El Dr. Shaker Al-Nabulsí, intelectual progresista jordano residente en Estados Unidos, publicó recientemente un artículo en el diario Qatarí Al-Raya titulado «‘Mahmoud Abbás – No ‘Abú Mazén», en el que afirma que la muerte de Yasser Arafat – a quien describe como «un hueso [atravesado] en la garganta de la causa palestina» – constituyó un logro para la causa palestina, y que Mahmoud Abbás, al contrario que Arafat, debe abstenerse de tomar decisiones populistas, debe utilizar las instituciones constitucionales e incorporar intelectuales y empresarios a la construcción del estado palestino. Lo siguiente son extractos de su artículo: 1

«Los medios árabes deben dejar de utilizar el sobrenombre ‘Abú'»

«Antes de nada, pido a los medios árabes que dejen de repetir el sobrenombre ‘Abú Mazén’. Este nombre de pila es [uno] de los resquicios de la etapa revolucionaria y de ‘Abú’, que terminó en la firma de los Acuerdos de Oslo de 1993 [y que abrieron el camino a] la fase de construcción del estado palestino, [una fase] que exigió cerebro y realismo, no puños y Abús.

«Hoy, Mahmoud Abbás no es un revolucionario o el líder de una panda de guerrilleros. Es un líder político y un hombre de estado. No ha llegado para encabezar una revolución para la erradicación de Israel, sino para construir un estado palestino y para alcanzar un entendimiento con Israel en la materia.

«Tras las cumbres de ‘Aqaba y Sharm Al-Sheikh del 2003, [Abbás] hizo una declaración valiente de que el problema palestino es un problema político, que exige una solución política. Ésta es la única declaración realista hecha en la historia del conflicto árabe-israelí, que ningún [otro] líder árabe – ni siquiera [el presidente egipcio] Abd Al-Nasser – se atrevió a hacer. El precio [de estas declaraciones] fue el sacrificio del futuro político de Abbás durante algún tiempo, cuando Arafat retiró la alfombra roja bajo [sus pies]…»

¿Por qué era Arafat ‘un hueso [atravesado] en la garganta’ de los palestinos?

«Hay muchas razones de esto, principalmente las siguientes:

«* La personalidad de Arafat continuó [en la etapa en la que era] líder de una panda de guerrilleros, y no se desplazó al escenario de convertirse en el líder político de una nación con una historia larga, compleja y retorcida.

«* Arafat estaba enfermo de mitomanía, el cuadro de embustero compulsivo, uno de los síntomas de la histeria, [un síntoma] que hace que la gente mienta inconscientemente, igual que respirar.

«* Arafat fue uno de los líderes del Tercer Mundo que solía sorprender a los legisladores de la región y del mundo con [acciones] inesperadas, como la creación de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, de Fatah, que incrementaron la militarización de la intifada y alejaron las soluciones pacíficas del problema palestino…

«* Israel, occidente y Estados Unidos no creían [en] las palabras, declaraciones o decisiones de Arafat. No eran decisiones institucionales, sino decisiones individuales y temperamentales, que se rendían a la voluntad de la masa palestina. Arafat constantemente exigía y nunca dio nada. Como líder, era un táctico, no un estratega.

«* Arafat era un líder populista e irracional, [que] como cualquier líder del Tercer Mundo sucumbió a la voluntad del pueblo que le creía y adoraba, y [que] no [trabajaba para cumplir] las necesidades del público, presentes o futuras. Su principal preocupación era agradar al pueblo, que sucumbió a sus impulsos [de Arafat], padeciendo sus heridas abiertas, narcisistas, religiosas y nacionales.

«* Arafat y un grupo de poetas palestinos encabezados por Mahmoud Darwish, su consejero cultural, y por el escritor de sus discursos durante más de veinte años, Samih Al-Qassem, Haroun Hashem Rashid, ‘Izz Al-Din Al-Manasrah y otros, [se dedicaron a] convertir el problema palestino de 1948, un problema completamente político, en un problema lírico imaginario que les convertía [a su vez] en súper estrellas poéticas. Eso es lo que hizo Arafat cuando rechazó todos los acuerdos políticos que le ofrecieron, [y] que veía a través de las gafas del poeta Darwish, y no a través de las del político realista…

«Si [Arafat] hubiera sido como Nelson Mandela – como le hubiera gustado – habría firmado el acuerdo de paz de Camp David en el 2000. Pero no lo hizo, porque era Arafat, no Mandela.

