{"id":58549,"date":"2020-08-31T19:55:53","date_gmt":"2020-08-31T23:55:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www2.memri.org\/espanol\/?p=58549"},"modified":"2020-09-01T19:59:04","modified_gmt":"2020-09-01T23:59:04","slug":"promesas-y-riesgos-del-acuerdo-de-paz-en-juba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www2.memri.org\/espanol\/promesas-y-riesgos-del-acuerdo-de-paz-en-juba\/58549","title":{"rendered":"Promesas y riesgos del acuerdo de paz en Juba"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.memri.org\/sites\/default\/files\/2020_Q2\/MDB229.jpg\" \/><\/p>\n<p>El 31 de agosto, 2020 tuvo lugar un hecho hist\u00f3rico en Juba, la capital de la Rep\u00fablica de Sud\u00e1n del Sur. Se dio la firma del Acuerdo de Paz Juba (APJ) entre el gobierno de transici\u00f3n de Sud\u00e1n y seis grupos rebeldes sudaneses que comprenden el Frente Revolucionario Sudan\u00e9s (FRS) y el Movimiento de Liberaci\u00f3n de Sud\u00e1n dirigido por Minni Minnawi. Otros dos grupos rebeldes, los liderados por los veteranos l\u00edderes insurgentes Abdul Wahid Nur y Abdel Aziz al-Hilu, no firmaron el acuerdo pero siguen en contacto con Jartum. Las negociaciones fueron facilitadas por el Presidente de Sud\u00e1n del Sur Salva Kiir Mayardit.<\/p>\n<p>El acuerdo se produjo luego de un a\u00f1o de dif\u00edciles negociaciones y es un logro destacado para el fr\u00e1gil estado de transici\u00f3n de Sud\u00e1n que asumi\u00f3 el poder tras el derrocamiento del r\u00e9gimen de Bashir en el 2019 luego de 30 a\u00f1os de gobierno. Subrayando la importancia del pacto, casi todos los l\u00edderes pol\u00edticos de Sud\u00e1n participaron en la firma, el Primer Ministro Abdalla Hamdok, el Teniente General Abdel Fattah al-Burhan, el jefe del Consejo de Soberan\u00eda de Sud\u00e1n y el hombre fuerte y vicepresidente del Consejo, el General Muhammad Hamdan Dagalo.<\/p>\n<p>La historia de Sud\u00e1n se encuentra plagada de acuerdos de paz, en su mayor\u00eda fallidos. Los gobiernos civiles o de transici\u00f3n de Sud\u00e1n intentaron dos veces y fracasaron, en 1964 y 1985, de lograr un acuerdo de paz entre Jartum y los rebeldes de Sud\u00e1n del Sur. Los dictadores de Sud\u00e1n lo han hecho algo mejor. El Acuerdo de Addis Abeba de 1972, firmado por el dictador Gaafar Nimeiry, puso fin a la Primera Guerra Civil Sudanesa (1955-1972). Nimeiry rompi\u00f3 luego ese acuerdo en 1983, declarando un estado isl\u00e1mico y provocando la Segunda Guerra Civil Sudanesa (1983-2005). El r\u00e9gimen del dictador islamista Omar al-Bashir puso fin a esa guerra con la firma del Acuerdo General de Paz (AGP) en el a\u00f1o 2005, que puso fin a una de las guerras civiles m\u00e1s largas de \u00c1frica. Si bien el Acuerdo General de Paz conducir\u00eda eventualmente a la independencia de Sud\u00e1n del Sur, este no puso fin a los conflictos de baja intensidad que estallaron en las regiones de Darfur, Kordof\u00e1n del Sur y el Nilo Azul en Sud\u00e1n.<\/p>\n<p>Los dos grupos que no firmaron son importantes, pero muy probablemente no se ocupan de aquellos que quebrantan o interrumpen por s\u00ed mismos. Existe un alto al fuego que se ha mantenido m\u00e1s o menos para todos los grupos. Abdul Wahid Nur, que encabeza la facci\u00f3n mayoritariamente fur del Movimiento de Liberaci\u00f3n de Sud\u00e1n (la facci\u00f3n de Minnawi es mayoritariamente de origen \u00e9tnico zaghawa), ha sido apodado \u00abSe\u00f1or No\u00bb durante a\u00f1os tanto por occidentales como por algunos sudaneses. Si bien tiene una base entre su propio grupo \u00e9tnico, particularmente en la regi\u00f3n de Jebel Marrah, Nur en Par\u00eds, no posee una fuerza armada poderosa sobre el terreno. El fortalecimiento de Abdul Wahid radica en su constante negativa a ser parte de los acuerdos de paz de Jartum que finalmente resultaron ser acciones fallidas.<\/p>\n<p>El otro refusenik, el veterano rebelde Nuba Abdel Aziz Al-Hilu, encabeza una facci\u00f3n del Movimiento de Liberaci\u00f3n de los Pueblos de Sud\u00e1n del Norte (SPLM-N) que se dividi\u00f3 en el a\u00f1o 2017 en facciones en guerra. La facci\u00f3n Malik Agar (con sede en la regi\u00f3n del Nilo Azul) firm\u00f3 el acuerdo. La divisi\u00f3n dentro del SPLM-N fue motivada tanto por el conflicto personal como por la etnia, pero Al-Hilu ha insistido en que antes de que pueda haber paz de verdad, Sud\u00e1n debe declararse como un estado verdaderamente secular en lugar de isl\u00e1mico. La preocupaci\u00f3n es que un Sud\u00e1n isl\u00e1mico, tarde o temprano, se volver\u00e1 coercitivo y violento contra los no musulmanes o contra los secularistas, como finalmente sucedi\u00f3 con el Acuerdo de Addis Abeba y el Acuerdo General de Paz.