En un evento de recaudación de fondos del Partido Demócrata, el presidente estadounidense Joe Biden se refirió a las insinuaciones rusas sobre el posible uso de armas nucleares e invocó la crisis de los misiles cubanos de hace 60 años: «No hemos enfrentado la perspectiva del Armagedón desde la era Kennedy y la crisis de los misiles cubanos».[1]

La comparación no es nueva para los comentaristas rusos, pero el comentario de Biden naturalmente despertó una respuesta en los comentaristas rusos. El consenso general fue que, en todo caso, la situación fue más peligrosa hoy que en 1962. Si bien uno pudiera esperar que un funcionario ruso, tal como el vice-canciller Sergey Ryabkov, respaldara este punto de vista para hacer que la amenaza nuclear fuese más creíble, induciendo a Occidente a retroceder. expertos rusos se hacen eco de este pesimismo, a quienes no se les puede etiquetar como aquellos que alientan la guerra en Ucrania y, en el caso del jefe del Consejo de asuntos internacionales rusos Andrey Kortunov, quien ha criticado previamente las habladurías y ambigüedades sobre el tema nuclear.[2]

A continuación se muestra una comparación hecha entre la crisis de los misiles en Cuba y la amenaza de una escalada nuclear en Ucrania:

Arriba: John F. Kennedy y Nikita Khruschev, abajo: Joe Biden y Vladimir Putin (Fuente: Bloknot.ru)
Arriba: John F. Kennedy y Nikita Khruschev, abajo: Joe Biden y Vladimir Putin (Fuente: Bloknot.ru)

El vice-canciller Sergey Ryabkov, hablando en una conferencia en la Academia Diplomática, señaló que “el próximo 60 aniversario de la crisis del Caribe, cuando la Unión Soviética y los Estados Unidos de América casi cruzaron la línea fatal, ofrece una perspectiva directa de lo que está ocurriendo hoy en una dura confrontación en torno a Ucrania, donde un Occidente colectivo ha desatado efectivamente una guerra de poderes contra nuestro país”.

En la década de los años 1960, afirmó Ryabkov, los líderes de las dos potencias nucleares tuvieron la sabiduría de dar un paso atrás al llegar a un compromiso geopolítico que se percibía de manera ambigua en la URSS y especialmente en los Estados Unidos.

Hoy día, argumentó Ryabkov, la situación es «fundamentalmente diferente». Rusia, tal como se desprende de su comentario adicional, considera que Estados Unidos es «incapaz de negociar en principio» y apunta a la «derrota estratégica» rusa de Moscú.

Al mismo tiempo, enfatizó que «una confrontación abierta con los Estados Unidos y la OTAN, cargada de un choque militar directo, no está en la agenda de los intereses rusos». “Esperamos que la administración Biden también esté consciente del peligro de una escalada descontrolada del conflicto en Ucrania”, dijo Sergei Ryabkov.

«Decir que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia han llegado a un punto peligroso es hoy subestimarlo», dijo Anatoly Antonov, embajador ruso en Washington, en el canal 1 de la televisión rusa. Según Antonov, las partes «todavía no han alcanzado el máximo de tensión que existía hace 60 años». “Pero Washington ya ha olvidado los fundamentos de estabilidad estratégica, cuya esencia se reduce a una fórmula simple: quien dispara primero, morirá segundo. En el 60avo aniversario de la Crisis de los misiles en Cuba, deseo creer de que existen aquellos en los Estados Unidos que han aprendido dicha lección”, dijo.

Alexei Arbatov, quien dirige el Centro para la seguridad internacional en el Instituto de economía mundial y relaciones internacionales cree que al igual que en Cuba “La URSS y los Estados Unidos están al borde de la guerra nuclear y desafortunadamente, todavía no hay movimiento en la dirección opuesta. Arbatov se suscribe a la opinión de que el apocalipsis fue evitado por suerte porque hubo momentos en que las situaciones parecían salirse de control. Este es un motivo más de alarma porque «aunque la guerra en Ucrania difiere de la crisis cubana, no es difícil imaginar fracasos y errores de cálculo comparables a lo sucedido anteriormente».

La segunda similitud entre Cuba y Ucrania es la batalla por las esferas de influencia. Cuba representó una reacción estadounidense a los intentos soviéticos de controlar parte de su esfera de influencia latinoamericana. La crisis ucraniana fue igualmente precipitada por el intento de Moscú de impedir por la fuerza el avance estadounidense y de la OTAN en el espacio post-soviético, considerado por Rusia como su esfera de influencia.

