Por: Alberto M. Fernández*

El comediante George Carlin presentaba en su monologo las famosas siete palabras sucias que uno no podía decir en televisión. La academia en estos días parece inundada de histeria sobre las «advertencias a una activación» y a «micro agresiones» y los asesinatos en la Iglesia AME en Charleston han conducido a un enfoque renovado sobre la prohibición de símbolos de la larga Confederación que ya no existe. Las palabras y los símbolos si importan, excepto cuando no importan. [1]

Cuando se trata de cualquier tipo de radicalización o movilización, identificar la causa final puede ser difícil. La gente es complicada y lo que mueve a una persona hacia la violencia puede dejar a la siguiente fría. La gente puede ataviarse de agravio personal en el lenguaje político y viceversa. Cuando se trata de la radicalización yihadista, Maajid Nawaz ha señalado que conseguir que un adolescente normal se una al EIIS es un paso inmenso, pero «es un paso mucho más pequeño para alguien criado en un clima en el que los sueños de resurrección de un califato y el forzar una forma distorsionada del Islam son regularizadas».

Abu Kumasi ?@ISlamwilRemain 20 de julio

Retuit de Abu Musab Al Gharieb: «El kuffar incluso sabe que es un khilafah mientras que los musulmanes piensan que es un grupo sanguinario brutal de musulmanes descarriados»

Abu Kumasi agrego: «Abu Musab Al Gharieb @MusabGharieb18

No son mis palabras, pero Cameron dijo que debemos destruir el sistema del califato. Ahora todo musulmán debe saber que el khilafah es algo importante en el Islam»

Ciertamente existe una ideología yihadista que debe ser derrotada, más allá de aplastar al EIIS en el campo de batalla en Siria e Irak, pero en el mundo volátil de los medios de comunicación sociales, lo que a menudo marca el yihadismo no es tanto una ideología totalmente formada y entendida sino un argot revolucionario semi-digerido de palabras y frases altamente simbólicas – una taquigrafía yihadista mayormente divorciada de la historia y el contexto, accesibles al converso y utilizado entusiasta como un instrumento ideológico desfasado.

Esta platica yihadista en inglés no es tan diferente de la jerga común de cualquier subcultura, criminal o inocua – una forma de mostrar identidad y pertenencia a un grupo o visión del mundo, a fin de que un miembro del grupo pueda escribir en una frase tal como «rechazar a MUNAFIQEEN que ataca a nuestro DEEN», en lugar de solo decir «rechacen a los hipócritas que atacan nuestra religión».

Una de esas palabras asesinas (o frase) se destaca en una entrada en el blog del asesino de Chattanooga Mohamed Abdelaziz. Este elogió a los compañeros (Sahaba) del Profeta Mahoma, señalando que «todos ellos emprendieron el yihad por la causa de Alá». [2] Esta frase, a veces escrita en la red como Jihad fisabilillah, es de hecho una señal de radicalización islamista. Fue Sayyid Qutub y luego Muhammad Abd Al-Salam Faraj a finales de 1970, quienes promovieron la idea de que el yihad era una responsabilidad individual pertinente a todo musulmán en lugar de algo que un gobierno o gobernante establecido realiza. [3]

Abdulaziz se equivocó al entender que los Sahaba eran de alguna manera individuos que emprendían el yihad. Estos fueron los primeros musulmanes conversos miembros de un movimiento y luego líderes de un estado y para ellos y la mayor parte de la historia del Islam, el yihad fue declarado por gobernantes y estados que utilizaron la guerra santa como parte de su política estatal. Pero una de las señales de identidad del yihadismo salafista del EIIS y sus rivales es su denigración a la mayor parte de la experiencia vivida de la historia islámica en una visión simplificada, sesgada e idealizada de los primeros decenios formativos del Islam. Los yihadistas salafistas no han falseado este período pasado formativo del Islam; lo han minado y re-utilizado para una nueva era.

Dos «palabras asesinas» más revividas por el EIIS son khilafa y jizya. Sueños de revivir el califato no son nada nuevo entre los islamistas, pero son parte esencial del proyecto del EIIS, el perfecto estado final a ser llevado a cabo y por el cual el yihad se va a librar. Incluso si el EIIS es destruido en los próximos años, estos han logrado revitalizar el concepto del Califato para las nuevas generaciones.

