{"id":65942,"date":"2025-08-10T08:14:27","date_gmt":"2025-08-10T05:14:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.memri.org\/espanol\/?p=65942"},"modified":"2025-08-10T08:14:27","modified_gmt":"2025-08-10T05:14:27","slug":"necesitando-esperanza-en-rusia-a-medida-que-las-acciones-militares-se-convierten-en-el-trasfondo-de-la-vida-cotidiana-del-ciudadano-ruso-promedio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.memri.org\/espanol\/necesitando-esperanza-en-rusia-a-medida-que-las-acciones-militares-se-convierten-en-el-trasfondo-de-la-vida-cotidiana-del-ciudadano-ruso-promedio\/65942","title":{"rendered":"Necesitando esperanza en Rusia a medida que las acciones militares se convierten en el trasfondo de la vida cotidiana del ciudadano ruso promedio"},"content":{"rendered":"<p>Las llamadas entre Putin y Trump, antes sensacionales, se han vuelto rutinarias, perdiendo la urgencia de un acontecimiento noticioso. Las conversaciones entre las delegaciones de Rusia y Ucrania en Estambul, antes esperadas como un rayo de esperanza, ya no causan inquietud: los protocolos de media hora a\u00fan muestran diferencias irreconciliables. En esta precaria situaci\u00f3n, cuando faltan \u00abunas semanas\u00bb o \u00abunos d\u00edas\u00bb para la orden fatal, cualquier acci\u00f3n capaz de cambiar el curso de la agotadora batalla parece ilusoria.<\/p>\n<p>La espada de Damocles de la fecha l\u00edmite pende sobre nosotros: Trump u otro l\u00edder de una potencia mundial fija una fecha l\u00edmite, y el presidente ruso debe determinar el rumbo a seguir. Los economistas deben calcular el monstruoso precio de las nuevas sanciones para la econom\u00eda rusa. Pues bien, hasta principios de septiembre, rein\u00f3 una rutina viscosa. Las acciones militares, por muy feroces que se vuelvan, son ahora el trasfondo cotidiano de la vida del ruso medio. Una ominosa adaptaci\u00f3n a las p\u00e9rdidas: eso es lo que tenemos al tercer a\u00f1o de guerra. El triste entumecimiento ha dado paso a una indiferencia escalofriante, especialmente en el campo del \u00abenemigo\u00bb.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.memri.org\/sites\/default\/files\/2025\/08\/mdb831.png\" \/><\/p>\n<p>Elvira Vikhareva<\/p>\n<p>La historia nos ense\u00f1a que las guerras, especialmente las que se libran con fines ideol\u00f3gicos, rara vez producen el resultado deseado.<\/p>\n<p>Lo sucedido me recuerda cada vez m\u00e1s a una partida de ajedrez interminable, donde se colocan las piezas, se juega la apertura y el final parece interminable.<\/p>\n<p>Cada movimiento, cada enroque, es solo una peque\u00f1a fluctuaci\u00f3n en un contexto de estancamiento general.<\/p>\n<p>Los jugadores, cansados de la tensi\u00f3n, contin\u00faan la partida, obedeciendo las reglas no escritas, conscientes de que es demasiado tarde para retirarse.<\/p>\n<p>En esta met\u00e1fora, las vidas humanas se convierten en peones, los recursos econ\u00f3micos en moneda de cambio y el rey es el propio Estado, que lucha por mantener su posici\u00f3n en el tablero de la historia. Y mientras las tareas estrat\u00e9gicas se resuelven desde arriba, la apat\u00eda crece entre los peones de abajo. La gente se est\u00e1 acostumbrando a la guerra. Todos.<\/p>\n<p>Pero tarde o temprano llega la hora de la verdad. Al fin y al cabo, incluso la partida m\u00e1s larga llega a su fin. La \u00fanica pregunta es a qu\u00e9 precio se alcanzar\u00e1 la victoria y qui\u00e9n emerger\u00e1 de esta batalla como el verdadero vencedor.<\/p>\n<p>La historia nos ense\u00f1a que las guerras, especialmente las que se libran con fines ideol\u00f3gicos, rara vez producen el resultado deseado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea esta consciencia la que impulsa a los l\u00edderes mundiales a buscar concesiones, ofrecer plataformas de negociaci\u00f3n y anunciar plazos. Pero mientras la locomotora siga avanzando y los \u00abpeones\u00bb sigan muriendo en el campo de batalla, la esperanza de paz seguir\u00e1 siendo solo un sue\u00f1o fantasmal.