El 13 de agosto del 2009, el diario iraquí Al-Zaman citó una declaración de Yousef Al-Matlabi, consejero político del Primer Ministro iraquí Nouri Al-Maliki, acusando a Arabia Saudita de incitar a la violencia en Irak. Como prueba, señaló la detención en Irak de varios sauditas quienes han entrado recientemente en el país bajo claras instrucciones del orden clérigo saudita con el propósito de llevar a cabo actos de violencia contra lugares chiítas. [1]

Este informe examina las relaciones iraquíes-sauditas desde la perspectiva de Irak, el cual considera que la política saudita está motivada por el odio a los chiítas.

Introducción

En uno de sus libros, el escritor liberal iraquí Dr. Abd Al-Khaliq Hussein relata una historia que le fue contada por el ex oficial de la Liga Árabe Dr. Abbas Hilmi Al-Hilli la cual toca el centro de la hostilidad saudita hacia Irak. Tras el golpe de estado del 14 de julio, 1958 en Bagdad que derrocó la monarquía iraquí, el Dr. Al-Hilli visitó Riad en viaje de negocios, donde se reunió con su viejo amigo el Príncipe Faisal, quien luego se convirtió en el rey de Arabia Saudita, para ese momento, Faisal era primer ministro: Consultando sobre el nuevo régimen iraquí, Faisal preguntó: «Es el [Presidente iraquí] Abdul Karim Qassim sunita o rafidhi [un término peyorativo para un chiíta]?» Al-Hilli respondió: «Creo que su padre era sunita, porque fue enterrado en un cementerio sunita». Faisal respondió: «Has tranquilizado mi mente. Queremos determinar nuestra postura política hacia Irak, pero hemos estado en un dilema porque no podemos permitir que al-rafidha [los chiítas] [lideren] un gobierno, y si existe tal gobierno no vamos a tratar con este». [2]

Cincuenta años más tarde, Arabia Saudita todavía parece estar en un dilema en el cómo tratar con un gobierno chiíta iraquí. El Rey saudita Abdullah se ha negado a reunirse con el Primer Ministro iraquí Nouri Al-Maliki sobre la base de que Al-Maliki está supuestamente colaborando con Irán. Arabia Saudita también se ha negado hasta ahora a abrir una embajada en Bagdad. Pero, para el gobierno iraquí, la peor ofensa saudita es el apoyo dado por el reino, y especialmente por sus clérigos wahabíes al terrorismo en Irak mediante el suministro de fondos y de atacantes suicidas.

Las causas de la hostilidad saudita hacia Irak

Las raíces de la hostilidad entre Irak y Arabia Saudí se remontan a 1917, cuando el clan Al-Saud tomó el control de la Península Arábiga, expulsando a la familia Hachemita, descendientes del Profeta Mohammad, que ha gobernado la región durante siglos. El gobierno británico luego instaló a un miembro de la familia Hachemita como el primer rey de Irak (el Rey Faisal I). La tensión resultante entre los dos países nunca ha disminuido, a pesar de golpe militar de 1958 que puso un fin violento a la monarquía Hachemita en Irak.

La actual hostilidad de los sauditas hacia Irak parece tener tres dimensiones – religiosa, política y económica.

I. Factores religiosos

Según el wahhabismo, la corriente fundamentalista del Islam sunita, siendo el Islam chiíta la religión oficial de Arabia Saudita, a los cuales la mayoría de los iraquíes se adhiere, es una forma de kufr (apostasía) y sus seguidores son rafidhah (infieles) que deben ser combatidos.

Durante el último cuarto del siglo 19, merodeadores wahabíes asaltaron las ciudades de Najaf y Karbala en Irak, las ciudades chiítas más sagradas, saqueando sus santuarios y matando a miles. Las redadas continuaron en el siglo 20, la más reciente de ellas en 1920, cuando merodeadores wahabíes intentaron una vez más saquear Karbala, pero fueron repelidos por el ejército británico.

A pesar de que ha pasado casi un siglo desde la última incursión, la hostilidad de los wahabíes hacia los chiítas nunca desapareció, y desde la renovación del mandato chiíta seguido al derrocamiento de Saddam Hussein en el 2003, esta ha reaparecido. El escritor iraquí Dr. Abdul Khaliq Hussein ha mencionado decenas de fatwas emitidos por los clérigos wahabíes saudíes en los últimos años incitando a los jóvenes a servir como voluntarios para el jihad contra los rafidha en Irak. Un ejemplo reciente de esta hostilidad fue proporcionado por el Jeque Al-Adel Kalbani, imam de la Mezquita Haram en la Meca, quien, en una entrevista en un programa de la BBC en idioma árabe, acusó a los clérigos chiítas de apostasía. [3]