<\/p>\n<p>Este nuevo acuerdo tiene como objetivo resolver definitivamente estas brutales y sangrientas, pero a menudo olvidadas guerras, que han atrofiado y aislado a Sud\u00e1n mientras infligen un da\u00f1o incalculable a la poblaci\u00f3n local en estas \u00e1reas muy marginadas. Al igual que con los anteriores acuerdos de paz, los firmantes rebeldes obtendr\u00e1n cargos pol\u00edticos y prebendas gubernamentales en Jartum. Pero este acuerdo tiene como objetivo mejorar de forma tangible la vida sobre el terreno en las zonas de conflicto. Se supone que los grupos rebeldes obtendr\u00e1n el 30% de los cargos en sus gobiernos regionales, que recibir\u00e1n el 40% de los ingresos obtenidos localmente (incluyendo los ingresos del petr\u00f3leo) y un nuevo fondo pagar\u00e1n 750 millones de d\u00f3lares al a\u00f1o durante 10 a\u00f1os al empobrecido Darfur, Kordof\u00e1n del Sur y el Nilo Azul. Igualmente alentador es la creaci\u00f3n de una Comisi\u00f3n Nacional para la Libertad Religiosa, con filiales locales, para ayudar a salvaguardar los derechos de los cristianos sudaneses, siendo estos un grupo importante en los estados del Nilo Azul y en el Kordof\u00e1n del Sur.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.memri.org\/sites\/default\/files\/2020_Q2\/MDB2291_1.jpg\" \/><\/p>\n<p>Sud\u00e1n, que soporta una feroz crisis econ\u00f3mica, el cambio clim\u00e1tico y la pandemia del coronavirus, necesita desesperadamente de paz y justicia y este acuerdo es un paso considerable en la direcci\u00f3n correcta. El hecho de que a la firma en Juba fueran los l\u00edderes m\u00e1s poderosos del fr\u00e1gil gobierno de Jartum, el jefe de la administraci\u00f3n civil y los dos generales m\u00e1s importantes, es ya algo muy significativo. Sud\u00e1n definitivamente merece un mayor apoyo internacional despu\u00e9s de este pacto de paz, tal como lo ha merecido desde que comenz\u00f3 la transici\u00f3n del r\u00e9gimen de Bashir en agosto del 2019.<\/p>\n<p>Pero mientras este acuerdo puede y deber\u00eda ser aceptado por la comunidad internacional, es d\u00e9bil. Es d\u00e9bil no por malas intenciones de los firmantes, ni por concesiones insuficientes, sino porque la gobernanza en general es d\u00e9bil en un pa\u00eds del tama\u00f1o de Sud\u00e1n. En el lugar abundan los grupos armados y los paramilitares, que forman parte del legado del r\u00e9gimen de Bashir y algunos grupos tribales o \u00e9tnicos (gran parte de la guerra de Jartum en estas regiones fue implementada por las milicias tribales reclutadas localmente que combaten contra enemigos tradicionales del bando rebelde). La violencia a un bajo nivel por parte de los actores locales &#8211; peleas por tierras de pastoreo o agua u otros recursos &#8211; contin\u00faan en todas estas \u00e1reas cubiertas por el acuerdo de paz y en \u00e1reas que no lo est\u00e1n.<\/p>\n<p>Naysayer Al-Hilu no est\u00e1 totalmente equivocado cuando exige m\u00e1s de Jartum. Pero la clave para garantizar la paz en regiones lejanas no es tanto asegurar un compromiso con lo laico como el asegurar que haya un gobierno central en Jartum que sea funcional y justo. La mejor forma de lograrlo es empoderando al gobierno de transici\u00f3n dirigido por Hamdok. Este vendr\u00eda a ser un avance importante que la APC consagre descentralizaci\u00f3n, pero ese compromiso solo sobrevivir\u00e1 si existe un gobierno respetuoso de las leyes en Sud\u00e1n que respete dichos acuerdos. Eso es muy cierto hoy, pero \u00bfseguir\u00e1 si\u00e9ndolo en el 2022 cuando finalice el per\u00edodo de transici\u00f3n? Ha llegado el momento de que la comunidad internacional, con hechos m\u00e1s que con palabras, refuerce los avances logrados en este acuerdo y en la formulaci\u00f3n de un gobierno de transici\u00f3n mayoritariamente civil. La paz, justicia y el desarrollo estar\u00e1n asegurados en las comunidades marginadas de Sud\u00e1n cuando la paz, justicia y el desarrollo est\u00e9n asegurados para Jartum.<\/p>\n<p>*Alberto M. Fern\u00e1ndez es Vicepresidente de MEMRI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 31 de agosto, 2020 tuvo lugar un hecho hist\u00f3rico en Juba, la capital de la Rep\u00fablica de Sud\u00e1n del Sur. 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