Con la prohibición hecha a un presidente estadounidense en funciones y a miles de personas más, supuestamente por razones relacionadas al tema de las elecciones estadounidenses del año 2020 y las extravagantes teorías de conspiración, el poder que poseen las «grandes empresas tecnológicas» en las redes sociales, nunca ha llegado a ser tan evidente como ahora.

Tal como muchos han señalado, se trata de empresas privadas que poseen, por ahora, todo el derecho de decidir quién puede o no participar en sus propias plataformas, en función de su propia opaca y subjetiva interpretación a sus términos y condiciones por el servicio que estos prestan. Es una decisión que puede muy bien ser cuestionada por los críticos, pero que en realidad no puede ser puesta en duda, aunque a veces parece ser que el indicador final de lo que sucede son los puntos de vista que los clérigos de las Big Tech del mundo poseen dentro de la ya famosa burbuja del Silicon Valley en California.

Las empresas en las redes sociales, incluyendo Twitter, desempeñaron un papel clave en el alcance y difusión de los grupos salafistas yihadistas tales como el grupo llamado Estado Islámico o EIIS. Cuando Abu Bakr Al-Bagdadí se declaró califa del grupo en junio del año 2014 luego de la caída de Mosul, el EIIS logró difundir ese mensaje en todos los lugares de las redes sociales, a pesar de que el grupo había sido designado como Organización Terrorista Extranjera (OTE) por el Departamento de Estado estadounidense desde comienzos del año 2004. Solo cuando el grupo comenzó a publicar videos de las decapitaciones de estadounidenses en agosto del año 2014 y movilizar cada vez más a sus jóvenes seguidores en todo el mundo en varios idiomas, Twitter y otras empresas tomaron medidas para eliminar todas estas cuentas. Las cuentas que Twitter eliminó fueron algunas cuentas semioficiales, pero también eliminó un número mucho mayor de promotores, amplificadores y habilitadores informales: trolls (individuos que insultan y ofenden en sus publicados) del EIIS y «fan boys».[1] Las Big Tech hicieron todo esto para proteger su reputación corporativa frente al incremento de la ira de los ciudadanos junto a un muy infundado temor por una posible acción que pudiera tomar el gobierno.

La purga hecha a los fanáticos propagandistas del EIIS parece haber sido algo excepcional. Si bien los partidarios del EIIS y Al-Qaeda continúan teniendo dificultades en las redes sociales, los propagandistas de otros grupos terroristas la tienen mucho más fácil. Los medios de comunicación (canales de televisión Al-Ahd y Al-Etejah) de los grupos terroristas iraquíes Kataib Hezbolá (una OTE desde el año 2009) y Asaib Ahl Al-Haqq (una OTE desde el año 2020) se pueden encontrar en Twitter.[2] También está Qais Al-Khazali, el jefe de esta última organización.[3] Más allá de estos relatos oficiales, existen cientos de relatos comunes iraquíes conectados con las milicias chiitas controladas por Irán y los escuadrones de la muerte que no solo amplifican la propaganda oficial, sino que también sirven como un ejército electrónico utilizado para amenazar a miembros de la sociedad civil, enturbiar las aguas luego que activistas y periodistas iraquíes son asesinados y propagan desinformación al servicio de Irán y a sus representantes locales. Twitter inconscientemente jugó un papel muy útil durante los últimos años facilitando una continua campaña de intimidación en árabe llevada a cabo por Irán y sus secuaces contra manifestantes, la sociedad civil y contra los críticos iraquíes. El grupo acusado de forma creíble de asesinar al académico iraquí Hisham Al-Hashemi posee un medio de comunicación (y muchos partidarios) en Twitter.[4]

El mismo entorno mediático tóxico es reproducido exactamente en el Líbano. Aquí Twitter solo suspendió las cuentas del canal de televisión oficial de Hezbolá Al-Manar, en el año 2019 (Hezbolá ha sido una OTE desde el comienzo, en 1997).[5] Este aun se encuentra disponible en otras partes de las plataformas en Occidente.[6] Pero también muchos «periodistas» libaneses conectados al mismo medio de comunicación suspendido regurgitan su contenido con toda impunidad[7]. Los medios de comunicación no-oficiales, aliados y sustitutos de Hezbolá tales como el canal de televisión Al-Mayadeen y el diario Al-Akhbar todavía se encuentran disponibles en la aplicación.[8] Y, tal como en el caso de Irak, también los cientos de relatos «personales» que difunden agresivamente el contenido del canal Al-Manar y los puntos de conversación de Hezbolá. El reciente asesinato del activista anti-Hezbolá Lokman Slim en el Líbano provocó inmediatamente un repunte en las actividades de estos relatos que difamaron a la víctima asesinada, amenazaron a otras en el Líbano como posibles próximas víctimas y promovieron falsas narrativas al servicio de Hezbolá. Estas cuentas funcionan precisamente como las de los fanáticos del EIIS, tomando la dirección del liderazgo de la organización oficial y amplificando su alcance y veneno. Y al igual que el EIIS, estos también han dispuesto insistencia ante los términos de servicio de las empresas para eliminar el contenido de sus adversarios.[9]

Un ejemplo de muchos es Multaqa Al-Alam A-Muqawim (el Foro de Medios de Comunicación de la Resistencia).[10] Lo elegí no porque sea significativo, sino porque es típico de muchas de estas cuentas, aunque con más de 4.000 seguidores es mucho mayor que la mayoría de los otros trolls pro-Hezbolá. Supuestamente son de fecha julio del 2017, la cuenta realmente entró en funcionamiento en noviembre del año 2020. Una de las calumnias contra Slim fue que este fue comprado por los estadounidenses y aquí, a raíz de su asesinato, la cuenta establece una conexión similar con otros periodistas libaneses que están supuestamente «al servicio» de la Embajada estadounidense.