Los iraquíes sostienen que el Reino está detrás de la mayoría de los recientes atentados suicidas en Irak, y que la mitad de los combatientes afiliados a Al-Qaeda en el país son sauditas. También afirman que los saudíes reclutan a atacantes suicidas, y en colaboración con la inteligencia siria, le suministran armas y dinero y los transportan a Irak. [4] El columnista iraquí Salam Al-‘Issa nombra a Arabia Saudita como el país más implicado en instigar la violencia y socavar la estabilidad en Irak en los últimos meses. Él dice que los numerosos atentados con coche bomba tienen como objetivo impedir que el Primer Ministro iraquí Al-Maliki consolide su gobierno y demuestre la incapacidad del gobierno para lograr la seguridad. Al mismo tiempo, afirma que los saudíes están presionando a los sunitas en Irak a que eviten llegar a un acuerdo con el gobierno encabezado por chiítas. Además, sostiene que Arabia Saudita ha asignado una cantidad considerable de dinero con el propósito de derrotar a Al-Maliki y el objetivo a largo plazo de llevar de nuevo al poder a los sunitas. [5]

Una amenaza muy directa contra Irak fue pronunciada por Nawaf ‘Obeid, ex director general del Proyecto de Evaluación para la Seguridad Nacional de Arabia Saudita en Riad. En un editorial en el Washington Post, amenazó de que si los Estados Unidos se retiraran de Irak», una de las primeras consecuencias [sería] una intervención masiva saudita para poner fin a las matanzas y asesinatos de sunitas por las milicias chiítas respaldadas por Irán [allí]». [6] El gobierno saudita se disoció a si mismo del artículo. Sin embargo, poco después, el 16 de enero del 2007, un funcionario de alto nivel de los Estados Unidos le dijo a CNN que Arabia Saudita estaba pensando enviar una fuerza militar a la Provincia principalmente sunita de Al-Anbar si la nueva estrategia de Estados Unidos en Irak fracasaba. [7]

No puede ser casualidad que durante la visita de Al-Maliki a los Estados Unidos la semana pasada para discutir temas estratégicos con la administración Obama, los medios de comunicación iraquíes informaron que 17 «terroristas sauditas» se infiltraron en Irak para llevar a cabo atentados con el fin de «socavar la paz y estabilidad del país». [8]

El Primer Ministro Al-Maliki criticó el silencio de los gobiernos árabes en cara a los fatwas emitidos principalmente por los clérigos wahabíes en Arabia Saudita incitando contra los chiítas llamando a asesinarlos. Dijo que los fatwas estaban detrás de la violencia en Irak. [9] En un discurso a la comunidad iraquí en Washington, DC, Al-Maliki advirtió que «grandes cantidades de dinero» han sido asignados por los países vecinos (que no nombró) por injerencia en las próxima elecciones parlamentarias iraquíes, previstas para mediados de enero del 2010. [10]

II. Factores políticos

El principal objetivo de las críticas de Arabia Saudita en contra del gobierno iraquí es que ha caído bajo la influencia de Irán, el cual está tratando de esparcir el chiísmo en tierras sunitas, y que el Primer Ministro Al-Maliki no ha podido cumplir su promesa al monarca saudita de poner a sunitas iraquíes en su gobierno. El canal de televisión saudí Al-Arabiya TV señaló que «Arabia Saudita tiene profundas dudas» sobre el gobierno iraquí encabezado por el Partido Da’wa chiíta, el cual tiene estrechas relaciones con Irán. [11] Los saudíes explican su antipatía al gobierno chiíta con preocupación por «la pérdida de la identidad árabe de Irak [urubat Al-Iraq]». Tal como dijo el ex ministro de información saudita Jamil Al-‘Hujailan: «La idea de que Irak debe ser mitad árabe [e.d. chiítas, que, no son totalmente árabes] está más allá del entendimiento!» [12]

Otra preocupación saudita tiene que ver con el tener a un país democrático en su frontera oriental. El gobierno saudita, basados en una combinación de teocracia y autocracia, le preocupa que el virus democrático iraquí pudiera infectar la cultura política saudita. Para aislarse a si misma de Irak, Arabia Saudita ha firmado un contrato de $ 1 billón con la compañía europea de defensa EADS, para la construcción de una cerca de 900 kilómetros [562 millas].