<\/p>\n<p>La insensibilidad y el cinismo, la falta de piedad y el m\u00e1s m\u00ednimo inter\u00e9s en la verdadera imagen del mundo, distorsionada en los espejos de la mitolog\u00eda medi\u00e1tica rusa, es una de las heridas m\u00e1s terribles que inflige una guerra prolongada. Hay quienes anhelan un final, pero su ausencia se ve destrozada por la excusa: \u00abSomos incapaces de cambiar nada, y quienes est\u00e1n en la cima saben mejor c\u00f3mo deber\u00eda ser\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La guerra de Vietnam no tuvo un comienzo claro ni un final visible<\/strong><\/p>\n<p>La propaganda, construida a lo largo de los a\u00f1os sobre la imagen del enemigo y el \u00abcamino especial\u00bb, se ha arraigado firmemente en la conciencia p\u00fablica, creando la ilusi\u00f3n de la inevitabilidad de lo que est\u00e1 sucediendo.<\/p>\n<p>Incluso las dificultades econ\u00f3micas causadas por las sanciones se presentan como inconvenientes temporales y un precio inevitable por \u00abproteger los intereses nacionales\u00bb.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, los intentos de influencia externa, ya sean diplom\u00e1ticos o econ\u00f3micos, corren el riesgo de resultar ineficaces.<\/p>\n<p>El Estado ruso, encerrado en su narrativa militarista, demuestra una sorprendente resiliencia ante los desaf\u00edos externos, sacrificando el bienestar de los ciudadanos en aras de mantener el statu quo. Quiz\u00e1s la clave para resolver el conflicto no resida en c\u00e1lculos geopol\u00edticos ni ultim\u00e1tum tras otro, sino en profundos cambios internos, en la capacidad de la sociedad rusa para analizar cr\u00edticamente lo que est\u00e1 sucediendo y comprender el precio que debe pagarse por la prolongada confrontaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Resulta ir\u00f3nico que la naturaleza a largo plazo del conflicto, inicialmente concebido como una \u00abvictoria r\u00e1pida\u00bb, se convirtiera en el principal factor determinante de su din\u00e1mica posterior. La violencia como algo natural, la falta de fe en la posibilidad de cambio: estos son los frutos venenosos que cosecha una sociedad que ha vivido en estado de guerra durante a\u00f1os.<\/p>\n<p>Lo que comenz\u00f3 en febrero de 2022, los expertos lo comparan con la confrontaci\u00f3n coreana de hace medio siglo, y si medimos solo el tiempo, la coreana hace tiempo que se calm\u00f3. Ahora es el momento de establecer paralelismos con la prolongada Gran Guerra Patria, pero sus reflejos se han desvanecido en la neblina de las distancias hist\u00f3ricas.<\/p>\n<p>La guerra de Vietnam no tuvo un comienzo claro ni un final visible, latente a pesar de los triunfantes Acuerdos de Par\u00eds para Henry Kissinger. Pero incluso las fases activas de este conflicto no duraron una d\u00e9cada entera.<\/p>\n<p>Vietnam es un claro ejemplo del sinsentido de la masacre fratricida: los vencedores fueron aquellos que estaban destinados a ganar. La colectivizaci\u00f3n de Vietnam, que tuvo lugar a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el pa\u00eds, tras revestirse de los colores del mercado, comenz\u00f3 a experimentar con todos los matices de una pol\u00edtica multidimensional, incluyendo una mirada pragm\u00e1tica hacia el enemigo de ayer: Estados Unidos, demostr\u00f3 que los sacrificios fueron en vano.<\/p>\n<p>Pero Estados Unidos, a su vez, recibi\u00f3 un tsunami antib\u00e9lico, una contracultura y, parad\u00f3jicamente, un ej\u00e9rcito profesional. Se puede criticar a Richard Nixon cuanto se quiera; su reforma del ej\u00e9rcito \u2014una brillante visi\u00f3n sobre la necesidad de abandonar el servicio militar obligatorio\u2014 es una de las p\u00e1ginas m\u00e1s impactantes de la historia militar estadounidense.<\/p>\n<p>En Rusia, sin embargo, han optado por un camino diferente y siniestro: sin atreverse a aumentar la duraci\u00f3n del servicio para los nuevos reclutas, hicieron que la guerra sea de por vida para los movilizados; elevaron la edad de reclutamiento a 30 a\u00f1os, desangrando el mercado laboral, y ahora est\u00e1 en la agenda un proyecto de ley sobre el servicio militar obligatorio durante todo el a\u00f1o. Incluso en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica de Brezhnev, durante el cumplimiento del \u00abdeber internacional\u00bb en las gargantas afganas, no se permitieron hacer algo parecido.