Recientemente, figuras públicas cercanas al régimen sirio han comenzado a hablar abiertamente en contra del Presidente sirio Bashar Al-Assad. El 23 de mayo del 2011, Talal Salman, dueño del diario pro-sirio libanés Al-Safir, publicó un artículo llamando en Assad a poner fin a la violenta represión de las protestas en su país, iniciar un diálogo sincero con la oposición y promulgar amplias reformas en lugar de limitarse a las apariencias. Críticas similares fueron expresadas el mismo día por el líder druso Walid Jumblatt en su columna semanal en Al-Anbaa, el diario del Partido Socialista Progresista, que este dirige y en un artículo el 31 de mayo del director de la junta editorial Sati’ Al-Din.

Cabe señalar que el 30 de mayo, el diario libanés Al-Akhbar informó que el Secretario General del Hezbolá Hassan Nasrallah, se había reunido con el Presidente Al-Assad varias veces y que los dos habían discutido las reformas en Siria. [1]

Lo siguiente son extractos de los tres artículos.

Salman: Assad debe implementar una reforma verdadera

El propietario de Al-Safir Talal Salman escribió: «El sonido de disparos en Siria casi ha ahogado el hablar de la reforma que el Presidente Bashar Al-Assad se comprometió a implementar. También está poniendo fin al diálogo [nacional] por el cual este estableció una comisión presidencial – [una comisión] que [todavía] tiene que publicar algo relacionado con su plan de trabajo, en referencia a quien ha sido invitado a participar en [sus deliberaciones], o acerca de un plazo claro para completar su labor.

«Los eventos en la seguridad opacaran a todos los demás y las relaciones entre las dos partes se han [deteriorado]. El estruendo de los tanques y el eco de los cánticos de los manifestantes continúan siendo más fuertes, mientras que el régimen está ocupado poniendo en escena impresionantes funerales para oficiales, soldados y personal de seguridad, con una amplia cobertura en la televisión siria.

«Al mismo tiempo, los canales de televisión árabes de los estados petroleros, uno tras otro, transmiten los gritos de los manifestantes, el número de sus muertos e imágenes borrosas [de sus rostros] y sus estandartes…

«En los medios oficiales [sirios], los epítetos ‘soldados de la guerra civil’, ‘los criminales’, ‘las bandas armadas’, ‘los mentirosos’ y ‘los embaucadores’ – y peor aun – se repiten una y otra vez, pero quienes son exactamente? Quién los está [supuestamente] incitando y enviando a través de Siria?

«[De acuerdo con los medios de comunicación oficiales sirios], ‘la conspiración es manifestada a todos’, pero nadie conoce la identidad de los conspiradores, cuyo número y áreas de operación aumentan todos los viernes – junto con su audacia creciente, [manifiestan en sus] ataques contra las instituciones del [estado] en casi toda Siria…

El fuego de los disparos está matando el diálogo

«La pregunta más importante es: ¿Dónde está el Presidente sirio Bashar Al-Assad… ¿Por qué no adoptar una serie de medidas que demuestren que es serio en lo que respecta a la concesión general de las libertades y reforma del régimen para satisfacer las aspiraciones del pueblo?…

«¿Por qué disparar a matar en Der’a cuando, con algo de sentido, las cuestiones podrían haber sido resueltas [pacíficamente]?… Hoy día Siria se encuentra inmersa en una anarquía de sangre. El fuego de las balas está matando el diálogo en lugar de abrirle las puertas a la reforma, ni las procesiones fúnebres acercan más a [Siria] a estas puertas, que están bloqueadas por tanques.

«[Assad] llenó el aire con promesas de reforma, [pero] estás son oscurecidas por el hedor de la pólvora. A pesar de todo esto, ‘el joven presidente’ no ha apelado al herido pueblo [sirio]. Este se reúne [sólo] con aquellos con los que las ‘agencias [de seguridad]’ le asesoran que se [reúna]… Este les escucha y estos escuchan de él promesas de que la crisis pronto terminara. Luego, después de los rezos del viernes, resuenan los disparos, las promesas al instante se [desmoronan] y se desvanece la esperanza de cambio.