Arabia Saudita se niega a abrir una embajada en Bagdad

Otra expresión del malestar de Arabia Saudita con el actual gobierno iraquí es el fracaso de los saudíes en abrir una embajada en Bagdad, a pesar de que las relaciones diplomáticas formales fueron renovadas en el 2004. Irak, por su parte, si reabrió su embajada en Riad en el 2007. Según el investigador iraquí Dr. ‘Al-Abbas Yaseri, Arabia Saudita sigue apostando por el fracaso del experimento democrático en Irak, y considerar la apertura de una embajada saudita en Bagdad equivale a apoyar al gobierno iraquí. [13]

La denuncia más grave de la actitud saudita hacia Irak provino del ex ministro del interior iraquí Bayan Jabr, uno de los líderes del Consejo Supremo Islámico, quien posee fuertes vínculos con Irán. Jabr declaró, «Irak es la cuna de la civilización que le enseño a la humanidad a leer y escribir, y ahora los beduinos que montan camellos desean darnos unas lecciones». [14]

Arabia Saudita también ha rechazado una propuesta para incluir a Irak en el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El Reino considera que el régimen iraquí no es digno de su confianza, y de hecho, de que suponga un peligro para toda la región.

Además de su antipatía por el actual gobierno iraquí, el gobierno saudita es realmente temeroso que, dado sus recursos humanos y el potencial económico, Irak suplantará a Arabia Saudita como el líder regional en caso de ganar la membresía en el CCG. [15]

Irak culpa a Arabia Saudita por las tensas relaciones

Sin ser intimidado por los saudíes, el Primer Ministro iraquí Al-Maliki ha acusado a Arabia Saudita por las tensas relaciones entre los dos países. Él afirma que su gobierno no puede continuar tratando de mejorar las relaciones con Arabia Saudita unilateralmente. Dice que la buena voluntad de los iraquíes hacia los saudíes se ha malinterpretado por este último como un signo de debilidad, y que no es útil continuar de esta manera a menos que el gobierno saudita muestre interés en mejorar las relaciones con Irak.

Al-Maliki fue sin duda, ofendido por la negativa del Rey Abdullah en reunirse con él durante la cumbre árabe del 2007 en Qatar, argumentando que Al-Maliki estaba supuestamente «inflamando la división sectaria en Irak». [16]

El Príncipe Na’if niega acusaciones iraquíes

El Segundo Viceprimer Ministro y Ministro del Interior Príncipe Na’if bin Abdul-Aziz, una de las figuras políticas más poderosas en Arabia Saudita, ha negado que el Reino haya adoptado una postura negativa respecto a un acercamiento con Irak. En una entrevista con el diario saudita Al-Watan, dijo que algunos en Irak [a saber sunitas o elementos insurgentes] estaban actuando de manera incompatible con los intereses de Irak y pidiéndole al Reino que esté detrás de ellos, pero que «esto no sucederá». Añadió que el Reino estaba actuando en el interés de los iraquíes y promovía «el retorno de Irak a su unidad, integridad y total soberanía sobre todo su territorio». Él afirmó que nadie se está infiltrando en Irak desde Arabia Saudita, y que por el contrario, los iraquíes se estaban infiltrando en Arabia Saudita. [17]

La primera parte de esta declaración es objetivamente correcta, porque la mayoría de los jihadistas saudíes entran en Irak a través de Siria. La segunda parte es una comparación totalmente ilógica, porque no existe paralelismo entre los jihadistas saudíes que entrar en Irak y los iraquíes contrabandistas o los que buscan trabajo que posiblemente, entren al reino. De hecho, Arabia Saudita se ha negado a intercambiar 100 terroristas sauditas retenidos en las prisiones iraquíes por 1.000 iraquíes retenidos en las cárceles sauditas, la mayoría de los cuales están acusados de entrar ilegalmente o por contrabando. [18] No hay absolutamente ninguna prueba de un solo iraquí llevando a cabo actividades terroristas en el Reino.

III. Factores económicos

Irak y Arabia Saudita son miembros fundadores de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) y, de hecho, el cartel fue puesto en marcha en Bagdad en septiembre de 1960. Cada uno de los actuales 11 miembros del cartel está sujeto a un sistema de cuotas de producción de petróleo, oficialmente denominado como el «acuerdo de producción», determinado por el tamaño de las reservas probadas.

Arabia Saudita es el país productor de petróleo más grande entre los miembros de la organización, con reservas probadas de cerca de 264 billones de barriles de petróleo crudo. Como tal, es la fuerza dominante en esa organización, y está profundamente preocupado sobre los posibles cambios en la ecuación de suministro que podría disminuir su papel y su influencia en el mercado internacional del petróleo.

