinados y son cómplices en sus crímenes 

El editor en jefe del diario Al-Thawra ‘Ali Nasrallah, escribió un artículo criticando a los países en Occidente por lo que llamó su silencio respecto el incidente ocurrido a George Floyd. Este escribió: «Ha pasado una semana completa desde el repugnante acto brutal y racista, pero el [resto del] Occidente ‘civilizado’ no ha dado ninguna respuesta adecuada a la situación, ni siquiera en la forma de una mínima [afirmación de] fe en la democracia en la que este pretende creer…

«¿Que significa todo este miedo, cobardía e [indiferencia]? ¿Es porque Occidente es similar a los Estados Unidos en términos a su régimen racista… o porque el antiguo continente occidental [es decir, Europa] le teme a los Estados Unidos? ¿O porque [Europa], incluyendo a todos aquellos que los componen, le pertenece a [Estados Unidos] en primer lugar y es una de las herramientas que utilizan los [Estados Unidos] para de esta manera perjudicar a los pueblos y gobiernos de países a lo largo y ancho del mundo?

«¿Por qué el Consejo de Seguridad internacional – que Estados Unidos ha convertido en un ala de su Departamento de Estado y que [Estados Unidos] dirige, ocupa y agota [al] liderar las luchas políticas y diplomáticas dentro de este, en violación de la Carta constitucional [de la ONU] y de todas las propias decisiones [del Consejo] – aún se encuentra cerrada y no ha pronunciado una sola palabra para condenar el racismo y las acciones del régimen estadounidense?

«Este mundo tiene que cambiar y transformar su orden de [gobernar], cambiar sus instituciones y sus organizaciones. Es hora de que se libere la mentira de la democracia y de las libertades adaptadas a las dimensiones del comportamiento imprudente y racista de los Estados Unidos, [comportamiento] que el impotente Occidente, sometido a los Estados Unidos, es cómplice y parte de este… Es hora de que el mundo alce su voz contra aquellos que aplican un doble discurso hacia todas estas situaciones…»[1]

Otros países en Occidente son tan culpables como su amo estadounidense, si no más

El columnista del diario Al-Thawra Nasser Mundhir, acusó a Occidente de hipocresía por tratar a Estados Unidos de manera diferente al cómo trata a otros países. Este escribió: «¿Hasta cuándo el mundo seguirá siendo rehén de la política de doble discurso impuesta por los Estados Unidos y adoptada por los países coloniales occidentales que dependen de la voluntad de Estados Unidos? Esta pregunta se ha vuelto más apremiante hoy día, ante los actos de racismo y opresión estadounidenses contra ciudadanos de color [estadounidenses] y contra otras naciones. La paradoja es que los países que se unen en torno a la bandera de la subyugación a Estados Unidos mueven cielo y tierra [para ayudar] a los Estados Unidos cuando este desea perjudicar a otro país con el pretexto de [preservar] los derechos humanos, pero sus funcionarios permanecen en silencio cuando ven los crímenes racistas perpetrados por Estados Unidos [transmitidos] en las pantallas de televisión de todo el mundo.

«Algunos estados miembros del CSNU, como por ejemplo Francia y Gran Bretaña, se hacen la vista gorda ante los crímenes racistas de los Estados Unidos y no se atreven a exigir una reunión de emergencia del CSNU para condenarlos o discutir los crímenes de la administración Trump contra sus ciudadanos de color. [Pero] estos mismos países, así como los propios Estados Unidos, utilizan el CSNU para avivar las llamas de la guerra terrorista contra Siria y [también] lo utilizan, así como muchos otros consejos e instituciones internacionales, para legitimar los ataques estadounidenses contra numerosos países y pueblos. Además, estos países han utilizado todas sus capacidades para defender a los terroristas en Siria y les han brindado y continúan proporcionándoles todo tipo de asistencia militar y logística, pero son incapaces de pronunciar una palabra en defensa de los afroamericanos en los Estados Unidos o exigir que las autoridades estadounidenses detengan sus acciones terroristas. Si lo hacen, se acusarán a sí mismos, ya que no son menos culpables que su amo estadounidense; de hecho, incluso pueden superarlo en sus políticas de violencia y opresión cuando sus gobiernos enfrentan oleadas de protestas [por gente] que exige sus derechos más básicos y legítimos. Esto ha sucedido en muchas capitales en Occidente».[2]

El envoltorio de la democracia que oculta el racismo de la administración estadounidense ha sido eliminado 

El columnista del diario Al-Thawra Bashar Muhammad, escribió: «… La ubicación del lugar del crimen [donde se cometió el asesinato de George Floyd] y la identidad del criminal no es de sorprender, porque la historia de Estados Unidos y sus administraciones está repleta de crímenes racistas contra sus pueblos indígenas y contra su población afroamericana. Esto se suma a los crímenes de guerra perpetrados por Estados Unidos fuera de sus fronteras, desde Vietnam y Corea hasta Afganistán, Irak y Siria, sin mencionar su uso sistemático y deliberado de armas prohibidas por las convenciones internacionales. La comunidad internacional no se atreve a acusar al ‘policía del mundo’ [es decir, los Estados Unidos] de cualquier [delito en los dominios de] derechos humanos, racismo o de democracia, para quien se oponga [a los Estados Unidos] puede, gracias a su poder, ser sometido a un acoso económico o a sus medios de terrorismo. [Estados Unidos] se presenta a sí mismo como el líder del mundo libre y como el principal defensor de las libertades, pero estas consignas vacías se vuelven agua frente a los gritos de los manifestantes, que pueden hacer que los líderes en la Casa Blanca se escondan en un sótano oscuro por primera vez en la [historia] de los Estados Unidos. Por lo tanto, el envoltorio de la democracia y las consignas sobre derechos humanos, utilizados por las administraciones estadounidenses consecutivas para embellecer su política interna y externa, han sido barridos en su totalidad».[3]


[1] Al-Thawra (Siria), 2 de junio, 2020.

[2] Al-Thawra (Siria), 2 de junio, 2020.

[3] Al-Thawra (Siria), 2 de junio, 2020.