Uno solo puede imaginarse la conmoción y amargura del liderazgo político en Francia en octubre, 2020 cuando, luego de tres ataques terroristas consecutivos, Francia fue receptora de la ira y el odio no solo de algunos regímenes del Medio Oriente, de demagogos islamistas y propagandistas yihadistas, sino de liberales y también de los medios de comunicación izquierdistas en Occidente, especialmente aquellos de habla inglesa.[1] Estos medios de comunicación culparon en particular al fuerte laicismo arrogante galo de muy posiblemente alienar a los musulmanes franceses.

Si bien Francia de hecho, ha sufrido por el terrorismo yihadista, algunos han notado que países tan variados como los Estados Unidos, el Reino Unido, Rusia, España, Bélgica, Túnez, Turquía, Irak, Egipto, Arabia Saudita, Sri Lanka, Kenia y muchos otros también han sufrido por ello. Francia contribuyó con el mayor número de combatientes extranjeros de Europa occidental que se alistaron con el EIIS, pero las mayores contribuciones porcentuales estadísticamente fueron de los países Bélgica y Austria.

Hace casi cien años que Charles Maurras, siendo este nada ajeno a las ideologías extremistas, criticó la apertura de la Gran Mezquita de París en el año de 1926.[2] El intelectual de derecha aprovechó la oportunidad para criticar – no al Islam – sino a lo que este vio como la muy despreciada república francesa complaciendo a los pueblos coloniales en lo que este denominó «una oscura admisión de debilidad». Maurras, notorio antisemita, también se equivocó en lo referente a algún tipo de amenaza musulmana masiva. Pero tal vez no estaba tan equivocado sobre el peligro al uso por parte de los «revivalistas» de «potentes altavoces».

Gran parte de la controversia sobre los recientes ataques, las caricaturas de Charlie Hebdo y las recientes palabras del Presidente Macron a una crisis en el Islam han buscado culpar a los franceses. Otros han tratado de culpar al Islam, como si una religión de mil millones de almas en una variedad impresionante pudiera reducirse a escuetas categorías.

A mi manera de ver, ni «el laicismo francés es excepcionalmente malo» ni «el Islam es el problema» son respuestas satisfactorias. De hecho, existe culpa de los laicos en Occidente y de algunos musulmanes, pero las definiciones no son tan fáciles de presentar.

Para los europeos no-musulmanes existe culpa en su énfasis hacia algún tipo de visión europea de ideas pre-concebidas religiosas en la que los ciudadanos y residentes son vistos como consumidores que pueden ser intercambiados, el epítome del homo-economicus y como si una identidad tan superficial fuese suficiente a cualquiera. La Europa occidental posmoderna, no solo Francia, pareciera incómoda con creencias religiosas profundamente arraigadas (musulmanas, cristianas, judías) que amenazan su propia imagen de Iluminación. La educación en el hogar cristiano, la circuncisión judía y la comida kosher, la modestia musulmana en la vestimenta son atacadas. La Polonia católica es objeto de burlas por tomarse su fe demasiado en serio.[3] Macron, en una reciente entrevista, dijo que la gran lucha de su generación de europeos sería «defender la Iluminación contra el oscurantismo», enfatizando la necesidad de defender a una Europa construida sobre dos cosas: «la coexistencia de religiones y la laicidad de la política».[4] Un hombre que habla bien, Macron realmente no se detiene en la afirmación de que la ideología de la Iluminación que profesa puede parecer tanto muy superficial como una ideología político-religiosa dominante e intolerante. Esta no es una crítica dirigida a los musulmanes.[5]

Pero si los europeos en Occidente tienen problemas de identidad derivados a partir de una creación intencionada de un vacío con el fin de superar los demonios del pasado, los musulmanes tienen sus propios problemas. Si los europeos contemplan un enorme abismo vacío, los musulmanes se enfrentan a un espacio saturado repleto, en realidad fabricado, con contenido incitador por una variedad de malos actores regionales. Los europeos le entregaron la supervisión de las mezquitas de sus comunidades de inmigrantes a los salafistas e islamistas financiados por los regímenes autoritarios. Los salafistas no son un gran porcentaje de musulmanes en todo el mundo y sin embargo, en lugares como Cataluña, controlan un tercio de las mezquitas[6]. En Bruselas estos estaban igualmente sobre-representados[7]. Estos estados europeos «iluminados» cedieron durante años sus espacios de radiodifusión, educación y de cultura a aquellos extremistas radicales.[8]

A los extremistas se les concedió licencia en Europa, su estadía a menudo fue subsidiada por aquellos contribuyentes europeos, lo que les hubiese llevado a la pena de muerte en su país.[9] Macron se equivoca al pensar que de alguna manera la Primavera Árabe es responsable de una reciente «regresión» a una religión oscurantista. Durante décadas, Arabia Saudita fue el gran patrocinador del activismo islamista en Europa.[10] Y hoy día, cuando Arabia Saudita deja de comportarse como en tiempos pasados y busca aplicar reformas, ese pasado radical ha sido ocupado con un gran propósito por Turquía.