Arbatov, a diferencia de otros expertos, cree que Ucrania representa menos peligro que Cuba. Para empezar, en Ucrania no se han desplegado armas nucleares, mientras que en Cuba la Unión Soviética había movido misiles cargados con ojivas nucleares. En segundo lugar, Cuba fue una crisis breve de dos semanas de duración, mientras que Ucrania lleva ocho meses sin llegar a cruzar el umbral nuclear. La superioridad nuclear estadounidense en 1962 permitía contemplar un intercambio nuclear, mientras que la actual paridad nuclear descarta el recurso a las armas nucleares como opción racional. Finalmente, los acuerdos de control de armas no existían antes de la crisis de los misiles cubanos.[3]

Alexei Arbatov (Fuente: Interfax.ru)
Alexei Arbatov (Fuente: Interfax.ru)

Dmitry Trenin: La arrogancia de la clase política estadounidense hace que el conflicto sea mucho más peligroso

Dmitry Trenin, investigador sénior en el Instituto de economía mundial y relaciones internacionales y profesor de la Escuela Superior de Economía, está de acuerdo con Arbatov en que los cálculos de la esfera de influencia son una similitud entre las dos crisis, pero aquí las similitudes terminan haciendo que la actual crisis sea más peligrosa. Puede decirse que fue más peligroso debido a un cambio en las actitudes estadounidenses.

«En 1962, Washington vio a Moscú como rival político-militar e ideológico igualitario y estaba listo no solo para la confrontación, sino también para un compromiso con la URSS.

«60 años después, Rusia aparece ante la clase política estadounidense como un país de segunda o incluso de tercera categoría, que solo posee recursos energéticos y armas nucleares entre elementos del poder nacional».

Estados Unidos está tratando de suprimir el comercio de productos energéticos de Rusia. En cuanto a las armas nucleares, los Estados Unidos creen que Rusia las usará solo en Europa y así evitará a confrontar a Estados Unidos.

“El miedo a la aniquilación nuclear global que indujo al presidente estadounidense John F. Kennedy a emprender el camino del diálogo con el secretario general soviético Nikita Khrushchev está hoy virtualmente ausente, al igual que la memoria viva de la Segunda Guerra Mundial, en la que la URSS y los Estados Unidos fueron aliados. Así las cosas, la asimetría de la actual postura de las dos potencias y el tremendo incremento arrogante de la clase política estadounidense desde el final de la Guerra Fría poseen un impacto extremadamente negativo en la estabilidad estratégica en las relaciones entre Estados Unidos y Rusia».

Otra diferencia entre Cuba y Ucrania, argumenta Trenin, es el grado en que Estados Unidos cuenta con Rusia y su liderazgo, que supera con creces el rechazo histórico al comunismo y al liderazgo del Partido Comunista de la Unión Soviética. «Rusia y su presidente Vladimir Putin, se han convertido en símbolos del mal universal en Estados Unidos y Europa y esto reduce significativamente las posibilidades no solo de un diálogo productivo, sino incluso de contactos más respetuosos».

Por lo tanto, las oportunidades técnicas y de comunicación a las que alude Arbatov cuentan muy poco. Las comunicaciones son estériles si los líderes estadounidenses solo hablan con el Kremlin para exigir la capitulación de Rusia, y cualquier compromiso que tenga en cuenta los intereses de Rusia es tóxico en la atmósfera política y pública actual en Occidente siendo políticamente suicida para un líder estadounidense.[4]

Dmitry Trenin (Fuente: Vestikavkaza.ru)
Dmitry Trenin (Fuente: Vestikavkaza.ru)

Maxim Yusin: La muerte de la diplomacia secreta hace que sea difícil buscar compromisos

El experto en asuntos internacionales de Kommersant Maxim Yusin agrega más diferencias entre Cuba y Ucrania que explican el por qué «la situación es mucho más peligrosa hoy que hace 60 años». Uno de ellos, irónicamente, considerando la defensa del multipolarismo que alega Rusia, son las agendas separadas de los socios menores de Estados Unidos:

“Existen muchos más actores en la crisis de Ucrania ahora. Y muchos de ellos trabajan deliberadamente para escalar la situación.