Abu Abdallah Nigeri ?@aboabdN 19 de julio

«Si se niegan a aceptar el Islam, demanden de ellos el Jizya. Si acuerdan pagar, acéptenlo y mantengan a raya sus manos. Sahih Muslim»

Irónicamente, el jizya, el impuesto con la intención de saquear y claramente humillar a los cristianos y a los judíos fue abolido en 1856 por el khalifa del día, el califa otomano Sultán Abdulmajid I. Pero el EIIS le ha dado un nuevo propósito a una horrible tradición islámica bien documentada donde los cristianos y los judíos bajo el Islam tienen tres opciones; convertirse, la muerte o el robo organizado y la discriminación personificada por el impuesto. Cualquiera sea la realidad histórica del cómo las minorías no musulmanas fueron tratadas por los gobernantes musulmanes a través de los siglos, el objetivo actual es codificar y hacer cumplir la condición de inferioridad de las despreciadas minorías religiosas.

Taghut, como todas estas otras palabras y frases posee una complicada historia en el texto, comentario e historia islámica, pero es la abreviatura yihadista a «el otro», en idolatría e incredulidad. Taghut es el espíritu de la tiranía idólatra que debe ser combatido y erradicado en su totalidad, de acuerdo a los yihadistas. Los regímenes anti-jihadistas en el mundo musulmán que deberían ser derrocados también son considerados taghut.

1 Muslimah ?@_MuSLiMAH_o1 18 de julio:

«Arrestando a 431 musulmanes radicaliza hasta 4.000 otros musulmanes. Los esfuerzos son inútiles. Así que mientras el Taghut es celebrado hoy, mañana lloraran!»

Mushrikeen (Idólatras), aquellos que «asocian compañeros con Dios», es el epíteto tradicional utilizado contra los cristianos, la unidad de Dios en la Santísima Trinidad siendo algo que el Corán claramente rechaza. La práctica de esto, o shirk, es algo que los musulmanes estarían contentos de combatir y derrotar. Por supuesto, este término coránico de oprobio es a menudo utilizado indistintamente con la palabra Salibi (Cruzado), que es de origen mucho más reciente y no fue utilizada por los árabes musulmanes cuando existían los cruzados en el Levante del siglo 11avo al 14avo. Mientras los cristianos son generalmente los mushrikeen, no tan sorprendente los yihadistas hindúes también usan el término contra los hindúes. [4] Al igual que todos estos términos, a menudo adquiere una cierta elasticidad cuando se utilizan en el discurso extremista.

Khalid Ibn Walid ?@_The_Ansar_4_IS 17 de julio

«Si estoy enfureciendo al kuffar, cocos, murtads, idólatras y los munafiqeen entonces sé que estoy haciendo algo bien!!»

Rafidah, al igual que estas dos palabras anteriores, es una manera de deshumanizar a toda una categoría de personas y hacerlas aptas para ser masacradas, agobiadas y cualquier otro tipo de villanía. Rafidah o rechazo (su plural es rawafid) es un término utilizado tempranamente contra los musulmanes chiitas que está ganando ahora nuevo valor como una palabra despectiva utilizada por los musulmanes sunitas dado los continuos conflictos sectarios en Siria e Irak. Los yihadistas sunitas también llaman con frecuencia a los musulmanes chiitas murtadeen o apóstatas. Al igual que todos estos términos, estas son palabras utilizadas por un grupo mucho más grande de musulmanes que los verdaderos miembros o simpatizantes del EIIS, que son parte de un problema ideológico más amplio.

