El 8 de septiembre, 2018 un tribunal egipcio dictaminó sentencias de muerte a 75 activistas de la Hermandad Musulmana que participaron en las manifestaciones en Plaza Rabaa Al-Adawiya en el 2013,[1] entre ellos altos miembros de la organización tales como ‘Issam Al-‘Arian y Muhammad Al-Baltaji, así como también el predicador Safwat Hijazi. Los informes de estas sentencias de muerte provocaron indignación internacional, especialmente en Occidente y por parte de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos Michelle Bachelet, quien afirmó que a los acusados ​​no se les había enjuiciado justamente y que, si estas son llevadas a cabo, las sentencias equivalen a «un grave e irreversible error judicial».[2] La Unión Europea expresó críticas similares.[3]

La cancillería de Egipto rechazó esta crítica y acusó a la ONU y a la Unión Europea de no ser «objetiva» y de infringir la soberanía de Egipto y su sistema de leyes. Esta destacó que «las instituciones egipcias están decididas a continuar en hacer cumplir su autoridad de conformidad con la constitución egipcia» y que «Egipto se encuentra comprometido al principio de no-injerencia en los asuntos internos de otros países, de conformidad con la Carta Magna de la ONU”.[4]

En respuesta al rechazo de Egipto a las críticas internacionales, el ex-parlamentario egipcio ‘Amr Al-Shobaki, hoy columnista del diario Al-Masri Al-Yawm e investigador del Centro Al-Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, publicó un artículo en que atacó la postura egipcia y afirmó que el país no debe ignorar las críticas internacionales y en especial la crítica generada en Occidente, respecto a los derechos humanos. Escribió que Egipto pudiera haber mejorado su imagen en el mundo publicando el fallo del 4 de julio, 2018 de su corte de apelaciones que eliminó a decenas de activistas de la Hermandad Musulmana de las listas de organizaciones terroristas de Egipto. También condenó a varios periodistas que, en lugar de criticar estas sentencias de muerte, se quejaron de que más de estas debieron haber sido dictadas. Al-Shobaki llamó a Egipto, ya que es parte del mundo contemporáneo y dada la desesperada necesidad por inversiones de Occidente, el reconocer sus errores y formular pautas para enfrentar a la comunidad internacional que serán útiles para el país y sus ciudadanos.

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo:[5]

‘Amr Al-Shobaki (imagen: xn-mgbaj7gld.xn-wgbh1c)

«… Es necesaria una actitud política general que no responda con una condena generalizada a las declaraciones de la ONU, los informes de organizaciones de derechos humanos o los artículos de prensa internacional [que critican a Egipto] y por una perspectiva amplia que comprenda la situación política de Egipto y aborda el tema de cómo nos enfrentamos con el mundo exterior.

«Es posible que, luego de varias campañas organizadas en los medios de comunicación dirigidas a convertir al público [egipcio] en [un grupo de] tontos, surgieron algunas preguntas retóricas, tales como: ‘¿Necesitamos el mundo exterior?’ y ‘¿Podemos triunfar económicamente como China y así compensar nuestra debilidad sobre el dominio de los derechos humanos?’ [La respuesta es que] Egipto definitivamente necesita del mundo exterior y no es capaz de obtener ningún logro económico sin inversiones extranjeras, especialmente después de perder gran parte de su infraestructura industrial, habiendo sido esta la mayor de la región y construida durante la década de los años 60 – Ya sea por negligencia deliberada o por programas de privatización que sufrieron por falta de planificación y por corrupción. En los últimos 40 años [Egipto] se ha convertido en parte del sistema global, económica y políticamente.

«Los derechos humanos y las sentencias [justas] son ​​temas que se debaten intensamente en Occidente, a pesar del hecho de que Trump está en el poder en los Estados Unidos y los derechos humanos [en los países árabes] no están en la cúspide de su lista de prioridades, ya que este cree que todos estos valores son incongruentes con las naciones árabes. Incluso si las relaciones exteriores de Egipto se centraran en Rusia y China [en lugar de los Estados Unidos], nuestra situación económica y política aún sería mucho peor que la de [Rusia y China]. [Por lo tanto], no puede evitarse un debate serio sobre el tema de política interna y la condición de los derechos humanos, no por el bien de Occidente y la ONU, sino por el bien de los ciudadanos egipcios.

«El país pudo haberle comercializado al mundo los fallos del Tribunal de Apelación [egipcio] [del 4 de julio, 2018] que removió a [Mohamed] Aboutrika[6] y a decenas de otros de la lista de terroristas designados, especialmente considerando que las reciente sentencias de muerte [de los 75 miembros de la Hermandad Musulmana] serán examinadas por [el mismo] tribunal… [Si Egipto hubiese hecho esto] hubiese mejorado ligeramente su imagen ante los ojos del mundo.

«Desafortunadamente, algunas de nuestras figuras de los medios de comunicación afirmaron que se dictaron muy pocas sentencias de muerte, mientras que ciudadanos de cualquier país normal lamentan que exista la pena capital [en lo absoluto], incluso si esta es justificada, ya que es un signo de fracaso político y social, incluso si [en el caso egipcio] el responsable principal [del fracaso] es la Hermandad Musulmana.

«La respuesta a la declaración de la ONU no puede ser un mero rechazo. Más bien, debemos reconocer nuestros errores y enmendarlos y de esta manera reconocer que somos parte del nuevo mundo… en el que nada puede ocultarse».


[1] Estas manifestaciones, parte de las protestas generalizadas y prolongadas celebradas en el verano del 2013 por partidarios de Muhammad Morsi luego que el ejército lo expulsara de su cargo como presidente de Egipto, fueron dispersadas por las fuerzas pertenecientes a los aparatos de seguridad. Cientos de manifestantes fueron asesinados en el curso de su dispersión. Los 75 miembros de la Hermandad Musulmana fueron acusados ​​de planear ataques terroristas, entre otros cargos. Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 5407 – Columnista pro-Hermandad Musulmana sobre la dispersión de las protestas de brazos cruzados pro-Mursi en el Cairo: el régimen golpista sigue el camino de la solución final propuesta por Hitler; Columnista anti-Hermandad Musulmana: La Hermandad Musulmana ‘quiere someter a la patria y al pueblo a la ley de la jungla y al gobierno del terrorismo’, 14 de agosto, 2013.

[2] News.un.org, 9 de septiembre, 2018.

[3] Dailystar.com.lb, 11 de septiembre, 2018.

[4] Al-Yawm Al-Sabi (Egipto), 11 de septiembre, 2018.

[5] Al-Masri Al-Yawm (Egipto), 11 de septiembre, 2018.

[6] Un conocido futbolista egipcio que se opuso a la conducta de las fuerzas de seguridad en la revolución de enero, 2011 que llevó a la Hermandad Musulmana al poder. En enero del 2017, un tribunal egipcio le colocó en la lista nacional terrorista de Egipto y le ordenó congelar sus activos por la acusación de que este los utilizo para financiar a la Hermandad Musulmana. Sin embargo, en julio, 2018 el alto tribunal de apelación de Egipto anuló esta decisión, eliminando a Aboutrika y a más de 1500 otros de la lista (Aljazeera.com, 19 de enero, 2017; 4 de julio, 2018).