«Ese mismo Washington, a pesar de su estatus de ser la principal potencia mundial, se ha convertido en cierta medida en rehén del radicalismo, ambiciones, intransigencia y la sed de venganza de sus socios menores».

El paso tomado de la diplomacia secreta a la diplomacia pública también es un factor negativo.

«Hace 60 años, existían muchas más oportunidades para la diplomacia secreta y no-pública. Fue gracias a dicha diplomacia secreta que finalmente se pudo lograr un compromiso. Ahora, en la era de Internet y de las redes sociales, es mucho más difícil lograr acuerdos similares. Los usuarios en la red indignados, desde blogueros y activistas hasta delegados y ministros populistas, presentarán cualquier compromiso como traición, capitulación, señal de debilidad, alejamiento de principios y apaciguamiento al agresor».

Yusin, al igual que Trenin, siente que, a diferencia de Cuba, Estados Unidos tiene la intención de acorralar a Rusia: «Hace 60 años, a pesar de la feroz confrontación ideológica, ni Estados Unidos ni la Unión Soviética buscaron destruir a su oponente. El juego siguió durante mucho tiempo, durante décadas y ahora los políticos en Occidente declaran abiertamente que su objetivo es infligirle una derrota estratégica a Rusia de la que no se recuperará, destruir su economía.

“Cuando una de las potencias nucleares no deja una vía alterna de escape a su oponente, una salida digna del impasse, esta vendría a ser una lógica sumamente peligrosa. Y puede que sea suicida. Durante la crisis del Caribe, ni Estados Unidos ni la Unión Soviética tenían lógicas similares».[5]

Si todo lo anterior no fuera suficiente motivo de alarma, Andrey Kortunov enumera otras 7 diferencias:[6]

«Hoy se ha puesto bastante de moda establecer paralelismos entre el actual estado de las relaciones ruso-estadounidenses y la famosa Crisis de los misiles de Cuba del año 1962.

Más aún cuando nos acercamos al 60 aniversario de esta última: la decisión de la administración John F. Kennedy de imponer un bloqueo contra Cuba fue tomada en la Casa Blanca la noche del 20 de octubre, luego de lo cual la crisis pasó a su fase más aguda.

Andrey Kortunov: En Ucrania hay mucho más en juego de lo que fue con Cuba

«Mientras existan obvias similitudes entre los dos episodios de confrontación militar y política entre Moscú y Washington, hay varias diferencias fundamentales entre ellos que ilustran claramente el inminente peligro de la situación actual, incluso en comparación con los dramáticos acontecimientos de comienzos de la década de los años de 1960. Hagamos una lista de algunos de ellos.

“Primero. La Crisis de los misiles en Cuba fue breve: desde la decisión de obstruir el bloqueo a Cuba hasta el inicio de los misiles “R-12” de fabricación soviética en el desmantelamiento de la isla, pasaron menos de dos semanas. La crisis de hoy ha durado siete meses y medio y ha sido durante mucho tiempo parte constitutiva de la “nueva rutina diaria geopolítica”. Además, todavía (como tal) no hemos llegado al punto más bajo de la crisis.

«Segundo. La Crisis de los misiles de Cuba fue una crisis nuclear «limpia». Efectivamente, la disputa entre las dos superpotencias se centró en un tema concreto, es decir, la retirada de los misiles «R-12» de Cuba por parte de la Unión Soviética a cambio de La renuncia de Estados Unidos a sus intentos de derrocar al régimen de Fidel Castro. Una condición adicional en la que insistió Moscú fue la retirada de territorio turco de los misiles Júpiter de fabricación estadounidense.

«La crisis actual no se limita al área nuclear, sino que se ha visto agravada por el hecho de que Estados Unidos ha estado tácitamente involucrado durante mucho tiempo en un conflicto militar masivo en el continente europeo con Rusia, proveyendo amplios servicios militares, técnicos, de inteligencia, económicos y de otro apoyo a Ucrania.

«Tercero. Para ambas partes involucradas, lo que está en juego en la actual crisis es más elevado que hace 60 años. Cuba, naturalmente, tenía gran importancia simbólica y práctica tanto para los Estados Unidos como para la Unión Soviética, pero el destino de Ucrania sigue siendo más importante tanto para el Kremlin como para la Casa Blanca.

