Lo que está ocurriendo en Afganistán ya va más allá del dolor. Estados Unidos se encuentra negociando con los talibanes, sin que los talibanes acuerden primero un alto el fuego como condición previa para las conversaciones y aunque el Presidente Trump ha anunciado enfáticamente su determinación de retirarse del país, soldados estadounidenses siguen siendo asesinados (en los últimos diez días, tres soldados estadounidenses murieron) enlutando a sus familias.[1] ¿Cómo llegaron los estadounidenses a tal situación en la que sus tropas son perseguidas constantemente por los talibanes, en lugar de simplemente permitirles regresar pacíficamente a sus hogares?

Uno puede entender el deseo del Presidente Trump de abandonar Afganistán. Si Estados Unidos puede mantener su liderazgo estratégico y económico dentro del contexto de una política aislacionista, entonces pudiéramos decir que es un debate legítimo. Pero esta es la visión colectiva del presidente y del Congreso. Sin embargo, incluso si uno opta por el aislacionismo, existen maneras de irse sin perder gente, respeto, aliados y más. Pero la forma en que Trump lo está haciendo es la peor manera posible: en lugar de marcharse unilateralmente, al mismo tiempo que refuerza al gobierno electo democráticamente en Kabul sin botas sobre el terreno, le está dando poder a su enemigo talibán a través de negociaciones prolongadas, donde Estados Unidos hace sucesivas concesiones y finalmente traiciona egoístamente a sus aliados afganos.[2] Los funcionarios afganos son los primeros en sentir que el gobierno de Kabul inminentemente está siendo vendido y se apresuran a desertar y unirse a los talibanes (solo en julio hubo 800 deserciones)[3].

(Fuente: Alaraby.co.uk)

¿Por qué negociar con un enemigo, que no tiene ningún interés sino en nada más que en un retiro estadounidense y no pagará nada por dicho retiro, sino que, al contrario, exigirá el pago por cada día que los estadounidenses permanezcan hasta que salgan con el rabo entre las piernas. Aparentemente, el presidente y su administración ignoran esta verdad básica y dolorosa. De hecho, según lo filtrado a los medios de comunicación, los estadounidenses están tratando de negociar con los talibanes un diálogo con el gobierno electo de Kabul. Sin embargo, las perspectivas de que este escenario se desarrolle, incluso si el Talibán firma el espacio de línea punteada reservado para ello es equivalente a que el lobo entable un diálogo democrático con las ovejas luego de que el pastor haya abandonado el lugar. El Presidente Trump insiste en que los talibanes prometen no atacar a Estados Unidos después de su partida. Los talibanes definitivamente pueden colocar su firma vacía porque en el Medio Oriente las fuerzas del mal emplean a agentes a su favor. Al igual que los iraníes, los talibanes aparentemente no están involucrados, pero así las cosas el 11-S fue ideado en Afganistán por miembros musulmanes-árabes pertenecientes a Al-Qaeda.

¿Quién cegó a aquellos astutos y orientados hacia los objetivos de Trump para creer que obtendrían algo más que bajas, estadísticas y humillaciones de estas negociaciones? Por qué prefieren pasar por alto los anuncios públicos de los talibanes tales como: «la razón detrás de la guerra… en Afganistán es la presencia de las fuerzas estadounidenses y solo se encontrará un final cuando las fuerzas estadounidenses abandonen Afganistán».[4] La respuesta (sorpresa) es nuevamente Qatar, que convenció a la administración estadounidense sobre este proceso auto-destructivo. La administración le siguió la corriente al hecho asumiendo que un país que construyó y alberga la base de CENTCOM es un aliado con intereses compartidos y por lo tanto, sus recomendaciones deben ser benévolas y de buena fe. Poco entienden – Qatar es un enemigo vestido de aliado y sus intereses son incompatibles a los de Estados Unidos.

Si este es el caso, ¿por qué un enemigo – como Qatar – es sede de la base estadounidense más importante de la región? Los hechos históricos son indiscutibles: a diferencia de lo que piensan muchos estadounidenses, Qatar no le hizo ningún favor a los Estados Unidos en la construcción de la base a mediados de la década de los años 90s. Este necesitaba una base estadounidense para su propia auto-protección y esta dependencia aún persiste hoy día. Sin esta base, esta energía liliputiense a lo Guliver sería tomada abrumadoramente por sus vecinos (ya sean iraníes o sauditas) en menos de un día. La institución militar estadounidense ignora esta realidad hacia su propio detrimento y se comporta como si los Estados Unidos estuviesen en deuda con Qatar en lugar de ser lo contrario.

Qatar se protege a sí mismo no solo alistando a Estados Unidos sino también apoyando a todas las principales organizaciones terroristas: la Hermandad Musulmana (que alberga a su principal incitador en terrorismo, el Jeque Yusef Al-Qaradhawi) y sus filiales tales como Al-Qaeda y ahora los talibanes a fin de comprar protección para el clan gobernante Aal-Thani. También sostiene a gobiernos musulmanes antagónicos con los Estados Unidos, tales como la Turquía de Erdogan. La red de noticias Al-Jazeera, propiedad de la familia Aal-Thani, ha servido durante décadas como un medio de comunicación armado eficientemente y dirigido contra los Estados Unidos y sus intereses en la región y más allá.[5] Según Richard A. Clarke, coordinador nacional de seguridad y de lucha contra el terrorismo en las administraciones de Clinton y Bush (43), el anterior emir qatarí, padre del actual, arrebató personalmente de los estadounidenses a un archí-terrorista llamado Khalid Sheikh Muhammad, (quien planeó ataques terroristas contra los Estados Unidos) y lo alejaron de Qatar con el propósito de frustrar su inminente arresto que iba a ser realizado por los estadounidenses, lo que le permitió planear unos años más tarde los ataques del 11-S. Clarke concluyó: «Si los qataríes nos lo hubieran entregado tal como fue solicitado en 1996, el mundo pudiera haber sido hoy un lugar muy diferente».[6]