«* En realidad, Arafat es el que ubicó el problema palestino en el mapa del mundo, pero por otra parte, no ayudó [a solventar] este problema en la arena nacional [palestina]. Él no construyó las instituciones de la Autoridad Palestina, y no formuló las leyes palestinas. Dejó que el país [se llenara] de corrupción y anarquía, lo que garantizaba la estabilidad de su régimen al tiempo que era un desastre para los palestinos…

«* Finalmente, Arafat era un líder esquizofrénico. Enarboló la rama de olivo verde en la ONU y en círculos internacionales, mientras al mismo tiempo blandía el rifle en Amán, Beirut, Gaza o Ramala. La comunidad internacional no le pudo colocar en el bando de la paz o de la guerra. Este zigzagueo sin sentido – en relación tanto con este tema como con otros – condujo el problema palestino por derroteros complicados e intrincados, todo como resultado de rendir el problema palestino al temperamento político personal del líder, en lugar de a las instituciones constitucionales».

Desde que Arafat murió, las puertas se han abierto

«No hay duda alguna de que la muerte de Yasser Arafat abrió la mayoría de las puertas que habían sido cerradas al estado palestino. En cuestión de un mes [desde] la muerte de Arafat, [ya] se ha progresado, ¡algo que no había ocurrido en la Autoridad Palestina desde 1994 hasta la fecha!.

«Tras la muerte de Arafat, Israel se ha vuelto más flexible, y la opinión pública israelí [también] es ligeramente más flexible. Sus oídos se han abierto, aunque ligeramente, al llamamiento de la paz. Esto a pesar de los esfuerzos del fundamentalismo religioso palestino armado, con todas sus facciones, por cerrar estos oídos por medio de las operaciones suicida… y por medio de las declaraciones de ‘coraje’ difundidas por los líderes de estas facciones a través de los canales de televisión árabe vía satélite. Juegan con fuego sin saber la magnitud del peligro, a la luz de los grandes cambios que han tenido lugar continuamente en el mundo…

«Tras la muerte de Arafat tuvo lugar la reconciliación árabe-palestina, restaurando las relaciones árabe-palestinas que fueron destruidas por las ‘batallitas’ de Arafat y por sus posiciones políticas irresponsables y desequilibradas. Es más, las puertas de Damasco, Kuwait, Beirut, Ryad, Doha, Amán y de otras capitales árabes se han abierto a los nuevos líderes del estado palestino.

«Tras la muerte de Arafat, los europeos y los americanos se quitaron un peso de encima. Comenzaron a venir en masa a las oficinas de la Autoridad Palestina para apoyar el nuevo régimen y participar en el establecimiento del estado democrático palestino pavimentando el camino a las elecciones, eliminando todos los obstáculos y apoyando la nueva estirpe política de líderes palestinos…

«Vemos que la muerte de Arafat ha abierto una [nueva] ventana a los palestinos. Lo que el pueblo palestino, los árabes, los europeos o los americanos no lograron hacer, lo hicieron los cielos, que intervinieron en el momento preciso y en el lugar adecuado y eliminaron este hueso atascado en la garganta de los palestinos, que obstruía la respiración palestina y casi asfixió la causa palestina hasta la muerte…»

El camino de Abbás al estado Palestino

«* Abbás debe poner fin a las ilusiones irreales que Arafat prometió al público revolucionario y sangrante, y debe confrontarles con la amarga verdad. Uno de estas verdades es que el retorno de cuatro millones de refugiados palestinos a Israel es una [exigencia] absolutamente imposible, que preconiza la destrucción del Estado de Israel. Si existe un derecho de retorno de los refugiados, el único lugar que puede absorberlos es la tierra del estado palestino.

«* La legislación palestina no debe ser administrada por el líder, sino por las instituciones constitucionales, la autoridad legislativa electa y los consejeros de las instituciones educativas y de investigación.

«* La toma de decisiones políticas [debe llevarse a cabo] según los intereses del pueblo palestino, y no según sus deseos y esperanzas. Las decisiones populistas adoptadas por los líderes políticos árabes fueron la causa de los desastres árabes y de su regresión a su situación actual. La dirección palestina debe ser valiente y no debe pensar en sí misma ni en su destino al tomar una decisión política, sino que [debe] tener en mente los intereses de la patria, la nación y el futuro de las generaciones [venideras].

«* Debe tomarse una decisión colectiva palestina de detener la militarización de la intifada y la anarquía del contrabando de armas. Las milicias y pandas militares deben convertirse en partidos políticos [y] deben ser incorporados a una entidad política palestina y se les debe permitir expresar su opinión en lo político, no en lo militar.

«* Todos los intelectuales y empresarios deben participar en la construcción política del estado palestino. Los intelectuales deben participar [en la construcción del estado] por medio de la consciencia [política], un llamamiento al racionalismo político y la lucha contra las operaciones suicida. Los empresarios deben participar [en la construcción del estado] por medio del apoyo a la economía palestina y la construcción de las instituciones de una sociedad civil. Éstas deben reemplazar a las instituciones sociales establecidas por las facciones religiosas armadas, a través de las que [ellas] han podido pasar el cepillo en apoyo de un importante sector de la sociedad palestina».


1 Al-Raya (Qatar), 4 de enero del 2005.