«[Esto también] abre las puertas a la intervención extranjera, en un primer momento bajo las consignas de humanismo, que de inmediato cambian a condenas políticas y a [sanciones económicas, en un esfuerzo por] crear una impresión de que el ‘extranjero’ tiene más compasión por el pueblo sirio y se preocupa más por la reforma y los derechos humanos que el propio estado…

«Es obvio que habrá más y más preguntas destacando la gravedad de la crisis y su peligro: ¿Dónde está el ‘joven presidente?’ ¿Por qué no sale a atraer a la gente con un plan práctico de reforma? ¿Por qué permite que la [esfera pública este dominada por] los enfrentamientos sangrientos entre las fuerzas de seguridad y ‘elementos desenfrenados’, o por una pequeña escala de consultas con aquellos que son incapaces de tratar con el pueblo y convencerlos de que existe, de hecho, una resolución seria en el horizonte? ¿Por qué [este] no detiene el fuego de disparos en las plazas, a fin de crear el ambiente más básico necesario con el fin de iniciar el anhelado diálogo, como un primer paso hacia la resolución del problema que se está librando y avanza hacia una guerra civil?…»

La violencia sólo conduce a la oposición a aumentar sus exigencias

«Las demandas originales son bien conocidas, pero la opresión en curso ha elevado el nivel de estas demandas, que [ahora] involucran al propio régimen… Es Bashar Al-Assad quien tiene ahora la palabra, con la condición que la haga rápido y presente al pueblo con sus promesas de reforma en la forma de un plan de trabajo elaborado por todas las fuerzas que operan dentro de la sociedad siria… ¿Dónde está él y ¿por qué no recurre al pueblo sirio y presenta su plan para hacerle frente a la crisis?…

«Esta es una crisis política peligrosa – la crisis de un régimen que ha tomado gran interés en los [asuntos] externos sin tener en cuenta los [domésticos]… Esta es una crisis fatal que los militares no pueden resolver, por el contrario, el uso de la fuerza [militar] sólo complica las cosas y ponen a prueba el futuro de todo el régimen…

«El joven presidente, Bashar Al-Assad, tiene la palabra, a condición de que no se detenga mucho y que, en lugar de ‘tendenciosas’, [sus] declaraciones sean decisivas y comprometidas con la reforma – [una reforma que] no necesita del liderazgo eterno del partido [Ba’ath]… a fin de redactar el plan y sus cláusulas y determinar un calendario para su implementación. [Es Assad quien] debe tomar una decisión y nadie más…» [2]

Jumblatt: Assad debe cambiar drásticamente su enfoque de la situación actual en Siria

En su columna semanal en Al-Anbaa, Walid Jumblatt, escribió: «… Debido a la preocupación por Siria, su seguridad nacional y unidad, su estabilidad interna y su fuerza, del [deseo] de conservar su influencia política en la región y su papel de liderazgo en enfrentar los planes [occidentales] de dividir a [los países de la región], [en consideración] a los grandes desafíos que enfrenta el mundo árabe, en luz de la delicada situación política del conflicto árabe-israelí y de un deseo de continuar la política de dividir a Siria en el aislamiento [internacional] a la que fue sometida después del 2005… Reitero la importancia de iniciar un diálogo con todos los sectores [de la sociedad siria] y evitar así la violencia y la escalada de tensiones.

«[Esto sólo puede lograrse] a través de una investigación seria e inmediata en la serie [reciente] de acontecimientos, a través de la liberación de los prisioneros y a través de la promulgación de las reformas más esenciales [necesarias] para salir de la actual crisis.

«Hago un llamado al Presidente Bashar Al-Assad – quien está dotado con el mayor coraje y quien, a lo largo de los años, ha lidiado con una tremenda presión política y ha podido sacar a Siria del bloqueo que a esta se le impone – para iniciar rápidamente las medidas que garanticen un cambio amplio en [su] aproximación a la situación actual y a los retos que enfrenta Siria. Esto [lanzara] un nuevo enfoque que permita a [Assad] responder a las legítimas demandas [del pueblo], sin que Siria se deteriore en la división y el desgaste, como muchos esperan [sea así]…» [3]

Nur Al-Din: Ignorando a la oposición podría allanar el camino a una invasión occidental

Nur Al-Safir, director del consejo editorial Sati’ Nur Al-Din señaló que «para denunciar la cumbre [de la oposición siria, celebrada en Turquía el 31 de mayo], como parte del complot contra Siria y su régimen [y llamar a] sus participantes agentes extranjeros, [es] perder la única oportunidad del régimen y la calle de salir del impasse en [que se encuentran actualmente]…

«[Este puede] allanar el camino para que la oposición celebre nuevas cumbres en París, Londres, Bruselas o Washington – [cumbres] que recuerdan a aquellos detenidos por la oposición iraquí antes de la invasión [occidental] en el 2003». [4]


[1] Al-Akhbar (Líbano), 30 de mayo, 2011.

[2] Al-Safir (Líbano), 23 de mayo, 2011.

[3] www.psp.org.lb, 23 de mayo, 2011.

[4] Al-Safir (Líbano), 31 de mayo, 2011.