A Irak se le reconoce tener la tercera mayor reserva probada de petróleo del mundo (después de Arabia Saudita e Irán) y los más bajos costos de extracción. Sin embargo, sólo una fracción de sus campos conocidos están actualmente en producción, porque gran parte de su infraestructura petrolera se encuentra en mal estado debido a años de guerras, sanciones y abandono. Cuando las exploraciones en su totalidad finalmente tomen el rumbo, Irak puede resultar tener mucho más crudo que lo actualmente estimado de 115 billones de barriles. De hecho, el Viceprimer Ministro iraquí Barham Saleh le dijo al Times de Londres que los estudios geológicos y datos sísmicos «compilados por las compañías petroleras internacionales» sugirieron que Irak tiene las reservas probadas más grandes del mundo – 350 billones de barriles – superior a las reservas probadas de Arabia Saudita. [19]

Además, a diferencia de Arabia Saudita, Irak tiene también enormes cantidades de gas natural que están comenzando a ser explorados comercialmente. Irak se ha comprometido a suministrar 15 billones de metros cúbicos de gas al año en el 2011 para llenar la mitad de la capacidad del propuesto proyecto de gasoducto Nabucco, diseñado para transportar gas natural a Europa desde Asia central y el Medio Oriente. El Financial Times lo llamó un «acuerdo histórico». [20]

El peso de Arabia Saudita como una potencia del Medio Oriente es medido por sus reservas de petróleo y su abrumadora influencia en la OPEP. El surgimiento de Irak como un importante proveedor de energía, tanto en crudo y gas natural, podría reducir la influencia de Arabia Saudita en la OPEP y, más importante, reduciría su peso en las ecuaciones políticas del Medio Oriente. No cabe duda de que el Reino está siguiendo de cerca el desarrollo de la energía en Irak, lo que podría poner en peligro su postura dominante en el mercado internacional del petróleo.

Conclusión

Mientras que la hostilidad saudita hacia Irak es coloreada en gran medida por consideraciones sectarias, uno no debería descontar por completo la auténtica preocupación de Arabia Saudita y otros gobiernos sunitas en el Medio Oriente, particularmente Egipto y Jordania, sobre las amenazas expansionistas del revolucionario Irán y de la agresiva competencia de Irán con el KSA por la dominación del mundo musulmán.

Si bien el gobierno iraquí es gobernado principalmente por chiítas, no se debe perder de vista el hecho de que Irak, como país, es una sociedad multiétnica con una fuerte y vibrante minoría kurda y sunita que no consentirá subordinar el país a Irán. De hecho, entre los propios iraquíes chiítas hay fuertes elementos seculares, tales como el grupo liderado por el ex Primer Ministro Ayad Allawi, sospechosos de las intenciones de Irán respecto a Irak y no quieren caer en manos iraníes.

Cuando el Primer Ministro iraquí Al-Maliki habló recientemente a la comunidad iraquí en el área de Washington, DC, dejó en claro que su perspectiva es la de un iraquí nacionalista – que liderará un país independiente y soberano, no un satélite de Irán o una nación bajo la hegemonía iraní.

*El Dr. Nimrod Raphaeli es Analista Senior (eméritas) en MEMRI.


[1] Al-Zaman (Irak), 13 de agosto de 2009.

[2] ‘Abd Al-Khaliq Hussein, Dawr Al-Saudia fi Tadmir Al-Iraq (El papel de Arabia Saudita en la Destrucción de Irak), www.annaqad.com 28 de julio de 2007.

[3] Véase Despacho Especial No. 2355 de MEMRI, «Primer Saudita de Color Nombrado Imam de la Mezquita Haram en Meca Acusa a Chiítas de Apostasía y Discute el Sacar Fuera a los Judíos y Cristianos de la Península Arábiga; Clama que su Nombramiento es ‘Más Significativo que la Elección de Obama», 13 de mayo del 2009, http://www2.memri.org/bin/espanol/articulos.cgi?Page=archives&Area=sd&ID=SP235509.

[4] www.annabaa.org (18 de julio, 2007).

[5] Shabakat al-iraq al-thaqafiyyah (Red Cultural de Irak), No. 2699, 6 de julio, 2009.

[6] El Washington Post, 29 de noviembre, 2006.

[7] www.muslmnet/vb/archive/index.php/t-227684.html (30 de abril, 2007).

[8] Al-Rafidayn, Baghdad, 26 de julio, 2009.

[9] www.ahl-alquran.com/arabic/show_news.php?main_id=6242

[10] Discurso en el Hotel Willard, Washington, D.C. 25 de julio, 2009.

[11] www.Alarabiya.net 30 de mayo, 2009.

[12] Al-Sharq al-Awsat, Londres, 29 de noviembre, 2005.

[13] Al-Mada, Irak, 31 de mayo, 2009.

[14] www.muslm.net/vb/archive/index.php/t-227/684.html del 30 de abril, 2007.

[15] Red Al-Multaqa (Irak), 25 de junio, 2009.

[16] Al-Mada, 31 de mayo, 2009.

[17] Citado por Al-Mada, Irak, 31 de mayo, 2009; Al-Arabiya, Arabia Saudita, 30 de mayo, 2009.

[18] Almalafpress.net, 16 de julio, 2009.

[19] El Times, Londres, 20 de mayo, 2008.

[20] El Financial Times, Reino Unido, 14 de julio, 2009.