Los occidentales difaman a los musulmanes cuando asumen arrogantemente algún tipo de extremismo arraigado. Gran parte de esta visión extremista global puesta en acción no fue un hecho orgánico y natural, sino más bien algo ya fabricado pacientemente a lo largo del tiempo por regímenes, movimientos políticos, terroristas, maestros, propagandistas y editores.[11] Se necesitó de tiempo, redes y dinero para hacerlo crecer. No deja de sorprender que gran parte de la indignación en el mundo musulmán contra Francia y contra el propio Macron en referencia el Islam en las últimas semanas haya sido una campaña orquestada. Y Turquía, Qatar e Irán deliberadamente jugaron un papel tan impactante como el de los grupos yihadistas igualmente indignados tales como el EIIS y Al-Qaeda.[12] El objetivo es siempre el mismo, llevar a las masas hacia una determinada dirección e implantar una visión radical global al punto en que esta se incruste dentro de la corriente principal.[13]

Los inmigrantes con cualquier origen o religión se enfrentan a obstáculos en estos nuevos países y sociedades. Eso es cierto desde Miami hasta Marsella. Algunos de los obstáculos para que los musulmanes se integren en sus nuevas sociedades no son solo realidad diferente de una nueva patria, sino el canto de sirena proveniente de sus países de origen, hecho más fácil en nuestro interconectado mundo cuando el contenido xenófobo e intolerante en su idioma materno árabe o turco se encuentra fácilmente disponible en la red.[14]

Los europeos asumieron, con buena voluntad e intenciones, que los inmigrantes y sus descendientes serían «europeizados» y eso fue cierto en muchos casos. Pero unos cuantos de línea dura se mantuvieron o fueron creados, alimentado por voces radicales que dieron rienda suelta a sociedades liberales y tolerantes. Se asumió complacientemente que la evidente superioridad de la acogedora sociedad era complaciente por sí misma. Europa depuso las armas por cuenta propia, literal y figurativamente, ante las fuerzas hostiles.

Si bien tengo mis desacuerdos con Macron y con los legisladores franceses, yo les deseo todo lo mejor cuando confronten a sus oponentes. Se están debatiendo algunos pasos prácticos sólidos y un marco mucho más amplio y ambicioso. Los europeos y quizás también los estadounidenses bajo una nueva administración, desean mantener sus puntos de vista y promover los valores en el país y en el extranjero, evitando al mismo tiempo dos de las fuerzas movilizadoras más poderosas del planeta: el nacionalismo y el fervor religioso. ¿Funcionará realmente su sin igual enfoque? Sus adversarios – los regímenes islamistas y yihadistas, Turquía (tanto islamista como nacionalista),[15] la China (nacionalista e ideológica), Irán, Rusia – están siguiendo un camino mucho más trillado y probado que a menudo ha sido exitoso.

*Alberto M. Fernández es Vicepresidente de MEMRI.


[1] Nytimes.com/2020/11/15/business/media/macron-france-terrorism-american-islam.html, 15 de noviembre, 2020.

[2] Delitdimages.org/charle-smaurras-13-juillet-1926-inauguration-de-la-grande-mosquees-de-paris, 7 de mayo, 2017.

[3] Abcnews.go.com/International/wireStory/poland-criticized-eu-parimony-courts-lgbt-rights-73007771, 14 de septiembre, 2020.

[4] Geopolitique.eu/en/macron-grand-continent, 16 de noviembre, 2020.

[5] Crisismagazine.com/2018/ryszard-legutkos-critique-western-liberalism, 20 de julio, 2018.

[6] Elpais.com/ccaa/2016/06/18/catalunya/1466267306_699909.html, 18 de junio, 2016.

[7] Politico.eu/article/brussels-mayor-all-our-mosques-are-controlled-by-salafists, 22 de marzo, 2017.

[8] Hudson.org/content/researchattachments/attachment/1363/whine_vol2.pdf, consultado el 17 de noviembre, 2020.

[9] Independent.co.uk/news/uk/home-news/7-7-bombings-preacher-who-descriptions-attacks-great-victory-cannot-be-deported-10370888.html, 7 de julio, 2015.

[10] Wsj.com/articles/SB107273869196994900, 30 de diciembre, 2003.

[11] Extremism.gwu.edu/sites/g/files/zaxdzs2191/f/MB%20in%20Austria-%20Print.pdf, agosto, 2017.

[12] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 9026 – Escritor egipcio quien vive en Alemania: La Europa pluralista, que renunció a las guerras religiosas, se rinde ahora al ‘monstruo’ del islam político extremista, 12 de noviembre, 2020.

[13] English.alarabiya.net/en/features/2020/11/16/In-France-A-new-generation-of-extremists-, 16 de noviembre, 2020.

[14] Véase el video del portal MEMRI TV No. 8457 – Estudioso islámico egipcio Zaghloul Al-Naggar: Los judíos incitan a los suecos en ir contra los musulmanes locales como parte de su plan satánico para prevenir la propagación del Islam, 6 de septiembre, 2020.

[15] Al-monitor.com/pulse/originals/2020/11/turkey-french-ban-grey-wolves-political-islam-nationalists.html, 13 de noviembre, 2020.