<\/p>\n<p>La ilusi\u00f3n de control es lo que alimenta esta prolongada agon\u00eda.<\/p>\n<p>El Estado ha reforjado a Rusia con aires b\u00e9licos, la ha puesto sobre rieles oxidados y crujientes, rompiendo la palanca de marcha atr\u00e1s. Esta locomotora enloquecida est\u00e1 condenada a avanzar a toda velocidad, hacia una cat\u00e1strofe inevitable. Rusia se ha convertido en un cl\u00e1sico estado cuartel y es dif\u00edcil encontrar un an\u00e1logo en el mundo moderno y globalizado. Ser\u00eda ingenuo creer que este modelo grotesco y monstruoso no surgir\u00e1 en la distop\u00eda realizada.<\/p>\n<p>A la luz de los \u00faltimos d\u00edas y los intentos de quienes los acompa\u00f1an por encontrar la clave para resolver el conflicto, ser\u00eda, por supuesto, absurdo, a su manera, ver a Trump y Erdo\u011fan entre los Premios Nobel de la Paz; a\u00fan no se ha inventado una receta universal para la reconciliaci\u00f3n, por mucho que lo deseen. Uno abre las puertas de los lujosos palacios de Estambul para las conversaciones de paz, el otro saca c\u00ednicamente del bolsillo una figurita de \u00abunas semanas antes de la orden\u00bb y la pone sobre la mesa.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el volante de inercia de la guerra sigue girando inexorablemente, triturando millones de destinos humanos retorcidos en su seno con un apetito diab\u00f3lico, porque por ahora el Estado cuenta con un recurso inagotable en reserva: el combustible humano. Y as\u00ed, cuando una partida de ajedrez entra en una fase de despiadada presi\u00f3n del tiempo, cuando las piezas, manchadas de sangre y suciedad, se mueven con dificultad por el tablero surcado de cicatrices, surge la pregunta: \u00bfRecuerdan los jugadores para qu\u00e9, en realidad, empez\u00f3 todo?<\/p>\n<p>Rostros cansados de pol\u00edticos parpadean en las pantallas de televisi\u00f3n, se escuchan promesas vac\u00edas y frases rutinarias sobre la paz, pero en el frente, en las trincheras, la sangre sigue fluyendo.<\/p>\n<p>Y esta sangre no es tinta en un mapa, sino una sustancia viva y ardiente, s\u00edmbolo de vidas destrozadas y esperanzas incumplidas. La ilusi\u00f3n de control sobre la situaci\u00f3n es lo que alimenta esta prolongada agon\u00eda. Parece que basta con pulsar el bot\u00f3n adecuado, decir las palabras preciadas, y todo cambiar\u00e1. Pero el mundo es m\u00e1s complejo que un tablero de ajedrez. No hay reglas claras ni decisiones inequ\u00edvocas. Y cuanto m\u00e1s esfuerzo se dedica a mantener el control, m\u00e1s se aleja el punto de equilibrio.<\/p>\n<p><strong>Esperanza<\/strong><\/p>\n<p>La esperanza, como una brasa latente, brilla silenciosamente en los corazones de quienes est\u00e1n cansados de la guerra. Vive en los dibujos de los ni\u00f1os, en las oraciones de las madres, en los sue\u00f1os de un cielo en paz. La esperanza es fr\u00e1gil, puede ser f\u00e1cilmente apagada por el viento de la propaganda y el miedo. Y, sin embargo, mientras haya al menos una persona que crea en la posibilidad de cambio, el mundo a\u00fan tiene una oportunidad de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea la comprensi\u00f3n de esta verdad obvia lo que impulse a los oponentes de bandos opuestos a interrumpir sus c\u00e1lculos y mirarse a los ojos. A detenerse. A ver no a un enemigo, sino a una persona, igual que t\u00fa, que lucha por la paz. Y entonces, tal vez, un \u00abcampo libre\u00bb de esperanza aparezca en el tablero de ajedrez cansado de la guerra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>*Elvira Vikhareva es una reconocida pol\u00edtica de la oposici\u00f3n rusa radicada en Rusia. En 2023, fue envenenada con sales de metales pesados.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las llamadas entre Putin y Trump, antes sensacionales, se han vuelto rutinarias, perdiendo la urgencia de un acontecimiento noticioso. Las conversaciones entre las delegaciones de Rusia y Ucrania en Estambul, antes esperadas como un rayo de esperanza, ya no causan inquietud: los protocolos de media hora a\u00fan muestran diferencias irreconciliables. 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