Abdullah Al Maghribi ?@foxy2life 18 de julio

«#IS Es una de las fuerzas más destacadas contra #Rafidah shia y sin embargo, tenemos muchos «sunitas» que se burlan de ellos todos los días en lugar de agradecerles»

Kufar o infieles, es por supuesto uno de esos términos fundamentales para el movimiento yihadista. La práctica de declarar a alguien no musulmán, o takfir, constituye declarar permisible sobre ese individuo o categoría o persona. Es lo que permite a los yihadistas salvar su conciencia y asesinar a un policía musulmán o soldado con impunidad. Hablamos del yihadismo salafista takfiri porque grupos tales como Al-Qaeda y el EIIS andan declarando a los demás, especialmente a otros musulmanes, de ser Kufar o carne de cañón, pero cualquier país no gobernado por los islamistas correctos puede considerarse gobernado por infieles. Occidente, por supuesto, constituye el núcleo de las tierras de la «incredulidad» del cual los partidarios del EIIS deben o huir hacia el Estado Islámico o intentar llevar a cabo algún tipo de acto terrorista.

Existen muchas otras palabras que uno pudiera agregar a la lista; algunas son más vagas o más inocuas y algunas son altamente técnicas o menos populares. Los partidarios del EIIS incluso han creado una palabra árabe escrita en inglés, baqiyah, («aquí para quedarse») del conocido lema del EIIS en árabe de «aquí para quedarse y creciendo», en un grito de guerra en Internet:

«Familia #Baqiyah, acabamos de volver de otra suspensión. Por favor sígannos y apóyennos»

Esta lista no pretende ser exhaustiva, sino ilustrativa. Sin embargo estos términos son parte integral de la antesala a la violencia islamista. Ninguno de estos términos en solitario significa que un usuario sea terrorista o violento, pero significaría que el usuario está siendo parte al menos del discurso que le dio poder al EIIS y a Al-Qaeda y les permite movilizar a algunos jóvenes musulmanes hacia actos de horrible violencia y odio.

En combatir la batalla ideológica contra el EIIS, un desafío será rescatar el idioma y el encontrar respuestas y refutaciones a estas palabras que funcionan bien entre las poblaciones en riesgo. Un factor importante en nuestra época moderna es la democratización del conocimiento religioso, de hecho, todo el conocimiento, en el que el individuo piensa que lo sabe hacer mejor. Especialmente en los medios de comunicación sociales, todos son expertos, todos aparentemente son iguales y poseen una opinión y un prolífico chico fanático del EIIS puede ahogar la voz clerical más creíble.

¿Cómo puede uno simplificar, propagar y «embrutecer» los conceptos positivos y auténticos que pueden mitigar contra estos términos de odio es una tarea que los musulmanes de buena voluntad – ayudados por la comunidad internacional – tendrán que asumir. Algunos ya lo han hecho, junto al activista canadiense Mubin Sheikh usando antiguas advertencias islámicas sobre una violenta secta apóstata que surge de Siria para dale vuelta a la retórica en la red contra los partidarios del EIIS. [5]

Pero mucho más será necesario si es que alcanzaremos una realidad en donde ser infiel o rechazador o politeísta puede ser algo en el que un cierto tipo específico de musulmán salafi puede estar fuertemente en desacuerdo con o sin tratar de asesinar. Estos términos altamente cargados y las poderosas y respetuosas construcciones ideológicas tras de ellos, tendrán que ser reconstruidas, reinventadas o demolidas por los propios musulmanes creadores de opinión. Voces musulmanas independientes e innovadoras ya lo están haciendo, tales como el conocido cinematógrafo Abdullah X quien habla en el idioma de la juventud musulmana del Reino Unido. [6] Y para los no musulmanes, ¿cómo podemos todos nosotros, en nuestra fracturada, hipersensible y fácilmente ofendida Occidente, encontrar un equilibrio, donde podemos diferenciar entre las palabras que hieren, el discurso impopular y ofensivo que es parte esencial de la protegida libertad de expresión y las palabras que matan?

*Alberto M. Fernández es Vicepresidente del Instituto de Investigación de Medios de Comunicación del Medio Oriente (MEMRI).


[1] Nueva República, 25 de junio, 2015.

[2] Myabdulazeez.wordpress.com/ 13 de julio, 2015.

[3] Nationalinterest.org/node/2649, 5 de mayo, 2004.

[4] Ummah.com/forum/showthread.php?367763-Qur-an-proves-shias-are-worst-of-all-mushrikeen 22 de junio, 2013.

[5] Twitter.com/caliphatecop/status/610527350984413184 15 de junio, 2015.

[6] Youtube.com/user/abdullahx.

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