Sin embargo, los qataríes se ganaron la amistad de Trump de la misma manera en que compran cualquier cosa en Occidente, desde grupos de expertos estilo think tanks hasta competencias en Copas Mundiales. Ellos se insinuaron a sí mismos en sus buenas gracias prometiéndole 85 billones de dólares reportados para rehabilitar las infraestructuras en los Estados Unidos. El entusiasmo del Presidente Trump por el empleo y la prosperidad estadounidense alimentaron su entusiasmo por el emir qatarí: «Tamim, has sido buen amigo mío durante mucho tiempo, antes de que me metiera en este barullo presidencial y nos sentimos muy cómodos el uno al otro… Las inversiones que usted realiza en los Estados Unidos – una de las más grandes del mundo – pero las inversiones que realiza son altamente apreciadas y yo sé de los aviones que está comprando y todas las otras cosas en las que usted está invirtiendo. Y yo lo veo de manera diferente; lo veo como trabajos. Porque para mí, son trabajos. Y hoy, establecimos una nueva marca en el área laboral. Lo estamos estableciendo casi a diario».[7]

Mucho más alucinante es la capacidad de Qatar de meterse en el bolsillo sin mucho costo al ejército estadounidense al expandir la base Al-Udeid en un espacio muy pequeño para permitir la construcción de viviendas más cómodas para las familias de los militares y ningún comandante estadounidense ha desafiado el precio en sangre y honor estadounidense por la generosidad de Doha. En cambio, tenemos al General de Brigada Daniel H. Tulley, el comandante de la base de Al-Udeid, obsesionado con el tal maná de Doha, diciendo despistadamente: «Nunca deja de sorprender a los norteamericanos lo amables que están siendo nuestros anfitriones aquí».[8] Hace años, un alto funcionario de la administración me explicó el por qué los Estados Unidos se hacen la vista gorda ante las nefastas actividades de Qatar. «Poseemos total libertad de operaciones en la base Al-Udeid», dijo. «La base Al-Udeid es como una USAFB en Alabama». Esto también ya no es cierto; Qatar ya amenaza con limitar posibles operaciones contra Irán desde Al-Udeid, en caso de ser necesarias[9] y Tamim de Qatar le dijo a Rouhani que «solo los países [ubicados] a lo largo de la costa [del Golfo Pérsico] deberían mantener costos de seguridad en la región».[10] Uno puede imaginarse a la familia gobernante qatarí riéndose en la seguridad de su santo y sagrado interior en el palacio protegido por Estados Unidos y apreciando su buena fortuna de tener a idiotas tan útiles como aliados y protectores.

*Yigal Carmon es Presidente y fundador de MEMRI


[1] Tardíamente, solo después de los continuos asesinatos de soldados estadounidenses por los talibanes luego que todas las señales apuntaban al logro de un inminente acuerdo. Khalilzad despertó para decirle a los talibanes que «una violencia como esta debe ser detenida». Washingtoningtontt.com, 1 de septiembre, 2019; Foreignpolicy.com, 28 de agosto, 2019. ¿Ha olvidado el jefe negociador estadounidense que los talibanes han estado exigiendo durante mucho tiempo la retirada total de las tropas extranjeras con el fin de «poner fin a la ocupación» de Afganistán y de que no habrá alto al fuego hasta que se produzca una retirada de las tropas estadounidenses? Aljazeera.com, 13 de agosto, 2019.

[2] Además de aceptar la realización de negociaciones bajo fuego cruzado, Estados Unidos: 1. Acordó excluir al gobierno afgano elegido de las conversaciones (esto desmiente la afirmación de Khalilzad en el pie de nota No. 2 de que Estados Unidos no traicionara por razones egoístas a Kabul). 2. Absolvió a los talibanes de ser una organización terrorista y extendió esta absolución general a cualquier organización terrorista en todo el mundo que opere dentro de un territorio específico. 3. Acordaron en principio liberar a 10.000 terroristas talibanes a cambio de 3.000 funcionarios afganos secuestrados y 4. Ignoraron por completo la declaración de los talibanes de que las elecciones no son islámicas, haciendo que una posible firma de los talibanes sobre una cláusula que exige un diálogo democrático con el gobierno afgano sea un documento sin valor alguno.

[3] AlemarahEnglish.com (Afganistán), 10 de agosto, 2019. De hecho, Zalmay Khalilzad, el negociador estadounidense con los talibanes acaba de tuitear lo siguiente «Defenderemos a las fuerzas afganas ahora y después de cualquier acuerdo con los talibanes» Twitter.com @ US4AfghanPeace, 26 de agosto, 2019. Los hechos en el terreno contradicen tales garantías. Estados Unidos accedió a una verdadera embajada Talibán en Doha, el último rechazo al gobierno de Kabul.

[4] AlemarahEnglish.com (Afganistán), 26 de agosto, 2019.

[5] Para una recapitulación al doble trato de Qatar con su red armada Al-Jazeera, véase: Informe Diario de MEMRI No. 146 – Qatar, el Emirato que los engaña a todos y a aquellos de sus habilitadores,

[6] Nydailynews.com, 6 de julio, 2017.

[7] Gulftimes.com, 9 de julio, 2019.

[8] Washingtonpost.com, 25 de agosto, 2019.

[9] ibídem.

[10] Mehrnews.com (Irán), 12 de agosto, 2019.