La cuenta junto a otras similares contenían gráficos y videos ingeniosos en referencia a Slim y a otros individuos en la mira listos para partir a las pocas horas y días de haberse cometido el asesinato. Si el contenido en la red del EIIS tenía como destino aterrorizar a los adversarios y reclutar seguidores, el contenido difundido en árabe por aquellos fanáticos (fan boys) de los escuadrones de la muerte iraníes tenía como destino aterrorizar a los adversarios y glorificar a Hezbolá y al liderazgo iraní. Y al igual que el EIIS, los amplificadores de los medios de comunicación del grupo terrorista pro-iraní lanzan campañas hashtag para crear conciencia e intimidar a los adversarios. El 9 de febrero, 2021 estas cuentas del Líbano lanzaron una campaña en contra de los periodistas libaneses que se atrevieron a criticar a Hezbolá (tanto aquellos que criticaban a Hezbolá en general como los que lo criticaban más específicamente por el asesinato de Slim, quien había formado parte de una campaña similar hace ya muchos años) bajo el lema «La despreciable prensa a la orden de la embajada estadounidense».[11] Este es un mensaje aterrador y selectivo que proviene de los partidarios de un grupo que han sido acusados de manera creíble de asesinar, con total impunidad, a destacados periodistas tales como Samir Kassir y Gibran Tueni, entre otros.

¿Por qué Twitter les permite el uso a algunos diseminadores del terrorismo y prohíbe a otros utilizar su plataforma? ¿Por qué silenciar a Al-Manar y a Hezbolá mientras estos permiten que los propagandistas que difunden su mensaje lo hagan libremente? ¿Por qué se les permite a los partidarios de grupos terroristas que amenacen a periodistas y a la sociedad civil en el Líbano e Irak? Si se siguiese el patrón de remoción hecho al EIIS, no hubiese ninguna diferencia entre las cuentas oficiales, las cuentas semioficiales y las que supuestamente provienen de aficionados no-afiliados. Todo esto hubiese sido eliminado.

Por supuesto, es altamente irritante que las expectativas sean más bajas para Trump y QAnon que para Hezbolá y Kataib Hezbolá, pero esa es una sombría realidad. Y quizás esa sea también una posible explicación. El asesinato de activistas en el mundo árabe por parte de grupos con sólidas redes en Internet tiene relativamente poca importancia para las empresas de medios de comunicación sociales estadounidenses porque son extranjeros y la mayor parte de las acciones ocurren en territorio árabe. Cuando nos referimos a estos grupos, Twitter se encuentra al mismo nivel del que estuvo entre los años 2013-2014 cuando el EIIS era solo una maldición y una plaga para aquellos que escribían y hablaban irregularmente en la región de Silicon Valley. A menos que esto se convierta en un problema doméstico y en inglés, un problema que involucre la reputación corporativa o una preocupación expresada por los gobiernos en Occidente ante las empresas de los medios de comunicación sociales, Twitter y sus amigos mirarán para el otro lado. Porque ellos lo pueden hacer.

*Alberto M. Fernández es vicepresidente de MEMRI.


[1] Buzzfeednews.com/article/sheerafrenkel/meet-the-isis-fanboys-spreading-the-message-of-iraqs-most-fe, 16 de junio, 2014.

[2] Americaabroadmedia.org/screen-buzz-workshops/al-%E2%80%98ahd-radical-shi%E2%80%99ite-islamist-channel-iraq-controlled-iran-backed-militia, consultado el 16 de febrero, 2021.

[3] Twitter.com/Qais_alkhazali.

[4] Pbs.org/wgbh/frontline/article/shia-militia-kataib-hezbollah-behind-hisham-al-hashimi-murder-iraqi-counterterrorism-expert, 9 de febrero, 2021.

[5] English.alarabiya.net/media/digital/2019/11/02/Hezbollah-TV-channel-Al-Manar-says-Twitter-accounts-suspended, 20 de mayo, 2020.

[6] Véase el informe del proyecto de MEMRI Laboratorio Cibernético y Yihad – Canal de noticias de Hezbolá y la entidad especialmente designada de terrorista global Al-Manar TV sigue siendo fuente seleccionada en Google News, 11 de enero, 2011.

[7] Twitter.com/bilalalzein1

[8] Twitter.com/alakhbarnews?lang=en

[9] Twitter.com/GinoRaidy/status/1361815012596137985

[10] Twitter.com/2e3lammk2020

[11] Twitter.com/hashtag/%D8%A5%D8%B9%D9%84%D8%A7%D9%85_%D8%A7%D9%84%D8%AD%D9%82%D8%A7%D8%B1%D8%A9_%D8%A8%D8%A3%D9%8E%D9%85%D8%B1_%D8%A7%D9%84%D8%B3%D9%81%D8%A7%D8%B1%D8%A9?src=hashtag_click