“Una derrota clara de Moscú amenazaría no solo el destino del actual liderazgo ruso, sino también el futuro del estado ruso como tal. Una derrota de Estados Unidos pudiera desencadenar el colapso de la OTAN, pondría fin a los esfuerzos por restaurar el socavado liderazgo de Estados Unidos en la política mundial y garantizaría un cambio de poderes en las elecciones presidenciales del año 2024.

«Cuarto. La composición de los arsenales de misiles nucleares que Moscú y Washington poseen hoy difiere fundamentalmente de todo lo que tenían a su disposición en 1962. Por ejemplo, a principios de la década de los años 60 no había sistemas modernos de alta precisión y pequeños y en miniatura, las ojivas nucleares aún se encontraban en etapa de desarrollo. En consecuencia, el límite entre la guerra nuclear y la convencional estaba claramente marcado. Sin embargo, hoy, esta línea está mucho menos definida y existen discusiones ocasionales en ambas partes del conflicto sobre la «admisibilidad» de un conflicto nuclear limitado.

«Quinto. Hace 60 años, el nivel de respeto mutuo e incluso de confianza mutua entre los líderes de Moscú y Washington fue mucho más elevado de lo que puede verse hoy. En los días decisivos de octubre, 1962 los dos líderes procedieron suponiendo que los acuerdos alcanzados serían implementados de alguna manera.

«Hoy, tal confianza falta tanto en el Kremlin como en la Casa Blanca. Además, parece ser que ambas partes del conflicto están totalmente convencidos de que su respectivo adversario se encuentra en un estado de decadencia profunda e irreversible y por ende, cualquier acuerdo estratégico con este tiene muy poco sentido.

Sexto. Las líneas de comunicación continuaron funcionando durante la Crisis de los misiles de Cuba: el embajador soviético en Washington Anatoly Dobrynin se reunió repetidamente con Robert Kennedy y mantuvo un contacto personal constante con el secretario de Estado Dean Rusk. El embajador ruso en Washington Anatoly Antonov solo puede soñar con tal acceso a altos funcionarios de los Estados Unidos. La nueva embajadora estadounidense en Rusia Lynn Tracy aún no ha llegado a Moscú y ni siquiera se sabe cuándo finalmente se presentará en Spaso House (la residencia oficial de la embajadora estadounidense en Moscú].

«Séptimo. Los dos protagonistas de la Crisis de los misiles de Cuba, Nikita Khrushchev y John F. Kennedy, vivieron personalmente todos los horrores y penurias de la Segunda Guerra Mundial, soportándola prácticamente de principio a fin en Europa (Khrushchev) – en Europa y (Kennedy) en el Pacífico.

«Vladimir Putin y Joseph Biden ya son miembros de la generación posterior a la Segunda Guerra Mundial. Aunque el presidente Biden nació en 1942, apenas recuerda algo sobre los años de la guerra y es muy poco probable que el presidente No. 46 de los Estados Unidos pueda imaginarse las consecuencias del nuevo conflicto global tan vívidamente como el maestro No. 35 de la Casa Blanca.

«A pesar de todas las diferencias entre las dos situaciones, las palabras de John F. Kennedy que se dijeron en la Universidad Americana el día 10 de junio, 1963 seis meses después de que las dos superpotencias evitaran con éxito una caída hacia el abismo de una guerra nuclear, estas siguen siendo relevantes:

«‘Por encima de todo, mientras defendemos nuestros propios intereses vitales, las potencias nucleares deben evitar aquellas confrontaciones que conduzcan a un adversario a elegir entre una retirada humillante o una guerra nuclear. Adoptar ese tipo de curso en la era nuclear sería solo evidencias de lo bancarrota que está nuestra política, o de un deseo colectivo de muerte al mundo'».[7]


[1] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 10256 – Experto ruso en asuntos internacionales Kortunov critica reciente ambigüedad de Rusia sobre la utilización de armas nucleares, 12 de octubre, 2022.

[2] Véase la serie de MEMRI Despacho Especial No. 10256 – Experto ruso en asuntos internacionales Kortunov critica reciente ambigüedad de Rusia sobre la utilización de armas nucleares, 12 de octubre, 2022.

[3] Kommersant.ru, 12 de octubre, 2022.

[4] Kommersant.ru, 12 de octubre, 2022.

[5] Kommersant.ru, 18 de octubre, 2022.

[6] Iz.ru, 17 de octubre, 2022.

[7] Texto original del discurso tomado de Legacy.npr.org/documents/2006/oct/american_speeches/kennedy.pdf